Es Viernes. Miro el reloj. 23:15. Acabo de salir del videoclub donde trabajo y me siento en un banco para descansar un poco,
antes de volver a casa. Por mi lado pasan un grupo de amigas charlando y riendo animadamente, todas arregladas para la noche, que acaba de comenzar. Cuando observo a chicas de mi edad me invaden losrecuerdos. Me causa dolor ver sus rostros alegres y libres de preocupaciones por las que, yo, joven al igual que esas muchachas, he tenido que pasar. Duele pensar que un día, hace algún tiempo, fui como ellas. Quizás sólo han pasado un par de años, pero a mí me parecen una eternidad. Y entonces miro al cielo y me pregunto una yotra vez: « ¿Por qué? ¿ Por qué me tocó esto a mí? Tal vez sea que no merezco ser feliz...» Debería sentirme conforme porque el destino me regaló un que tesoro: MI HIJA. Pero son tantos los problemas y dificultades me rodean que a veces siento que se me agotan las fuerzas. Las lágrimas comienzan a brotar de mis ojos, la mente les exigue que se detengan pero el corazón no quiere escuchar. Respiro hondo, me limpio el rostro y me digo a mí misma que debo parar. Me siento culpable por sentirme tan triste... Y entonces de nuevo comienzo a llorar. Todo esto pueden parecer simples palabras escritas en un papel, pero en realidad son los sentimientos de una adolescente que se vio obligada a convertirse en mujer. Son mis sentimientos. Y ahora trataré de contar las cosas tal y cómo sucedieron, tal y cómo las sentí.
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De nuevo GRACIAS.