Las mujeres caminaban en silencio, a solas con sus pensamientos.
Desde las ventanas espían las miradas cargadas de envidia.
La menor estrujaba una flor y en sus mejillas llevaba la marca salada del dolor.
No podía entender que un amor tan grande finalizará así.
Él fue su vida, su primer hombre, el que despertó sus sentidos.
La mayor de las hermanas camina erguida, en su rostro no hay señas de dolor.
Es un mármol duro y frío. Sólo un rictus de odio, contra la vida, contra esas malditas mujeres que las espían al pasar.
¿Qué saben esas? –piensa- Hembras secas, que se relamen con el placer ajeno y ahora están husmeando tras los cristales, buscando un detalle para hablar mañana.
Del río llega un hedor a madera estancada, a medida que se acercan a la casa el calor intensifica los olores. El viento del estío juega con sus polleras. Las envuelve, las levanta y ellas siguen cargando sus recuerdos.
Elisa aun no cumplió veinte años. Se enamoró del hombre de su hermana, luchó contra su deseo pero el la venció.
Recuerda cuando espiaba a Ramón. Ella lo miraba con sus ganas a flor de piel y él comprendió el mensaje. Aceptó el reto y se amaron.
Pronto Luisa interpretó las miradas, intuyo la traición en el aire y estalló, era una mujer herida, traicionada.
Él dijo su verdad; las amaba a las dos.
Durante días en la casa, eran sombras silenciosas.
Una tarde, las hermanas tomaron una decisión, antes de perderlo, las dos lo amarían.
Comenzó la vida en común, ante el chismorreo del pueblo que espiaba, celoso de la dicha ajena. Eran felices, salvajemente felices.
Pero una noche la luna se ocultó de tristeza. Un paisano les trajo la noticia que Ramón había caído con su caballo en un barranco…
Corrieron como locas, bajaron sosteniéndose con las ramas de los arbustos, pero era tarde.
Ahora dejaron el cementerio atrás. Los aromos de la calle las calman con su sombra. La casa las recibe silenciosa. Hace frío a pesar del verano.
-¿Dónde está su risa? –gime Elisa. Es la única que llora.
De pronto un alarido de fiera rabiosa cruza la ventana, espanta los pájaros y se pierde en el río.
Comentarios
Me ha gustado por la forma de narrar las sensaciones de los protagonistas, se aprende leyendo este relato.
Enhorabuena Delestio.
Rocinante
Me hagustado mucho, y el final, con ese grito que quiero creer sale de la garganta de la hermana mayor, la que no llora, es esquisito.
un abrazo
ME alegra que te haya gustado, un beso.:)
María
Ese grito final le sale de las entrañas, gracias por entender lo que quise transmitir.
CARIÑOS.:):)
María