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El Cometa McNaught

Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
editado septiembre 2014 en Narrativa
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¿Te lo recuerdas no es cierto? A mí me cuesta mucho pensar que han pasado más de siete años de aquel día.
Yo tuve un gesto de emoción y tu tan solo tuviste un gesto leve de melancolía.
En el Oeste, a unos 25 grados sobre el horizonte del cielo, brillaba el Cometa McNaught.
Mis tristezas, mis placeres eran en aquel entonces cautivos de nuestra relación. Yo quería quererte –te lo juro– y no sospechaba que tu no.
“Ven a ver el cometa”, te dije emocionado en aquella tarde del mes de Enero, y en la misma sensible línea en que te había tratado desde que te conocí. Y te cité con precisión las coordenadas que había leído en el periódico. El cometa se situaba cerca del planeta Venus y de las constelaciones del Águila y de Ofiuco, pero al estar tan cerca del Sol, tan sólo podía observarse cuando la luz menguaba y el cielo se ponía un tanto oscuro. Igual que en aquel atardecer de Enero en la Ciudad de Buenos Aires, para ser más exactos en el Parque Avellaneda, sobre la ancha Avenida Olivera y al costado de un barrio de casas sencillas y formales donde habíamos ido a caminar y a charlar de nuestras cosas.
Argentina era una fiesta en el 2007, aunque yo recién ahora me doy cuenta.
Aquel 13 de Enero de 2007 el Cometa McNaught sobrepasó en brillo a todos los cometas de los últimos 40 años, incluido el propio Halley. Todo eso daba para emocionar un alma sensible por qué no?
¿Te lo recuerdas no es cierto?
Un hombre grande emocionado por la visión de un cometa. Algo bastante difícil de aceptar. Se supone que con los años los seres humanos nos vamos poniendo duros y con menor capacidad de amar. Varones o mujeres, es igual, dice el comentario general.
Y yo te pedí que miraras al Cometa McNaught.
Variadas razones pueden inferirse de estas cosas.
Dos ventanas luminosas daban al frente de aquella vieja casa cuando te insté a mirar el cometa. Y el cometa brillaba para los dos, para nosotros dos, no para mí sólo. Era una acentuada incertidumbre de palabras y de hechos reales y concretos que se desplegaban entonces ante nuestra mirada urbana y fantasmal. Y era la propia vida la que generaba entre nosotros un estado de perplejidad.
Yo estaba cautivo en tu red de palabras pero no lo podía evitar.
Palabras, por otra parte, que habían dejado de ser dichas desde hace mucho tiempo atrás. Como por ejemplo “Te quiero” o “Cómo te extraño” o “No podré vivir sin ti nunca jamás”
Esto es la pura verdad.
Sucedió en el año 2007 cuando brillaba en el cielo el Cometa McNaught.
Aunque después los años comenzaron a pasar.
Y allí ha quedado aquel año en mi memoria.
Y allí ha quedado la visión de ese episodio efímero en el cielo del planeta Tierra. Y el verano en la Ciudad de Buenos Aires y el Parque Avellaneda y la avenida Olivera y el Cometa McNaught.
Cosas del tiempo que pasa.
Cosas del tiempo que nunca deja de pasar.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado septiembre 2014
    Debió ser espectacular ver este cometa tan bien acompañado:). ( te borre una de, que te sobraba)
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    ¡Qué sorpresa, Bar!
    Te saludo y te prometo leerte cuando vuelva a casa. El curso arranca con muchas reuniones...
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Como siempre, tu prosa es elegante y tu cadencia lenta. Me gusta mucho.
    Me haces sentir tristeza, melancolía y nostalgia de otras noches en las que miré las estrellas con...
    Encantada de saludarte de nuevo.
  • Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Gracias Amparo. Gracias Francesca. Anduve ocupado terminando una novela. En una semana acaso, comience a tener tiempo libre Ya me tendrán seguido por aquí.
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