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Diario de un hombre gris.

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Comentarios

  • Andrea JuiAndrea Jui Anónimo s.XI
    editado mayo 2015
    La vida hay que aprenderla a vivir como se de ve sin robar a nadie y aprender de muchos, y la ayuda de pez llena de paz.
    La vida no se trata de quien va primero o segundo no se trata de una carrera quiero decir que la vida hay que disfrutar paso a paso y con armonia.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Sí, dices bien, según mi inteligencia me da a entender.

    Gracias por leer mi diario, y por expresar tu parecer.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Jueves, 22 de agosto, a las 22'40 h.:



    Escribo ahora una carta a mis padres. Les digo que no voy a volver a este lugar, a este trabajo tan trabajoso y molesto, después de las vacaciones. Acabo de hablar con ellos por teléfono, y con mi tía. Ésta me dice que aguante aquí; a mi madre también le gustaría que siguiera, porque desea que me eche novia y porque así ella se ahorrará trabajo (me lo ha dicho). Y mi padre piensa igual, porque -dice- allí no hay futuro. Todos creen que debo seguir, porque piensan en el dinero que podré ganar, porque creen -mis padres y mi tía- que aquí me echaré novia y por la buena fama que me seguirá si continúo en este trabajo, y las críticas de los que están deseando criticar, si por debilidad e impaciencia abandono. Y a mí me da por pensar que sería muy feliz viviendo allí a lo filósofo, con un mínimo de dinero y un mucho de tranquilidad.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Yo soy pobre y desgraciado,
    pero el Señor se cuida de mí.



    Versillos del salmo 39



    Madrugada del 29 al 30 de agosto del 98, a las 00'00 h.:



    Cuando vuelva a casa, me llevaré de esta experiencia muchas cosas muy buenas. Me llevaré a X., que ya no morirá, mientras yo viva. ¡Ojalá alguien me viviera a mí así!

    Me llevo también esta catedral, con aquel magnífico concierto religioso. Y la música al aire libre.

    Como experiencia, bien que negativa, pero que me ha dado mucho que pensar, he visto a niños y niñas mendigando tabaco y alcohol.

    Hoy, al levantarme, pensé que el día sería malo (empezó muy mal). Pero yo estoy intentando aprender. Y he visto que en el día que más tememos, en que más negativos y desanimados estamos, se nos presentan las mejores oportunidades, y si sabemos coger la ocasión, señalaremos ese día con tinta roja, como un día magnífico; en cambio, el día soñado, ese en el que vamos a ser felicísimos, acabará, por mil combinaciones posibles, siendo un desastre. Y he aprendido, o visto, que sucede igual con las personas: que aquellas que en principio nos cayeron mal, con su dura sinceridad, con su falta de afabilidad, con su aparente frialdad o indiferencia, o bien por su propia personalidad, por sus ideas o conducta y actitudes poco comunes, ahora nos agradan, nos hacen felices, deseamos verlas, buscamos su consejo,... Y que, por el contrario, nos duele ver, oír y aun pensar en aquel que en un principio nos hechizó con su personalidad arrolladora, su aparente inteligencia, su lucido ingenio, su simpatía, su imborrable sonrisa, su afabilidad, su amistoso ofrecimiento, su melifluo continuo elogio, su...

    De todos modos, aprendamos de todo, o busquémoslo. Aprendamos que la historia (la grande y la pequeña) va por ruedas, que las tormentas sólo duran. Y que lo que pasa, es vida; que pase lo que pase, te haces, andas camino, luego lo cuentas (Oh, les bons temps où nous étions si malhereux!).

    Y recordemos que los más grandes se hicieron a través de la pérdida, llegada por exceso (¿es posible excederse en lo bueno?) de confianza; que se hicieron grandes por exceso (digo lo mismo que antes) de generosidad; por falta de temor muchas veces (cuando no había motivo real para temer; y no se dejaron engañar por los fantasmas de los falsos motivos para temer), porque tuvieron grandes sueños y el valor necesario para hacerlos realidad, porque fueron personas decididas cuando debían serlo, personas activas, arrojadas cuando la ocasión lo pedía, olvidadas de las posibles consecuencias cuando su intuición les decía que el asunto era lo suficientemente importante como para no perder un tiempo precioso dudando, temiendo, analizando inútilmente; que se hicieron grandes despreciando a las veces la muerte, viviendo como querían vivir, oponiendo a los vulgares ladridos de los perros su fuerte y rica personalidad, su superior inteligencia, sus altos ideales, liberando y desarrollando su creatividad,... siempre movidos por valores y sentimientos positivos, pacificadores, comprensivos ante la debilidad y la diferencia (por supuesto, conociendo que no hay justificación para lo injustificable. Porque 'comprender' no es 'justificar siempre'), valores dignificadores del hombre. Y siempre, por la alegría de vivir, viendo en esta vida una obra maestra de Belleza imponderable.

    Y aprendamos a no perder la perspectiva.

    Y que la salud, la juventud y la fuerza son condiciones muy importantes.

    Y, por supuesto, eso que hemos convenido en llamar valores (caridad, amistad, generosidad -desinterés-, humildad, ilusión, buen ánimo, alegría, libertad,...)



    Esta mañana, al despertar, me hice esta pregunta: ¿adónde me llevará hoy Dios? Cada día, desde hace mucho tiempo (mucho es ya el que llevo percibiendo las señales de lo que diré), veo que Dios está ahí, aquí, dirigiendo, interviniendo.

    Y veo asimismo que todo lo que ocurre es bueno (pero pasa que nosotros tenemos telarañas en los ojos y una lengua muy larga y muy sucia algunas veces, y que somos muy frescos, y siempre para quejarnos). Y aunque pueda chirriar, y aun molestar, en los oídos habituados a los lugares comunes, diré que, según mi inteligencia me da a entender, nos vendría bien aprender a agradecer lo aparentemente malo -pues de malo, quizás sólo tenga la apariencia-. Y a los más valerosos les diría que aun pidan recibir lo "malo", pues después de vivido con inteligencia y humildad, eso que en principio rechazamos, se nos vuelve bueno, útil, aleccionador, educativo.

    Y aprendamos a comprender, a considerar en la adversidad, a tener paciencia, a ser humildes -pensando menos y haciendo más, porque lo humilde es obrar-.

    Acostumbrémonos a pensar que todo nos viene de Dios, los que así podamos pensar, pues para cada pensamiento hay un momento, que llegará o no llegará. Comprendamos que algunos, tal vez muchos, no llegarán nunca a pensar lo que nosotros pensamos, determinadas ideas; así como quizás nosotros no llegaremos a comprender lo que otros comprenden. En cualquier caso, busquemos siempre construir, no destruir, si creemos que así debe ser.

    Pensemos que lo que de Dios nos viene, siempre es por nuestro bien, que, por tanto, nunca nos ocurre nada malo (aunque a una mente poco comprensiva, poco inteligente, le parezca que sí nos suceden cosas malas, y aun con frecuencia). Que Dios escribe derecho con renglones torcidos, que sus caminos -y trochas, veredas y vericuetos- son inescrutables. Pero Él es la luz. Aceptemos, por tanto, lo que de Él nos venga, con fe (con confianza, porque de Él nada malo nos vendrá), con alegría, como lo aceptó Ana, la madre de Samuel. Sigamos humildemente a Dios, como Rut siguió a Noemí. Y tú, ciego, cierra tus ojos y déjate llevar. De todas formas, la vida es breve, qué más da si nos mojamos un poco más.

    Yo tengo a mi familia esperándome, pensando en mí cada segundo (¡he ahí a alguien que me quiere!), un hogar cálido adonde volver. ¡Buen semblante!, pongamos buena cara.

    No pillemos fastidio por nada, non curare de niente.

    Al mal tiempo, buena cara.

    Finge consuelo y alegría, y serlo ha.


  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    A los escritores les faltan agallas para atraverse a contar "historias de buenos" o hay entre los lectores una especie masoquista más amiga de las bebidas amargas que de las dulces.


    La felicidad es como los relojes: cuanto menos complicados son, menos se estropean.



    Descalzo





    Domingo, 30 de agosto del 98, a las 19'36 h.:




    En una tarde soleada, ansioso por esparcirme y ver, olvidar el penoso trabajo y atesorar por fortuna alguna enriquecedora experiencia, me he topado (¿por azar?) con uno de esos artistas que ganan su vida haciendo malabares con un balón. La plaza estaba concurrida, atestada; el público, entretenido, pero al parecer poco atento, en principio, cuando parece que queda bien mostrar un poco de indiferencia. Yo sólo pasaba por allí, curioseando en esta placa conmemorativa, observando esa rara fachada o aquella estatua de un glorioso militar. Pero un balón tira de mí (tal vez el mejor regalo que los reyes magos me trajeron fue aquel balón, cuando yo debía de tener unos diez años, y que me dejaron bajo la cama. Mis padres lo vieron antes que yo, pues ellos me pidieron, a la mañana, bien temprano, que mirara debajo de aquella). Detuve mi andar, y puse mucha atención en un hombre que buscaba su vida con algo tan sencillo. No era tan difícil lo que hacía, yo lo había hecho muchas veces. Pero sabía hacer cosas que yo nunca había intentado, que ni siquiera se me habían ocurrido. No parecía tener muy trabajado el número, pero era bueno, aunque no tanto como otros que había visto.

    Que a veces la vida te da sorpresas, lo tengo más que visto. Esta tarde me ha dado una muy buena. Los que han jugado mucho con un balón, intentando controlarlo, saben que el balón a menudo parece descontentadizo, con voluntad propia, renuente a cumplir con su cometido de fiel colaborador. Por eso hace de vez en cuando sus escapaditas. Y en una de éstas, el balón del virtuoso que buscaba su vida, se vino conmigo. Yo lo recibí encantado, con una alegre sonrisa, pero con mucha timidez. Le di unos toques cariciosos -seguramente, por más tiempo del que a mí me pareció, subido ya a mi nube-, y la pelotita pareció cogerme cariño, pues no se apartaba de mí. Cuando se la devolví a su dueño, aquellas personas que antes parecían aburridas, me alegraron el día reconociendo con un espontáneo aplauso mi habilidad. El artista me hizo un gesto con el pulgar de su mano levantado, y me propuso con otro gesto jugar con él. Hizo algunas virguerías, que volvieron a parecerme fáciles, y me pasó el balón sin dejarlo caer. Tomé el testigo, fuertemente emocionado, pero también algo atemorizado (mi gran timidez me preocupaba con la idea de una responsabilidad que en verdad no debía sentir, pues aquello no dejaba de ser un juego, sin más trascendencia). Tuve suerte, o volví a ser diestro . A mi vez, yo le devolví el balón a mi ocasional colega, que subió su nivel de dificultad ahora. Hizo cosas que me admiraron. Pensé que por algo se dedicaba a esto, ante un público. Pero, por mi juventud, su excelente actuación no me amilanó, sino que me estimuló. Pensé que podía, si no igualar aquello, sí, al menos, hacer algo meritorio, de cierta dificultad. Hice lo más raro, o difícil, de lo que yo sabía que podía hacer, y hasta añadí alguna filigrana espontánea que -éste era mi día de suerte- me salió bien. Todo me estaba sucediendo como en un sueño. Nuevos aplausos. Pasaba el tiempo, varias veces más nos pasamos el balón, mi entusiasmo y atrevimiento crecían, ya me sentía un artista callejero más. El verdadero, parecía sentirse también muy a gusto, y quién sabe si no estaba muy agradecido por mi feliz aparición, pues el público ahora parecía disfrutar con aquella improvisación nuestra. Pero un pensamiento fugaz, y creo que humilde, me vino: mientras mi compañero no dejaba de innovar, encandilando aún más al concurso con recursos cada vez más difíciles o espectaculares, la chistera de mi solercia ya hacía rato que había quedado vacía, y viendo que empezaba a repetirme, me dije que ya iba siendo hora de acabar, con bien, lo que bien había empezado. Y así, eché por fin el balón al suelo, di la mano a quien ya nunca olvidaré y agradecí a la gente su último aplauso, y me fui, muchísimo más feliz que cuando salí de casa buscando ser feliz en una tarde de ocio y gozo de la Belleza que sabía que encontraría, porque siempre la encuentro, porque la veo por todas partes. Lo que no podía prever, era que la vida me regalaría con algo con lo que yo había ensoñado muchas veces, como algo fantástico que nunca ocurriría más allá de mi imaginación.



  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Dedicados a Alicia, mi amor intemporal, la mujer más amada,... por un pequeño poeta, estos versos de mi admirado Unamuno:




    Cuando murmuras con nervio acento
    tu cuerpo hermoso que a mi cuerpo toca
    y recojo en los besos de tu boca
    las abrasadas ondas de tu aliento.

    Cuando más que ceñir, romper intenso
    una frase de amor que amor provoca
    y a mí te estrechas delirante y loca,
    todo mi ser estremecido siento.

    Ni gloria, ni poder, ni oro, ni fama,
    quiero entonces, mujer. Tu eres mi vida,
    ésta y la otra si hay otra; y sólo ansío
    gozar tu cuerpo, que a gozar me llama,
    ¡ver tu carne a mi carne confundida
    y oír tu beso respondiendo al mío!...
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día.



    Salmo 85, 1-3




    La amabilidad y la gentileza nada tienen que ver con la bondad.


    Una caricia implica consentimiento, mientras que una impertinencia es siempre un acto unilateral.


    ...Uno de los motivos que la indujeron a separarse de su marido estaba relacionado con la circunstancia de que él nunca se había mostrado cariñoso, y siempre, en cambio, impertinente.



    En H. Böll




    23'30 h. del 30 de agosto del 98:



    Los vecinos de mi lugar dicen, a mis padres, que aprenderé pronto el inglés, y que me casaré aquí.



    00'24 h., en la madrugada del 3 al 4 de septiembre del 98:



    Ahora que sé que me voy, que dejo este trabajo, estoy tranquilo y feliz.


    El hombre es, por naturaleza, insolidario, cobarde y ambicioso. ¿Quién dijo eso?

    Todo tiene un propósito. Cassius Clay dijo esto. Pensaba, al decirlo, en el oculto -o claro, para él- sentido de su enfermedad.

    El tiempo dirá y dará. Que sea lo que Dios quiera. Y si viene malo, apechugar. ¡Valor! Quizás salgamos también, aunque doloridos, de la que venga.

    Incipiente amistad -que pronto se verá truncada- con CH. Es inocente, el pobre, y me cae muy bien, por esa inocencia, porque no tiene maldad, porque es sencillo, sin artificio, pacífico,... Siento que se esté quemando con tanto trabajar. Y siento que sea el tontillo en el trabajo, que todos se rían de él, que lo desprecien, que lo marginen. Yo me siento con él y le hablo afectuosamente. Me gusta su compañía, y a él la mía, es evidente. Siente que lo respeto, siente que le doy mi calor de amigo, siente que lo estimo en lo que vale, sin fingimiento, sin coba. Jugamos, reímos, bromeamos, y él me lo agradece sin palabras, con el cariño que me devuelve.


    Está claro, por lo demás, que me faltá aún mucho por aprender. Creo que esta experiencia me está siendo buena escuela.




  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Lo que sigue, la idea expresada por boca del inventado personaje Dr. Henry Jekyll, lo leí en la camiseta que un melenudo y barbudo inglés llevaba puesto un ya lejano 18 de julio de 1.998:



    In each of us two natures are at war: the good and the evil.




  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    En Inglaterra, a las 13'22 h. del sábado, 8-8-98:




    SI NO VUELVO A VERTE





    Si no vuelvo a verte, pensaré tal vez:

    ¿Fue tan sólo un sueño?

    ¿O fue un fracaso más, otro cruel revés

    del impío Destino?



    Y vi en tu mirada lánguida un pozo

    hondo de tristeza sin fondo. Un pozo

    lleno con ríos de lágrimas ardientes.



    Si no vuelvo a verte, pensaré tal vez:

    ¿A qué tanto empeño?

    ¿O es mejor volver a empezar, en vez

    de arrugar el ceño?



    Y vi en tu sonrisa cándida el gozo

    de quien saborea la vida. Un gozo

    hecho con hechos y decisiones valientes.



    Si no vuelvo a verte,...
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Bien que con retraso, justamente reprochable, quiero dedicar esa vieja poesía (Si no vuelvo a verte) de mi última entrada a mi única musa. Mi corazón, de antiguo embriagado de amor, la hizo, la presintió desde el fondo de los años, inspirado por su inmarcesible recuerdo.


    Ahora, renovada y superiormente enamorado, maduramente mas aún con aquella candidez primera, porque he cambiado, y quiero creer que algo he mejorado, rehago aquel poema antiguo, para ofrecérselo, entregado, rendido, a la única mujer capaz de trocar mi incapacidad artística en una pequeña, medida y rimada obra de amor (si plagada de defectos formales, poco me importa cuando habla el entusiasmo).


    Estos son los versillos que ofrezco a Alicia:




    SI NO VUELVO A VERTE





    Si no vuelvo a verte, pensaré tal vez:

    ¿Fue tan sólo un sueño?

    ¿O fue un tropiezo más, un duro revés

    de un malvado Ingenio?



    Daga a mi corazón fue tu sollozo,

    profundo cual pena sin fondo, cual pozo

    lleno con ríos de lágrimas ardientes.



    Si no vuelvo a verte, pensaré tal vez:

    ¿A qué tanto empeño?

    ¿A qué sonreír, acaso con doblez,

    si murió el ensueño?



    Mas te vi enamorada sin embozo,

    ilusionada, ¡tan alegre!, con gozo

    estallante y decisiones valientes.





    Pero volveré a verte, mi Pequeña, siempre. Y has tomado, bien lo sabes, decisiones muy valientes, tremendamente difíciles, con sacrificio de ti misma.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    “En el mundo hay dos clases de hombres: los que valen por lo que son y los que sólo valen por los cargos que ocupan o por los títulos que ostentan. Los primeros están llenos; tienen el alma rebosante; pueden ocupar o no puestos importantes, pero nada ganan realmente cuando entran en ellos y nada pierden al abandonarlos. Y el día que mueren dejan un hueco en el mundo. Los segundos están tan llenos como una percha, que nada vale si no se le cuelgan encima vestidos o abrigos. Empiezan no sólo a brillar, sino incluso a existir, cuando les nombran catedráticos, embajadores o ministros, y regresan a la inexistencia el día que pierden tratamientos y títulos. El día que se mueren, lejos de dejar un hueco en el mundo, se limitan a ocuparlo en un cementerio.


    Y, a pesar de ser así las cosas, lo verdaderamente asombroso es que la inmensa mayoría de las personas no luchan por “ser” alguien, sino por tener “algo”; no se apasionan por llenar sus almas, sino por ocupar un sillón; no se preguntan qué tienen por dentro, sino qué van a ponerse por fuera. Tal vez sea ésta la razón por la que en el mundo hay tantas marionetas y tan pocas, tan poquitas personas.


    La gente tiene en esto un olfato magnífico y sabe distinguir a la perfección a los ilustres de los verdaderamente importantes. Ante los primeros dobla, tal vez, el espinazo; ante los segundos, el corazón. De ahí que no siempre coincidan la fama y la estimación. Hay Universidades en las que los alumnos saben que deben despreciar al rector, si verdaderamente es un mequetrefe aupado, y valorar a aquel adjunto que tiene el alma llena. Y hay empresas o ministerios en los que presidente o ministro son el hijo de papá o el enchufado de turno que sirven de pim-pam-pum de todas las ironías, mientras sus secretarios son queridos por todos.


    Pero lo grave del problema es que, aunque todos sabemos que la fama, el prestigio y el poder suelen ser simples globos hinchados, nos pasemos la mitad de la vida peleándonos por lo que sabemos que es aire.


    Un hombre, pienso yo, debería tener un ideal central: realizarse a sí mismo, construir su alma, tenerla viva y llena. Preocuparse, sí, por la comida, porque aun los genios tienen que alimentarse un par de veces al día (“para que no se corrompa el subyecto”, como decía San Ignacio), pero sabiendo muy bien que todas las mandangas de este mundo no le añadirán ni un solo codo a su estatura.


    Oscar Wilde escribió algo terrible y certerísimo. “Un hombre que aspira a ser algo separado de sí mismo -miembro del Parlamento, comerciante rico, juez o abogado célebre o algo igualmente aburrido– siempre logra lo que se propone. Este es su castigo. Quien codicia una máscara termina por vivir oculto tras ella.


    Es verdad. El verdadero castigo de los ambiciosos no es fracasar en sus sueños; es lograrlos. Los hombres de la codicia espiritual suelen triunfar, son tercos, luchan como perros por un hueso y acaban casi siempre arrebatándolo. Y ése es su verdadero castigo. Antes existía su codicia y ellos no existían, pero aún les quedaba la posibilidad de despertarse y de empezar a poseer sus almas. Cuando triunfan, siguen sin existir, pero la morfina de lo conquistado les impide, ya para siempre, ver lo vacíos que están, porque el espejo les devuelve sus figuras orondas revestidas de cargos e hinchadas de aire, hinchadas de nada.


    Además, quienes tienen como meta de su vida títulos, cargos, honores, brillos, ya pueden descansar una vez que los consiguieron; mas el que tiene como meta la de realizar su alma, siempre hallará nuevos caminos abiertos por delante, nunca sabrá dónde acaba su camino, porque cada día se hará más apasionante, más alto, más hermoso. “¿Quién puede calcular —decía el mismo Wilde- la órbita de nuestra alma?” Nada hay más ancho y fecundo que el alma de un hombre, esa alma que puede ser atontada por la morfina de las vanidades, pero que, si es verdadera, jamás se saciará con la paja de los establos brillantes del mundo. Cuando David pastoreaba en el campo los rebaños de su padre, ¿sabía acaso que llevaba ya un alma de rey? ¡Dios mío, y cuántos muchachos llevarán por nuestras calles almas de rey y no lograrán enterarse nunca de ello! ¡Cuántos se pasarán la vida braceando por escalar puestos sin antes haberse escalado a sí mismos! ¡Cuántos perderán su alegría y la pureza de sus almas por conquistar una careta, para luego pagar el amargo precio de tenerse que pasar la vida viviendo con ella puesta!”






    Descalzo












    Viernes, 4 de septiembre del 98, a las 12'02 h.:








    Del libro de Cortázar, no me ha gustado el prólogo de Matute; sí, La isla al mediodía. Me ha parecido que en ella, yo era misteriosamente llamado:


    "Ven a mí, Jugo, soy la isla. Deja el trabajo que te esclaviza (el negocio: nec otium), deja esa isla, y ven a mí."






    Y pensé que, pronto, como Marini, también habré de coger el avión.




    "Vete a pescar, cuando vuelvas a tu hogar. Ve con la naturaleza, empápate de ella, siente su dulce abrazo.",




    me decía CH, ese buen hombre, ese hombre despreciado por todos, menos por mí, pues me parece una gran persona, admirable y digno de todo nuestro amor.




    Tampoco me ha gustado la Carta a una señorita en París; ni La noche boca arriba. Sí me gustó Circe.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    01'50 h. en la madrugada del 4 al 5 (del viernes al sábado) de septiembre del 98:



    ... ¿Por qué será que no me olvido de Alicia?

    Como ahora muchos dulces. A ver si en adelante consigo moderarme.

    Veo a diario cómo los compañeros se siguen burlando de CH. Me entristece verlo tan despreciado y burlado. Lo tienen por tontillo, porque ven que no tiene maldad. Y por esto lo pisan más, lo pisotean.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    11'24 h. del 5 de septiembre del 98:



    - Soy un pobrecillo que ha leído. ¡Qué pequeño es uno, qué poca cosa!

    - Bien digeridos, los malos tragos traen salud a la larga (o eso espero).

    - Debería ser más decidido.

    - Debería no darle tantas vueltas a las cosas hechas, pues esas ya pasaron (no tiene sentido dar palos en la madriguera después de haberse ido el conejo); debería pensar más en lo que voy a hacer ahora, o no pensar mucho y hacer.

    - ¡Ánimo y p'alante! No mirar a los lados ni para atrás, vista al frente.

    - No pillar fastidio por nada. ¿Que la uva está mala? ¡Pues buena cara! Perspectiva y una sonrisa. A mí no se me voltea así como así. ¡Decisiones! Cuando lo haya hecho pensaré. Y pecho.

    - Tengo salud de joven. ¿Es que me parece poco?

    - A veces, hemos de tomar decisiones rápidas, tener más reflejos. Las grandes resoluciones, para su mejor acierto, hay que tomarlas al paso y que cumplirlas al vuelo.Cuando sólo se deriva un perjuicio -dudable, dudoso- de opinión, un comento, un ruborizarse, cuando sabes que no va a pasar nada malo (que más bien pasará algo bueno: que aprenderás, que te llevarás un palo por tu bien), cuando sólo se trata de que sientes vergüenza, de timidez. ¡Valor!, hacer sin pensarlo, si piensas estás perdido. Que actúen las piernas rápidamente, empujarlas, no escuchar a la cabeza, no dejarle ni que hable, echarse a andar,... Fuera el corte, fuera los colores, fuera el "qué pasará"; eso, ya se verá después, ¡hay que hacerlo! Si de todos modos, el "daño" no será grande,... Hay que acostumbrarse a conducirse así, eso nos dará valor para las ocasiones venideras. La nueva conducta, atrevida, osada, decidida, desvergonzada, creará en nosotros nuevas ideas, hábitos de pensamiento, una nueva y mejor autoestima, mucha confianza,... Y esta nueva forma de pensar nos llevará de nuevo a ser más audaces, a acometer decididamente nuevas experiencias. Entraremos en una nueva dinámica, una nueva forma de ser, de vivir.

    Por supuesto, aparte están los casos graves, en que puede estropeársete la vida. Ahí, sí; ahí hay que pensar, y mucho. Sesudos y más sesudos. Como en las partidas de ajedrez: analizar una y otra vez. Y cuando lo tengas claro, actuar rápidamente (si se precisa y se puede), y no echarse atrás ( si después verás que erraste, podrás pensar que no lo tuviste claro, aunque sí te lo pareciera). No bambolearse (¿no lo has pensado ya suficientemente bien? ¿Entonces?)

    Cuando se trata de decidir, el primer pensamiento suele ser el más acertado. Pero yo, como gran inexperto en todo -quizás como gran necio, pues tanto hablo y tan poco hago-, no tengo nada claro todo esto, que sea así como vengo escribiendo. Porque... ¿y si te pegas el batacazo padre por seguir tu primera idea?

    Todo esto me da que pensar mucho: en asuntos graves, de honra gorda, cuestión de vida...-peligro de muerte, de echarte por alto el futuro, para siempre y sin arreglo-, posibilidad de dañar a los demás,... deberíamos tener muchos reflejos, en todo -también en cosillas, en aparentes pequeñeces-, menudear los detalles de buen detective, usar mundología. Picardía.

    Y las palabras, según la hora, según el sitio, mirando a las personas, conforme a las circunstancias, proporcionadas a la confianza que tengamos o nos tengan,... Y saber escogerlas, para efectos muy precisos. No olvidar la magia de una palabra bien colocada, bien elegida, adecuadamente pronunciada, con arreglo a lo antes dicho.

    Y no olvidarse: a los cerdos, nada de miel, ni de margaritas, ni de perlas.

    - Calarse pronto a las personas. Y después, con buena personalidad, con madurez, pasar de quien no te aportará, de quien podría o podrá hacerte infeliz.

    - Con respecto a las mujeres, busca a la que se parezca a ti en lo esencial, en lo importante. Con las demás, buena personalidad, y firmeza en lo tuyo, que se noten los buenos cimientos.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    No ir adelante, es ir
    atrás; y el que a arar empieza
    no ha de volver la cabeza,
    sino arar y proseguir.



    Lope




    Domingo, 6 de septiembre del 98:




    Acabo de leer un artículo de J. J. Millás sobre el irreconocimiento de nuestra propia letra. A mí, me pasa, no reconocer a veces mi letra.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    29 de Junio de 2.012.-






    Leyendo el Diario de Papini, veo que éste recibía cada día a ínclitas figuras de la cultura. Urbi et orbi sonaba su nombre.Cual peregrinos, las más variopintas gentes- ultramontanos y anarquistas, ateos y creyentes, artistas, periodistas,...y, en suma, devotos todos de su pluma- surcaron mares, cruzaron páramos y pasaron puertos, atraídos por la mesmérica voz de su fama.Y tal vez en sus palabras y acaso en sus hechos, hallaron ánimo, consejo, colaboración o ayuda.



    Nadie viene a mi casa, porque mi nombre es mudo, como la voz del pobre.Y tal vez sea mejor así.Los caminos del Señor son inescrutables.




    Varias veces he visto que Amiel hace mención en su diario de su ángel de la guarda. Un día dice:





    No estás solo; alguien vigila por ti... Gracias, mi ángel bueno.





    Y en otra ocasión:





    ... mi ángel bueno, mi instinto, Dios en mí.






    Quién sabe si no es mi ángel bueno quien obvia estos visiteos y aquellas malhadadas compañías, quien me regala con esta soledad, a modo de moloso guardador, de antemural, de glacis, de poterna.


    Qué mejor compañía que mi buena conciencia, mi ángel bueno, mi instinto, Dios en mí ¿Hay mejor consejero, perínclito amigo, seguro paladión ?
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Tengo la espada desnuda
    y estoy lleno de coraje,
    viéndote tan resalada
    y que te disfrute un cafre.



    Copla





    23'18 h. del día 6 de septiembre del 98:




    Sigo leyendo a Cortázar; ahora, Instrucciones para John H.





    Lunes, día 7 de septiembre del 98, en un día espléndidamente soleado, de gozosa calidez, ¡un día estupendo!:




    Voy a coger la Biblia y a Cortázar y me daré con tan buena compañía un extático paseo, para repararme, olvidado de quisquillas por un rato largo.

    Ahora escucho a los Bee Gees, canciones deliciosas, de comer (Monday's rain, Cherry red, I am the world, Spicks and specks,...)

    Leo el periódico. Unos vándalos emborrachan, asesinan, a una inocente vaquilla, con cuatro botellas de whisky. Parada cardíaca.

    Intrucciones para..., de Cortázar, no me ha gustado.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Espero que Dios me dará fuerza y salud, y paciencia para soportarlo todo; y la paciencia, sobre todo, que, como dijo Cervantes, es lo que más se necesita.




    Creo que Arbó





    19'11 h. del día 7 de sept.:



    He leído un poco de la Biblia, Saúl ha sido desechado.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    No hay más remedio que creer en el ángel de la guarda, y rezarle con la santa, y hermosísima oración, de los viejos tiempos:


    ángel de la guarda,
    dulce compañía,
    no me desampares
    ni de noche ni de día.


    Gran consuelo, esperanza para los débiles y los necesitados del mundo, que creyeron en él en épocas de fe; en cuanto a mí, no tengo más remedio que creer en él, o en el buen Dios, que estaba detrás de él, en el que esperé -al que recé siempre-, y que acudió cada vez en mi ayuda.



    Creo que Arbó





    13 de septiembre, 20'37 h.:



    No me ha gustado Todos los fuegos el fuego; tampoco, Las puertas del cielo; sí, La casa tomada.Los que más me han gustado han sido La isla al mediodía y La señorita Cora.

    Un muy buen rato de charla con CH, sobre los grandes valores y la amistad.

    En casa, me lo he pasado muy bien mirando imágenes, por la tele (spots publicitarios, rostros de famosos desconocidos, escenas de pelis,...). Imágenes frívolas, imágenes que pasan velozmente, imágenes muy divertidas para mi gusto,... Gozo con cada fotograma, como un chiquillo (¿no nos convierte en niños la Sabiduría?), todo es nuevo para mí, todo me es bello, vivo en calma, relajado, feliz, contento, quieto, lleno en este preciso instante. Disfruto con cualquier cosa, si me parece buena. Flashes fugaces,..., superficie,... calmante... no pensar, sí sentir, sí soñar,... en un mundo mental, en mí. Imágenes con humor (un niño lo ve todo gracioso), el tiempo no importa, te estás bebiendo la copia del mundo.



    Hallazgo de estampita de las Hnas. Trinitarias de Sevilla entre hojas de Crimen y castigo:


    Olvidar, por amor al Divino Niño, todo lo que nos haya hecho sufrir nuestro prójimo.




    Para mañana, Dios dirá, y dará, y proveerá. Ahora ya me voy al calor y la paz de la cama: el mejor país del mundo. ¡Dios me ayude a encontrar mi camino, porque yo ya no me fío de mis fuerzas, ni de mi inteligencia, ni de mi nada.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    Aunque he pasado por momentos amargos, lo he sabido superar: en medio de todo, y puede atribuirse casi a un milagro, he sabido, o he podido, ir adelante. En el fondo de mi ser he conservado siempre una ilusión, una fe y puede casi atribuirse a un milagro, lo repito, a una fuerza invisible de mi condición que me ha salvado siempre.



    Arbó



    No hay más que una desdicha irrevocable, que es estar muerto. Lo importante es vivir.



    S. Zweig (que dice que Iván Karamazov dijo), per Arbó



    Wilde, tras las rejas de la cárcel, donde lo habían encerrado los hombres, hablaba del "sol claro, del aire limpio, de Dios".



    Arbó





    Lunes, 14 de septiembre del 98, a las 23'16 h.:



    El perseguidor es quizás, o a mí me lo parece ahora, el mejor de los cuentos que por ahora he leído de Cortázar, junto con La isla al mediodía, La señorita Cora y La autopista del sur. Da mucho que pensar, he de releerlo algún día con más despacio; y pensar quedo en lo del tiempo. Querría recordar también lo del trabajo como moneda, la energía física como moneda de cambio o de compra.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado mayo 2015
    La sabiduría que viene de arriba..., es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera.



    Santiago, 3, 17-18




    Cuando comenzó el diluvio,
    todos estaban alegres;
    decíanse unos a otros:
    ¡qué buen año va a ser éste!


    Copla cantada en tiempos de la reina Isabel II de España



    Yo había creído que al llegar la revolución seríamos todos felices. ¿Se acuerda usted de cuán hermoso era aquello, qué bien se respiraba? Pues aquí nos tiene: ¡peor que antes!


    Un personaje de Flaubert


    Parece el sino del hombre (Arbó)




    Tome usted el principio de la cristiandad en el Sermón de la Montaña, con "los lirios del campo y las espigas", ¡qué maravilla! En cambio, ¡qué repugnante después con sus ministros, sus curas, sus cardenales!



    El diablo -no se olvide esto-, en El diario de Satanás, de Andreiev






    La noche (01'45 h.), del viernes al sábado, del 18 al 19 de septiembre del 98:





    Anteayer cogimos a un autoestopista, un hombre de muchos años ya, de barba blanca, espigado, muy alto, y de una educación exquisita. Era evidente, asimismo, su gran cultura y dilatada experiencia vital. Me parece recordar que dijo ser ingeniero; o quizás dijo médico; o quizás... tal vez dijo economista. Ha recorrido, llevado por su trabajo, y por otros motivos, toda África. Soltero empedernido, nunca ha tenido casa propia (dice haberse hospedado siempre en casa de sus amigos, pues por todo ese continente los tiene, y por el nuestro).

    Y este hombre tan viajado y tan leído, va y me dice, nada más verme:


    - ¡Esta cara la he visto yo en Goya!

    - ¿A mí, en Goya?

    - Sí, a usted lo pintó Goya.


    He de reconocer que eso me gustó. ¡Yo, un personaje de Goya! Si me hubieran preguntado, habría dicho que por mis facciones me parecía más a una figura del Greco (yo diría que mi rostro es algo alargado, que un espíritu curioso y continuamente asombrado se asoma por sus ojos, pero también sufriente, y atormentado a veces).

    ¿No sería extraño que un hombre misterioso, un viejo trotamundos, me encontrara antes que yo, que llevo buscándome toda mi vida? ¿Quizás este hombre ha visto en Goya mi esencia? Pero ¿por qué doy tanta importancia a una frase espontánea de un desconocido para mí? Creo que magnifico cualquier nimiedad. Sí, eso me pasa. Y que soy un pensador de poca monta. Bueno, ya maduraré, si la vida me conduce por el buen camino. Un paso tras otro, y esperar, y confiar. Y Dios.


  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015
    A mí se me puede decir que no tengo un estilo cuidado, de párrafos sonoros y redondos, ese estilo que entusiasma a mucho lectores, aunque debajo no haya nada, aunque no haya más que ruido, armonías para encantar al oído; no se me puede decir que sea un escritor de esos, pero si de una cosa puede alabárseme es de ser un escritor que escribe sin adivinanzas ni barroquismos; y que dice lo que quiere decir en un lenguaje claro y sencillo, y recuerdo aquí lo que me decía Jordana, y que yo creo también: "siempre dices cosas interesantes".




    Arbó




    Sábado, 19 de septiembre del 98, a las 10'16 h.:




    ¿Son inteligentes estos que veo aquí totalmente entregados, siervos, a un trabajo muy penoso, mecánico, oscuro, en donde no se precisa -ni se permite- la imaginación,...? Nada hacen por liberarse. Aceptan su monotonía, su aburrimiento, su camino, cuando hay miles de caminos que conducen a una vida arreglada, alegre, amistosa (amorosa), quizás dichosa. Se habitúan y se resignan.

    ¿Por qué, para qué, estamos aquí? El hombre es un animal extraño.

    A un panal de rica miel, diez mil moscas acudieron, que por golosas murieron, presas de patas en él. Y esto suele suceder...

    Aquí, estos semejan ser sepulcros encarnados, pues parece que se nieguen a vivi r. Y la vida que en ellos hay, pulsante, pujante, deseosa de explayarse, la encierran, la amordazan, la amortajan,... Ellos mismos, sus propios cuerpos, son prisiones; no de oro, sino por el oro.


    No se permuta todo el oro del mundo por un adarme de libertad.


    Seguramente, yo, cuando me libre de esta servidumbre, me meteré voluntariamente en otra cárcel.

    ¿Por qué no vivimos plenamente la vida, admirados y agradecidos ante ella, por ser maravillosa, verdaderamente valiosa, y algo tal vez único, finito? Cuando comprendamos que se nos va acabando, que ya nos queda relativamente poco,... ¿qué haremos, quejarnos, protestar? ¿Pero a quién? ¿Quién es el responsable de no haber vivido, de no haber gozado justamente conforme a lo deseado? No la vida misma, no la gente, pues a las personas verdaderamente inteligentes los obstáculos les son estímulos para superarse y crecer y vivir más; no las circunstancias, pues la persona de inteligencia poderosa puede cambiar casi todas las circunstancias adversas. Y si alguna no puede, crea las que le favorezcan.

    Tiramos, muchos, la vida, y aun consentidos,y aun buscando tirarla.

    Sigue la esclavitud, con otras apariencias, maquillada, suavizada,... Aún nos queda por hacer muchas revoluciones, pero no llegarán cuando queramos, sino cuando el tiempo para ello esté maduro, como sucede con todo, en cada vida.

  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015
    Para la mayoría de nosotros, la verdadera vida es la que no llevamos.




    O. Wilde




    Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones; el plato principal nunca lo conocen.




    O. y Gasset








    Sábado, 11 de septiembre, del 98:




    Aquí estoy aprendiendo aquello que decía Unamuno: que nos ocurre la vida para que la contemos. Yo deseo, ando expectante esperando, que ocurran hechos para contarlos, para ponerlos en este diario. Busco los sucesos, incluso los provoco a veces. Me digo: voy a hacer esto, para escribirlo; o: voy a ir a tal sitio y ver, escuchar o hacer tal cosa, para el diario ("A ver si me pasa..., para contarlo; no he tenido (me faltan) tal o cual experiencia -como si hablara un coleccionista-, voy a ver si las busco, a ver si consigo tenerlas"). Conocí a X. para contarla; la iglesia-club, para lo mismo. Inglaterra..., y el autoestopista... ¿Será éste uno de los sentidos de la vida: contarla de viva voz o fijarla en un papel? (en una memoria o monumento), ¿...matarla para que viva para siempre?, ¿matar el tiempo para vivir la vida, para que dure de veras? ¡Cuántos libros, para recordar el mundo, la vida!, ¿quizás para revivir? Quizás, quizás, quizás,... No sé nada, ¿qué sé yo?




    Y no olvides esto: sólo se sabe lo que se vive.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015
    El Señor fue ungido con el óleo de la alegría, es decir, con el Espíritu Santo.



    san Isidoro



    - El fin de la educación no debería ser sólo adquirir conocimiento, sino hacer, hacer el bien, bien hacer.

    - Se aprende haciendo, y viviendo se sabe.

    - Sólo el conocimiento usado con regularidad nos acompaña por el camino de la vida.

    - Condición básica para progresar por el buen camino: sentir un deseo muy grande de aprender, no esto ni aquello, sino todo lo bueno.





    He aquí un adelanto de una nota biográfica en el margen de una de mis lecturas del año 2007 (28 de agosto):




    El día 24 leí a Fulcanelli.

    Creo que paso por una etapa crítica de mi vida. Anoche hice un descubrimiento desazonante, que viene a adunarse con otros precedentes: sentí que me agobiaba en la calle, que mi casa (mon répaire) me era un imán gigánteo. No había razón que me retuviera más tiempo fuera, no le encontraba ya sentido a la noche (¡esa locura juvenil!) Ahora pienso que eso ya se ha acabado para siempre, que ya no me ilusionan las locuras de antaño. No me imagino con novia, ni siquiera ligando.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015
    Mateo 20:1-16



    Parábola de los viñadores





    20 »Así mismo el reino de los cielos se parece a un propietario que salió de madrugada a contratar obreros para su viñedo. 2 Acordó darles la paga de un día de trabajo y los envió a su viñedo. 3 Cerca de las nueve de la mañana, salió y vio a otros que estaban desocupados en la plaza. 4 Les dijo: “Vayan también ustedes a trabajar en mi viñedo, y les pagaré lo que sea justo.” 5 Así que fueron. Salió de nuevo a eso del mediodía y a la media tarde, e hizo lo mismo. 6 Alrededor de las cinco de la tarde, salió y encontró a otros más que estaban sin trabajo. Les preguntó: “¿Por qué han estado aquí desocupados todo el día?” 7 “Porque nadie nos ha contratado”, contestaron. Él les dijo: “Vayan también ustedes a trabajar en mi viñedo.”
    8 »Al atardecer, el dueño del viñedo le ordenó a su capataz: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos contratados hasta llegar a los primeros.” 9 Se presentaron los obreros que habían sido contratados cerca de las cinco de la tarde, y cada uno recibió la paga de un día. 10 Por eso cuando llegaron los que fueron contratados primero, esperaban que recibirían más. Pero cada uno de ellos recibió también la paga de un día. 11 Al recibirla, comenzaron a murmurar contra el propietario. 12 “Estos que fueron los últimos en ser contratados trabajaron una sola hora —dijeron—, y usted los ha tratado como a nosotros que hemos soportado el peso del trabajo y el calor del día.” 13 Pero él le contestó a uno de ellos: “Amigo, no estoy cometiendo ninguna injusticia contigo. ¿Acaso no aceptaste trabajar por esa paga? 14 Tómala y vete. Quiero darle al último obrero contratado lo mismo que te di a ti. 15 ¿Es que no tengo derecho a hacer lo que quiera con mi dinero? ¿O te da envidia de que yo sea generoso?”
    16 »Así que los últimos serán primeros, y los primeros, últimos.












    Aún 19 de septiembre del 98, a las 23'42 h.:








    Muchas, muchas, muchas cosas que contar; y muchas que se me irán, que se me van a olvidar y que no contaré, nunca, nunca, nunca. Me ocurre pensar ahora con dolor que quizás olvide (olvidemos) algunas, muchas, de las más importantes.


    Anda esta ciudad bien repleta de mujeres bellísimas, maravillas naturales que hacen que me diga: si la Belleza me rodea, me muevo en Dios, veo a Dios y no me muero (salvo de ganas...), Dios es la fuente de esta mi alegría,...


    Pero esta primera consideración positiva, casi esperanzada, no impide que me asalte un pensamiento no feliz, que me diga con inmenso desánimo que no comprendo nada (cerca de los porqués y del para qué, del sentido, de la justicia, del mérito, del azar y del esfuerzo, de la necedad y de la inteligencia, de la apariencia y del ser,...); que me haga un millón de preguntas, que me entristezca,..., que debiliten mi aparente firmeza personal razones negativas relativas al deseo tirano (me acuerdo aquí de Wilde: En esta vida hay dos tragedias: una, si no se consigue lo que se desea; otra, cuando se consigue. Ésta última es la peor, la tragedia horrible), a la casi irresistible atracción animal, a los encadenamientos, a los condicionamientos físicos y psicológicos, al materialismo y al idealismo ( y otra vez Wilde: un hombre cínico es aquel que conoce el precio de todo pero no da valor a nada; en cambio, un sentimental es aquel que da valor a todo pero no conoce el precio de nada), a... Me canso, me cansa tanto pensamiento estéril, tantas disquisiciones. ¡Preguntas, preguntas, preguntas y más preguntas, tantas preguntas para las que no sé darme una respuesta! ¡Words, words, words!



    Y cada día trae otro día; y cada palabra, otra palabra. Y así, con pena sobre pena, te pondrás (nos pondremos todos) en la punta, cansado siempre, y pensando con Gracián que todo ha sido un cero. Esto, a los tristes, pues a los inconscientes les canta otro gallo.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015
    19 de septiembre del 98:



    Me gustaría acostumbrarme a meter en este diario -y quizás también en mi cabeza; esto ya será o sería más difícil- esas chispas de Belleza que la Biblia nos ofrece a modo de valiosísimo regalo -inadvertido, y por tanto inapreciado, por muchos-. A ver si ahora luego meto una o varias.

    Todo mortal (B.)

    Me costó trabajo, pero no me arrepiento. Lección para el futuro, tenerlo muy presente -apoyado en el hecho, no en vana teoría-. Ocurrió, actué -empujado por esa novedad en mi cabeza: valor, a veces manda (¡que mande!) el pie; se hace, y salga el sol por Antequera-. Y no me arrepiento. Otra lección: te llevas la gratísima sorpresa de que a veces sale bien aquello que deseabas, o bien aquello que temías, que temías que sucediera o que saliera mal. Recordar esto, para animarte a hacer cuando el 'no' te vaya ganando el pulso.



    (No recuerdo qué fue eso que trabajo me costó, eso que hice, con más o menos valor, de lo que no me arrepentí y que, supongo, aprendí como lección para el futuro. ¿Lo sé ahora? ¿Algo de lo que ahora creo saber es la lección que entonces aprendiera? ¡Vaya, aprendes algo -se supone que lo aprendes, no se sabe que lo sepas o llegues a saberlo nunca-,... para más tarde no saber si lo sabes, si has llegado a saberlo!)



    Bendecid a los que os persiguen; bendecid, no maldigáis... No paguéis a nadie mal por mal... Sobrellevad los unos las cargas de los otros... No seáis sabios en vuestra propia opinión.


    Amén.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015
    21 de septiembre del 98:



    De la abundancia del corazón habla la boca... Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.



    Releyendo las epístolas neotestamentarias, he vuelto a sentir revolcones, sacudidas.


    Hoy ha venido a verme, para despedirse (se va de vacaciones a Francia), Chris H. Como sabe que colecciono bolis, me ha traído uno muy bonito, raro. ¡Qué dos detalles! Y más, siendo evidente que le han salido del corazón. Muestran claramente su excelencia personal. Supongo que para muchos, esto que digo podría ser considerado como algo normal. Así parecerá a quien sólo imagina la escena; no a mí, que he visto sus ojos, cómo mira, y he oído su voz, he observado sus poses y actitudes y he ponderado lo que dice y el silencio que guarda.

    Yo me pregunto si tiene algún amigo.

    Me emociono al ver cómo agradece el respeto que le he tenido.

    Es un buen chico. Esas personas que buscan la aprobación ajena por extraños caminos, que se llenan con la honra recibida, que se piensan importantes,... me parece que harían bien siendo más afables con él (perderían poco y él recibiría mucho). Un poco de cariño le haría mucho bien. Él es tan digno de lo bueno como cualquiera, merece la amistad, el amor, una sonrisa,... Y si eso no recibe, por lo menos debería ser respetado.

    Yo espero que le vaya muy bien en la vida, que sus sueños se hagan realidad, que llegue a sentirse amado por alguien, que siga siendo la buena persona que ya es, que no reciba daño de los tontos, que no pierda nunca el ánimo, la alegría, la ilusión, que influya con su buen ejemplo en personas receptivas,...

    Quizás no vuelva a verlo nunca más. En cualquier caso, aunque olvide sus rasgos físicos, no olvidaré nunca -gracias a este diario- detalles como estos, su sencillez, su humildad, su afabilidad, su agradecimiento,... y que a mí me ha tratado muy bien.



    Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. 1ª de Juan.


  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015
    29 de septiembre del 98, a las 20'37 h.:


    Raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, fueron traspasados de muchos dolores. 1ª de Timoteo.

    No hables a oídos del necio, porque menospreciará la prudencia de tus razones.

    Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios y le será dada.
    Santiago, hermano de Jesús.

    Con la vara con que midáis, seréis medidos.




    Hoy he ido a la catedral, estaba vacía. Había misa.


    Disfruto callejeando. Mi estancia en esta isla se acaba. Han sido muchos los momentos tristes -en el trabajo sobre todo-, de soledad a veces, por malas conversaciones,... He sentido mucha nostalgia recordando tanto bueno. He paseado siempre solo, por las calles y parques de esta ciudad que no podré ni querré olvidar.

    Solo paseaba hoy, cuando... Oí una bellísima melodía, pero no conseguía localizarla. Como el perrillo hambriento que olisquea la comida cercana que no aún no ve, yo guiado por mi deseo ansioso de Belleza, di con la fuente de aquellos maravillosos sones. Procedía del interior de aquel edificio poco atractivo. Una puerta sencilla, entreabierta, me invitaba a aventurarme. Quise atreverme, necesitaba escuchar aquello todo lo cerca que me fuera posible. Vencí mi timidez y me adentré. Nadie me impidió el paso, con nadie me topé. Muy lentamente, acobardado pero extasiado, llegué a colocarme detrás de un telón, el de un teatro o casa de ópera. ¡Dios mío, qué maravilla! Tras aquel telón, cantaban los Beatles, cantaba Elvis, cantaban los Eagles,... O como si cantaran ellos mismos en persona, así me sentía yo. Al parecer, un grupo -que a mí, en mi gloria entonces, se me antojaba buenísimo, y que probablemente lo era- ensayaba con canciones de esos artistas. ¿Estaba soñando? Aquello me parecía demasiado bueno para ser cierto. En segundos, había pasado de pasear aburrido a estar a escasos metros de un grupo musical buenísimo (¿Serían famosos? ¿Cómo pude llegar hasta allí, que nadie me impidiera la entrada y aquella aproximación?)

    Pensé que Dios me regalaba con una de las actividades que más placer me proporcionan: la música; y para mayor gusto, con algunas de las mejores composiciones de la música pop. ¡¡¡Qué delicia, qué placerazo!!! Dios quiso llevarme al cielo antes de llevarme de vuelta a mi tierra natural. ¿Como compensación por los malos ratos pasados aquí hasta hoy? Sin duda, ese ha sido mi mejor momento desde que estoy aquí. Sé, porque el reloj no me miente, que pasé allí más de una hora; pero ese rato grande se me pasó volando, un tiempo en que no pensé, no temí, nada me dolió, fui dichoso, inocente, enamorado de la Belleza,... En ese momento -después lo he pensado- Dios debía de andar muy cerca, o yo en Él, o Él en mí. También después, me he preguntado cómo podían pasar, pasar de largo, cientos de personas por delante de esa puerta secundaria o trasera y no detener sus pasos, llamados -como las sirenas llamaban a Ulises y sus compañeros de travesía- por aquella Belleza que para mí fue irresistible.

    Sé que por muy bien que me exprese, no llegaré a comunicar lo que sentí detrás de esa cortina, entre bastidores. Somos incomunicables. Al rememorar esos minutos gloriosos, he sentido o sabido que es así. Ahora que sólo recuerdo (muy vagamente), que no puedo sentir en ausencia lo que sentí en presencia, comprendo que el relato de lo recordado (y nunca con una fidelidad precisa, exacta) no puede comunicar lo vivido, lo sentido. Me parece, asimismo, que ni siquiera lo que ahora sentimos podemos comunicarlo ahora. En las palabras ya va indefinición, duda, ambigüedad, imprecisión,... Eso aparte de que la sensación sólo es vivible, e individual, intransferible. Es vivible un sentimiento común,pero la comunicación del mismo no llega a ser perfecta. Y la sensación nace y muere en un instante; aunque tenemos la sensación de que dura, por sucederse muchas en el tiempo. Valen la sensación y el sentimiento del momento, son lo más valioso. El recuerdo ya sólo es copia, e insuficiente. Las palabras no queman, no tocan la piel, no son dulces,... El fuego quema, la palabra fuego no te quita el frío. Y las palabras pueden señalar tantas realidades como oyentes haya.

    Ese momento de ensueño ya ha sido, ya no es. Algún día, estas palabras escritas me traerán, desde lejanas tierras, a este fantástico teatro, pero el gusto que hoy he sentido, ya nunca volveré a sentirlo, no como hoy. Y nadie sabrá, incluso si esto es leído por alguien, lo que yo sentí hace pocos minutos, muy lejos del mundo, en aquella penumbra, solo, en la mejor compañía. Ni siquiera yo lo sabré, pues mi vivencia se habrá convertido en sólo mudas palabras.



    Sus muchos pecados le son perdonados porque amó mucho.

    No murmuréis los unos de los otros.

    ¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él.

    Orad para que no entréis en tentación.

    No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015
    La vida es más que lo material... no os afanéis, no estéis en ansiosa inquietud... Buscad la virtud.

    No os afanéis por el día de mañana, pues el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

    Dad siempre gracias a Dios por todo.

    No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

    No hay ni un hombre que haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.





    Jueves, 1 de octubre del 98, a las 22'33 h.:



    Hoy he pasado mucho rato en la catedral, meditando, y orando. Cuando pasaba con mucho gusto mi mano por sobre la suave madera del banco en que estaba sentado, me acordé de mi madre, que habría dicho de estar aquí y ver esto: " ¡qué bien hecho está todo esto, qué mérito tiene, qué gente más capaz! Ella, como yo, se deleita y asombra (¿es la perplejidad, el asombro, la puerta que lleva a la sabiduría?) con lo más pequeño, tanto como con lo grande, como una niña que es. Ella se habría recreado mirándolo todo en esa casa de oración y asombrosa mudez, y habría expresado ese su elogio también al tocar un poco de madera, tan suave, tan bella, tan expresiva, tan cargada de pasado, tan inspiradora de buenos sentimientos. La de mi madre es la admiración de la sencillez (su sencillez). La persona sencilla se admira grandemente ante lo aparentemente insignificante, ante lo pequeño, ante lo que parece simple. Mi asombro ante la sencillez y la inocencia de mi madre no deja de crecer. Me alegro por parecerme a ella en esto, en mi admiración continua ante todo lo Bello.

    Todos tenemos grandeza, somos grandes, siendo también pequeños. Mi madre es pequeña por su sencillez, su inocencia y su humildad; y grande por su pequeñez y el amor que por todo y todos siente (ella no hace teologías ni se complica la vida dividiendo el mundo, simplemente ama). Cabrá muy bien por una puerta estrecha.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015
    Leído en una publicación de hace siglos:


    - No es pecado dar la mano, ni tampoco los besos de cariño, aunque sí son muy peligrosos; pero los besos sensuales son pecado mortal.

    - La mayoría de los bailes son malos, por excepción puede haber alguno tolerable.

    - No es pecado el dejarse bigote, ni comer a dos carrillos.

    - Anatole France está en el Índice y por tanto prohibidísima su lectura.

    (Aquí, yo anoté: "He comprado dos obras suyas recientemente: Azucena roja y La isla de los pingüinos")

    - (Con los besos,) corren ustedes grandísimos peligros de enfangarse y llegar a donde ahora ni siquiera lo sospechan. ¡Mucho ojo...!

    - Ese cariño, tan jóvenes, es muy peligroso.



    Y en otro tono, leo poco más adelante:


    - ¡Paciencia!, para saber sufrir que se nos vengan abajo todos los planes. ¡Paciencia y adelante!


    Predicar es fácil; pedir paciencia y ánimo... parece que nos cuesta poco. Yo me incluyo entre los que hemos pedido tal, como si pudiéramos ser virtuosos a voluntad y sin un proceso de maduración. También es fácil para algunos (yo lo he hecho), envanecidos de su inteligencia y sabiduría imaginadas, inexistentes, decir: "me pongo en tu lugar, me hago cargo de tu dolor, sé cómo te sientes,... ¡Ánimo, no te rindas, lucha, vendrán mejores tiempos, mañana habrán pasado estas nubes y en su lugar veremos un espléndido sol!,... La esperanza debe ser lo último que perdamos." Pero cuando somos nosotros los que nos vemos en el fondo de un pozo de amargura, comprendemos, y recordamos nuestros intentos de dar aliento al decaído, y sabemos que lo hicimos porque nosotros no sentíamos aquel dolor, estábamos libres de él, no estábamos desesperados,... Así era fácil aconsejar.


    Uno dijo que carácter firme es el de aquel que puede pasar sin éxitos. Yo digo que a mayor humildad, más facilidad para vivir sin necesitar el éxito mundano, el cual sólo es humo cegador.
  • jugo de la razajugo de la raza San juan de la Cruz XVI
    editado junio 2015

    Sábado, 17 de octubre del 98, a las 21'49 h.:




    - La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.

    - A Salomón, aunque era amado por Dios, también le hicieron pecar las mujeres.

    - Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.





    Nosotros hagamos las cosas bien, y todo irá bien. Los demás, si son inteligentes, considerarán y quizás comprenderán. Obrarán según sus "necesidades", según sus deseos,... Pero el inteligente verá dónde está el valor.
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