Esa expresión que da título a mi reflexión se la dice el escudero al Lazarillo cuando en las manos de este cae un real. Le manda al pobre chico que compre de todo y se darán un festín y comerán como condes. El escudero era raro en asuntos de honra pero era un infeliz y todo lo compartía con su criado Lázaro.
Al diablo hay que quebrarle el ojo las veces que sean necesarias hasta estar uno contento y a gusto.
Se le puede quebrar el ojo a golpe de tarjeta pero también hay otras maneras de hacerlo igual de contundentes.
Hay que quebrar el ojo al diablo hasta dejarlo tuerto del todo!!!!!!!!!!!!!!
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