Hola, espero que os guste este relato, y cualquier cosa que os disguste, por favor, diganmelo. Me gustaría mucho mejorar
- Señora, espérenos aquí. Le avisaremos cuando la operación haya finalizado.
- Es A positivo, no es alérgica a ningún fármaco, por favor dejadme entrar con ella
- Cariño, deja que los médicos hagan su trabajo.
Desconsolada la madre de la pequeña junto con su marido se sientan, impotentes, en uno de los bancos del hospital. ¿Cómo hemos llegado a esto? , Josefa, la madre de la pequeña Lili intenta buscar una respuesta en los ojos de su marido. Fernando, el padre, solo supo apartar la mirada, dejando escapar sus lágrimas.
Hace apenas unos 10 meses tras 3 años de búsqueda intensa, habían encontrado por fin una niña que pasaría a ser su hija. Ilusionados fueron a China, al orfanato donde una niña preciosa los esperaba.
Ahí la vieron, sonriente con su melliza, Ying. Ambas habían sido abandonadas en el banco de un parque de Fujian cuando apenas habían nacido. Nunca supieron nada de sus padres ni pudieron sentir la calidez de un hogar o una familia, pero siempre se habían tenido la una a la otra. En ese entonces Ying era la única familia de Lili. Y aunque la querría muchísimo, soñaba con tener padres que la amaran.
Al ver a sus nuevos padres, las dos niñas comenzaron a llorar – llévame contigo – rogaba Ying. Con sus ojos llorosos se dirigía a Josefa y Fernando – No comeré mucho, me portaré bien, ayudaré en casa pero por favor llevadme a mi también.
No sabían qué responder, ellos no podían permitirse adoptar a las dos niñas. Nunca habían logrado tener hijos, tener dos a la vez era demasiado. Fernando pensó que ambas tenían apenas 6 años, son muy pequeñas, acabarán olvidándose la una a la otra.
Tras una dolorosa despedida la nueva familia se fue de rumbo a su nuevo hogar. Josefa y Fernando vivían en una casita al borde de la playa en Tenerife, una isla española. Una zona tranquila y agradable, ideal para educar a una niña pequeña.
Lo que más impresionó a la chiquilla fue el mar. Los ojos de Lili, se agrandaban de ilusión al ver el inmenso océano. Fernando no dudó en enseñarle a nadar y mostrarle la belleza oculta del mar al montarse en un pequeño submarino turístico. Los primeros días en Tenerife fueron muy agitados, hacían muchas actividades para que Lili y sus nuevos padres tomaran confianza entre sí. Y efectivamente, al llamar “Mamá” por primera vez a Josefa, Lili se dio cuenta que por fin se había hecho realidad lo que tanto deseaba: tener una familia.
Sin embargo era una familia incompleta, faltaba una parte demasiado importante. Una noche, después de escuchar un dulce cuento que le contaba su nueva mamá, Lili le susurraba: te quiero mucho mamá, y a papá también. Pero también quiero a Ying, la echo de menos. Por favor, quiero que se venga. La echo mucho de menos.
Las semanas pasaban, y Lili vivía la rutina de todos los niños de su edad: Ir al cole, jugar al pilla pilla en el recreo, volver a casa, comer, hacer la tarea, jugar en el parque, cenar, un cuento antes de dormir, un besito de buenas noches y a la cama. Pero a la hora de dormir, le atormentaban pesadillas. En sus sueños, estaba atrapada en un abismo, oía la voz de su hermana pidiéndole ayuda, Lili corría intentando encontrarla, pero la voz se apagaba progresivamente hasta desaparecer entre las sombras.
Se despertaba llorando, sudorosa, asustada – hermanita, volveré a por ti – pensaba para sí misma. Por la ventana de su cuarto veía el amanecer, ¿Estás viendo el mismo cielo que yo, hermanita? Recordaba tantos momentos lindos con ella. Ying era una niña muy dulce, aunque muy asustadiza, lloraba con facilidad y buscaba el hombro de su hermana para sentirse protegida. Por las noches, cuando Ying se asustaba de la oscuridad, Lili le contaba historias asombrosas. Entonces el miedo se transformaba en una gran sonrisa seguida por un hermoso sueño. ¿Quién calmará el miedo de Ying ahora?
¡Quiero estar con mi hermana! - gritaba Lili al sentarse a desayunar. Su mamá trataba de explicarle por qué era imposible volver a verla. Desafortunadamente esta explicación no aliviaba la angustia de Lili, quién acabó tirando el desayuno al suelo y negándose ir al cole.
El tiempo pasaba, pero Lili no olvidaba a su hermana. La espontaneidad y la alegría que la caracterizaba acabaron convirtiéndose poquito a poco en una tristeza diaria. Un rostro sin emociones. Lili ya no hacía preguntas, ni sonreía ante un helado de chocolate, ni siquiera mostraba asco ante el plato de espinacas que tanto odiaba. Los juegos no le emocionaban y en los recreos se sentaba sola, mirando los otros niños jugar. Josefa y Fernando estaban muy preocupados por su pequeña. Sentían que Lili se alejaba de ellos, temían perderla o que acabara odiándolos. Por ello decidieron ahorrar e intentar por todos los medios adoptar a la hermana de Lili. Mantener a dos niñas de la misma edad en buenas condiciones era un gasto inmenso, sin embargo, amaban a Lili con todo su ser y les dolía en lo más profundo de su corazón verla infeliz. Habían decidido que era mejor vivir ajustados y felices, que cómodos y arrepentidos.
Fernando llamó repetidas veces al centro de adopción mediante el cual encontraron a Lili, les explicó su situación. La respuesta era siempre la misma – Contactaremos con el orfanato y veremos si Ying aún está disponible, o si por el contrario otra familia le ha adoptado ya.
En todo caso el proceso de adopción es largo, podría durar unos tres años hasta que la pueda llevar consigo. Le llamaremos para informarles de la situación.
Lili estaba muy contenta al ver la iniciativa de sus papás pero los días pasaban y el centro de adopciones no devolvía esa tan esperada llamada. La espera era insoportable.
Una noche, mientras sus padres dormían profundamente, Lili se vistió. Con cuidado cogió la cartera de su papá y en silencio salió de casa. – Voy a encontrar a mi hermana – se decía a sí misma. Las calles de noche daban mucho miedo. Las farolas eran viejas y no iluminaban muy bien. Sin embargo Lili aguantó su respiración y siguió adelante. No sabía como ir al aeropuerto, pero ella confiaba que el destino la ayudaría a encontrar su camino.
- ¿Donde va una niña tan pequeñita a estas horas de las noches? ¿Te has perdido linda flor?
Lili veía a un hombre mayor acercarse a ella. Tanto era el miedo que sentía la niña que comenzó a correr lo más rápido que podía, corría sin saber donde dirigirse, corría sin mirar, corría, simplemente corría, hasta que una luz cegadora le dañaba la vista…
- ¿Dónde está mi hija? Preguntaba desesperada la madre de Lili.
- Su hija ha sido atropellada por un coche. Ahora mismo se encuentra en la sala de operaciones. Haremos todo lo posible para salvar a su hija por favor sea paciente.
- ¡Quiero entrar con ella!
- Señora, espérenos aquí. Le avisaremos cuando la operación haya finalizado.
- Es A positivo, no es alérgica a ningún fármaco, por favor dejadme entrar con ella
- Cariño, deja que los médicos hagan su trabajo.
Desconsolada la madre de la pequeña junto con su marido se sientan, impotentes en uno de los bancos del hospital. ¿Cómo hemos llegado a esto? Josefa, la madre de la pequeña Lili intenta buscar una respuesta en los ojos de su marido. Fernando, el padre, solo supo apartar la mirada dejando escapar sus lágrimas.
Tras una espera que parecía eterna apareció el doctor. La niña sobrevivió, pero quedó paralizada de cintura hacia abajo, además había perdido el sentido de la vista.
Los días a partir de esta noche se han vuelto muy duras, no poder correr, no poder nadar, no ver el amanecer ni siquiera poder ir al baño sola; Lili no se acostumbraba. Acabó padeciendo una depresión, que a pesar de recibir ayuda psicológica no lograba recuperarse. Los años que siguieron al accidente fueron muy difíciles para toda la familia.
Sin embargo justo cuando Lili creía haber perdido toda esperanza en ser feliz, en su noveno cumpleaños recibió el regalo que más deseaba, su hermana. Le dolía no verla ni poder correr con ella, pero la felicidad que sintió al oír su voz era imposible de describir. Lili había cambiado, pero Ying también. Si Lili había perdido vitalidad y valor, Ying encontró en sí el valor y la paciencia que su hermana necesitaba para seguir adelante.
Lili siempre estuvo ahí cuando Ying la necesitaba, ahora es el turno de Ying ayudar a Lili a ser feliz. Porque si bien es cierto que Lili no elige los obstáculos que aparecen en su vida, si es dueña de su destino. Lili es fuerte, aunque ahora se sienta débil e indefensa.
Una noche, mientras Lili y Ying estaban acostadas en sus cuartos, Lili se acercó a la cama de Ying y preguntó:
- Ying, cuéntame un cuento por favor, tengo pesadillas que no me dejan dormir.
- Érase una vez una princesa que ofreció sus ojos y sus piernas al universo a cambio de encontrar su hermana perdida
- ¡No vale Ying, esta soy yo!
- Exacto. Tu eres la princesa de un cuento de hadas y solo tu eliges como quieres que esto termine. Dime ¿Cómo quieres que termine tu cuento?
- Quiero que la princesa proteja a todos los hermanos del mundo y que nunca nadie pueda separarlos jamás. Para que esto no sea el final, sino el principio de una batalla que se convertirá en victoria
Comentarios
Muy bonita y tierna historia, me gustó la narración:)
Me alegro un montón de que te haya gustado :-O
Por lo que he leído es posible que seas de Tenerife, o vivas ahí, si es así, soy tu vecina, de la Gran Canaria.
Dices quieres aprender, te haré una crítica lo más sincera posible, espero que no te moleste, lo hago para ayudarte puesto que pides ayuda, con cariño, te lo aseguro.
Si tuviera que utilizar una palabra para tu relato sería MELIFLUO, mira el diccionario, significa excesivamente dulce, suave o delicado, vamos que derrochas miel por donde pasas. Y la vida no es así ,me temo. El hecho de que hables de una enfermedad que afecta a una niña, por muy tierno y doloroso que sea, no hace que tu relato gane en categoría literaria. Es un drama lo que ocurre, y al drama hay que saberlo tratar con seriedad y desde la literatura, a mí me parece tremendamente difícil hablar de las desgracias, más aún si se tratan de niños. No es fácil, hay que ser muy grande, dramaturgo por lo menos.
Los componentes que has utilizado son los siguientes: una niña china, sacada de un orfanato chino, separada de su hermana china, el atropello de un coche, la muerte que se anuncia, el drama a tope ¡Ufff demasiados componentes desgraciados ! ¿no te parece? Rebajas el relato a culebrón de telenovela. No digo que esto pueda ocurrir en la vida real, pero si no sabes medir, no lograrás que tus lectores vivan lo que pretendes contar. No es suficiente una linda niña echando de menos a su hermanita China. No es suficiente una enfermedad, no es suficiente la sensibilidad rosada de cuetno de hadas y princesa que pareces que irradias.
Me concentraría en un solo dolor, elige el que quieras, yo me decantaría por el menos dramático, trata de concentrarte y hacerlo creíble…( la separación de su hermana, y el acomodarse a su nueva vida es más que suficiente), si de golpe a la niña le ocurre todas las desgracias juntas es muy difícil gestionar tanto dolor, rebájalo un poco, habla de otros aspectos cotidianos de la niña, o de la familia, algún toque de humor no le vendría mal, su dificuoltad con el idioma... porque la vida no es en blanco y negro, hay matices, grados incluso en la tragedia.
Muchísimas gracias por tu crítica, ¿Cómo te iba a odiar? Es justo lo que buscaba, que alguien me dijera donde poder mejorar
El humor es algo que me cuesta bastante
Si soy de Tenerife, querida vecina :-D Mil gracias de nuevo por tu crítica
Pero vamos, un fantástico relato. Buen trabajo.