la calida mirada del sol alejabase
desojando la vertiente de sus ojos
su cintura eran las colinas lejanas
que apaciguaban sus vestidos de color
su rostro cubierto en blancas telas
sus cabellos negros suspiraban en el viento
y un castillo de palomas revelaba
el murmullo de su canto en el desierto
era lira de princesa cananea
eran versos dibujados en la arena
los suspiros ahogados con el fuego
los sollozos de su cuerpo consumian
y nacian sus palabras de tristeza
columpiandose en un bello dromedario
era suave la mirada de su estrella
compartiendo la desdicha de su llanto.
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