Desperté asustada.
Mi cama estaba desecha, húmeda de transpiración.
Me sentí extraña, a mi lado tú dormías abrazado a otra mujer. Grité furiosa:
¡Es mi cama!
¡Fuera de aquí!
Los dos dormían tan profundamente que no me escuchaban.
Los observé, se los veía relajados y casi sonrientes.
Me levanté con intención de volcarles un jarro de agua en la cara. Un frío extraño me envolvió. Sentí mis piernas heladas y temblando.
Me acerqué a tu lado y noté que tus sienes estaban blancas de canas.
¿Qué había sucedido?
Me puse a llorar, en el espejo, se reflejaba la cama, los dos durmiendo y mi imagen que me espantó.
Comentarios
Un abrazo, estimada delestío.
Espero que tu personaje aprenda a quererse tal cual se ve en el espejo.
Un abrazo
María
Gracias por leer.
María