Un embarazo inesperado
-Llama ahora mismo a sus padres y diles que tenemos que vernos -se serenó un poco.
-No puedo hacer eso; no los conozco, sólo la voz de ella y por teléfono
-¡Será posible! -se enfureció de nuevo-. ¡Diles que tu hija ha hecho el amor con uno de sus hijos o tal vez con los dos, de modo que somos familia, consuegros o algo así, eso es razón más que suficiente, ¿no crees?!
-¿Por qué haces siempre lo que te dice ese amigo tuyo que es millonario?
-¡Porque, además de que es el padre de esos dos chicos, le debo un dineral en préstamos para mis construcciones! ¡De no ser por él, seguiría siendo un simple albañil haciendo chapuzas!
Tragó dos veces saliva, y después prosigió hablando en el mismo tono de enfado:
-¡Coge de una puñetera vez ese puto teléfono -y se fue hacia la escalera que llevaba a la planta superior-. ¡Me da igual lo que les digas, pero concierta una cita con ellos ya!.
-¿Dónde vas tú ahora?
-¡A hablar con nuestra consentida hijita! ¡Si no me dice toda la verdad, y no esa supuesta violación, que pienso que se ha inventado, se la arrancaré de los labios! -dio un puñetazo en la barandilla y empezó a subir peldaños de dos en dos.
Su esposa se acercó hasta el teléfono, pero oyó pasos rápidos hacia el dormitorio de su hija, de tan sólo 16 años. Comenzó a marcar, pero se detuvo al oír gritos. Su dedo se paró en el dial. Cesaron los gritos, y de nuevo inició la maniobra, aunque con desganas y lentitud.
Es que la pobre mujer ansiaba ser abuela.

A Chávez López
Sevilla mayo 2024

Comentarios
Besos.
No me cuesta reconocer que, en cuanto a la escritura, aprendo de ti, sin falsa modestia.
Además, mi avanzada edad no sólo se está llevando de la mano mi mi vida, también mi inspiración. A estas alturas, veo con estupor que los años me llegan de 300 días. Lee, si no, el relato que expongo en la siguiente página.
Inspiración de vacaciones
Hoy me desperté con el firme propósito de escribir mañanas y tardes, para así dar mayor realce a mi trabajo como escritor. Muy decidido me senté en el sillón giratorio de mi escritorio y empecé a escribir.
Pero mi desilusión ha sido superlativa; llevo más de una hora y no se me ocurre nada, y además, cuando me sale algo me da por pensar que mis textos son una birria, que nadie los lee, ni aunque premien al lector.
Por este modo de ver las cosas me ha invadido la desmoralización más desmoralizante, así que decididamente he metido la cabeza en la nevera, por aquello de que dicen que se recupera la actividad neuronal, pero ni por esa: mi coco sigue más vacío que mi billetera.
Claro que, pensando, la inspiración también tiene derecho a sus vacaciones.
¿Pero dónde está la metáfora de la vida?
¿Dónde están esas bellas e intrigantes historias que nos acometen en sueño donde todo es tan maravilloso que no queremos despertar?
¿Dónde está el genio creador?
¿Dónde está las neuronas geniales que hacen que una historia, aunque sencilla, consiga atrapar a quien la lea?
No sé... no sé... ya me vendrá mi inspiración, pero me da la sensación de que viene en una tortuga con muletas.
Por de pronto, yo sigo aquí, y a ver si mi masa gris literaria despierta y se pone a currar de una puñetera vez.
A Chávez López
Sevilla mayo 2024