Entre lápidas y cruces
la vi pasar, hermosa.
Collar de perlas en su cuello luce
y entre sus frías manos…una rosa.
Oscuridad. Silencio eterno.
Ella camina. No se desvía.
En su alma el crudo invierno
se esparce noche y día.
Cae una estrella de cristal
de su azul…profunda pupila.
Rueda por su mejilla. Fatal,
amargo resplandor. Me encandila.
Su senda de angustia persigo.
Sus lagrimas inundadas de pena.
Su espíritu sin abrigo.
Su corazón…su condena.
¿Por qué dejas caer tu rosa
en esta lapida mía?
¿Por qué eres tan preciosa,
tan soñada, tan vacía?
Entre llantos murmuras cosas.
Caigo abatido. Sin consuelo.
¿Es acaso para mi esa rosa,
esa lagrima. Tu hondo duelo?
Con sollozos respondes derrotada,
por esta, mi súbita muerte.
Te dejas caer y hablas: -derrotada
aun te amo…sin verte.
Entre lapidas y cruces te vas. Abrazada
por la congoja. Inmortal apatía.
De tu callar sumisa esclava.
De una sombra enamorada,
por el resto de tus días.
¿Qué hay de mi, sombría y bella,
de todo aquello que vivo sentía?
Llorar no puedo. ¡Oh cuanto querría
dejar la tumba por ti mi estrella!
¡Oh dios mío cuanto me amaba ella
y yo…yo no lo sabia!
Comentarios
salut
Gracias por tu comentario. Aunque no sea taller, me gustaría leer criticas constructivas. La poesía es de mucho interés para mi, pero sé que tengo mucho que aprender.
Saludos.
saludos.
saludos.
Gracias rosita.