Hola a todos. Soy nuevo en el foro y he decidido mojarme en esto de los relatos. Suelo escribir terror, sin embargo esta vez he probado algo distinto por arriesgar un poco supongo. Espero que os guste. Gracias de antemano por leerlo.
Una silla. El soporte, las patas y el respaldo eran de una robusta madera oscura. Las vetas sinuosas recorrían los reposabrazos como las olas de un mar congelado para siempre en el tiempo. Sobre ella había un cojín azul oscuro con pequeños adornos dorados dispuestos en diminutos rombos. Era una silla bonita y parecía bastante cómoda.
Estaba clocada al fondo del salón anhelando que alguien la utilizase. Denotaba la falta de una presencia, era un hueco vacío en una casa oscura. El rincón del fondo estaba olvidado y ella con él. Olvido… que palabra tan horrible. Se degustaba en recordar viejos tiempos en que su madera había soportado, sin inmutarse, los ciento veínte kilos del tío Raúl. Ni siquiera había crujido cuando las orondas nalgas de aquella mole aplastaron el cojín contra la madera. Sin embargo estaba allí, olvidada.
Dos generaciones de la familia habían pasado frente a ella. El bisabuelo de su actual propietario la había comprado directamente del almacén en un soleado día primaveral. Recordaba con cariño cómo la había cargado hasta llevarla a casa. La subió a pie los cuatro pisos sin pararse en ningún momento. Varias gotas de sudor habían mojado su cojín que, por aquel entonces, era rojo.
En ese tiempo había ocupado el rincón más alegre de la casa. Las conversaciones habían fluido a su alrededor con arduos debates sobre política, filosofía, economía… pero a ella le gustaban los temas sencillos. Las sobremesas de cada día. Charlas agradables desenfadadas en las que servía de soporte a uno de los conversadores que, con más o menos gracia, se desenvolvían en la conversación.
El abuelo tenía sólo trece años cuando ella llegó a la casa. Lo había visto crecer mientras entre ambos se formaba un vínculo especial. Cada tarde, él se sentaba allí a descansar. Era su lugar favorito. Allí había leído cuentos a sus hijos y después a sus nietos. Había muerto sobre ella una noche triste del invierno de 1974. Esa misma noche el padre había empapado con sus lágrimas el cojín.
Recordaba, además de las experiencias, los cambios de color. La habían vestido de rojo, de verde con encaje, de blanco e incluso de naranja durante tres años. Los colores iban y venían pero ella seguía allí en su rincón privilegiado. Parecía que aquello no iba a terminar nuca, pero nada dura para siempre. Un día el padre había decidido que quedaba mejor en aquel rincón apartado, en la oscura esquina donde llevaba detenida cuatro largos años. No recordaba la sensación de servir de apoyo a alguien, de confortar, simplemente, del trabajo bien hecho. Tampoco los cuidados de un amo preocupado que lavara los cojines o los cambiara cada cierto tiempo. Todo había cambiado el día que la colocaron allí.
Pero, había una esperanza. El padre se acercaba, la cogía y la levantaba. ¡Iban a cambiarla de sitio!, ¡al fin!. La habían hecho sufrir pero les perdonaba. Ya imaginaba su nuevo lugar. Quizá delante del televisor o al lado del sofá.
Poco le duró la ilusión cuando el padre pidió al hijo que se apartara para salir del salón, después salieron de la casa y por último del edificio. Allí, en un sucio contenedor acabó sus días. Rodeada de escombros de obra, vidrios rotos y olor a orina seca. Añorando los buenos momentos mientras esperaba ser convertida en astillas.
Gracias a todo el que lo haya leído. Suplico críticas constructivas y opiniones. Resalto el constructiva por favor, si he hecho algo mal (que estoy 120% seguro de que hay cosas mal) me gustaría que me lo indicarais para no cometer de nuevo errores e ir mejorando con el tiempo. Muchas gracias.
PD: perdón si hay faltas de ortografía.
Comentarios
Te comiste una "o". No es nada.
Creo que convendría una coma después de "salón".
Creo que convendría una coma tras "sufrir".
Mismo comentario, tras "contenedor".
Como habrás notado, son comentarios relativos únicamente a la puntuación.
Empero, es este un tema de gustos. De hecho, Francesca me ha hecho comentarios sobre mi puntuación, los cuales terminé por ignorar respetuosamente.
Sin embargo, creo estar en lo correcto cuando digo que sus comentarios eran más abstractos, si se permite la palabra, que los que te hago yo a ti. Con ella es cuestión de ritmo, conmigo (en este comentario, digo) no tanto. Queda a tu potestad, pues.
¡Ah! Y creo que conviene formatear un poco más el texto para la próxima, esa pared de palabras es antiestética.
Sobre el texto.
Buena idea la de tomar un punto de vista fijo para observar el paso de los años, y lo que estos conllevan.
Sin embargo, me parece que has errado en tu objetivo.
Tomemos como ejemplo a Bar Imperio, asiduo al foro desde mucho antes yo (que soy bastante reciente, también). Sus relatos suelen perseguir el mismo sentimiento de nostalgia que el tuyo; los recuerdos, los episodios, la vida.
Pero sus protagonistas son humanos.
Llámalo identificación ontológica, llámalo gen egoísta, como quieras. Pero resulta mucho más sencillo identificarse y compaginar con un fellow human, alguien de carne y hueso como tú o yo, que con una silla de caoba. En este punto, me parece que has podido ser más efectivo.
Ya está.
Aunque sea yo la persona menos apropiada para decir esto, te doy una cálida bienvenida al foro. Además, te invito a que te pases por los relatos de los compañeros (si no lo has hecho ya), y dejes tu opinión.
Saludos, nos estaremos leyendo.
" Del rincón en al ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa"
Rima VII, G. A. Bécquer
Opino que hay dos diferencias entre el caso de el cuento y este poema.
1) En el cuento el autor se explaya más, pudiendo gastar un tema o una imagen más velozmente, aunque quizás esta pudo haber sido útil en ráfagas.
2) Disiento si se implica que es el mismo caso, siquiera.
Los versos de Bécquer usan al arpa como un instrumento más indirecto, uno comunicativo y no narrativo, por así decirlo. Sus versos, a mi parecer, hablan de algo profundamente humano: el infinito potencial del hombre, el genio y sus capacidades (quizás aletargadas, en ocasiones, esperando a ser descubiertas). El arpa no es el centro: es una metáfora.
Pero este no es el caso con la silla.
La silla se usa como punto fijo narrativo en este caso, logrando efectos muy distintos a los del poema.
No porque unas palabras rimen , o tengan cierta medida serían poesía. La belleza estriba en la capacidad de crear un sentimiento.
En cuanto a la prosa, creo que cualquier tema puede ser susceptible de ser contado, explicado, o descrito.
¿Os gusta H. K. Anderssen?
Unos de mis cuentos favoritos es "El gollete de la botella". Su protagonista es el fragmento de la botella, precisamente.
La primer vez que escribí, la profesora me pidió que el tema fuera "El agua", no una persona en relación con ella, sino el agua. Un compañero, creó una preciosa historia sobre una gota de agua en el ciclo hidrológico. Y escribí para mi hija "La historia del grano de arroz", cuando era muy pequeña.
Como sucede con la cuestión de la puntuación, hay ciertos temas que son muy relativos.
En este caso, respetuosamente, sigo pensando lo mismo, Anderosu.
Me parece oportuno usar el ejemplo del arpa.
Tienes razón que es una metáfora . O, tal vez, no.
Hay un poema de un paisano mío ( por ello no revelo el nombre) que dice así:
"Recordarás , amor, mi antiguo huerto,
con su doblada hilera de granados,
que abril dejó de verde coronados
y mayo con sus flores ha cubierto..."
No se trata de ninguna metáfora. Se limitaba a describir un huerto que yo, personalmente, conozco y he visitado.
De todas maneras, si esta "discusión" literaria ( blanca y radiante como una novia) sirve para esto, para hablar de Literatura y de nuestro común idioma, ya estoy contenta.
¡Echaba de menos estos diálogos literarios en mi vida!
P.S. : Anderosu, ¡ el día que me des la razón el algo, me da un síncope!
Salut, Copain!
En las frases adversativas las dos proposiciones no van separadas por comas; bastan las conjunciones.
Me refiero a la frase :
"La habían hecho sufrir pero les perdonaba" No debe haber como después de sufrir.
Eso es lo que aprendí; si la RALE ha hecho cambios...no estoy al tanto de este en concreto.
Saludos.
Tiene usted razón.
Francesca:
Bueno, has dicho unas cosas sobre qué es la literatura para ti; también comentaste sobre un cuento de donde creo que te referías a H. C. Andersen (no he leído el cuento).
Pero lo cierto es que mi comentario era algo específico y tu has hablado en términos muy grandes y generales: a mí no me gusto este cuento, particularmente por la manera de enfocar al protagonista (una silla), y... pues no hace falta repetirme, ya lo he comentado más arriba.
Sí, es algo muy relativo, y me parece que así habrá de quedar.
Después, Sin duda no se trata de una metáfora. Es una descripción, como las que podemos encontrar en cualquier novela del mundo (por ejemplo)...
Yo solo los conozco de esta forma. Por internet, quiero decir. Vivo en un país, una ciudad -una sociedad- lamentablemente superflua, donde encontrar a alguien que lea es como dar con el Santo Grial, caminando por una avenida.
Pero qué se hace.
Jaja, ya sé que bromeas, ¡si te he dado la razón en muchas cosas!
Saludos a ambos.
Y aunque es recurrente ( a veces en exceso), el hecho de personalizar objetos inanimados en la literatura, solo tengo que decirte Pepetijuelas que he disfrutado la manera de describir la silla según quien asiente sus posaderas en ella…toda una familia posando y pasando por la vida de la silla, sus sucesivas transformaciones cromáticas…una silla casi sabia pues escuchó debatir de política, de filosofía,y también vivió los rutinarios sencillos días de una familia, la que tocara.
Comienzas de manera casi preciosista, ( si todo el texto hubiese sido redactado en estos términos tan líricos, seguramente cansaría tanto derroche de luz y color J),pero por fortuna, cambias el tono, la personalizas a punto de parodia, exagerando los rasgos de antaño. ¿Por qué digo parodia y exageración?, porque lo es cuando casi utilizas las hipérboles casi dramáticas en ocasiones, lo dices en muchas frases, ej: varias gotas de sudor habían mojado su cojín… un soleado día primaveral ( pequeñas incidencias ajenas al eje central de la historia, que hace que veamos con detalle esas gotas de sudor, esas lágrimas empapando la seda,…y aquel soleado dia primaveral, que es normal que recordemos si se trata de un suceso, el primere namoramiento, una boda, nacimiento, alguna defunción, cuando nos echaron del trabajo…acontecimientos más importante que la compra de una silla).
Una silla con los vaivenes propios que nos ocurre a los humanos en la vida, una acaba en astillas, y un viejo quizá…termina sus días en la soledad de un asilo ¡Es lo que hay!.:p
He leído algunos de tus textos analíticos.Me congratulo por el tono general de los mismos.Evidentemente, eres una persona con una acusada vocación crítica.Igualmente evidente es la profundidad de tu cultura.Tus comentarios me parecen mesurados, profundos y,probablemente, acertados muchas veces.
Si digo que en la oración Yo como pan 'yo' es un pronombre personal con función de sujeto, que 'como' es el verbo y 'pan' es complemento directo, no opino, sé(mientras no cambien las ideas y la terminología establecidas convencionalmente, y al uso).
Pero si digo que
no me gusta este cuento,particularmente por la manera de enfocar al protagonista(una silla)
y
...pero sus protagonistas son humanos...Pero resulta mucho más sencillo identificarse y compaginar con un fellow human, alguien de carne y hueso como tú o yo, que con una silla de caoba,...
...entonces estoy opinando.Porque... ¿quién ha establecido que a todos ha de resultarnos más sencillo-entiendo que has querido decir 'fácil'- identificarnos y compaginar con un fellow human, alguien de carne y hueso, como tú y como yo? Quizás a mí me resulte mucho más fácil identificarme y compaginar con alguien de carne y hueso...pero no como tú ni como yo.Pienso ahora en mis perritas, Anagallis y Audrey.Ellas también se merecen ser protagonistas de un texto literario, el cual, pienso, no perderá calidad por ser ellas el centro del mismo, sino porque yo no merezca el nombre de escritor.También pienso en las pobres sillas.
Sé que sabes que estabas opinando, y que esto, como tantas otras cuestiones que se suscitan, es cuestión de gusto.Tú mismo lo has dicho:
No me gusta este cuento...por...
Y que sabes que opinas, se deduce del doble uso que haces del me parece(...me parece que has errado... y ...me parece que has podido ser más efectivo...), con lo cual suavizas la crítica, consciente o inconscientemente.
He pensado, opino, que la referencia que Francesca hace al cuento de Andersen(El gollete de la botella) es muy atinada.Yo lo he leído,así como otros muchos del mismo autor(El soldadito de plomo, El traje nuevo del emperador,Cinco guisantes,La pelota y la peonza,...) , en que los protagonistas absolutos son los objetos inanimados.Realmente,opino, esto es literatura.Sí, aquí sí que se juega con la imaginación, se fantasea que da gusto.Yo me identifico y compagino mejor con estos simpáticos guisantes y soldaditos que con los aburridos humanos, que siendo sólo polvo se ensalzan hasta las nubes.
Tal vez me digas que estos personajes centrales son figuras metafóricas(has usado esa palabra para referirte al arpa de Bécquer).Bueno, ¿y qué? Serían-de serlo,que lo dudo, en algunos casos- figuras centrales, metafóricas y protagónicas.Quizás también los molinos de viento de El Quijote sean metafóricos,desde el punto de vista de Cervantes y desde el nuestro.Pero seguro que no lo eran para el divino loquicuerdo, pues las metáforas no golpean en la cabeza.En todo caso, insisto, eran molinos, objetos reales.¿Qué importa que no fueran los protagonistas de toda la obra, si lo eran de un capítulo? Ah, otro objeto literario protagonista, central, se me viene a la memoria.¿Metafórico? Opino que no. Pienso en el caballo de Troya, uno de los grandes protagonistas de la Eneida.Era un objeto real y tangible, y un elemento literario narrativo,directo.¿Era un símbolo, una metáfora de la astucia o del engaño? Quizás sí, quizás no.Pero lo seguro es que era un caballo de madera que se tragó a un buen puñado de griegos con muy malas intenciones.
Y ya para terminar, te digo los títulos de dos obras que tienen de protagonistas absolutas a dos sillas: Galaxsilla, de Antonio de Benito, y La silla de imaginar, de Daniel Roldán.
Sin embargo, creo que paso desapercibido la frase subsecuente, que la complementa: Es decir, claro que puedes escribir un cuento que protagonice una silla (mis gustos son otro punto, que ya trataré), pero mantengo que la forma en que lo hizo el autor no resultó la ideal o efectiva, dicho esto dentro de un paradigma en el que aceptamos una silla como protagonista sin problemas.
Es natural, todos escribimos para mejorar. Qúe más.
Ahora bien, sobre mis gustos personales, el tema de las metáforas, etc:
Prefiero protagonistas humanos a objetos. Empero, y por idéntica razón, si leyese a un autor que hiciera de un objeto un protagonista de una manera bella, regia, probablemente me gustaría aún más, por la osadía.
Pero no he tenido la dicha aún. Intentaré leer al menos el de Andersen cuando pueda.
Las metáforas.
Hemos visto un tropel de ejemplos. Los molinos, no me parecen metafóricos o, si lo son, lo serán de una manera mucho más sutil.
Insisto en que las rimas de Bécquer son profundamente metafóricas (no solo esta), pues naturalmente ayuda dar imágenes de golondrinas o arpas o mares que tienen un trasfondo metafórico, cuando en realidad hablan de un amor, por ejemplo.
Pero siguen siendo los casos de Bécquer y la silla profundamente distintos.
En Bécquer la metáfora es un punto central, la materia es la inspiración o el olvido, el arpa o las golondrinas son el accidente. Digo este par de palabras en el sentido estrictamente aristotélico, así como el naranja es accidente del ladrillo.
Y el caso de "la silla"... ni es metafórico.
En fin,
es un verdadero placer conversar de estas cosas con ustedes.
Saludos.