Sábado 23 de agosto. El calendario se empeña en remitirme a un verano que a mí se me escapa entre los dedos. Las tiendas cerradas, los paseantes sin rumbo, la luz que no engaña y un cierto sabor a fracaso, tan parecido al de otros veranos, se empeñan en demostrarme que el calendario está en lo cierto y yo equivocada, como casi siempre.
Por más que lo intente nunca recuperaré el verano de cuando había verano, un verano que traía incertidumbres, espectativas y posibilidades inconcretas que a pesar de ello constituían el más firme apoyo.
Aquel tiempo que se adensaba en sí mismo valía por un año entero.
Comentarios
me gusta tu estilo, canta...
un abrazo,
Gracias por interesarte.
¿crees que en todos los casos los escritores viven lo que escriben? ¿sino resulta falso?, ¿acaso las historias inventadas son falsas? ¿falso es lo no vivido?.
El eterno debate, ¿que parte de nosotros se queda en nuestros escritos?. Algunos creen que los buenos escritores tienen el don de plasmar historias que no han vivido. De conocer sensaciones que jamas han experimentado. Te propongo algo, si te apetece claro: busca una ciudad que no conozcas e inventa un relato sobre ella. Si haces que me la crea me tendras conquistado/a
Hasta pronto.