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La mejor poesía de Pablo Neruda.

Clara Barceló.Clara Barceló. Pedro Abad s.XII
editado junio 2014 en Literatura
Espero que a muchos de vosotros os guste el grandísimo poeta Pablo Neruda. Querría saber que poesía o poesías suyas son las que más os han llegado. Yo me quedo con 'La reina', y la mayoría de los poemas que salen en el apartado de Las furias en Los versos del capitán.
También 'Puedo escribir los versos más tristes esta noche', que es su poema por excelencia.

¿Qué pensáis vosotros? :)

Comentarios

  • sgrojillosgrojillo Fernando de Rojas s.XV
    editado marzo 2009
    Subo este tema para dejar atras los mensajes movidos ;)
  • xalemxalem Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado marzo 2009
    Retomando a Pablo Neruda...

    Me gustan especialmente:
    Puedo escribir los versos más tristes está noche.
    Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.
    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
    La noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
    mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


    ERES TODA DE ESPUMAS DELGADAS Y LIGERAS...

    Eres toda de espumas delgadas y ligeras
    y te cruzan los besos y te riegan los días.
    Mi gesto, mi ansiedad cuelgan de tu mirada.
    Vaso de resonancias y de estrellas cautivas.
    Estoy cansado, todas las hojas caen, mueren.
    Caen, mueren los pájaros. Caen, mueren las vidas.

    Cansado, estoy cansado. Ven, anhélame, víbrame.
    Oh, mi pobre ilusión, mi guirnalda encendida!
    El ansia cae, muere. Cae, muere el deseo.
    Caen, mueren las llamas en la noche infinita.

    Fogonazo de luces, paloma de gredas rubias,
    líbrame de esta noche que acosa y aniquila.

    Sumérgeme en tu nido de vértigo y caricia.
    Anhélame, retiéneme.
    La embriaguez a ]a sombra florida de tus ojos,
    las caídas, los triunfos, los saltos de la fiebre.
    Ámame, ámame, ámame.
    De pie te grito! Quiéreme.
    Rompo mi voz gritándote y hago horarios de fuego
    en la noche preñada de estrellas y lebreles.
    Rompo mi voz y grito. Mujer, ámame, anhélame.
    Mi voz arde en los vientos, mi voz que cae y muere.

    Cansado. Estoy cansado. Huye. Aléjate. Extínguete.
    No aprisiones mi estéril cabeza entre tus manos.
    Que me crucen la frente los látigos del hielo.
    Que mi inquietud se azote Con los vientos atlánticos.
    Huye, Aléjate. Extínguete. Mi alma debe estar sola.
    Debe crucificarse, hacerse astillas, rodar,
    verterse, contaminarse sola,
    abierta a la marea de los llantos,
    ardiendo en el ciclón de las furias,
    erguida entre los cerros y los pájaros,
    aniquilarse, exterminarse sola,
    abandonada y única como un faro de espanto.



    Saludos:o
  • POLIXENAPOLIXENA Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2009
    Walking Around

    Sucede que me canso de ser hombre.
    Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
    marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
    Navegando en un agua de origen y ceniza.
    El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
    Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
    sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
    ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
    Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
    y mi pelo y mi sombra.
    Sucede que me canso de ser hombre.
    Sin embargo sería delicioso
    asustar a un notario con un lirio cortado
    o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
    Sería bello
    ir por las calles con un cuchillo verde
    y dando gritos hasta morir de frío
    No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
    vacilante, extendido, tiritando de sueño,
    hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
    absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
    No quiero para mí tantas desgracias.
    No quiero continuar de raíz y de tumba,
    de subterráneo solo, de bodega con muertos
    ateridos, muriéndome de pena.
    Por eso el día lunes arde como el petróleo
    cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
    y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
    y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
    Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
    a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
    a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
    a calles espantosas como grietas.
    Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
    colgando de las puertas de las casas que odio,
    hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
    hay espejos
    que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
    hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
    Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
    con furia, con olvido,
    paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
    y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
    calzoncillos, toallas y camisas que lloran
    lentas lágrimas sucias.

    Pablo Neruda

    Recitada por Ismael Serrano: http://es.truveo.com/veloz-Walking-around/id/216172828328101124
  • Mao20Mao20 Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2009
    ese de walking around es muy bueno,
    es uno de mis preferidos.

    El mayor, el que esta en la cuspide, es : "Cuando de chile"
    aqui se los dejo.

    un abrazo
    _________________________
    OH Chile, largo pétalo
    de mar y vino y nieve,
    ay cuándo
    ay cuándo y cuándo
    ay cuándo
    me encontraré contigo,
    enrollarás tu cinta
    de espuma blanca y negra en mi cintura,
    desencadenaré mi poesía
    sobre tu territorio.

    Hay hombres
    mitad pez, mitad viento,
    hay otros hombres hechos de agua.
    Yo estoy hecho de tierra.
    Voy por el mundo
    cada vez más alegre:
    cada ciudad me da una nueva vida.
    El mundo está naciendo.
    Pero si llueve en Lota
    sobre mí cae la lluvia,
    si en Lonquimay la nieve
    resbala de las hojas
    llega la nieve donde estoy.
    Crece en mí el trigo oscuro de Cautín.
    Yo tengo una araucaria en Villarrica,
    tengo arena en el Norte Grande,
    tengo una rosa rubia en la provincia,
    y el viento que derriba
    la última ola de Valparaiso
    me golpea en el pecho
    con un ruido quebrado
    como si allí tuviera
    mi corazón una ventana rota.

    El mes de octubre ha llegado hace
    tan poco tiempo del pasado octubre
    que cuando éste llegó fue como si
    me estuviera mirando el tiempo inmóvil.
    Aquí es otoño. Cruzo
    la estepa siberiana.
    Día tras día todo es amarillo,
    el árbol y la usina,
    la tierra y lo que en ella el hombre nuevo crea:
    hay oro y llama roja,
    mañana inmensidad, nieve, pureza.

    En mi país la primavera
    viene de norte a sur con su fragancia.
    Es como una muchacha
    que por las piedras negras de Coquimbo,
    por la orilla solemne de la espuma
    vuela con pies desnudos
    hasta los archipiélagos heridos.
    No sólo territorio, primavera,
    llenándome, me ofreces.
    No soy un hombre solo.
    Nací en el sur. De la frontera
    traje las soledades y el galope
    del último caudillo.
    Pero el Partido me bajó del caballo
    y me hice hombre, y anduve
    los arenales y las cordilleras
    amando y descubriendo.

    Pueblo mío, verdad que en primavera
    suena mi nombre en tus oídos
    y tú me reconoces
    como si fuera un río
    que pasa por tu puerta?

    Soy un río. Si escuchas
    pausadamente bajo los salares
    de Antofagasta, o bien
    al sur, de Osorno
    o hacia la cordillera, en Melipilla,
    o en Temuco, en la noche
    de astros mojados y laurel sonoro,
    pones sobre la tierra tus oídos,
    escucharás que corro
    sumergido, cantando.

    Octubre, oh primavera,
    devuélveme a mi pueblo.
    Qué haré sin ver mil hombres,
    mil muchachas,
    qué haré sin conducir sobre mis hombros
    una parte de la esperanza?
    Qué haré sin caminar con la bandera
    que de mano en mano en la fila
    de nuestra larga lucha
    llegó a las manos mías?
    Ay Patria, Patria,
    ay Patria, cuándo
    ay cuándo y cuándo
    cuándo
    me encontraré contigo?

    Lejos de ti
    mitad de tierra tuya y hombre tuyo
    he continuado siendo,
    y otra vez hoy la primavera pasa.
    Pero yo con tus flores me he llenado,
    con tu victoria voy sobre la frente
    y en ti siguen viviendo mis raíces.

    Ay cuándo
    encontraré tu primavera dura,
    y entre todos tus hijos
    andaré por tus campos y tus calles
    con mis zapatos viejos.
    Ay cuándo
    iré con Elías Lafferte
    por toda la pampa dorada.
    Ay cuándo a ti te apretaré la boca,
    chilena que me esperas,
    con mis labios errantes?
    Ay cuándo
    podré entrar en la sala del Partido
    a sentarme con Pedro Fogonero,
    con el que no conozco y sin embargo
    es más hermano mío que mi hermano.
    Ay cuándo
    me sacará del sueño un trueno verde
    de tu manto marino.
    Ay cuándo, Patria, en las elecciones
    iré de casa en casa recogiendo
    la libertad temerosa
    para que grite en medio de la calle.
    Ay cuándo, Patria,
    te casarás conmigo
    con ojos verdemar y vestido de nieve
    y tendremos millones de hijos nuevos
    que entregarán la tierra a los hambrientos.

    Ay Patria, sin harapos,
    ay primavera mía,
    ay cuándo
    ay cuándo y cuándo
    despertaré en tus brazos
    empapado de mar y de rocío.
    Ay cuando yo esté cerca
    de ti, te tomaré de la cintura,
    nadie podrá tocarte,
    yo podré defenderte
    cantando,
    cuando
    vaya contigo, cuando
    vayas conmigo, cuándo
    ay cuándo.
  • _I__I_ Anónimo s.XI
    editado abril 2009
    creo que los mejores son alturas de machu pichu y mamadre

    alturas de machu pichu

    Sube a nacer conmigo, hermano.

    Dame la mano desde la profunda
    zona de tu dolor diseminado.
    No volverás del fondo de las rocas.
    No volverás del tiempo subterráneo.
    No volverá tu voz endurecida.
    No volverán tus ojos taladrados.
    Mírame desde el fondo de la tierra,
    labrador, tejedor, pastor callado:
    domador de guanacos tutelares:
    albañil del andamio desafiado:
    aguador de las lágrimas andinas:
    joyero de los dedos machacados:
    agricultor temblando en la semilla:
    alfarero en tu greda derramado:
    traed a la copa de esta nueva vida
    vuestros viejos dolores enterrados.
    Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
    decidme: aquí fui castigado,
    porque la joya no brilló o la tierra
    no entregó a tiempo la piedra o el grano:
    señaladme la piedra en que caísteis
    y la madera en que os crucificaron,
    encendedme los viejos pedernales,
    las viejas lámparas, los látigos pegados
    a través de los siglos en las llagas
    y las hachas de brillo ensangrentado.
    Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
    A través de la tierra juntad todos
    los silenciosos labios derramados
    y desde el fondo habladme toda esta larga noche
    como si yo estuviera con vosotros anclado,
    contadme todo, cadena a cadena,
    eslabón a eslabón, y paso a paso,
    afilad los cuchillos que guardasteis,
    ponedlos en mi pecho y en mi mano,
    como un río de rayos amarillos,
    como un río de tigres enterrados,
    y dejadme llorar, horas, días, años,
    edades ciegas, siglos estelares.

    Dadme el silencio, el agua, la esperanza.

    Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.

    Apegadme los cuerpos como imanes.

    Acudid a mis venas y a mi boca,

    Hablad por mis palabras y mi sangre.








    mamadre

    La mamadre viene por ahí,
    con zuecos de madera. Anoche
    sopló el viento del polo, se rompieron
    los tejados, se cayeron
    los muros y los puentes,
    aulló la noche entera con sus pumas,
    y ahora, en la mañana
    de sol helado, llega
    mi mamadre, doña
    Trinidad Marverde,
    dulce como la tímida frescura
    del sol en las regiones tempestuosas,
    lamparita
    menuda y apagándose,
    encendiéndose
    para que todos vean el camino.

    Oh dulce mamadre
    —nunca pude
    decir madrastra—,
    ahora
    mi boca tiembla para definirte,
    porque apenas
    abrí el entendimiento
    vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,
    la santidad más útil:
    la del agua y la harina,
    y eso fuiste: la vida te hizo pan
    y allí te consumimos,
    invierno largo a invierno desolado
    con las goteras dentro
    de la casa
    y tu humildad ubicua
    desgranando
    el áspero
    cereal de la pobreza
    como si hubieras ido
    repartiendo
    un río de diamantes.

    Ay mamá, ¿cómo pude
    vivir sin recordarte
    cada minuto mío?
    No es posible. Yo llevo
    tu Marverde en mi sangre,
    el apellido
    del pan que se reparte,
    de aquellas
    dulces manos
    que cortaron del saco de la harina
    los calzoncillos de mi infancia,
    de la que cocinó, planchó, lavó,
    sembró, calmó la fiebre,
    y cuando todo estuvo hecho,
    y ya podía
    yo sostenerme con los pies seguros,
    se fue, cumplida, oscura,
    al pequeño ataúd
    donde por primera vez estuvo ociosa
    bajo la dura lluvia de Temuco.
  • elinorelinor Anónimo s.XI
    editado septiembre 2009
    Siento gran admiración por los versos de Pablo Neruda, me gustan tantas poesías suyas, copio aquí las que más me impresionan, este primer soneto es el mejor:

    SONETO XVII

    No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
    o flecha de claveles que propagan el fuego:
    te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
    secretamente, entre la sombra y el alma.

    Te amo como la planta que no florece y lleva
    dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
    y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
    el apretado aroma que ascendió de la tierra.

    Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
    te amo directamente sin problemas ni orgullo:
    así te amo porque no sé amar de otra manera,


    sino así de este modo en que no soy ni eres,
    tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
    tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.



    La Infinita
    Ves estas manos? Han medido
    la tierra, han separadolos
    minerales y los cereales,
    han hecho la paz y la guerra,
    han derribado las distancias
    de todos los mares y ríos,
    y sin embargo
    cuanto te recorren
    a ti, pequeña,
    grano de trigo, alondra,
    no alcanzan a abarcarte,
    se cansan alcanzando
    las palomas gemelas
    que reposan o vuelan en tu pecho,
    recorren las distancias de tus piernas,
    se enrollan en la luz de tu cintura.
    Para mí eres tesoro más cargado
    de inmensidad que el mar y su racimos
    y eres blanca y azul y extensa como
    la tierra en la vendimia.
    En ese territorio,
    de tus pies a tu frente,
    andando, andando, andando,
    me pasaré la vida




    SONETO XXV
    Antes de amarte, amor, nada era mío:

    vacilé por las calles y las cosas:

    nada contaba ni tenía nombre:


    el mundo era del aire que esperaba.


    Yo conocí salones cenicientos,

    túneles habitados por la luna,

    hangares crueles que se despedían,

    preguntas que insistían en la arena.


    Todo estaba vacío, muerto y mudo,

    caído, abandonado y decaído,

    todo era inalienablemente ajeno,

    todo era de los otros y de nadie,


    hasta que tu belleza y tu pobreza

    llenaron el otoño de regalos.




    Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

    y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

    Parece que los ojos se te hubieran volado

    y parece que un beso te cerrara la boca.



    Como todas las cosas están llenas de mi alma

    emerges de las cosas, llena del alma mía.

    Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

    y te pareces a la palabra melancolía.


    Me gustas cuando callas y estás como distante.
    Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

    Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

    Déjame que me calle con el silencio tuyo.


    Déjame que te hable también con tu silencio

    claro como una lámpara, simple como un anillo.

    Eres como la noche, callada y constelada.
    Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

    Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

    Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

    Una palabra entonces, una sonrisa bastan.

    Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.



    Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,

    qué soledad errante hasta tu compañía!

    Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.

    En Taltal no amanece aún la primavera.



    Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,

    juntos desde la ropa a las raíces,

    juntos de otoño, de agua, de caderas,

    hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.


    Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,

    la desembocadura del agua de Boroa,

    pensar que separados por trenes y naciones


    tú y yo teníamos que simplemente amarnos,

    con todos confundidos, con hombres y mujeres,

    con la tierra que implanta y educa los claveles.














  • angel sin almaangel sin alma Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado octubre 2009
    http://www.youtube.com/watch?v=7BFaNDesLSw

    Este es especialmente bonito...
  • marta gmarta g Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2009
    angel sin alma escribió : »
    http://www.youtube.com/watch?v=7BFaNDesLSw

    Este es especialmente bonito...
    sin duda para mí este es el mejor.
    penetra directamente en mi corazón...
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado febrero 2012
    Hermoso y la voz del recitador es melodiosa:p:)
  • oscar1234oscar1234 Anónimo s.XI
    editado mayo 2014
    puedo escribir los versos mas frios esta noche ....

    magnifico sin duda uno de los mejores poetas y poesia

    encontrando tanto sentimiento y que de alguna manera te penetra cuando lo escuchas no cabe duda el mejor !!!!!
  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2014



    "Caballero solo"
    de Pablo Neruda.


    (Se comenta que en los últimos años de vida del escritor, ya nadie leía sus poemas. Esos amigos que recibían sus libros dedicados. Lo mismo era envidia insana. Amigos que muy posiblemente ya están muertos).si.gif


    Los jòvenes homosexuales y las muchachas amorosas,
    y las largas viudas que sufren el delirante insomnio,
    y las jòvenes señoras preñadas hace treinta horas,
    y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas,
    como un collar de palpitantes ostras sexuales
    rodean mi residencia solitaria,
    como enemigos establecidos contra mi alma,
    como conspiradores en traje de dormitorio
    que cambiaran largos besos espesos por consigna.

    El radiante verano conduce a los enamorados
    en uniformes regimientos melancòlicos,
    hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas:
    bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna
    hay una continua vida de pantalones y polleras,
    un rumor de medias de seda acariciadas,
    y senos femeninos que
    con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo.

    Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos
    se unen como dos sábanas sepultándome,
    y las horas después del almuerzo en que los jòvenes estudiantes,
    y las jòvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban,
    y los animales fornican directamente,
    y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas,
    y los primos juegan extrañamente con sus primas,
    y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente,
    y las horas de la mañana en que el profesor, como por descuido,
    cumple con su deber conyugal, y desayuna,
    y, más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor
    sobre lechos altos y largos como embarcaciones:
    seguramente, eternamente me rodea
    este gran bosque respiratorio y enredado
    con grandes flores como bocas y dentaduras
    y negras raíces en forma de uñas y zapatos.

    .
    .
    .

  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2014
    No se sabe a ciencia cierta, a qué mujer cantaba en los 20 Poemas de amor...

    (Yo me quedo siempre con Neruda)feliz.gif

    Vals


    Yo toco el odio como pecho diurno,
    yo sin cesar, de ropa en ropa vengo
    durmiendo lejos.

    No soy, no sirvo, no conozco a nadie,
    no tengo armas de mar ni de madera,
    no vivo en esta casa.

    De noche y agua está mi boca llena.
    La duradera luna determina
    lo que no tengo.

    Lo que tengo está en medio de las olas.
    Un rayo de agua, un día para mí:
    un fondo férreo.

    No hay contramar, no hay escudo, no hay traje,
    no hay especial soluciòn insondable,
    ni párpado vicioso.

    Vivo de pronto y otras veces sigo.
    Toco de pronto un rostro y me asesina.
    No tengo tiempo.

    No me busquéis entonces descorriendo
    el habitual hilo salvaje o la
    sangrienta, enredadera.

    No me llaméis: mi ocupaciòn es ésa.
    No preguntéis mi nombre ni mi estado.
    Dejadme en medio de mi propia luna,
    en mi terreno herido.

    .
    .
    .
  • pepetopepeto Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2014
    El poema de Neruda que me fascina es Farewell

    Farewell

    Desde el fondo de ti, y arrodillado,
    un niño triste, como yo, nos mira.
    Por esa vida que arderá en sus venas
    tendrían que amarrarse nuestras vidas.
    Por esas manos, hijas de tus manos,
    tendrían que matar las manos mías.
    Por sus ojos abiertos en la tierra
    veré en los tuyos lágrimas un día.

    Yo no lo quiero, Amada.
    Para que nada nos amarre
    que no nos una nada.
    Ni la palabra que aromó tu boca,
    ni lo que no dijeron las palabras.
    Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
    ni tus sollozos junto a la ventana.

    Amo el amor de los marineros
    que besan y se van.
    Dejan una promesa.
    No vuelven nunca más.
    En cada puerto una mujer espera:
    los marineros besan y se van.
    Una noche se acuestan con la muerte
    en el lecho del mar.

    Amo el amor que se reparte
    en besos, lecho y pan.
    Amor que puede ser eterno
    y puede ser fugaz.
    Amor que quiere libertarse
    para volver a amar.
    Amor divinizado que se acerca
    Amor divinizado que se va.

    Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
    ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
    Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
    y hacia donde camines llevarás mi dolor.
    Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
    un recodo en la ruta donde el amor pasó.
    Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
    del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
    Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
    Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
    Desde tu corazón me dice adiós un niño.
    Y yo le digo adiós.
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