Fue el momento más atrevido y apasionado de su vida, fue ahí donde conoció la felicidad, la verdad de la inocencia, preámbulo de la felicidad terrenal.
Ese beso al final a ella no le importo, decidió salir con alguien más que no era el, decidió y él no fue el afortunado ganador.
Pensaba en ese momento y en otros tantos, no sabía qué hacer, el peluche lo miraba y casi podía insultarlo, casi podía reírse de él, sintió tanta furia, sintió rabia, como pueden ser las mujeres tan malas, como puede ser posible que existan seres así, porque me las encuentro yo, habiendo tantos habitantes en la tierra, porque yo, porque este peluche que se quiere reír de mí, ¿porque?
Estaba perdido en sus pensamientos y en su apatía por la vida, que fue ahí donde se dio cuenta de que tenía que buscar algo más para él, no se quedaría solo por el resto de su vida, esperando a que ella recapacitara, a que le dijera, sabes, siempre si quiero salir contigo, eso no sucederá, no pasara, eso solo pasa en las historias de amor verdadero.
Lanzo el peluche que tenía escondido bajo su camisa y lo lanzo a un árbol, el peluche quedo atorado viendo hacia abajo como pidiendo piedad por la risa burlona que malintencionadamente quería dejar salir hace unos segundos pero que su misma constitución de peluche no le permitía, pidió perdón pero fue ignorado, él se levantó y se fue.
Al llegar a su casa, pensó en lo ocurrido, su madre al verlo llegar, denoto su ánimo, el instinto de madre que, siempre sabe lo que pasa, pero no dice nada, solo sabe qué hacer y cómo hacerlo, es extraordinario ese poder, lo llamo poder porque es sobrenatural, de hecho puede que sea divino.
Preparo un platillo caliente, preparo la mesa, y justamente preparo también el agua preferida del hijo, claro, el platillo caliente también era el preferido por él, así ya lo había consolado varias veces, ya lo había levantado de perder el campeonato, de la ves que aquel niño brabucón lo había golpeado, también el día que bolo su balón preferido al patio de esa señora que nunca falta en el barrio que poncha los balones que caen a su patio y tiene el cinismo de lanzarlo de regreso con la herida mortal, su madre sabía que hacer cuando él se sentía mal y esa era una buena ocasión para poner a prueba sus dotes maternales.
Bajo a comer y vio el platillo, el agua, incluso el postre, al primer bocado la comida raspaba, era tan espesa, que un poco más y se ahoga, era difícil tragar, no tenía animo de comer, pero no podía dejar la comida ni hacerle el feo, su madre le miraba complacida de que tenía el ánimo de comer, miraba con una gran sonrisa que la delataba por complacida con la aprobación del hijo, orgullosa de haber cumplido con su acometido, calmar su pena.
El segundo bocado entro más ligero, fue más fácil masticar, la comida tomaba su cauce natural, hacia abajo, a aportar las vitaminas y minerales necesarios para mover ese cuerpo de una sola pieza destrozado por dentro. Dio el tercer bocado y le dijo adiós a la niña que lo había rechazado, se puso a pensar, como tenía que ser, que debería de tener la próxima niña, que cualidades, que características, altura, complexión, color de ojos, tamaño de ojos, pelo, largo corto, color, tono de vos, labios, rostro, en fin, la imagino completa, hasta la forma de ser la imagino, comía e imaginaba, al terminar la comida, la podía ver, incluso la pudo tocar y pensó que si en este mundo existía alguien como ella, la buscaría, la encontraría y realizaría lo necesario para estar a su lado. Así, con esas ganas termino de comer, se levantó y fue a hacer sus labores, encendió la radio, escucho música y al terminar, quedo plácidamente dormido.
Al día siguiente, el despertar de un cuerpo cansado relajado por el plácido descanso otorgado por la noche y unas ganas tremendas de vivir, lo arrancaron de la cama con un brinco impulsivo, preparo la ropa, encendió la radio y se metió a bañar, mientras el padre le comentaba a la madre, Y ahora, ¿qué pasa con este?, a lo que la madre respondió, ¡Está listo para enamorarse de nuevo!, ¿A las cinco de la mañana? Que el amor no puede esperar, y en efecto mi estimado lector, el amor nunca espera.
Escuchaba música, frotaba por aquí, por allá, brincaba, gritaba, se sentía en el escenario, escuchaba al público, por cierto, miles de mis compañeras también estaban ahí en el festival con nombre de… algo que usan los reyes, algo que los identifica como reyes, bueno, ese accesorio FEST, ahí el cantaba, ahí todos lo amaban, ahí era el ídolo, ahí en su mente, en su cabeza, esa que había creado a la joven perfecta para él.
Salió del FEST, limpió sus zapatos, se perfumó, se vistió y se fue plácidamente a la escuela, lucido y pulcro, brillaba, efecto secundario de la comida sanadora de la madre.
Llego a su escuela, y entro a clases, la amiga, lo vio y pensó, acaso ese chico guapo es aquel al que le dije que no quería saber de él, la perspectiva, al saber que alguien más podría estar con él y no ella, despertó un instinto, no sé si básico, pero si muchas mujeres lo tienen, el instinto de la propiedad, se sentía con derecho sobre él, solo por saber que ella le gustaba, error, él estaba preparado para algo más, y no era ella.
Continua III...
Comentarios
Aparte, yo cortaría un poco, pondría menos frases, pero ese es mi estilo, no el tuyo y cada uno tiene el suyo propio que es el que lo hace distinto a los demás.
Un abrazo,
Chelo
Aquí, en este foro se exponen los escritos en manera libre, y de esa misma manera, usted siéntase tan cómodo para hacer las criticas que guste, de la manera que guste y del modo que guste.
Para su servidor cualquiera de ellas es buena, porque sabre tomarlas de manera positiva y mas, mucho mas, cuando son expedidas por personas como usted, que admiro en su manera de escribir.
Siempre serán bienvenidas las criticas de usted y de la demás gente.
Todo se ha hecho para mejorar, hasta la humanidad... de la escritura, ni que decir.
Quedo de usted.
Saludos cordiales.