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Amar más allá de la muerte

antopealverantopealver Pedro Abad s.XII
editado enero 2014 en Narrativa
AMAR MAS ALLÁ DE LA MUERTE


La noche oscura y silenciosa empujaba a aquellos dos jóvenes policías a sumergirse en la metafísica de lo desconocido. El viento, desapacible, movía acompasadamente las ramas de los naranjos bordes del bulevar central, creando un clima fantasmagórico y lúgubre que invitaba a asomarse al abismo del más allá. Su misión, esa noche, como todas las noches, era mantener la quietud inquietante pero calmosa generada de manera espontanea por la propia naturaleza, hasta que el orto hiciera su aparición provocando la vertiginosa desbandada de los atormentados fantasmas de la noche, dueños de los gorjeos de las aves nocturnas que, ojo avizor, vigilan de forma discreta y el grin-grin de los grillos, ajenos a los miedos de la oscuridad, afanados en transmitir a las hembras sus aspiraciones amatorias.
Eran las cinco de la mañana. La calidez de un cigarrillo rubio emboquillado, relajaría el afán de aventura noctámbula de aquellos dos intrépidos agentes refugiados en el imponente celular todoterreno, que destacaba en la soledad de las calles durmientes de aquel pueblo señorial del sur.
-Afortunadamente, aquí no pasa nada a estas horas. Me aburro como una ostra. ¿Por qué no nos damos una vuelta por el cementerio? Al menos sabemos a ciencia cierta que allí nadie requerirá nuestro servicio. JAJAJA. Los muertos no tienen necesidad de mirarse el reloj esperando que pasen las horas. Total, ¿para qué? JAJAJA.
-Estoy de acuerdo. Pero..., una vez allí, espero que no te entre el canguelo y me hagas volver precipitadamente como ha ocurrido otras veces.
-No. No te preocupes; escucharemos en la radio alguna canción triste que, seguro, los muertos agradecerán. JAJAJA.
El cementerio se encontraba a tan solo cinco minutos, en coche, del pueblo; por lo que no tardaron en avistar la destartalada tapia que por su escasa altura, dejaba ver los formidables cipreses negros que realzan la solemnidad del vetusto camposanto.
-Aparca frente a la verja. Así veremos quien anda por ahí (de esta morbosa manera se manifestó el más veterano; un avispado y divertido rubicundo).
Los faros del auto apuntaron hacia el interior del cementerio, alumbrando los imperturbables nichos identificados por las fotos de sus ocupantes y dando cuerpo a la escarcha en forma de tétrica neblina. Los claveles marchitos esparcidos por el suelo, delataban la prolongada soledad reinante en el lugar.
-¿Sabes lo que te digo? Nos vamos a fumar un "petardo" de estos ahí afuera, en el poyatón que hay junto a la entrada. La noche es buena aunque oscura, y así nos despejaremos un poco del sopor que produce el amanecer.
Apenas habían pasado unos segundos, cuando creyeron oír un crujir de chinarros tras la amplia puerta de hierro forjado, donde la palabra "cementerio" hacía las veces de fúnebre tiara.
-Parecen pasos-aseveró balbuciente el agente más fornido-. Un intenso escalofrío recorrió sus cuerpos de abajo hacia arriba. Se miraron de forma simultánea, aflorando en ellos una sensación de miedo desconocido hasta ese momento. El pánico les hizo retroceder un par de metros. De pronto, a escasa distancia de la puerta principal, apareció una esbelta y oscura figura femenina. Pareciera que llevara la cabeza cubierta por algún pañuelo atado a su garganta. Se acercaba despacio, como flotando. Su larga vestidura no dejaba ver si sus pies se posaban en el pavimento asfaltado de la calle central de la necrópolis. Aquella turbadora presencia se agarró fuertemente con sus dos manos a los fríos barrotes de la cancela y como un alma desnortada, pregunto con voz temblorosa: ¿Quién anda ahí? ¿Quién osa perturbar el descanso de los muertos?
Los dos agentes, sin mediar palabra, se miraron y al unísono corrieron desaforadamente hacia el coche patrullero, y en una inexplicable maniobra, desaparecieron de aquel tétrico lugar, dejando atrás la tenebrosa silueta suspendida del fantasma de aquella mujer.
Al llegar a comisaría, narraron, excitados, el suceso a sus compañeros. Éstos, de forma simultánea, soltaron una gran carcajada, poniéndoles al corriente de la realidad del personaje.
-¿Pero es que no lo sabíais? Solo es una vieja loca a la que se le ha muerto el marido hace tan solo unas semanas. La pobre desgraciada duerme allí todas las noches y vuelve a su casa cuando, por la mañana, abren el cementerio.
Los dos ingenuos policías, se sintieron aliviados y se conjuraron para no volver nunca más de noche a aquel lugar de reposo de los que ya no viven entre nosotros.
Pero aquella mujer, seguiría pasando allí las noches. Sí, estaba loca, pero de amor. Quería seguir sintiendo la cercanía de su amado más allá de la vida y de la muerte. Donde quiera que estuviera, ella estaría a su lado amándole eternamente.
Lo que pudo haber sido un espeluznante cuento de terror, se convertiría así en una bella y, a la vez, triste historia de amor.



FIN

Comentarios

  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2014
    Hay tantas contradicciones en este relato que se hace difícil su lectura desde el principio.

    ¿Cómo es que si un viento es desapacible puede mover acompasadamente las ramas de un árbol?. El movimiento acompasado es un movimiento rítmico, lento y reposado...dificilmente un viento desapacible puede mover de manera lenta las ramas de un árbol)

    ¿ Quietud inquietante pero calmosa?

    ¿ Los grillos hacen gringrin? El sonido onomatopéyico del chirriar del grillo ( mal llamado voz o canto) podría ser la de cri-cri.

    Solo leí hasta ahí, aunque me gustaria saber a que llamas metafísica de lo desconocido.
  • Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    Un festival de adjetivos. No he podido terminarlo de leer.
  • anderosuanderosu Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    De acuerdo con ambos. Adjetivar en exceso suele ser signo, en mi opinión, de inseguridad narrativa.

    Después de "metafísica de lo desconocido", empecé a pisar las palabras con cautela. Tampoco terminé la lectura.
  • antopealverantopealver Pedro Abad s.XII
    editado enero 2014
    Gracias por los duros consejos de los que espero aprender. Tal vez la necesidad de escribir en belleza, me ha hecho caer en el exceso.
  • antopealverantopealver Pedro Abad s.XII
    editado enero 2014
    Suina escribió : »
    Hay tantas contradicciones en este relato que se hace difícil su lectura desde el principio.

    ¿Cómo es que si un viento es desapacible puede mover acompasadamente las ramas de un árbol?. El movimiento acompasado es un movimiento rítmico, lento y reposado...dificilmente un viento desapacible puede mover de manera lenta las ramas de un árbol)

    ¿ Quietud inquietante pero calmosa?

    ¿ Los grillos hacen gringrin? El sonido onomatopéyico del chirriar del grillo ( mal llamado voz o canto) podría ser la de cri-cri.

    Solo leí hasta ahí, aunque me gustaria saber a que llamas metafísica de lo desconocido.
    DESAPACIBLE: fastidioso, ingrato, enojoso, molesto, destemplado, gélido, brusco.
    ACOMPASADO: rítmico, regular, medido, sincrónico.
    (No sé por qué desapacible y acompasado no pueden hermanarse).
    QUIETUD: tranquilidad, calma, sosiego.
    INQUIETANTE: alarmante, amenazador turbador.
    (Quietud e inquietante, son perfectamente compatibles. Si bien, quietud y calmoso suena repetitivo, es una técnica poética, pero acepto su discusión).
    Los grillos hacen lo que el dueño de la narración quiere que hagan. A mí me suena a grin-grin; cuando tú escribas sobre grillos, le llamas cri-cri o cro-cro o como quieras.
    De todas formas, de estas críticas acerbas se aprende, por lo que gracias por ello.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    Sabes que tu otro texto me encantó, pero este no tanto.
    No pasa nada. La escritura es así. Yo misma tengo un relato por capítulos y he de admitir que su ritmo puede ser - y lo es seguramente- irregular.

    Aprovecha los comentarios de los compañeros para aprender o para observar con objetividad tu propio texto.
    Sólo quiero hacer dos observaciones: la primera es objetiva y la segunda , subjetiva. Allá voy:

    - "Hasta que el orto hiciera su aparición": el orto no es ningún astro que aparezca o desaparezca sino una posición que alcanza, "cuando atraviesa el plano del horizonte y pasa al hemisferio visible". Es decir,que el Sol - en este caso- alcanza esa posición haciéndose visible en ella. Pero no podemos identificar al Sol con su orto.

    - Lo subjetivo:
    Usas "JAJAJAJA, como onomatopeya de la risa. Me ha recordado a los whatsapp que mi hija adolescente intercambia con sus amigas.
    Hay toda una moda( por ejemplo en las novelas de la llamada "chick- lit") en las que se abusa de las interjecciones y de expresiones castizas. Sé que eso es, actualmente, plato de gusto para cierto tipo de lectores. No para mí, deahí que admita lo subjetivo de este comentario.

    Personalmente - y espero que no te ofendas por mis opiniones- creo que es mucho más literario usar acotaciones a los diálogos del estilo de " se rió, se le escapó una carcajada, añadió entre risas".
    Pero, como te he dicho antes, es mi opinión. No te hablo "ex cátedra", pues no soy la reina del Vatincano literario, sino una humilde sacristana de provincias.
    Con afecto.
  • antopealverantopealver Pedro Abad s.XII
    editado enero 2014
    Acepto con muchísimo gusto tus consejos. Me parecen pertinentes.

    Se me olvidó puntualizar que la historia que narro es real. aprovecho desde aquí para hacerlo saber. Gracias.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    Gracias.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2014
    antopealver escribió : »
    Los grillos hacen lo que el dueño de la narración quiere que hagan. A mí me suena a grin-grin; cuando tú escribas sobre grillos, le llamas cri-cri o cro-cro o como quieras.
    De todas formas, de estas críticas acerbas se aprende, por lo que gracias por ello.

    Pues si, tienes razón antopealver, los grillos pueden hacer lo que el autor quiera que haga :rolleyes2:
    Recordé que tengo un cuento de peces y grillos que no solo hacen cri cri.
    Por supuesto puedes hacerme si te apetece la crítica que se te ocurra, las encajo con buen talante, y con la humildad que se precisa para aprender. Leeré más relatos tuyos, no siempre todos los cuentos pueden gustar, tengo algunos de meter la cabeza bajo tierra.
    A ver si funciona el enlace
    http://www.forodeliteratura.com/showthread.php/26847-Pepito-y-Dios
  • antopealverantopealver Pedro Abad s.XII
    editado enero 2014
    Estoy totalmente de acuerdo contigo. Me he dado cuenta que me gusta recrear paisajes y no veo otra manera de hacerlo que a través de la adjetivación; los adjetivos dan forma a los personajes y las situaciones, pero, es verdad, se me ha ido la mano en esta narración . Lo que no puedo es cambiar la historia, ya que está basada en hechos reales. Gracias por tus consejos y tomo nota. Estoy abierto a seguir aprendiendo la técnica paisajística.
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