Quedarse sin casa de un día para otro, con dos hijos pequeños y con poco más que un par de bolsas de ropa. Así empieza esta historia que hoy cuento al que me quiera leer.
Ella Soraya , una ex-niña rica, ex-niña y ex-rica a sus 25 años, no había tenido hasta hace poco más de 5 años que hacer nada para conseguir lo que quería. Si no lo conseguía abrazando mimosamente a su padre conde y empresario modelo, de esos que prefieren soltar la cartera que molestarse en pensar el bien o mal que hacen a sus descendientes, buscaba desde algo antes de los 16 años a algún influyente amigos de esté. No los abrazaba en este casi, sino que se arrodillaba y pedía clemencia ante ellos con bastante más arte que algunos cardenales del Vaticano.
Echemos la mirada a su nacimiento. Soraya nació y creció en la urbanización más chic y exclusiva de Barcelona. Su casa, un más que modesto chalet de unos 300 mts, con piscina privada y pista de pádel. Y a su entera disposición un elenco de personas de servicio, entre ellos 5 chicas para la limpieza, comidas y arreglos varios de la casa, un hombre de mantenimiento, un mayordomo y el jardinero. Así la vida resulta sencilla o eso creen.
Desde que tenía unos 13 años Soraya fue lo que se dice, poco conservadora para algunos temas. Siempre que salía con el grupo de amigos, buscaba cobijo en algún chico importante y acomodado de la urbanización para salir. A los pocos meses, llegaba otro acaudalado o poderoso personaje a la urbanización y cambiaba sin miramientos ni remordimientos.
Así estuvo toda su adolescencia, las partes traseras de Mercedes, Bmw y coches de lujo varios, era más conocidas por ella, que seguramente mucho de los operarios que en la fábrica los habían montado. Cumplió los 16 de coche en coche.
Pero como todas las historias, no todo sale como uno espera. Y uno de aquellos “niños pijos” con más poder y fuerza que ella, le hizo ver en aquel asiento trasero que el juego a veces se convierte en cruel realidad. A los recién cumplidos 20 años, la forzó, la humilló y además para que no pudiera decir nada, la fotografió mientras lo hacía.
-A partir de este día- le dijo-estas en mis manos.
Aquí tenéis el enlace a los siguientes capítulos.
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Comentarios
Pues ahora mismo, tengo los 4 capítulos que ves, espero acabarla pronto, aunque la cosa se va liando jeje. Gracias por tus comentarios, ya me contarás que te está pareciendo.