No soy la compositora de tus rimas y leyendas, de tus noches en vela, de los abrazos perdidos.
Recuerda los momentos que vivimos y verás que no soy yo quien tejió los sueños a los que dimos forma día tras día. Quizá ahora, con tanta niebla, es más difícil distinguir la mañana, pero ambos sabemos que está ahí.
No fui yo quien dejó escapar primaveras mirando por la ventana (cerrada, desde luego), sin aspirar el aroma de las flores que se abrían para ti.
Si te paras a pensarlo fríamente quizá te des cuenta de que no soy yo la que aun hoy te tiene en cuenta tantas y tantas cosas que pudieron ser distintas y dejaste que cayeran en el pozo que cavaste en tus noches sin dormir.
A lo mejor no siempre fui buena, de acuerdo estoy contigo en que no fui lo mejor para ti, pero no soy tampoco la serpiente que muerde inoculando el veneno que poco ha matado a tu negro corazón. Que más que negro es solitario, y aunque tú no lo escuches llora por pasar por la vida solo, por no haber tenido a nadie y aun hoy seguir igual, a pesar de que mientras te quise, siempre fue de verdad.
Y es que, aunque a veces lo prefiera y vendería mi alma al diablo porque así fuera, no soy la persona insensible que aparento cuando algo no va bien, cuando sé que llorar me haría más daño que tragarme las lágrimas para no hacerte sufrir.
Y es que, aunque ya no te quiera, siempre te querré. Parte de lo que soy es tuyo, es por tu causa. Parte de mí estará siempre tan apegada a ti como apegada está la luna a las noches que hemos pasado sin dormir.
Comentarios
jajajajaja
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