En los antiguos textos como el Dharma se relata que el universo estaba sumido en una completa oscuridad, indistinguible e incognoscible, sumergido en un estado de inconciencia y tiniebla. De esa oscuridad e inconciencia del universo surgió el irresistible Señor (Brahma), existente por sí mismo, se manifestó a sí mismo y creando este mundo con los cinco elementos y disipó la oscuridad en la que se hallaba sumido. Brahma está más allá de todo lo cognoscible, es sutil, inconcebible e invisible y expandió su brillo por todo el universo. Algunas leyendas relatan que el Señor creó primero las aguas, depositando allí una semilla de la que nació quien se manifestaba como Brahma, y cuyos restos sirvieron para la creación de los otros elementos del universo. Se dice que Brahma tardó mil años en terminar su trabajo. Otras leyendas cuentan que Brahma, dios de la creación, nació del ombligo de Vishnu (el dios de la preservación).
Gracias mi amor por tus historias. Siempre me hacen mucho bien. Ya sabes que no creo en Dios ni en ninguna de esas leyendas sobre un ser supremo. Y menos ahora con esta enfermedad que me horada y me carcome. Muchas veces suelo recordarte cruzando la arena en la playa. No sabes lo bella que estabas. Nunca tomaste noción de tu belleza, de eso estoy seguro. La luna del Hemisferio Sur te bañaba el rostro en aquellas noches tan diáfanas de nuestra juventud. Y allí estabas abarcando mis horas, haciéndome partícipe de tus anhelos y compartiendo conmigo nuestros sueños más profundos. Era cuestión de respirar nada más, y de hacer planes. ¿Con eso nos alcanzaba no es cierto? Éramos nosotros, cada uno con su individualidad, éramos pareja y en cierto modo éramos un grupo. Soñábamos con cambiar el mundo y nuestra vida era salvaje pero también social y gregaria. ¿Recuerdas cuánta verborragia? Todo lo poníamos en palabras. Nuestro amor por los más débiles y oprimidos y nuestro odio, nuestro sano odio, por los dictadores del mundo. Nunca dudábamos aunque a veces dudábamos. Siempre anduvimos haciendo equilibrio entre la libertad y la justicia. Éramos dos funambulistas sobre el delgado cable de la realidad. Y la realidad cada tanto nos daba un golpe en el rostro como para despertarnos de una excesiva utopía. Hoy el tiempo ha pasado, por cierto. Y la verdad es que ya no tiene gracia nuestra antigua verborragia. Los años te quitan ángeles de la piel, supongo que coincidirás conmigo. Sin embargo quiero decirte que nunca dejé de quererte, por más que te haya sido infiel. Y sé que de algún modo me has seguido queriendo la vez que te fuiste a vivir con otro hombre. En fin, cosas que pasan, Aunque me sigue doliendo mucho la garganta y casi no puedo hablar ¿Por qué no me cuentas alguna otra leyenda oriental?
Existe una vieja historia de la India que habla de la soledad de Dios. No existía nada más que Brahma y por esa razón estaba muy aburrido. Brahma entonces decidió jugar a un juego, pero no tenía a nadie con quien jugar. De modo que creó a una hermosa diosa, Maya, con el único propósito de divertirse. Una vez que Maya existió y Brahma le explicó el propósito de su existencia, ella le dijo: «De acuerdo, juguemos al juego más maravilloso, pero tú harás lo que yo te diga.»
Brahma, ah sí, Brahma, algo bastante raro para mí, por supuesto, que me he pasado el tiempo en los suburbios de las grandes ciudades de occidente movilizando a los obreros para que vayan a reclamar lo que les pertenece. Pero bueno, es extraña la vida, no me digas que no. Estamos juntos ahora y estuvimos juntos antes. Y luego entre los dos un enorme vacío en el tiempo y el espacio. No sólo de lunas y de calendarios sino también de desacuerdos y desesperanza. Me duele la incomprensión, ya te lo dije, pero también me duele un poco tu actual cercanía. No tengo muchas ganas de que vengan a contar mis despojos cuando ya ni siquiera pueda exhalar un aliento. Aunque así son las cosas. Siempre has sido en mi vida como un colibrí que aleteaba en los oídos de mi escepticismo. Nunca me dejabas dormir, lo tuyo era mantenerme siempre despierto. Aunque luego sacaras conclusiones que yo jamás habría refrendado. Supongo que creías estar en la posesión de una llave que pudiera abrir el misterio de mi alma pero me parece que estabas muy equivocada. Yo he sido en cierto modo como Brahma, yo te he dado la vida, y sin mí no hubieras existido y no hubieras sido nada. Pero lo cierto es que me duele mucho la garganta y la enfermedad me abruma.
¿Podrías alcanzarme un vaso de agua?
Comentarios
Hay expresiones que me han parecido maravillosas, lúcidas, especiales: ·"Los años te quitan ángeles de la piel". "Siempre has sido en mi vida como un colibrí que aleteaba en los oídos de mi escepticismo".
Has sabido retratar ( sin necesidad de describirle, sin tener que narrar exhaustivamente episodios de su vida) al que fue un idealista, un luchador en busca de un mundo mejor, el soñador de una utopía y, también, lo que la vida ( esa perra ingrata, a veces) ha hecho de él.
¡O, Bar, mi Bar! ( aunque no seas mi capitán).
No sé si prefiero el cariño que me envías ( y que me llega) o lo de muchacha.
NEVER TOO LATE TO BE YOUNG.
Me suena mas rotundo que en castizo. Es una cuestión de sonoridad, nada más. Hay centenares de idiomas en este planeta y todos, seguramente, tienen lo suyo.
Otra cosa Francesca, Y métetelo bien en la cabeza porque es tan real como apabullante:
Ni tu ni yo seremos nunca mas jóvenes que hoy.
Te mando un beso. pasa una bella noche allá en tu España.
Tu "Never too late to be Young" me ha inspirado un cuento "Adiós , pequeña, adiós". Aparece dentro de My Way, y fuera como texto independiente.
My dear Bar, I feel so Young! But I'm a little jocker.
En tus textos, Bar Imperio, veo algo de Borges casi siempre. Yo, en cambio, cuando me dejo influir por Borges me sale más Lovecraft que no en vano fue también homenajeado por Borges.:rolleyes:
Si alguien se pone muy pesado con la juventud le doy de leer a Borges. Pura belleza de la madurez literaria...:rolleyes2:
Yo que amo tanto la juventud (como Wilde equivale a belleza y no solo a la física, sino a la belleza del descubrimiento de las cosas...
No solo porque es bello sino también porque es cierto. Aunque te agregaria algo personal de mi parte. Yo ya no soy joven , pero tampoco idealizo la juventud. Tiene muchas carencias eso de ser joven. Si yo pudiera, si Mephisto me propusiera un pacto yo solo le pediría un cuerpo joven, pero quisiera seguir siendo yo, actualmente y como soy, con la sabiduría que te dan los años vividos, tantos viajes, tantos amores, tanto vino, tantos paisajes.
Rubén Darío amaba tanto la juventud que no concebía la vida de otro modo. No solo por su archifamoso poema sino por su misma actitud frente a las cosas. Creo que murió joven de 48 años. Así que está muy bien que tu ames la tuya.
Respecto de Borges y mi estilo. He tomado algo de su estética. Narrar en primera persona y como si no comprendiera bien las cosas. Descartar las certezas. Agregar incertidumbres y envolver al lector en la trama. A veces me sale y a veces no. Un día tendré que matarlo (a Borges) es la ley inevitable de la vida.
Gracias por tu comentario.