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Addiction [introducción + primer capítulo]

AddictionAddiction Anónimo s.XI
editado diciembre 2011 en Fantástica
Aquí dejo mi primera aportación al foro. Espero que os guste. :)

INTRODUCCIÓN

Nunca me atrevía a salir de aquí. Este era mi hogar, mis recuerdos. Una vez alguien me dijo que conviene tener más proyectos que recuerdos. Entonces, después de estar encerrada en mi habitación durante horas, la valentía se unió a mí y decidí dejar todo atrás. Nuevo lugar, nueva gente, nueva familia… nueva vida.

1. Capítulo – La despedida

- Cariño, te echaré de menos – me dijo mi madre abrazándome tan fuerte como podía.
-Volveré en navidad, vacaciones… será como si no me hubiera ido. – Intentaba animarla.
- La casa se queda vacía sin ti.
- Sí, porque yo no ocupo nada – dijo mi padre.
Mis padres eran sobreprotectores. Siempre lo fueron. En mis veinte años nunca había dormido fuera de casa. No me imponían normas, simplemente no soltaban la cuerda a la que me tenían atada. Esa fue una de las razones por las que decidí irme a Down-ville. Me ofrecieron un puesto de camarera en un local de noche. Así tendría el día libre para poder centrarme en mis estudios, después de un año sabático.
El ruido del aeropuerto nos hacía gritar para poder escucharnos. Eran principios de Septiembre y el aeropuerto estaba lleno de jóvenes que marchaban a estudiar fuera acompañados de sus familias. Unos lloraban, otros reían… en mi caso había un silencio incómodo. Podía ver la cara de pensativo que ponía mi padre cuando trataba de hacer un comentario chistoso para romper el silencio. Por el contrario, mi madre solo me miraba fijamente como quien mira la tumba de su hijo.
-Te llamaré a diario – dije al fin.
-Eso espero.
Encontré en internet un alquiler cerca del local donde trabajaría. Era pequeño pero confortable. Calculé como pagarlo todo con mi salario y las cuentas cuadraban. Aún así mis padres insistieron en mandarme dinero mensualmente.
Subiendo al avión miles de recuerdos inundaron mi cabeza. Sabía que ya nada sería igual. No tenía confianza en mí misma y estaba casi segura de que me rendiría y volvería a casa en menos que se tarda en freír un huevo. Claro que eso no se lo podía decir a mis padres. Al fin iba a ser autónoma y podría valerme por mi misma. Lo que no sabía era todo lo que me esperaba en Down-ville.
Pasé el viaje dormida o más bien grogui. Al llegar no me costó encontrar un taxi, le di mi nueva dirección y arrancó. Todo el paisaje era extraño para mí. Estaba acostumbrada a ver niños correteando por todas partes, abundantes árboles y puestos. Down-ville parecía triste. No veía niños, los árboles estaban secos y las casas sustituían los establecimientos.
-¿Nueva? – preguntó el taxista sacándome de mis pensamientos.
-¿Perdón?
-Que si eres nueva por aquí.
-Ah… Sí.
-No te costará adaptarte.
-No sé…
-Hemos llegado. – el viaje apenas había durado unos minutos. Saqué mi cartera dispuesta a pagarle el mini viaje – Nada, no te voy a cobrar por unos metros.
-ueno… gracias.
-No te preocupes. Esto puede parecer un poco muerto, pero es genial y…- dudó un momento - digamos fantástico. – No entendí ni una palabra – Espera – me dijo antes de que pudiera bajar del coche – Aquí tienes mi tarjeta – dijo dándomela – Si no consigues hacer amigos solo llámame.
Vaya, si todos eran tan sociables como el taxista no me costaría integrarme. La verdad es que me llamó la atención. Era un chico joven y guapo. No tenía pensado llamarle.
Mi nuevo hogar era precioso por fuera. Después de verlo me esperaba lo peor dentro. Debajo de una maceta estaban las llaves. Por suerte estaba equivocada. A simple vista le hacía falta una mano de pintura, nuevos muebles y poco más, pero era genial. Una barra americana separaba la cocina del salón con una televisión de plasma gigante. En el centro del salón, entre el sofá y la tele, una mesa antigua pero bonita adornada la sala y encima de esta una enorme lámpara de araña colgaba del techo. Al fondo distinguí dos puertas en la oscuridad. Sí, no tenía luz. Los caseros me avisaron de que tendría que ir a verles personalmente y darles la fianza si quería que me dieran luz y agua. Como mi suerte nunca fue muy buena, con el peso de la maleta me dirigí a la primera puerta con la intención de instalarme y dormir un rato. Pero era el baño. Pequeño, por cierto. Muy pequeño. Con una ducha de pie, retrete y lavabo en conjunto. Recorrí toda la anchura de la casa hasta llegar a la otra puerta donde encontré lo que sería mi habitación. Una cama pequeña en el centro y un armario. Nada más. Suficiente.
Me tiré en la cama y llamé a mis padres con las pocas fuerzas que tenía. La conversación no parecía acabar nunca y a ratos me quedé dormida al teléfono. Al fin se despidieron de mí y me dejaron descansar un rato.

Comentarios

  • PrunePrune Anónimo s.XI
    editado diciembre 2011
    Hola.. pues me dejo intrigado tu historia y mas porque aun no se puede deducir mucho sobre ella. Estare esperando la continuacion.


    Saludos... :)
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