Escrito en una sentada en un día aburrido ojala y les guste.
Le decíamos "El Tieso" al mercadito, aunque oficialmente fuera "mercado San Fernando", una vez por semana el mercado ocupaba la calle de San Fernando y hasta donde llegaba la vista el mercado se extendía, cada puesto se cubría con una lona amarilla para ocultarse del sol de mediodía y cada puesto contradecía al próximo, se contradecía en los olores y en los colores, se contradecía en las texturas y los sabores, la pescadería junto a la perfumería, la verdulería junto a la carnicería, la juguetería junto al veneno y trampas para ratas. Estas contradicciones no se notaban a menos que les pusieras mucha atención, lo cual significaba que te aburrías, cosa imposible en el mercadito donde todos conocían a todos, todos estaban relacionados con todos, el de la pescadería era hermano del de la juguetería y este esposo de la verdulera y todos tenían en común a "El Tieso".
"El Tieso" era como le decían a un viejo perro que vivía en la calle desde antes del mercado, era el perro de todos, todos lo alimentaba y todos cuidaban de el, un pequeño y viejo perro de orejas caídas y grandes ojos viejos y profundos, no exageraría y todos acordarían que "El Tieso" era el alma del mercado. Eran comunes las jaurías buscando comida por el mercado, era común que la gente adoptara a los caninos, cada una de las casas de la calle San Fernando la habitaban dos o tres perros y en cada casa habitaba "El Tieso", solo bastaba que rascara las puertas con sus pequeñas patas para que estas se abrieran y recibiera cariños, comida y techo. Estoy seguro que el viejo y sabio perro estaba conciente de la situación, pues nunca se quedaba en una casa por mas de dos días.
Un día el cielo amaneció oscuro y sin nubes, pusimos el mercado como solíamos aunque esta vez sin las lonas, pues no había sol y el cielo no pronosticaba lluvia. Abrimos las puertas y los perros salieron tranquilos, con sus cabezas caídas, el día pasaba lentamente, gradualmente dejando paso a una fría noche y los días poco a poco se volvían tristes, fue cuando note las contradicciones del peculiar mercadillo y "El Tieso" no aparecía.
Comentarios
Algo cotidiano, chevere.:)
Había también en mi mercado un perrillo mestizo que perseguía a quien le miraba. Un día, me perdí de la mano de mi madre y el perrillo me guardó hasta que fui encontrada
Tal vez,el mío tuviese otros colores y otros aromas ( bacalao seco, claveles,alhucemas, ajonjolí), pero has logrado acortar la distancia de todo un Océano entre nosotros.
Felicidades por este texto tan tierno y tan nostálgico.
Sigo leyéndote.
Unos comentarios:
La repetición de San Fernando es un tanto inmediata. Quizás quedaría mejor "la calle homónima", pero es este un comentario de pasada, la verdad no le veo mucha importancia al asunto.
Esto está muy bien, son buenas imágenes.
Cambias de repente a la segunda persona, cosa rara.
Quizás quedaría mejor:
"Estas contradicciones no se notaban a menos que se pusiera mucha atención, lo cual significaba que uno se aburría, cosa imposible..."
Creo que quisiste decir "todos lo alimentaban".
Y "él" lleva tilde.
Estoy seguro de que el viejo.
Más.
Mas entiendo que lo has escrito en una sentada, por lo que no me hagas mucho caso.
Por otra parte, me ha gustado el relato, es entretenido y su forma de evocar las imágenes y de pintar el escenario me recuerda un poco al estilo en cien años de soledad, no se precisamente por qué.
Saludos.
Francesca gracias por tu comentario, no puedo pedir más de un escrito que el regresar a la memoria los bellos recuerdos de la infancia.
anderosu me ayudan mucho tus observaciones que luego me da por prestar poco atención a tildes, comas y otras reglas ortográficas básicas.
No estoy de acuerdo con un comentario del compañero Anderosu ( al que dicho de paso entro siempre a leer sus estupendos comentarios, no me pierdo ni uno)… sin embargo, en esta ocasión, cuando afirma que: La repetición de San Fernando es un tanto inmediata. Quizás quedaría mejor "la calle homónima". La palabra homónima, aunque es adecuada por su significado, le resta la sencillez de la que hace gala el relato, no suena bien en este contexto, resultaría ampulosa ( según mi criterio). Creo que se podría arreglar diciendo la calle del mismo nombre, por seguir una línea homogénea de simplicidad ( que no simpleza).
- Consciente
Y en relación con el párrafo final de la muerte de “El tieso”, me ha parecido bien redactada, no considero que aprietes la tragedia, en su punto justo, aunque arreglaría esos dos entes pegados cacofónicos: el día pasaba lentamente, gradualmente dejando paso a una fría noche …el día pasaba con lentitud dejando paso a una fría noche ( ya se que las noches y los días transcurren gradualmente a no ser que ocurra un eclipse o estalle una bomba nuclear J)
Un placer leer tus cuentos Doncalaca. Este tuyo me ha recordado un cuentito que hice sobre un personaje de pueblo también muerto, el pobrecito. Voy a buscarlo y lo posteo, así hará compañía al Tieso en el más allá.:p