Es atrevido para alguien como el cartero
mirar por la rendija,
asomarse por la ventana;
levantar la persiana, levantar polvo,
levantar a los niños de la cama.
No se trata ahora de poner sobre la mesa
el tema de su sueldo o de su falso peinado,
ni de reprocharle a su madre
el haberle dejado por sus fallos
en unos años en los que importaban más
las estrellas y la ginebra
que el café y la luz del flexo.
Él ahora no piensa en otras plantas
pero sigue viendo la matemática en las ruedas de su carro.
Y cuando lo vemos por las callejuelas
- Roma está todo lo cerca que queramos-
con el humo de su motocicleta dibujamos en el cielo a su dama,
e inventamos un personaje de película.
Es difícil no seguir las buenas costumbres.
Comentarios
en unos años en los que importaban más
las estrellas y la ginebra
que el café y la luz del flexo.
Esto es real, cotidiano, y tremendo. Es verdad, a veces los padres perdemos el norte, y quitamos a nuestros hijos la oportunidad de un futuro mejor, extraviados entre la severidad extrema y el miedo a una indulgencia excesiva que termine malográndolos. Es difícil encontrar el justo medio. Pero creo que hay que inclinarse por lo que alega el poema: comprender que seguir las buenas costumbres no siempre es posible para un joven. Su impulso es la libertad y el goce, como nos ocurrió a nosotros mismos, a su tiempo. Me parece un buen poema. Lo que dice es importante, y el modo en que lo dice, claro y rotundo.
- Roma está todo lo cerca que queramos-
con el humo de su motocicleta dibujamos en el cielo a su dama,
e inventamos un personaje de película."
Me ha encantado esta estrofa final. La sensación de haber leído un poema cinematográfico no se me va, es la impresión que me ha quedado... ¿Se puede conseguir con un breve poema transmitir esta sensación? Tú has demostrado que sí se puede, LMC.
Gracias.