Me gusta navegar. Esta vez zarpo solo en el “Esperanza” y sin cañas preparadas para pescar: 5,99 m. de eslora, y 2,14 de manga enfilando el sur de madrugada con el ronrroneo del fueraborda a mi espalda. En la oficina del muelle deportivo no he dado razón de mi salida, por fortuna el guarda muelles roncaba como un bendito. No miro hacia atrás, ya miraré con mi único ojo de cíclope el amanecer dentro de un rato. Debajo del sombrero y de las gafas escondo lo que me queda del rostro.
Mi mujer compró el otro día unas sábanas encarnadas.
—Dicen que están de moda los colores fuertes ¿a qué son bonitas Paco?
—Muy bonitas cariño.
A mí no puede engañarme esta mujer, es descorazonador ver la ropa de cama día sí, día también, manchadas porque otra vena ha reventado, se ha abierto de nuevo la herida que supura tanto, o mojada la almohada de las babas de mi boca sin mandíbula. Ella siempre intenta vivir como si no pasara nada, ¡tan valiente!, parece una parodia del Capitán que se niega a abandonar su maltrecho buque.
Enfilo el Sur. Sólo mi sombrero y unas cervecitas frescas "pal camino".
Al amanecer , y a 12 millas de la costa hago lo que tenía que hacer, sitúo la embarcación sobre la roca que indica la sonda, me tiro al mar y agujereo el fondo de fibra de vidrio, no olvido lanzar el chaleco, las bengalas y hasta la bocina antiniebla, que se queda flotando no demasiado lejos. Mi seguro de vida no sospechará nada.
¡Ja! ¡Ya está!¡Hecho!. No fue tan difícil compañero —me digo a mí mismo.
Arrojo por la borda la nevera no sea que me sienta tentado a agarrarme a ella. La embarcación empieza a escorar, apuro la cerveza y doy golpecitos con la palma de la otra mano al compás de un avieja canción que tarareo : PAN PAN, PAN PAN, PAN PAN, nunca he tenido sentido del ritmo. Ya la embarcación está casi vertical y me aferro a ella, aún me queda una botella.
¡Jodida suerte la mía! Debe haberse atorado a la roca, ni se hunde, ni se mueve.
Escucho el sonido de un motor antes de ver asomar por el horizonte una embarcación. Se acerca a toda velocidad. No sé si tirarme y ahogarme de una puñetera vez, esto no se mueve, estoy clavado. Es la patrullera, un remolque de Salvamento Marítimo, su color naranja refulge y brilla bajo el sol incipiente. Me auxilian y remolcan mi maltrecha barquita hasta el muelle más cercano. ¡En fin! Otra vez será.
Estamos a punto de salir hacia el aeropuerto, vamos al Instituto de Oncología de Navarra, por lo visto un referente en Europa. Como siempre, me dejo convencer, cualquiera le dice que no a mi mujer, tan segura e inamovible cuando emprende una nueva cruzada, un ángel de flamígera espada. Antes de salir reviso el correo que acaba de llegar: una carta urgente del Juzgado Marítimo, y otra de Capitanía Marítima, en una me reclama gastos cuantiosos por auxiliarme,remolcarme y hasta por el gasoil que se han gastado. En la otra me multan por navegar en estado de embriaguez y a más millas de las que corresponden, por no disponer del título P.N.B.( Patrón de navegación Básica), ni tener en vigor el certificado de Navegabilidad obligatorio para embarcaciones de recreo, de acuerdo todo ello al Real Decreto 607/99B.O.E. Nº 103 de 01-07-99.
Mi mujer me pregunta que por qué sonrío. Es la única persona en todo el universo que sabe distinguir, en mi maltrecho rostro, una sonrisa de una mueca.
Comentarios
¡qué va qué va...soñar tiene un precio corazón!
Y yo me voy a tráfico, que me han puesto una multa por exceso de velocidad, ahora multan a las tortugas, de 40 en linea recta, iba a 60...mira tú que peligro para la humanidad!!!!
No sé, pero me olía el final y aun así es bonito que en el universo haya alguien que sepa leer tus muecas, incluso si la pasión a mutado en seguridad, un viejo bobo de Katharine Hepburn a Henry Fonda no deja de ser un milagro, y ella es la única que sabe que es el hombre más encantador de la Tierra.
Cinco anclas!
Bueno, leyendo tranquilamente el relato salvo las dos líneas finales no me ha llegado. Ya sabes que está muy bien escrito y que es más el tema que otra cosa. También, obvio, que echo de menos más esteticismo y me sobra más los datos técnicos marítimos (a eso, y permíteme la broma, lo llamo antimodernismo
Ya sabes que escribes de maravilla, conmigo lo difícil solo lo tienes en el tema y en que me ronees con mucho esteticismo:D
Pero este especialmente, me ha llenado de positividad y esperanza por la forma que tratas un tema tan cruel como es la enfermedad, y ese "¡en fin!, otra vez será", ha hecho que me enamore absolutamente del aspirante a suicida.
Y cómo me ha encantado terminar el relato sonriendo con el protagonista.
Lo he encontrado precioso, según mi humildísima opinión.
Por cierto nunca el Real Decreto 607/99B.O.E. Nº 103 de 01-07-99 se verá en un texto tan hermoso, eso seguro.-
Un gran saludo,
Pues nada lo ronearé, que viene de ron ¿no?, aunque donde se ponga un buen vinillo!!!!!!!!;)
¡Qué bonito tu comentario Skarlet, me alegra mucho que el protagonista de mi / tu relato, te guste. Un abrazo generosa.
Llevo toda la semana sintiéndome mal porque creo que estoy siendo injusto con tu relato. Y es que no sirvo para critico ni para ser malo.:p En estas situaciones uno está siempre en la disyuntiva de decir lo que opina o decir lo que siente, que no siempre es lo mismo (ya Unamuno se volvía loco por los conflictos entre razón y sentimiento, de ahí su fabuloso libro Del Sentimiento trágico de la vida). A lo largo de los días pensaba que aunque al leerlo no me hubiera llegado sin embargo al recordarlo empezaba a llegarme. Y ya no sé si es que de verdad me gusta o que el aprecio que te tengo hace que el relato me resulte más atractivo. Recuerdo que cuando mi hermano también escribía y hacíamos concursos entre nosotros (en nuestra adolescencia) siempre que decía que un relato suyo no me gustaba me sentía luego terriblemente culpable, porque era mi hermano y me dolía tener que decir lo que me parecía de verdad (y además yo era muy egoista y egocéntrico y claro me gusaba ganar!). Mi hermano dejó de escribir y creo que fue por mi culpa. Hoy día no puedo dejar de echar de menos los textos de mi hermano. No sé si eran realmente buenos o no, pero para mí significaban mucho en el fondo. Compartir una pasión con mi hermano. Y quizá yo contribuí a hundir esa pasión en él. No lo sé
Un Abrazo Carlitos, y hasta el lunes, supongo.
Si digo que un relato me gustó mucho es ya decir mucho para un lector tan difícil como yo:D Y es que al contrario que tú yo soy un negado para lo de analizar textos. Ni siquiera sabría escribir un buen análisis de los libros que más me han influido en la vida. Así que a veces trato de hacer comentarios esteticistas, regalar al autor un poco de encanto modernista...:D No se me ocurre mejor forma de agradecer un buen texto:rolleyes: