Mi marido me ama. ¡Cuántas emes tiene esta afirmación!, como aquella primera frase de primaria que decía: mi mamá me mima mucho. Al principio me encantaba aquella genuina experiencia de dejarme llevar, tumbarme boca arriba poniendo mi pubis a la altura de sus ojos, de su aliento, de su lengua, y de la hojilla de rasurar. Tenía inventiva, primero fue un corazón recortado que el podador de mi bosque se encargaba de tener bien delimitadas fronteras. Luego, en un rasgo de ingenio y en una noche loca y algo etílica, un rayo, una flecha que indicaba el camino de la incordura. Una obra de arte fue difícil de cuidar, de lindes imprecisos, de esquinas no tan marcadas, no siempre parecía una flecha, sino en ocasiones más bien una serpiente sinuosa, así que el dueño del jardín decidió cortar por lo sano y con mucho cuidado dejó el bosque absolutamente despejado de dudas, un desnudo claro monte, blanco monte venusiano. Momentos antes de casarnos, mi mamá, la que tanto me mimaba, me ayudó a vestirme por dentro y por fuera. Por dentro de suave seda, por fuera de novia radiante e inmaculada. Recuerdo al sacerdote que nos bendijo en la salud y la enfermedad, para siempre de los siempres amén, y a mí me escocía la incipiente “mariage” de un modo tan real que estaba deseando que el cura terminara el rito para quitarme las jodidas bragas de seda por donde los brotes de mi recién talado bosque amenazaba asomar en plena unción. Luego fue la costumbre de una vez por semana. Un jardinero revisando que ningún matojo se desmandara, un segador preciso. Y aquella mano en la rodilla cuando venían a vernos a nuestra reciente casa las visitas, una mano de jardinero con un letrero enorme que anunciaba "coto privado". Un mes tras otro, un año encima de otro, un cancerbero, un jardín de altos muros, un vigilante segador, la tierra es para quien la trabaja, un porque lo mando yo y punto. Me llamo Laura, un nombre precioso, significa laurel, a quien también pretendía talar Apolo, de quien tuvo que huir Dafne…eso cuenta la leyenda. Mi yugo fue al principio tan suave que no notaba la yugular hendida…un ponte este vestido blanco que te queda tan bien, estas sandalias doradas de tacón …¡qué guapa estás!, recógete el pelo así…deja que te peine así…agáchate así…piensa lo que yo pienso…y sin querer queriendo el bosque de Laura se extendió, un coño enorme y lampiño encima de Laura, sobre la voluntad de Laura ,asfixiando a Laura. Un coño aplastándola. Cuando decidí deja crecer el bosque, mi casa se llenó de enanos, duendes verdes, hongos, gusanos de seda, serpientes, víboras, dragones draconianos… y no hubo manera de convencer al jardinero de que su jardín ya no tenía dueño que regara los verdes praderas. Laura acaba de ducharse. Aún sin secar su cuerpo algunas gotas resbalan de su ya creciente vello…una…dos…tres…y una lenta cuarta gota queda pendida formando una gota preciosa y precisa, una gota libertaria que reafirma que sí, que Laura ya es dueña de su recién conquistado bosque.
A los administradores:
Quitais tan deprisa la opción de editar, que es dificil corregir un error de tipeo, o hacer calquier cambio en nuestros propios textos.
Un poquito más de chance y tiempo por favor.
El título me gusta mucho, es sugerente, me sugiere poesía y bellos términos usados de modo metafórico. Por ello, no entiendo en este relato la utilización de términos soeces. No recurras a eso, no hay nada bello ni estético en lo peyorativo ni en la inclusión de palabras que distorsionan tu obra.
Por otro lado, es mucho más cómodo para el lector que separéis los renglones cada 4 o cinco líneas por ejemplo; de lo contrario la vista se cansa y se relaja la atención sobre tu escrito.
Antes que nada Blanderunner agradecerte tu visita, es reconfortante que nos lean y comenten. También acepto tu criterio, aunque no esté de acuerdo con él. No considero que distorsione mi relato el uso de una palabra que llamas soez, lo seria por sí misma, pero no por el empleo que hago de ella…y me explico… la protagonista de mi historia necesitaba ser contundente en un determinado momento, lo que antes fue un blanco monte venusiano, pubis albo, en otro momento era simplemente un “órgano sexual” aplastándola, consideré que era justo la palabra adecuada para reflejar con contundencia el sometimiento conyugal al que se siente abocada. Quise ser brutal con ánimo de serlo, y quise suavizar cuando creí que iba más la seda que una palabra abrupta. Luego están los gustos personales por el modo de literatura, entre Rubén Darío y Bukowski, hay una amplia gama de posibilidades…a veces golondrinas, otras veces ….lo que toque. Tienes razón en que separando los párrafos la lectura se hace más fácil, pero es que quitan por aquí tan deprisa la opción de editar, que no hay tiempo material de correcciones. Gracias compañero, es muy agradable que nos leamos y comentemos.
Me parece bien tu reflexión, es concienzuda y bien elaborada. He trabajado en diversos medios durante años en plantear críticas constructivas, ayudar con textos, escribir, que es lo que hago desde que era niño, y a fin de cuentas, adentrarme en las obras de otros para darles un criterio personal de un modo, por supuesto, constructivo.
Me alegro que sepas valorar mi criterio, aunque no siempre estemos de acuerdo, debatir, escuchar y opinar es saludable para crecer como escritor y también como lector. Es enriquecedor siempre.
Actualmente, aparte de escribir colaboro en diversos blogs, diarios, periódicos, etc, moviéndome en estas áreas y es un placer poder compartir este ratito con vosotros.
Escribes bien, eso te lo garantizo, sigue así, aprendiendo y sorprendiendo día a día.
Gran relato, con ese fino humor del final...creo que ya comenté en su día algo sobre el asunto de los pubis depilados...:rolleyes: La costumbre actual que hemos heredado de USA de la depilación y la obsesión con el asunto raya casi en lo enfermizo. Uno de mis escritores favoritas hacía apología del matorral salvaje, razonando que proporcionaba una imagen más grosera, sexual, guarra, natural..en fin, deliciosa para los sentidos. El sexo aséptico de la depilación, que tan artificial parece...como alguien se preguntaba: ¿Por qué esa obsesión de los hombres por sexos que parezcan infantiles? Mucho trabajo para el psicoanalista...:rolleyes:
En mi experiencia personal he preferido el vello natural a la depilación artificial, quizá porque ha coincidido que haya sido más bonito ante mis ojos lo uno que lo otro. Lo ideal supongo es que el vello esté arregladito, es una solución esteticista deliciosa, pienso yo. Ya digo, en un video ves a una mujer depilada e igual resulta bello, pero en la vida real aun no he tenido la suerte de presenciar una depilación favorecedora...
El relato es maravilloso. En la novela Las Edades de Lulú de Almudena Grandes está la famosa escena (que sale también en la película) del hombre que afeita el pubis a la quinceañera protagonista diciéndole: a mi me gustan que las niñas tengan coño de niñas, eres demasiado morena y tienes demasiado pelo y eso hay que arreglarlo...
Ya comenté que es una novela pornográfica...y aun así tuvo un éxito tremendo...creo que era la primera novela de Almudena. A mí me pareció una novela morbosa pero de poca calidad literaria, salvo cuando escribe eso de (y ya lo he mencionado otras veces): El sexo que parece tan insaciable y sin embargo se sacia tan pronto...es lo único poético de todo el libro...
Por cierto, Suina, no he podido responder a tu privado porque me dice un aviso que tienes demasiados correos almacenados y no puedes recibir más hasta que no hagas espacio....:rolleyes:
El bosque de Laura no es escrito en pro de la estética o por falta de ella, ni siqueira tiene connotaciones sexuales. Habla de un sometimiento, y de un último acto libertario.
Ahora veré de arreglar mi correo, tengo supongo mensajes desde el año que ingresé aquí, no suelo utilizarlo mucho, salvo para pedir ayuda a Amparito, o responder a los amables mensajes que a veces me envian.
Muchas gracias Carlos.
Salgo a hacer unas cosillas, y luego respondo a el tema del Sahara.
Un abrazo.
Comentarios
Quitais tan deprisa la opción de editar, que es dificil corregir un error de tipeo, o hacer calquier cambio en nuestros propios textos.
Un poquito más de chance y tiempo por favor.
El título me gusta mucho, es sugerente, me sugiere poesía y bellos términos usados de modo metafórico. Por ello, no entiendo en este relato la utilización de términos soeces. No recurras a eso, no hay nada bello ni estético en lo peyorativo ni en la inclusión de palabras que distorsionan tu obra.
Por otro lado, es mucho más cómodo para el lector que separéis los renglones cada 4 o cinco líneas por ejemplo; de lo contrario la vista se cansa y se relaja la atención sobre tu escrito.
Un saludo
VÍCTOR VIRGÓS
No considero que distorsione mi relato el uso de una palabra que llamas soez, lo seria por sí misma, pero no por el empleo que hago de ella…y me explico… la protagonista de mi historia necesitaba ser contundente en un determinado momento, lo que antes fue un blanco monte venusiano, pubis albo, en otro momento era simplemente un “órgano sexual” aplastándola, consideré que era justo la palabra adecuada para reflejar con contundencia el sometimiento conyugal al que se siente abocada. Quise ser brutal con ánimo de serlo, y quise suavizar cuando creí que iba más la seda que una palabra abrupta.
Luego están los gustos personales por el modo de literatura, entre Rubén Darío y Bukowski, hay una amplia gama de posibilidades…a veces golondrinas, otras veces ….lo que toque.
Tienes razón en que separando los párrafos la lectura se hace más fácil, pero es que quitan por aquí tan deprisa la opción de editar, que no hay tiempo material de correcciones.
Gracias compañero, es muy agradable que nos leamos y comentemos.
Me parece bien tu reflexión, es concienzuda y bien elaborada. He trabajado en diversos medios durante años en plantear críticas constructivas, ayudar con textos, escribir, que es lo que hago desde que era niño, y a fin de cuentas, adentrarme en las obras de otros para darles un criterio personal de un modo, por supuesto, constructivo.
Me alegro que sepas valorar mi criterio, aunque no siempre estemos de acuerdo, debatir, escuchar y opinar es saludable para crecer como escritor y también como lector. Es enriquecedor siempre.
Actualmente, aparte de escribir colaboro en diversos blogs, diarios, periódicos, etc, moviéndome en estas áreas y es un placer poder compartir este ratito con vosotros.
Escribes bien, eso te lo garantizo, sigue así, aprendiendo y sorprendiendo día a día.
Un saludo
Otro cordial saludo para tí.
En mi experiencia personal he preferido el vello natural a la depilación artificial, quizá porque ha coincidido que haya sido más bonito ante mis ojos lo uno que lo otro. Lo ideal supongo es que el vello esté arregladito, es una solución esteticista deliciosa, pienso yo. Ya digo, en un video ves a una mujer depilada e igual resulta bello, pero en la vida real aun no he tenido la suerte de presenciar una depilación favorecedora...
El relato es maravilloso. En la novela Las Edades de Lulú de Almudena Grandes está la famosa escena (que sale también en la película) del hombre que afeita el pubis a la quinceañera protagonista diciéndole: a mi me gustan que las niñas tengan coño de niñas, eres demasiado morena y tienes demasiado pelo y eso hay que arreglarlo...
Ya comenté que es una novela pornográfica...y aun así tuvo un éxito tremendo...creo que era la primera novela de Almudena. A mí me pareció una novela morbosa pero de poca calidad literaria, salvo cuando escribe eso de (y ya lo he mencionado otras veces): El sexo que parece tan insaciable y sin embargo se sacia tan pronto...es lo único poético de todo el libro...
Ahora veré de arreglar mi correo, tengo supongo mensajes desde el año que ingresé aquí, no suelo utilizarlo mucho, salvo para pedir ayuda a Amparito, o responder a los amables mensajes que a veces me envian.
Muchas gracias Carlos.
Salgo a hacer unas cosillas, y luego respondo a el tema del Sahara.
Un abrazo.