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FEMENINO SINGULAR.

editado marzo 2024 en Narrativa

{Aviso parroquial: 

Este relato contiene expresiones soeces y alguna escena que podría ser desagradable para el lector sensible.

Si alguien detectara en el texto algún guiño o referencia a ciertas personas o hechos reales, que no le quepa duda de que todo es intencionado. Del mismo modo que los anacronismos (si los hubiera)  también lo serían, porque esto es ficción, y cualquier parecido con la realidad es sólo pura coincidencia].



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7 de Marzo de un año cualquiera. 21,15 h.



Si se había refugiado en aquel antro mientras su vida se desmoronaba había sido sólo por causa de la lluvia. Pero, total, su vida se desmoronaba igualmente… así que aprovechó la intimidad del rincón oscuro que ahora la resguardaba para apoyar los codos en la mugrienta mesa, sepultar la dulce carita entre las manos y echarse a llorar. Era una mujer de treinta años y en aquellos instantes parecería una niña de diez, pero qué importaba eso si allí nadie la había visto nunca ni sabía quién era. 


Sorbió fuerte por la nariz, respirando contra la piel cálida y humedecida por las lágrimas de las palmas de sus manos. Experimentó algo parecido a seguridad al esconderse por fin, aparte del alivio de liberarse. La negrura tierna contra sus ojos era la madriguera dentro de la madriguera, y sentir su cara empapada, igual que lo estaba la calle ahí fuera, resultaba coherente… mucho más coherente que la armadura quebradiza bailoteando a instantes de desprenderse; mucho más coherente que la elegancia desvitalizada, amarga, en los ojos de quien no soltaría bajo ningún concepto su cetro (su muleta) de alabastro. La coherencia producía el más inesperado bienestar, sobre todo si una llevaba demasiado tiempo aguantando contra las cuerdas.


Mientras se dejaba ir, una música suave le llegaba desde la tarima que hacía las veces de escenario contra la pared opuesta del antro. Una voz difícil de clasificar, demasiado dulce para pertenecer a un hombre pero demasiado grave para salir de una garganta femenina, entonaba una canción cuyas notas se trenzaban con el acompañamiento del piano. Una voz magnética que fluía a ritmo lento, algo triste pero con la determinación de las olas rizándose hacia atrás para tomar impulso y luego romper y avanzar, romper y avanzar hasta besar la playa. 


Con la cara aún oculta entre las manos, dejó que la música penetrara en ella. No sabía de qué hablaba la canción (estaba sumergida en sí misma lo bastante para no seguir el hilo dorado de la letra), pero sí distinguía la palabra “sirena” repitiéndose a menudo entre los acordes. Sin darse cuenta, permitió que aquella melodía la abrazase bajo el agua en su imaginación… La tormenta interna se disolvió en el océano evocado, y ella sintió calma por primera vez en aquel fatídico día.


Levantó la vista a tiempo para ver a la persona que cantaba en la tarima. No era que sintiera curiosidad, pero un camarero indiscreto se había acercado a la poco iluminada mesa para preguntarle qué quería tomar y eso le hizo salir de su trance. Sollozaba aún en los últimos coletazos del llanto cuando pidió la bebida —licor de avellana con hielo, todo en un vaso de tubo—y, en aquel instante, sus ojos hicieron click sin remedio con los del cantante. 


Se trataba de una silueta menuda, de mirada luminosa y parcialmente oculta bajo el ala de un sombrero gris. Vestía un chaleco formal del mismo color, pantalones holgados y camisa negra con estampado difuso a aquella distancia. Sus rasgos se veían rotundos a contraluz bajo el único foco cenital, quizá demasiado marcados en el rostro, lo que a ella le hizo pensar en trazadas de maquillaje sobre el contorno facial. 


El cantante le guiñó un ojo de pronto y sonrió débilmente, y entonces ella cayó en la cuenta de que se había quedado con la mirada fija en él de un modo que seguro resultaría poco educado. Embargada por la vergüenza, rompió de golpe el contacto visual y clavó los ojos en los desconchones de la mesa ante sí con obstinación, hasta que terminó la melodía mágica y el camarero le trajo la bebida.


Ya no lloraba. No sentía la necesidad de volcarse ni de llover hacia fuera. Era grato, por una vez, no experimentar el tirón nervioso de tener que reprimirse. Resultaba irónico en cierto modo que, ahora, el único esfuerzo se hubiera reducido a no mirar hacia el escenario otra vez… como si ella de pronto temiera, más que ninguna otra cosa en el mundo, quedar subyugada ante aquella figura de voz suave y potente. Sólo volvió a mirar cuando sintió que el cantante ya no estaba allí, y que una nueva melodía (diametralmente opuesta) comenzaba a insinuarse entre el murmullo del antro.


Tomó el vaso y acercó el borde a sus labios. La torre de cubitos de hielo se movió en bloque como iceberg dulce chocando contra su lengua. Cerró los ojos, esta vez con goloso disfrute; no sabía si la lluvia había amainado en la calle, pero, fuera como fuese, no quería irse a casa aún.


El primer trago del licor bajó por su garganta rápido, cálido y sedoso. El ánima se iluminaba de pronto con el suave resplandor de una lucerna; luciérnagas prendidas al tejido silencioso despertaban. Aún sentía con regocijo aquel vaivén interior de océano cuyas olas, en secreto, la acunaban tan firme y dulcemente como siempre —sin saberlo— necesitó. La canción del mar seguía viva aunque ya no era audible, y ella la bailaba todavía sin moverse ni un milímetro de la silla que ocupaba. Pensó que, al final, había merecido la pena terminar en un lugar cutre como aquel sólo por eso… sólo por haber podido escuchar aquella voz, y por seguir disfrutándola dentro de su mente aunque ya existiera tan sólo en la memoria, en el recuerdo, como la huella del sabor de la avellana fuerte y dulce al primer trago.


Tanto se relajó que se le aflojaron las tripas. Presa de un repentino y violento retortijón, se levantó como un tiro y miró alrededor desesperada en busca de un cuarto de baño. La magia cesó de forma abrupta, eclipsada por la imperiosa necesidad de soltar el pesado mojón y la ventosidad previa que amenazaba con abrirse paso a voces.


Dejó el vaso en la mesa y salió escopetada hacia el letrero luminoso donde se leía “W.C”. Jadeaba cuando topó con la única puerta medio escondida tras un biombo y accionó el picaporte con manos temblorosas. Gracias a dios, el baño estaba libre; de haber tenido que esperar, sin duda habría echado tremenda bosta ahí mismo.


Con un resoplido animal se sentó sobre la taza del váter, o más bien cayó a plomo sobre esta. Al cuerno si alguien con hongos vaginales —o cualquier otra monstruosa enfermedad— se había sentado allí primero. 


El truño empezó a deslizarse lentamente fuera de su cuerpo tras un pedo sonoro de trombón. Ah, joder, qué gusto dar rienda suelta al poderoso espasmo que rompía el bajo vientre para empujarlo. 


Rió con flojera mientras soltaba lastre, sin poder evitar el pensamiento de que aquello que sentía era un verdadero orgasmo anal. ¿Hasta qué punto resultaría cívico escribirle un poema al goce del ano abierto y palpitante?, se preguntó. (...)

[ Si queréis seguir leyendo lo que le ocurrió a esta pobre mujer, tenéis el relato completo en este enlace: Femenino singular - Literanoicos ]

Comentarios

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Reyes

    Estoy leyendo por turno todos los relatos de Literanoicos (ya son muchos), cuando llegue a este tuyo, comentaré mis impresiones. Pero te adelanto que por día me sorprende más tu capacidad para la escritura. Eres ingeniosa.

    Saludos

     :)
     
  • Nuestra amiga Reyes, lo reconozco, que si yo tengo un kilo de talento, ella tiene tres toneladas.
  • editado marzo 2024
    Muchas gracias a los dos. Siempre pienso que "castigo" a los lectores por escribir demasiado largo, en plan: "menudo tostón les acabo de apretar", pero es que no puedo parar (talento no sé qué es y seguro que no llegaría ni al medio kilo xDD, lo mío es obsesión). Me consuela que al final nadie lee por sentirse condicionado a hacerlo, o bueno, ojalá que así sea.

    Lo que sí tengo es una suerte un poco extraña! Porque este relato lo empecé a escribir como el 27 de febrero, antes de saber que el tema del reto mensual sería "Mujer", y fíjate... que ni a posta!

    Me hace ilusión poner las canciones que usé en este relato, ahora las adjuntaré seguramente en un comentario aparte.

    Pedazo de carta estoy dejando aquí, pero en fin, estuve pensando en lo que dijiste, Charly, sobre llevar proyectos a Literanoicos. Creo que tienes toda la razón... es importante que ese lugar crezca (aunque ya lo estamos haciendo crecer), pero pues además con todo esto que está pasando de la I.A, los contratos de co-edición a escritores, etc... Literanoicos es un "lugar seguro" para el trabajo que uno hace. Si vuelvo a hacer autopublicación en papel, lo pondré todo en la Librería.

    Abrazos a los dos <3
  • editado marzo 2024
    La música ha sido:

    "Siren" (Theatre of Tragedy, esta es una cover a piano): Theatre of Tragedy - Siren (Instrumental Cover) + Piano Sheet Music (youtube.com)

    "Siren" (original): Siren -Theatre of Tragedy. (sub español / ingles) (youtube.com)

    "Volgio vederti danzare" (la versión de p. y Marvin):PREZIOSO feat. MARVIN - voglio vederti danzare (Radio Version) (youtube.com)

    "Voglio vederti danzare" (original): Franco Battiato - Voglio vederti danzare (youtube.com)

    "Corazón de tango" (Dr. Deseo): Corazon de Tango - Doctor Deseo (youtube.com)
  • Gracias Reyes, esa es la idea, también a mi me ha vuelto la ilusión que perdí con autoresindependientes, quizás ese cadáver tuvo que fallecer y ser enterrado para que de las cenizas surgiera literanoicos. Os agradezco vuestros escritos, pero sobre todo vuestra genialidad y disposición.  Puedo poner esta música en tu relato si te parece.
  • Mira en "la armónica de Masud" cómo queda al final
  • aaah voy! Que no había visto esto, no sabía que se podía, Gracias!!!
  • Ay!! pues sí, sería perfecto ponerla!! Mil gracias!
    No llegué a conocer autoresindependientes, pero sí, a veces pasan esas cosas... destruir para crear; uno no sabe exactamente por qué un buen proyecto falló, pero viendo a lo que ha conducido pues merece la pena.
  • Puestos están :)

  • Muchísimas gracias, Nacho. :*
  • ¿Y los retos del mes también pueden ir con fotografías?
  • Siempre y cuando no tengan derechos de autor, por qué no? La foto que acompaña el relato la busco acorde y libre después de leer el relato. Algunos me mandáis las vuestras.
  • Hola!!! Qué buen texto!!! Súper original!!! No los pude encontrar en Literanoicos. Me olvidé usuario y contraseña.
    Abrazo 
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