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¡¡¡Maldito seas José Fernando¡¡¡.

editado enero 2013 en Erótica
¡¡¡Maldito seas José Fernando¡¡¡.

Gruesos cordobanes de cuero repujado ocultan azulejos verdes, azules, dorados, hasta la altura de las cenefas, con grabados jeroglíficos de plata y púrpura. Sobre un piano de nácar Namibia desnuda tiene el cuello de un cisne negro rodeado de granates, brillan las joyas chispeantes, rutilantes, líricas. Ella, Namibia, tiene los ojos como las maldiciones, su escorzo es el de la garza negra. En el piano, desnuda, parece una pantera con una gargantilla de rubíes. En el mismo piano Tasuko Sumori, perla del arrecife, toca las danzas españolas de Granados, surgen libélulas de cristal del artefacto y la caja de música resuena con un ruiseñor por dentro. Tasuko Sumori tiene los ojos azules, y en sus pupilas lilas hay un cielo nipón constelado de nubes negras. Hay cigüeñas que huyen en sus ojos azules y sus manos son blancas y amarillas como el marfil. Rosa María, en bragas rosas, es como una paloma en un nido amarillo, lleva una orquídea en el pelo y parece somnolienta, sueña acaso con colibríes verdes que liban de hibiscos amarillos en un sueño de ópalos y turquesas, rodeada de almendros y tilos. Los cojines son de seda de oro, los sillones son de terciopelo granate. Por encima de las cenefas, Judith y Holofernes, en un cuadro, descubren una victoria de Sión, Holofernes muestra su cabeza cortada con una mueca de angustia, en sus labios crecen lúpulos amarillos y amargos. Eva Luna está desnuda y se abanica con un plumón de pavo real, lleva un único zarcillo con un jade verde translucido engarzado en un cisne. Cien ojos azules la contemplan, y el sudor en sus senos brilla como el ámbar. Francisca se mira en un espejo dorado y se espolvorea en la mejilla blanca una crema rosa, sus labios son fucsias y tienen una gota de miel. Da vueltas y vueltas el marco del espejo, y éste brilla bajo la lámpara de araña, que deslumbra. A su lado Adelaida, desnuda, toma un frasco con perfume, un spray con una pera de goma verde, y se rocía la colonia en el cuello. Su cuello es un arabesco y un nardo, tiene un collar de esmeraldas que le aprieta la garganta y cae hacia los pechos brillando como el Guadalquivir en Córdoba. Federica lee un libro de pornografía, sus uñas de gata en celo pasan las páginas con los eróticos grabados, hay un Apolo rubio víctima de Sodoma en sus hojas, y un rayo de luz atraviesa una vidriera de cristales azules. Carla, con un lunar en el pecho, lee en cambio en un catecismo los sermones de Antonio de Guevara, hay en sus ojos verdes un manantial de jacintos rojos y en sus labios implorantes las rosas han descubierto, exóticas, su jardín predilecto. Tiene un Yorkshire pequeñito en su regazo, dormido, todo él de algodón. En un jarrón de alabastro cuatro rosas níveas exhalan mariposas de alcanfor sublime. En un brasero los rubíes furiosos queman semillas de alucema y hojas de menta. Conchita escribe en su escritorio de ébano un poema sobre la Atlántida, tiene la pluma de águila el cálamo marrón, la moja sobre un frasco de tinta que brilla como sus ojos, su melodía tiene cariátides gigantescas y atlantes de granito, majestuosas balaustradas y frontispicios de ángeles esbeltos, dragones mitológicos y espejos que lanzan rayos, y una hecatombe que derriba muros ciclópeos. Está desnuda y parece una luna en forma de serpiente, blanca y marmórea.
Un reloj de arena de oro acaba de soltar su último grano, es un reloj de platino con un diosesillo Dagón esculpido. Ernesta le da la vuelta y lanza al aire un suspiro. Su boca entreabierta tiene los labios marrones y su cabello es tan rubio como el oro, molesta la vista, vestida de seda roja borda en un pañuelo un clavel azul. Josefa desnuda se entretiene en un solitario y el As de diamantes se refleja en el espejo granate de sus labios, en sus ojos la noche oculta demonios fantásticos que cazan tigres de fuego y bailan sobre brasas verdes. Y apareciendo por la puerta, toda envuelta en armiño, Nieves, ¡¡¡oh cisne, oh arcángel, oh lirio¡¡¡, arroja un guante al suelo enfadada. ¡¡¡Maldito seas , José Fernando¡¡¡¡. Y el piano deja de sonar.

Comentarios

  • lucnoctlucnoct Anónimo s.XI
    editado enero 2013
    waoo.. Al principio creía que ibas a narrar una orgía por el numero de personajes desnudos.. ( talves eso solo lo imagine porque esta en erótica?) pero al final me perdi.. Narras personajes haciendo diferentes cosas de una forma muy detallada como poetica .y pues no se que mas decir.. se nota que te esforzaste con todas esas palabras complicadas y todos esos detalles descritos...
    sigue asi..:D
  • editado enero 2013
    Muchísimas gracias por haberme leído.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2013
    Parece que tenían calor:)

    Seria bueno espaciar un poco los escritos,todo tan junto y apelotonado, complica la lectura.:rolleyes:
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