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antonio chavez
Miguel de Cervantes s.XVII
En Sevilla tenía que ser, con su brillante lorenzo y su selene plateada
Un muy caluroso día estival, en el sevillano río Guadalquivir apareció de entre sus aguas un pez gigantesco.
Un intrépido transeúnte, que caminaba por allí cerca, se aproximó a él para presenciar un espectáculo sin precedentes.
El pez, de proporciones colosales, destellaba en tonos plateados bajo los rayos del Sol. Su imponente figura dejó a la capital de Andalucía en un estado de pasmo y fascinación. Los trabajadores del puerto, con ojos abiertos como platos, no podían creer lo que estaban contemplando.
El alcalde de la ciudad organizó rápidamente un equipo de biólogos, con la idea de que pudiera estudiar a esta criatura, a la vez que comprender y asimilar sus comportamientos.
Surgió una teoría sobre cómo un pez de semejantes magnitudes había llegado al río. Algunos sugirieron la posibilidad de mutaciones genéticas, mientras que otros exponían la hipótesis de migraciones extraordinarias.
Las redes sociales echaban humo, se inundaron con fotografías y videos de este asombroso pez, convirtiéndose a la vez en una tendencia mundial. Los medios de comunicación fueron en un troquel correntón hacia el río para informar sobre un caso inusual, entrevistando a expertos y lugareños.
Pero a medida que el día avanzaba y observando la actitud pacífica de pez, los biólogos se daban cuenta de que ese gigante marino no representaba amenaza alguna. Por contra, se convirtió en un símbolo de respeto por la belleza y la diversidad de la vida acuática.
Las cadenas de radio y televisión se encargaron de difundir la noticia a los cuatro vientos. Los agiotistas (que siempre huelen el dinero) organizaron un evento (tícket a 10 euros por persona), “para celebrar la presencia de un visitante extraordinario”, esas ocho palabras rezaban en cada entrada.
Con el paso de los días, el goliat marino se convirtió en una atracción turística, atrayendo a visitantes de todo el país. Sevilla, reconocida como buena anfitriona, se multiplicó para que de este magno acontecimiento disfrutara todo el mundo, que no sólo dejó una marca imborrable en la ciudad, sino que también inspiró un interés en la conservación del medio ambiente y la importancia de proteger la vida marina.
La inusitada aparición de este monumental anfibio recordaba a todos los visitantes la fragilidad y la maravilla de la Madre Naturaleza, uniéndolos en un esfuerzo común por preservar su especie.

Comentarios
Me pareció muy ORIGINAL.