Estimada Calima:
El suicidio de la gente más o menos joven, que generalmente se produce por impactos emocionales coyunturales, son estremecedores porque son impulsos de autodestrucción que yo creo que dialogando y dando apoyo psicológico al afectado podrían evitarse. Es un error irreversible y por eso es tan dramático.
Hace poco asistí al entierro de un joven amigo de mi hermano; nadie encuentra ni un remoto motivo para que se suicidara.Como suele ocurrir, todos los que le conocían hablan de lo normal y agradable que era.¿Cuáles pudieron ser las causas para poner fin a su vida, a los 24 años? ¿Por qué hay personas que en durísimas condiciones de vida se aferra a ella y otras, sin apenas problemas, la desprecian?. El instinto de supervivencia es muy fuerte en los seres humanos y perderlo me resulta incomprensible y doloroso.
Creo que solo cuando se han vivido más años de los que el cuerpo física y mentalmente puede soportar, recurrir al suicidio puede ser un acto de lucidez.
Con mi afecto, Calima. Gracias por tus epístolas que nos invitan a dialogar.
Amigo Leos:
Gracias por aportar tus opiniones sobre el suicidio.Respecto a los jóvenes, coincidimos. Si pudiera adivinarse el plan suicida de un adolescente o persona joven...se podría evitar, puede ser, pero, quien está decidido a quitarse la vida no da señales. Hay casos en que se amenaza con él para llamar la atención, para reclamar amor, amistad, afecto, pero el verdadero suicida lo mantiene en secreto.
Me ha dejado pensando tu opinión de considerar "un acto de lucidez" el suicidio de una persona que por sus muchos años y falta de salud, ha perdido el interés por la vida.Aun así, dar ese paso es estremecedor para su entorno.
"Por más que haga usted destacar lo cómico de la vida en una obra de arte, me dijo un amigo, siempre estará usted por debajo de la realidad."
Sabía esto ya en el año 1846, cuando comenzaba a escribir, y era para mí una causa de gran perplejidad. Y no se trata más que de lo cómico. Tomad un hecho cualquiera de la vida corriente, un hecho sin gran importancia a primera vista, y si sabéis ver, encontraréis en él una profundidad de la que la misma obra de Shakespeare no da la menor idea. Pero no todos sabemos ver. Para muchas gentes los fenómenos de la vida son tan insignificantes, que ni siquiera se toman el trabajo de examinarlos. Algunos pensadores observarán mejor esos fenómenos, pero serán impotentes para valorizarlos en una obra. Los hay a quienes esa impotencia arrastra al suicidio. A este propósito, uno de mis comunicantes me ha escrito acerca de un extraño suicidio, del que he querido hablar estos días. Es un puro enigma.
La suicida, muchacha de veintitrés o veinticuatro años, era hija de un ruso que vivía en el extranjero, nacida ella también fuera de Rusia. Rusa de sangre, pero no de educación. Un periódico nos cuenta cómo se dio la muerte:
"...Humedeció huata en cloroformo, envolvióse el rostro con aquella huata y se tendió sobre su lecho. Antes de su suicidio había escrito esta carta en francés:
“Me voy a emprender un largo viaje... Si no lo consigo, que se reúnan a celebrar mi resurrección con Clicquot. Si lo consigo, ruego que no me lleven a enterrar sin asegurarse de que estoy completamente muerta, pues es muy desagradable despertarse en un féretro, bajo tierra. ¡No es chic!"
En esa grosera palabra de chic hay para mí una protesta de cólera; pero ¿contra qué?
Ordinariamente, las causas de los suicidios son evidentes, o, de todos modos, fáciles de encontrar. Aquí no es así. ¿Qué razones podía tener esa muchacha para matarse? ¿Sufría con la banalidad del vivir cotidiano, de la inutilidad de su vida? ¿Se indignaba, como algunos contempladores, de la vida, con lo que hay de estúpido en la aparición del hombre sobre la tierra? ¿Había en ella un horror contra la tiranía de las fuerzas ciegas, a las que no podía decidirse a someterse? Se podría adivinar en ella un alma que se rebelaba contra la fatalidad de la vida, que no podía soportar la carga de esa fatalidad. Lo más horrible es que debió morir sin causa de desesperación muy precisa... Creyó en todo lo que había oído decir desde su infancia, creyó a ciegas. Sin duda se ahogaba en cierto modo en el medio en que pasaba su vida; esta misma vida la ahogaba. Era demasiado sencillo, demasiado poco inesperado. Inconscientemente, exigía algo más complicado.
Mas he aquí otro suicidio. Hace cerca de un mes, todos los periódicos petersburgueses publicaban una nota diciendo que una pobre muchacha, costurera de oficio, se había arrojado por una ventana de un cuarto piso "porque no podía procurarse ningún trabajo". Añadían que la habían encontrado teniendo en la mano una imagen santa. Este último rasgo es extraordinario tratándose de un suicida. Esa vez estoy seguro de que no hubo ni rebeldía ni murmullos. Era, sencillamente, que le había llegado a ser imposible vivir. "¡Dios no ha querido!", diría la pobre muchacha, y se mataría después de rezar su oración.
Estas cosas parecen sencillas, pero os persiguen como una pesadilla; llegamos hasta a sufrir con ellas, como si hubiesen sucedido por nuestra culpa. Leyendo la muerte de la obrera he vuelto a pensar en la de la joven cosmopolita de que hablaba hace un momento. ¡Cuán diferentes esos dos seres y qué poco se parecen sus suicidios! Si no fuese algo impía una pregunta como ésa, de buena gana me preguntaría: ¿Cuál de esas dos almas ha sufrido más en este mundo?
¿No todos los suicidios son razonables? eso significa entonces que algunos lo son.
Dicen por ahí que "el suicidio es una solución permanente para un problema temporal" ¿temporal? ¿cómo determinan qué es temporal? temporal se refiere al tiempo, pero el tiempo puede ser muy largo, más de lo que se puede soportar ¿y quién puede juzgar cuanto debe o puede soportar una persona?
Para mí el suicidio es la solución definitiva de un problema insoluble. Pueden decir que el problema tenía solución, claro, la tenía para que espectador, no para el suicida.
Estimado Jenofonte:
disculpa mi demora.Tu aportación a este tema que planteo en mi carta, merece felicitación y agradecimiento. Si no lo he hecho antes ha sido por falta de tiempo, porque no es un tema para opinar a la ligera.Otro día volveré y seré más explícita.
Me gustó mucho el texto de Dostoiewski y tu último comentario.
Querido Elías:
El trabajo me tuvo ausente unos días y, aunque estás siempre en mis recuerdos,no pude escribirte.Nos hemos acostumbrado al correo electrónico y, cuando no tenemos acceso a Internet llegamos a justificar la incomunicación. Parece que hayamos olvidado las cartas manuscritas y el envío postal, con lo maravilloso que es tener el papel en las manos con la letra del ser que amamos.Una carta escrita de puño y letra es como un retrato del alma.¡Deja tantas huellas de lo que ella siente!...
Pero, ¿cómo escribirte de esa forma si ni siquiera sé tu dirección? No tengo nada tuyo ni tú tienes nada mío más que lo que cada uno de nosotros ha sentido a través de la palabra del otro en sus relatos,poemas y cartas de tu blog y se ha incrustado en nuestra alma como propio. Es la fuerza seductora que tienen las palabras. Aunque también tienen un inmenso poder destructivo, de manipulación, de engaño y de herir profundamente,creo y amo tus palabras y por eso hace tiempo que te escribo.¡No dejes de hacerlo, amor! ¡Algo tienen tus palabras que las siento necesarias, lo mismo que las mías vuelan hacia ti sin que pueda frenarlas!
¿Recuerdas que teníamos el tema del suicidio pendiente? He estado revisando unas estadísticas del INE, entre 2008 y 2011, y son terribles. En el 2008 fue la causa principal de muerte no producida por enfermedad, superando por primera vez a las de accidente de tráfico. En el 2010, los suicidios ascendieron a 3.158, de los cuales 690 eran mujeres, y en el 2011 fueron 3.429, de los cuales 8 de cada 10 eran hombres. O sea que se suicidan más los hombres que nosotras, lo que me hace pensar que somos más valientes para afrontar las dificultades o tenemos el instinto de supervivencia más arraigado.
Entre los motivos, según los datos de un Congreso de Psiquiatría de Bilbao, figuran:económicos el 32%; problemas sentimentales y de la pareja, el 25,8%; problemas psiquiátricos, el 19% y conflictos familiares el 11,2%.
Cuidemos nuestra salud mental abriéndonos a la comunicación y derrochando amor y pasión en todo lo que hagamos.Tú sabes que tienes ambas cosas mías.
Estimada Calima:
Voy siguiento tus cartas con interés. Te agradezco la información que nos dejas en esta; me paro a pensar por qué los hombres sesuicidan más que las mujeres. ¿Amamos menos la vida?o ¿Es que la mujer se sabe recinto en el que se gesta la vida?. Claro que el hombre también debe sentirse generador de ella, pero algo sucede.
No tengo más tiempo. Otro día continuaré.
Un abrazo.
Leos, gracias por tu participación.Planteas una cuestión difícil de responder.No creo que el mayor número de suicidios entre los hombres se deba a que amen menos la vida. Tal vez -se me ocurre pensar sin pararme demasiado en ello- que, ante ciertas dificultades, el hombre,por una cuestión socio-cultural, las toma como fracaso humillante. Su rol dominante en la sociedad le presiona, le obliga, le carga de responsabilidades que, tópicamente, son inherentes a su masculinidad.Por lo tanto vive el fracaso como una negación de sí mismo.
La sociedad es "machista" incluso para el hombre y lo convierte en su víctima cuando este no representa el modelo impuesto por los convencionalismos sociales.
También es este un tema muy interesante, sobre el que hay mucho que pensar.
La sociedad es "machista" incluso para el hombre y lo convierte en su víctima cuando este no representa el modelo impuesto por los convencionalismos sociales.
21 de mayo,013
Estimada Calima:
En tus cartas tratas temas interesantes y por eso voy leyéndolas.Hoy me detengo en esta afirmación, de mucho calado,sobre la sociedad machista incluso para los hombres, pues los somete a comportamientos muchas veces contrarios a su personalidad. Hoy día han cambiado algunas cosas y el hombre acepta o tolera algunos roles que tradicionalmente se ceñían a la mujer y a la inversa. Sin embargo, creo que existe un temor o disgusto a que la mujer "se masculinice" (¡una tontería machista!) y menos de que el hombre se "feminice" (utilizo esta palabra para evitar afemine que se prestaría a equívoco).
Espero tu próxima carta. Ya te dije el tema que me gustaría, pero no sé si te inspirará. De cualquier modo todo lo que expones es de interés.
No es el epistolar un género literario que conozca mucho, con la excepción de Goethe con Las desventuras del joven Werther, que me encantó. En este caso, Calima, es un placer leer las cartas de alguien que tiene en cuenta lo que le dice su interlocutor, al contrario del plasta de Werther y su egocentrismo romántico (el cual me parece delicioso también). Bueno, como unos cuantos, espero tu próxima carta.
Hola, Destripado:
reparo me da llamarte así, pero ¿de qué otra forma podría nombrarte si tú te presentas ya con las tripas fuera?.Aparte de responder a tu misiva, que agradezco mucho, me das pie para iniciar otra reflexión sobre los insólitos y extravagantes seudónimos con los que la gente se presenta ante los demás.
En cuanto a la novela epistolar de Goethe, confieso que la leí hace tiempo durante mis estudios y posteriormente, para refrescar el recuerdo que de ella tenía y no me disgustó; siempre situándola en su época romántica. Hoy los amores se viven de otra forma, aunque los problemas relacionados con el amor sean semejantes.Hoy día nadie se suicida por amores imposibles o insatisfactorios; hay otros recursos: desde la infidelidad a la separación e incluso la aceptación de amores paralelos por parte de la pareja.¿Se puede hablar actualmente de "el amor de mi vida"? No creo. Sabemos que el amor dura no se sabe cuánto, pero no eternamente.Y también sabemos que existen convencionalismos que condicionan las relaciones interpersonales tanto amorosas como de otro tipo.
En fin, podríamos seguir hablando del tema y tal vez no nos pondríamos de acuerdo, pero ha sido agradable conversar contigo.
Querido Elías:
Hace tiempo que me llegan tus llamadas amorosas, las últimas con algo de reproche por mi terco silencio.Y tienes razón; el silencio no debe aceptarse como respuesta cuando tanto he hablado sobre el poder de las palabras.
No he sido coherente con la imagen que presento ante los otros, en los que te incluyo. Me acomodé en el cariño de tus cartas,gozando del secreto placer que me causan, y te debo una explicación, aunque no sé muy bien con qué argumentos.
Hace tiempo que se instaló en mí la duda –o tal vez la cordura- sobre nuestra relación. Me preguntas por qué no me sincero en lugar de alimentar en ti fantasmas, y me enfrentas a una realidad que me avergüenza.El espacio virtual nos enmascara; nos libra de mirarnos a los ojos y ver en ellos el dolor que causamos. Soy egoísta.Disfruto de las palabras amorosas que generosamente me envías; crece mi vanidad de idolatrada mientras a ti te silencio. Y, es que quise alejarme de ti y erré la forma de hacerlo.
Pienso en ti algunas veces, mas no sé corresponderte. Llevo una vida de rutinas placenteras enquistadas en mi carne; bienestar forjado con esfuerzo que ahora me aprisiona y me impide llegar al otro lado en el que tú te encuentras y me esperas.Esto es lo que debí decirte, mas ¡¡es tan dulce el amor que me profesas que no quería perderlo!
Hagamos un trato.Entre tú yo quedan huellas. Pasemos del beso en los labios, al beso en la mejilla manteniendo el calor de la amistad, entrando así en una relación posible, de puertas abiertas por las que circule el aire y sus murmullos.
¿No hay,también, en la amistad una dosis de amor?
Me guardo estas cartas para el fin de semana, que ya estaré de vacaciones y con tiempo leeré tus cartas, y posteriores comentarios, me ha encantado hacerlo a vuela ojos, pero merece una lectura calmada.
Calima...por fin he leído tus cartas y ¿sabes? he entrado de puntillas en ella porque tengo la impresión son íntimas, personales, me da cierto pudor rozarlas con mis ojos. Eres muy generosa al exponerlas.
leo la humanidad que hay en ellas, el cariño, el miedo, las dudas también, los vaivenes de una relación incierta, papel, palabras, sentimientos.
Elías no va a querer solo amistad ¿por qué se iba a conformar pudiendo tener amor aunque sea desde la lejanía?. Me pongo de parte de él, que lo sepas.
Hola, Suina:
gracias por leer mis cartas y el respeto que muestras por lo que te parecen intimidades. Lo son, sí, pero no personales.Lo que pretendo es hablar de situaciones,ideas,conflictos íntimos, etc. propios de los seres humanos, para invitar a la reflexión o al debate.
Lo escrito es ficción, pero verosímil y, por eso, el lector puede sentirlo como autobiográfico e incluso como propio, dada la similitud de sentimientos entre las personas. Claro que ya se sabe que en toda ficción literaria hay algo autobiográfico que se cuela entre líneas, pero procuro que sea lo mínimo.
Me esfuerzo en hacer creíble la ficción escribiendo en primera persona y hablando de cuestiones comunes que puedan ser reconocibles.
Así que no profanas mi intimidad leyendo estas cartas. La literatura es eso: el arte de conmover; de hacer creer que la ficción es realidad y provocar sentimientos en el lector.
Muchas gracias. Ahora ya puedes leer con tranquilidad.
Tienes razón en lo que dices Calima, he entrado en "La habitación de los juegos", y el momento que dura la ficción que has creado me la he creído, eso quiere decir que juegas bien a ficcionar, que en suma, escribes bien, me has "engañado", a mí, que también juego a "engañar".;)
Déjame que ponga un trozo de un pensamiento de "Bernardo Soares" y que habla de esto:
"Todo cuanto hacemos o decimos,`pensamos, o escribimos, porta la misma máscaras...y así vestidos de cuerpo y alma, con nuestro múltiples trajes jugamos el breve espacio que los dioses nos coceden para divertirnos, como niños que juegan a juegos serios".
Lo importante es el contacto, así sea en la mejilla pero cuando la distancia nos separa, ni eso queda. ahh, que triste:rolleyes:
Hola ,Amparo:
Disculpa que no haya respondido en su momento.Abandoné estas cartas por distintos motivos.Entre ellos, la conveniencia de olvidarme de Elías, pero la amistad e interés que he recibido de unos cuantos, me obliga a intentar recuperar este espacio para expresar opiniones que me provoca la vida cotidiana.
Gracias por ser una de las lectoras de mis primeras cartas.
Tienes razón en lo que dices Calima, he entrado en "La habitación de los juegos", y el momento que dura la ficción que has creado me la he creído, eso quiere decir que juegas bien a ficcionar, que en suma, escribes bien, me has "engañado", a mí, que también juego a "engañar".;)
Déjame que ponga un trozo de un pensamiento de "Bernardo Soares" y que habla de esto:
"Todo cuanto hacemos o decimos,`pensamos, o escribimos, porta la misma máscaras...y así vestidos de cuerpo y alma, con nuestro múltiples trajes jugamos el breve espacio que los dioses nos coceden para divertirnos, como niños que juegan a juegos serios".
11 de abril, 2014
Querida Suina:
Hace mucho que no paso por aquí y tu carta merece una respuesta, pues entras en lo que es propio del género epistolar: la ficción entre el que escribe y su destinatario creado por él mismo; unas veces para divertirnos y otras para expresar inquietudes que la vida nos crea, de una forma breve y directa, sin las distracciones de la narrativa más compleja, como la novela.
Gracias por tu lectura y aportación a este tema.
También quiero agradecer tus excelentes relatos, imaginativos y de buen fondo,
que vas publicando y decirte que hace meses los echo de menos.
Un amistoso saludo.
Amiga Suina:
Gracias por acordarte de mí. La verdad es que no encontré en el foro las expectativas deseadas y me he ido limitando a entrar, por amistad, a leer poemas y comentarios de la gente que ha sabido crear vinculos.Me alegra cuando veo que personas que se ausentaron vuelven pero luego otra vez desaparecen como si ya el foro y su gente no les dijeran nada.
Elías también se ha ido alejando aunque tengo pendiente una conversación con él sobre el tema tan actual de la libertad de expresión. A ver si un día de estos me decido a exponerlo aquí.
Las veces que me he ausentado ( año y pico, o dos la más larga), no ha sido por que no cumpla mis expectativas el foro, sino por asuntos personales, falta de tiempo, otros proyectos, e incluso por estar baja de inspiración.
Es agradable volver y que te reciban bien.
Otro abrazo para tí Calima.
P.D. No sé quien es Elias, o no lo recuerdo, claro que soy muy despistada.
Mi estimada y admirada Calima:
Encuentro casualmente unas misivas tuyas dignas de mención. Lástima no haberlas leído antes.
Este hilo fue iniciado en 2012 y hoy, es posible, que la TERNURA que entonces manifestaste hoy sólo sea un recuerdo. En todo caso no quiero dejar pasar la ocasión para manifestarte mi admiración por las misivas.
Desconozco quién es Auxi; a decir verdad tampoco me interesa. Lo que está muy claro es que no tiene ni idea de quién fue Goethe (dicho de paso, no creo que tengas que justificarte, ni siquiera literariamente, ante personas de esa catadura moral).
Goethe se enamoró siendo septuagenario de una joven; Antonio Machado tenía casi treinta y cinco años cuando se enamoró de Leonor con quince, pongo por caso.
También se han dado casos donde la mujer es mucho mayor que el hombre. Por citar uno actual, Madonna era treinta años mayor que su pareja, como lo fueron otras muchas, en las que no me extiendo.
El amor no tiene edad. Me es igual que se sea virtual. El amor trasciende las debilitadas fronteras socio-culturales.
Siendo profesor he recibido cartas de amor para enmarcar de muchachas estudiantes con treinta años menos que yo. Sólo mantengo correspondencia con una. Y la adoro tanto que forma parte de mi vida, amando a mi mujer como nunca amaré a nadie.
El amor es poliédrico; tiene tantas caras que nos sorprenden.
Me ha conmovido especialmente tu última misiva porque mi vida está dedicada a los más necesitados.
Deberías seguir escribiendo más sobre esa relación. Tu integridad es una lección para todos nosotros.
Comentarios
Estimada Calima:
El suicidio de la gente más o menos joven, que generalmente se produce por impactos emocionales coyunturales, son estremecedores porque son impulsos de autodestrucción que yo creo que dialogando y dando apoyo psicológico al afectado podrían evitarse. Es un error irreversible y por eso es tan dramático.
Hace poco asistí al entierro de un joven amigo de mi hermano; nadie encuentra ni un remoto motivo para que se suicidara.Como suele ocurrir, todos los que le conocían hablan de lo normal y agradable que era.¿Cuáles pudieron ser las causas para poner fin a su vida, a los 24 años? ¿Por qué hay personas que en durísimas condiciones de vida se aferra a ella y otras, sin apenas problemas, la desprecian?. El instinto de supervivencia es muy fuerte en los seres humanos y perderlo me resulta incomprensible y doloroso.
Creo que solo cuando se han vivido más años de los que el cuerpo física y mentalmente puede soportar, recurrir al suicidio puede ser un acto de lucidez.
Con mi afecto, Calima. Gracias por tus epístolas que nos invitan a dialogar.
Leos
Amigo Leos:
Gracias por aportar tus opiniones sobre el suicidio.Respecto a los jóvenes, coincidimos. Si pudiera adivinarse el plan suicida de un adolescente o persona joven...se podría evitar, puede ser, pero, quien está decidido a quitarse la vida no da señales. Hay casos en que se amenaza con él para llamar la atención, para reclamar amor, amistad, afecto, pero el verdadero suicida lo mantiene en secreto.
Me ha dejado pensando tu opinión de considerar "un acto de lucidez" el suicidio de una persona que por sus muchos años y falta de salud, ha perdido el interés por la vida.Aun así, dar ese paso es estremecedor para su entorno.
Hasta otro día.Es un placer conversar contigo.
Un afectuoso saludo.
Calima
"Por más que haga usted destacar lo cómico de la vida en una obra de arte, me dijo un amigo, siempre estará usted por debajo de la realidad."
Sabía esto ya en el año 1846, cuando comenzaba a escribir, y era para mí una causa de gran perplejidad. Y no se trata más que de lo cómico. Tomad un hecho cualquiera de la vida corriente, un hecho sin gran importancia a primera vista, y si sabéis ver, encontraréis en él una profundidad de la que la misma obra de Shakespeare no da la menor idea. Pero no todos sabemos ver. Para muchas gentes los fenómenos de la vida son tan insignificantes, que ni siquiera se toman el trabajo de examinarlos. Algunos pensadores observarán mejor esos fenómenos, pero serán impotentes para valorizarlos en una obra. Los hay a quienes esa impotencia arrastra al suicidio. A este propósito, uno de mis comunicantes me ha escrito acerca de un extraño suicidio, del que he querido hablar estos días. Es un puro enigma.
La suicida, muchacha de veintitrés o veinticuatro años, era hija de un ruso que vivía en el extranjero, nacida ella también fuera de Rusia. Rusa de sangre, pero no de educación. Un periódico nos cuenta cómo se dio la muerte:
"...Humedeció huata en cloroformo, envolvióse el rostro con aquella huata y se tendió sobre su lecho. Antes de su suicidio había escrito esta carta en francés:
“Me voy a emprender un largo viaje... Si no lo consigo, que se reúnan a celebrar mi resurrección con Clicquot. Si lo consigo, ruego que no me lleven a enterrar sin asegurarse de que estoy completamente muerta, pues es muy desagradable despertarse en un féretro, bajo tierra. ¡No es chic!"
En esa grosera palabra de chic hay para mí una protesta de cólera; pero ¿contra qué?
Ordinariamente, las causas de los suicidios son evidentes, o, de todos modos, fáciles de encontrar. Aquí no es así. ¿Qué razones podía tener esa muchacha para matarse? ¿Sufría con la banalidad del vivir cotidiano, de la inutilidad de su vida? ¿Se indignaba, como algunos contempladores, de la vida, con lo que hay de estúpido en la aparición del hombre sobre la tierra? ¿Había en ella un horror contra la tiranía de las fuerzas ciegas, a las que no podía decidirse a someterse? Se podría adivinar en ella un alma que se rebelaba contra la fatalidad de la vida, que no podía soportar la carga de esa fatalidad. Lo más horrible es que debió morir sin causa de desesperación muy precisa... Creyó en todo lo que había oído decir desde su infancia, creyó a ciegas. Sin duda se ahogaba en cierto modo en el medio en que pasaba su vida; esta misma vida la ahogaba. Era demasiado sencillo, demasiado poco inesperado. Inconscientemente, exigía algo más complicado.
Mas he aquí otro suicidio. Hace cerca de un mes, todos los periódicos petersburgueses publicaban una nota diciendo que una pobre muchacha, costurera de oficio, se había arrojado por una ventana de un cuarto piso "porque no podía procurarse ningún trabajo". Añadían que la habían encontrado teniendo en la mano una imagen santa. Este último rasgo es extraordinario tratándose de un suicida. Esa vez estoy seguro de que no hubo ni rebeldía ni murmullos. Era, sencillamente, que le había llegado a ser imposible vivir. "¡Dios no ha querido!", diría la pobre muchacha, y se mataría después de rezar su oración.
Estas cosas parecen sencillas, pero os persiguen como una pesadilla; llegamos hasta a sufrir con ellas, como si hubiesen sucedido por nuestra culpa. Leyendo la muerte de la obrera he vuelto a pensar en la de la joven cosmopolita de que hablaba hace un momento. ¡Cuán diferentes esos dos seres y qué poco se parecen sus suicidios! Si no fuese algo impía una pregunta como ésa, de buena gana me preguntaría: ¿Cuál de esas dos almas ha sufrido más en este mundo?
Fedor Dostoievski, Diario de un escritor.
Saludos.
Dicen por ahí que "el suicidio es una solución permanente para un problema temporal" ¿temporal? ¿cómo determinan qué es temporal? temporal se refiere al tiempo, pero el tiempo puede ser muy largo, más de lo que se puede soportar ¿y quién puede juzgar cuanto debe o puede soportar una persona?
Para mí el suicidio es la solución definitiva de un problema insoluble. Pueden decir que el problema tenía solución, claro, la tenía para que espectador, no para el suicida.
Estimado Jenofonte:
disculpa mi demora.Tu aportación a este tema que planteo en mi carta, merece felicitación y agradecimiento. Si no lo he hecho antes ha sido por falta de tiempo, porque no es un tema para opinar a la ligera.Otro día volveré y seré más explícita.
Me gustó mucho el texto de Dostoiewski y tu último comentario.
Un afectuoso saludo.
Calima
El trabajo me tuvo ausente unos días y, aunque estás siempre en mis recuerdos,no pude escribirte.Nos hemos acostumbrado al correo electrónico y, cuando no tenemos acceso a Internet llegamos a justificar la incomunicación. Parece que hayamos olvidado las cartas manuscritas y el envío postal, con lo maravilloso que es tener el papel en las manos con la letra del ser que amamos.Una carta escrita de puño y letra es como un retrato del alma.¡Deja tantas huellas de lo que ella siente!...
Pero, ¿cómo escribirte de esa forma si ni siquiera sé tu dirección? No tengo nada tuyo ni tú tienes nada mío más que lo que cada uno de nosotros ha sentido a través de la palabra del otro en sus relatos,poemas y cartas de tu blog y se ha incrustado en nuestra alma como propio. Es la fuerza seductora que tienen las palabras. Aunque también tienen un inmenso poder destructivo, de manipulación, de engaño y de herir profundamente,creo y amo tus palabras y por eso hace tiempo que te escribo.¡No dejes de hacerlo, amor! ¡Algo tienen tus palabras que las siento necesarias, lo mismo que las mías vuelan hacia ti sin que pueda frenarlas!
¿Recuerdas que teníamos el tema del suicidio pendiente? He estado revisando unas estadísticas del INE, entre 2008 y 2011, y son terribles. En el 2008 fue la causa principal de muerte no producida por enfermedad, superando por primera vez a las de accidente de tráfico. En el 2010, los suicidios ascendieron a 3.158, de los cuales 690 eran mujeres, y en el 2011 fueron 3.429, de los cuales 8 de cada 10 eran hombres. O sea que se suicidan más los hombres que nosotras, lo que me hace pensar que somos más valientes para afrontar las dificultades o tenemos el instinto de supervivencia más arraigado.
Entre los motivos, según los datos de un Congreso de Psiquiatría de Bilbao, figuran:económicos el 32%; problemas sentimentales y de la pareja, el 25,8%; problemas psiquiátricos, el 19% y conflictos familiares el 11,2%.
Cuidemos nuestra salud mental abriéndonos a la comunicación y derrochando amor y pasión en todo lo que hagamos.Tú sabes que tienes ambas cosas mías.
Un fuerte abrazo.
Calima
Estimada Calima:
Voy siguiento tus cartas con interés. Te agradezco la información que nos dejas en esta; me paro a pensar por qué los hombres sesuicidan más que las mujeres. ¿Amamos menos la vida?o ¿Es que la mujer se sabe recinto en el que se gesta la vida?. Claro que el hombre también debe sentirse generador de ella, pero algo sucede.
No tengo más tiempo. Otro día continuaré.
Un abrazo.
Leos, gracias por tu participación.Planteas una cuestión difícil de responder.No creo que el mayor número de suicidios entre los hombres se deba a que amen menos la vida. Tal vez -se me ocurre pensar sin pararme demasiado en ello- que, ante ciertas dificultades, el hombre,por una cuestión socio-cultural, las toma como fracaso humillante. Su rol dominante en la sociedad le presiona, le obliga, le carga de responsabilidades que, tópicamente, son inherentes a su masculinidad.Por lo tanto vive el fracaso como una negación de sí mismo.
La sociedad es "machista" incluso para el hombre y lo convierte en su víctima cuando este no representa el modelo impuesto por los convencionalismos sociales.
También es este un tema muy interesante, sobre el que hay mucho que pensar.
Gracias por tu aporte, Leos.
Saludos cordiales.
Calima
21 de mayo,013
Estimada Calima:
En tus cartas tratas temas interesantes y por eso voy leyéndolas.Hoy me detengo en esta afirmación, de mucho calado,sobre la sociedad machista incluso para los hombres, pues los somete a comportamientos muchas veces contrarios a su personalidad. Hoy día han cambiado algunas cosas y el hombre acepta o tolera algunos roles que tradicionalmente se ceñían a la mujer y a la inversa. Sin embargo, creo que existe un temor o disgusto a que la mujer "se masculinice" (¡una tontería machista!) y menos de que el hombre se "feminice" (utilizo esta palabra para evitar afemine que se prestaría a equívoco).
Espero tu próxima carta. Ya te dije el tema que me gustaría, pero no sé si te inspirará. De cualquier modo todo lo que expones es de interés.
Un afectuoso saludo.
Sinrima
Saludos.
Hola, Destripado:
reparo me da llamarte así, pero ¿de qué otra forma podría nombrarte si tú te presentas ya con las tripas fuera?.Aparte de responder a tu misiva, que agradezco mucho, me das pie para iniciar otra reflexión sobre los insólitos y extravagantes seudónimos con los que la gente se presenta ante los demás.
En cuanto a la novela epistolar de Goethe, confieso que la leí hace tiempo durante mis estudios y posteriormente, para refrescar el recuerdo que de ella tenía y no me disgustó; siempre situándola en su época romántica. Hoy los amores se viven de otra forma, aunque los problemas relacionados con el amor sean semejantes.Hoy día nadie se suicida por amores imposibles o insatisfactorios; hay otros recursos: desde la infidelidad a la separación e incluso la aceptación de amores paralelos por parte de la pareja.¿Se puede hablar actualmente de "el amor de mi vida"? No creo. Sabemos que el amor dura no se sabe cuánto, pero no eternamente.Y también sabemos que existen convencionalismos que condicionan las relaciones interpersonales tanto amorosas como de otro tipo.
En fin, podríamos seguir hablando del tema y tal vez no nos pondríamos de acuerdo, pero ha sido agradable conversar contigo.
Un cordial saludo.
Calima
12 de septiembre,013
Querido Elías:
Hace tiempo que me llegan tus llamadas amorosas, las últimas con algo de reproche por mi terco silencio.Y tienes razón; el silencio no debe aceptarse como respuesta cuando tanto he hablado sobre el poder de las palabras.
No he sido coherente con la imagen que presento ante los otros, en los que te incluyo. Me acomodé en el cariño de tus cartas,gozando del secreto placer que me causan, y te debo una explicación, aunque no sé muy bien con qué argumentos.
Hace tiempo que se instaló en mí la duda –o tal vez la cordura- sobre nuestra relación. Me preguntas por qué no me sincero en lugar de alimentar en ti fantasmas, y me enfrentas a una realidad que me avergüenza.El espacio virtual nos enmascara; nos libra de mirarnos a los ojos y ver en ellos el dolor que causamos. Soy egoísta.Disfruto de las palabras amorosas que generosamente me envías; crece mi vanidad de idolatrada mientras a ti te silencio. Y, es que quise alejarme de ti y erré la forma de hacerlo.
Pienso en ti algunas veces, mas no sé corresponderte. Llevo una vida de rutinas placenteras enquistadas en mi carne; bienestar forjado con esfuerzo que ahora me aprisiona y me impide llegar al otro lado en el que tú te encuentras y me esperas.Esto es lo que debí decirte, mas ¡¡es tan dulce el amor que me profesas que no quería perderlo!
Hagamos un trato.Entre tú yo quedan huellas. Pasemos del beso en los labios, al beso en la mejilla manteniendo el calor de la amistad, entrando así en una relación posible, de puertas abiertas por las que circule el aire y sus murmullos.
¿No hay,también, en la amistad una dosis de amor?
Un fuerte abrazo.
Calima
leo la humanidad que hay en ellas, el cariño, el miedo, las dudas también, los vaivenes de una relación incierta, papel, palabras, sentimientos.
Elías no va a querer solo amistad ¿por qué se iba a conformar pudiendo tener amor aunque sea desde la lejanía?. Me pongo de parte de él, que lo sepas.
Hola, Suina:
gracias por leer mis cartas y el respeto que muestras por lo que te parecen intimidades. Lo son, sí, pero no personales.Lo que pretendo es hablar de situaciones,ideas,conflictos íntimos, etc. propios de los seres humanos, para invitar a la reflexión o al debate.
Lo escrito es ficción, pero verosímil y, por eso, el lector puede sentirlo como autobiográfico e incluso como propio, dada la similitud de sentimientos entre las personas. Claro que ya se sabe que en toda ficción literaria hay algo autobiográfico que se cuela entre líneas, pero procuro que sea lo mínimo.
Me esfuerzo en hacer creíble la ficción escribiendo en primera persona y hablando de cuestiones comunes que puedan ser reconocibles.
Así que no profanas mi intimidad leyendo estas cartas. La literatura es eso: el arte de conmover; de hacer creer que la ficción es realidad y provocar sentimientos en el lector.
Muchas gracias. Ahora ya puedes leer con tranquilidad.
Saludos.
Calima
Déjame que ponga un trozo de un pensamiento de "Bernardo Soares" y que habla de esto:
"Todo cuanto hacemos o decimos,`pensamos, o escribimos, porta la misma máscaras...y así vestidos de cuerpo y alma, con nuestro múltiples trajes jugamos el breve espacio que los dioses nos coceden para divertirnos, como niños que juegan a juegos serios".
Hola ,Amparo:
Disculpa que no haya respondido en su momento.Abandoné estas cartas por distintos motivos.Entre ellos, la conveniencia de olvidarme de Elías, pero la amistad e interés que he recibido de unos cuantos, me obliga a intentar recuperar este espacio para expresar opiniones que me provoca la vida cotidiana.
Gracias por ser una de las lectoras de mis primeras cartas.
Un amistoso saludo.
Calima
11 de abril, 2014
Querida Suina:
Hace mucho que no paso por aquí y tu carta merece una respuesta, pues entras en lo que es propio del género epistolar: la ficción entre el que escribe y su destinatario creado por él mismo; unas veces para divertirnos y otras para expresar inquietudes que la vida nos crea, de una forma breve y directa, sin las distracciones de la narrativa más compleja, como la novela.
Gracias por tu lectura y aportación a este tema.
También quiero agradecer tus excelentes relatos, imaginativos y de buen fondo,
que vas publicando y decirte que hace meses los echo de menos.
Un amistoso saludo.
Calima
Gracias por acordarte de mí. La verdad es que no encontré en el foro las expectativas deseadas y me he ido limitando a entrar, por amistad, a leer poemas y comentarios de la gente que ha sabido crear vinculos.Me alegra cuando veo que personas que se ausentaron vuelven pero luego otra vez desaparecen como si ya el foro y su gente no les dijeran nada.
Elías también se ha ido alejando aunque tengo pendiente una conversación con él sobre el tema tan actual de la libertad de expresión. A ver si un día de estos me decido a exponerlo aquí.
Muy agradecida por tu misiva.
Un abrazo.
Un abrazo.
Es agradable volver y que te reciban bien.
Otro abrazo para tí Calima.
P.D. No sé quien es Elias, o no lo recuerdo, claro que soy muy despistada.
Encuentro casualmente unas misivas tuyas dignas de mención. Lástima no haberlas leído antes.
Este hilo fue iniciado en 2012 y hoy, es posible, que la TERNURA que entonces manifestaste hoy sólo sea un recuerdo. En todo caso no quiero dejar pasar la ocasión para manifestarte mi admiración por las misivas.
Desconozco quién es Auxi; a decir verdad tampoco me interesa. Lo que está muy claro es que no tiene ni idea de quién fue Goethe (dicho de paso, no creo que tengas que justificarte, ni siquiera literariamente, ante personas de esa catadura moral).
Goethe se enamoró siendo septuagenario de una joven; Antonio Machado tenía casi treinta y cinco años cuando se enamoró de Leonor con quince, pongo por caso.
También se han dado casos donde la mujer es mucho mayor que el hombre. Por citar uno actual, Madonna era treinta años mayor que su pareja, como lo fueron otras muchas, en las que no me extiendo.
El amor no tiene edad. Me es igual que se sea virtual. El amor trasciende las debilitadas fronteras socio-culturales.
Siendo profesor he recibido cartas de amor para enmarcar de muchachas estudiantes con treinta años menos que yo. Sólo mantengo correspondencia con una. Y la adoro tanto que forma parte de mi vida, amando a mi mujer como nunca amaré a nadie.
El amor es poliédrico; tiene tantas caras que nos sorprenden.
Me ha conmovido especialmente tu última misiva porque mi vida está dedicada a los más necesitados.
Deberías seguir escribiendo más sobre esa relación. Tu integridad es una lección para todos nosotros.
Con mi cariño,
Miguel.