Escribí esta historia corta a pedido de una persona muy importante para mi. Necesitaba presentar en el colegio una relato breve que hablara de un "hombre de ojos azules". No sé si le habrá servido, espero que si. La comparto con ustedes.
Ilusión
Un hombre de ojos azules. Eso es lo primero que ella vió al doblar la esquina. Su vestimenta era vulgar, tenía el cabello enmarañado, y su cara lucía una barba negra y desprolija. No había nada en su andar ni en sus ademanes ni en la forma de comportarse, que una persona como ella pudiera hallar deseable. Pero tenía aquellos ojos azules, y solo vasto eso para que lo siguiera con los suyos propios.
Lo contempló caminar por la vereda, cruzar las calles. Se sentía completamente atraída por sus maravillosos ojos azules, de mirada diáfana. Mas no se atrevía a enfrentarlo y decirle aquello que sentía. Esa sensación de felicidad que le llenaba el corazón mientras seguía sus pasos, mientras observaba con completa admiración su rumbo errante, incierto, pero iluminado al menos por esas dos pupilas soñadas.
De pronto el hombre se detuvo. Permaneció quieto unos cuantos minutos, mirando hacia el suelo, luego hacia delante. Se quedo estático, como buscando algo con su mirada. Miró sobre su hombro y solo eso faltaba para que a ella la colmaran los nervios. Comenzó a pensar un montón de ideas raras y a conjeturar numerosas situaciones. “Ahora seguramente vendrá hacia mi, y me preguntara por qué lo estoy siguiendo”, se dijo a si misma. “Y como no sé que responderle llamará a la policía” concluyó, y al pensar esto último le corrió un escalofrío por todo el cuerpo. Pero todas sus numerosas suposiciones quedaron truncas, pues el hombre de los ojos azules prosiguió con su camino y llegando a la esquina, doblo. Procuró mantener cierta distancia para no despertar “sospechas”, pero continuó siguiendoló. Estaba tan abstraída y concentrada en no perder de vista al hombre, que no reparó en los autos de policía que se detenían cerca de ella ni en los 3 oficiales que la rodeaban apuntandola con sus armas. “Está detenida, guarde silencio, cualquier palabra puede ser usada en su contra en una corte…” dijo uno de los oficiales. Pero ella seguía con la mente en otra parte. Con su mirada en el hombre, que en ese instante se había detenido justo en medio de la calle. Y ella lo veía con anhelo. Y mientras tanto, la policía cerraba las esposas sobre sus muñecas manchadas de sangre, la sangre de su marido, asesinado con sus propias manos. Pero ella no prestaba atención a nada de eso. Estaba ahí, con su corazón volcado por completo al deseo de algo mejor, algo que alguna vez creyó haber encontrado, pero que ahora comprendía, al observar al hombre de apariencia vulgar y desprolija, que se había equivocado. Los automóviles pasaban raudamente por detrás y por delante de su cuerpo, parecían no notar su presencia. Allá lejos estaban los ojos azules. Y ella no dejaba de verlos. Seguía mirándolos… y desaparecieron.
Comentarios
Vasto, es con b larga, bastó, esperamos que si le haya servido la ilusión:):p
Gracias por tu comentario Amparo. A mi el relato me parece vulgar e imperfecto, pero quería compartirlo para mostrar todo de mi.
Gracias por la corrección, la verdad se me pasó. Gracias.