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Expedición fatal.

AdriánAdrián Anónimo s.XI
editado marzo 2008 en Terror
El viento susurraba palabras de muerte entre aquellos árboles en el día en que todo ocurrió. La oscuridad cabalgaba inmutable entre aquel bosque. Esa horrorosa criatura había vuelto a atacar: sus labios manchados de sangre estaban, sus garras estaban clavadas sobre un delicioso e inerte hígado y sus oídos saboreaban aún sus gritos de dolor.

Se hizo un nuevo día y la noche quedó olvidada por un sol reponedor. Era el gran día: al fin podrían asistir a aquella excursión tan esperada, pero ninguno de ellos sabía que al iniciar su expedición había comenzado el principio del fin de sus cortas vidas.

Silbaban canciones pasadas de moda, sobretodo interpretadas por ''El último de la fila''. Cuando iban por el segundo redoble de la vibración de la guitarra ya podían divisar a lo lejos el bosque acechante bajo el calor del día.

Habían acabado de montar sus sendas tiendas de campaña y decidieron descansar. El canto de los pájaros resonaba en sus tímpanos y adquirieron sensación de falsa tranquilidad. El río, en armonioso sonido, dejaba ver los peces que se movían inquietos por su fondo. Se hizo la noche y encendieron una fogata.




-¿Pero a quién están matando ahí fuera?- gritó ella a un invisible receptor en el frío de la noche.

Armándose de valor, acertó a colocarse sus zapatillas y a salir a la espesura de la noche. El impacto fue brutal. Calló de bruces contra el suelo y no pudo ver al emisor del ataque. Aquello no podía estar sucediendo. Horas antes sus amigos habían montado el campamento a su lado, pero ahora ya no estaban allí sus tiendas de campaña. Mirando a su alrededor, salió corriendo en la oscuridad de la Luna intentando tanto apagar su voz interna como encontrar el camino a su salvación. Miró hacia una gran e imponente haya y deseó no haberlo hecho nunca. Aquel horrible ser, mezcla de bestia y de hombre exorcizado, la miró con ojos de sed de sangre.

Volvió a caer al suelo por segunda vez y se consiguió apartar de la trayectoria de sus firmes garras, que se clavaron en el húmedo suelo. El miedo la había dejado paralizada; segundos después allí estaba la criatura preparada para otro férreo ataque. La elevó del suelo cogiéndola por el cuello, y ella atinó para darle una patada con todas las escasas fuerzas que le quedaban. La figura atacante reprimió unos segundos el dolor, lo que ella aprovechó para desatarse de sus horribles garras y dale la espalda.

Pasó horas corriendo. Lo último que notó fue un punzante dolor en el vientre.





Semanas más tarde encontró un guardabosques el cadáver de una niña de no más de 16 años colgada boca abajo de la rama de un árbol. Al cuerpo le faltaban los globos oculares y no presentaba signos de haber órganos en su interior.

Comentarios

  • mariaelenamariaelena Francisco de Quevedo s. XVII
    editado febrero 2008
    Adrian..., la idea de tu cuento muy buena..., me da mucho miedo este tipo de historias, pero reconozco que son del tipo que atrapan al lector.
    Sabes, siento que me faltaron mas detalles en los ataques de la bestia a los de la expedicion..., pero tal vez esto hace jugar mas la imaginacion del lector.
    un abrazo,

    P/d..Aprovecho para darte la bienvenida!!!, espero compartir contigo lindas charlas y que continues colgando textos.., me gusta tu estilo.
  • rocinanterocinante Garcilaso de la Vega XVI
    editado febrero 2008
    Hola Adrián, bienvenido.

    Es curioso lo que leo de tu relato que por cierto está muy completo en detalles y escenificación de la historia que se cuenta, pero aún así, siendo rico en descripciones y en detalles, falta una correlación de los hechos que se narran.

    Se diría, pienso, que a este relato, por alguna causa se le han perdido lineas de textos, alguna hoja extraviada, no se, porque el caso es que, cuando el que parece ser el protagonista dice "pero a quien estan matando" se da entender que a escuchado algo, un grito, un alarido, pero no se dice en la narración. Luego lo que sigue, y aún estando muy bien detallado, con suspense y con una lectura que hasta sobrecoge, está incompleto.

    Resumiendo Adrián, por el camino se te han perdido "trozos" del relato.

    Saludos de Rocinante
  • Pluma & MentePluma & Mente Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2008
    hola....

    Sabes.. me entretuve bastante con el cuento.. a pesar de que no es de mi gusto.
    Encuentro que es una historia narrada de forma muy sencilla, de forma muy resumida. por eso me gusto, es una historia corta pero agradable para el lector..
    me entretuve mientras la lei..

    bendiciones y saludos..
  • GerchuGerchu Fernando de Rojas s.XV
    editado marzo 2008
    Buenísimo. Estos son los relatos de terror que me gustan a mí, en donde hay muerte y además al finalizar el cuento te queda esa sensación de "¿Y si es verdad?".
  • ZanbarZanbar San juan de la Cruz XVI
    editado marzo 2008
    :D
    Enhorabuena, Adrián.

    El relato tiene una virtud; en su brevedad, contextualiza bien y muestra la escena de terror muy bien hilvanada, con un ritmo aceptable.

    Problemas que yo veo:

    El desenlace aclaratorio y el párrafo anterior presentan mucha distancia narrativa, no están bien conectados y confunde. Algo similar pasa en el medio, cuando una chica (a la que no conocemos, puesto que tampoco se ha presentado al resto de personajes) sale, no sé por qué dice que ya no están las tiendas de campaña (¿quizá porque se ha desplazado del campamento?)... En fin, que el relato presenta esas lagunas y una ausencia de personajes muy notable.

    Por otro lado, lo de siempre, vigilar las faltas de ortografía:
    - "... Calló de bruces..." --- es cayó de bruces.

    Y lo de sol "reponedor"... Hombre, yo trabajé en un supermercado como reponedor...

    Un saludo y mucho ánimo.
  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado marzo 2008
    La idea de la bestia agazapada da mucho juego.
    El relato avanza a tropezones, creo que necesita un trabajo a fondo.
    "...sus labios manchados de sangre estaban (estaban manchados de sangre, la inversión no hace más "literaria" la frase), sus garras estaban (otro "estaban", ¿que tal "se clavaban", por ejemplo?) clavadas sobre un delicioso e inerte hígado (¿inerte?) y sus oídos saboreaban aún sus gritos de dolor (los del hígado)."
    Se puede escribir bien sin buscar el alambicamiento, el barroquismo.
    Adrian, si la víctima le dio una patada en las pelotas a su atacante, hay que decirlo.
    Hay, como marca Zanbar, una desconexión entre unas acciones y otras. También noto algunos problemas en el punto de vista.

    Zanbar, Borges hablaba de las "críticas de brindis". jejejeeee
  • ZanbarZanbar San juan de la Cruz XVI
    editado marzo 2008
    :cool:

    Otra vez me salgo del tema, pero reconozco, Marcelo, que me has pillado. ¿Críticas de brindis?

    ¿Te refieres a que he querido hacer una crítica feroz pero que la he suavizado con un abrazo y una sonrisa?

    :rolleyes:

    Si es así..., quizá me has pillado. Aunque no es del todo cierto, y así vuelvo al tema del relato: que no está mal del todo. Transmite y enfoca algo; es decir, sugiere lo suficiente como para dejar un mínimo de huella. Ahora, que hay que pulirlo, y mucho, para que sea un gran relato.
  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado marzo 2008
    No, Zanbar, creo que no quisiste (ni yo tampoco) hacer críticas feroces. Uno sabe qué autor despierta esa ferocidad y cuál no.
    El comentario, debí aclararlo, nos involucraba a ambos. Y sí, yo también reitero que el tema da, a fuerza de trabajo, para sacar un buen cuento.
    Perdón, Adrián por esta digresión.
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