Tengo un metro cincuenta de estatura. Ojos color castaño. ¿Me atreveré a reír, a preguntar, a destruir la armadura que me han puesto y a gritar de vergüenza? Sé leer y escribir, mas no he podido aún olvidar mis rencores. Nunca estuve en la cárcel. ¿A qué tantas contraseñas si es más difícil que antes conocernos? Por las noches me duele lo que he dicho. En sueños me disfrazo. vivo un papel absurdo del cual olvido el texto. Me identifica un número y me ahogo de sed. Pero a pesar de todo surge el canto y no saben qué hacer en las aduanas y lo dejan salir.
Ocupados en atarnos los zapatos
permanecemos quietos en el incendio–
las paredes caen
las puertas hinchadas bloquean la salida
las ventanas ennegrecen sus cristales–
oímos gritos
observamos escenas de pánico y salvamento–
(estos complicados nudos de cordón de zapato)–
Glorificad, poetas, a Einstein y Nobel!
Poned un retrato de Maria Curi a la cabecera!
... unos cisnes blancos vuelan por encima de Chernóbil,
... unos cisnes blancos con la sangre negra.
Venid señores de la guerra,
vosotros que fabricáis todas las armas,
vosotros que fabricáis mortíferos aviones,
vosotros que fabricáis todas las bombas,
vosotros que os escondéis tras muros,
vosotros que os escondéis tras escritorios,
sólo quiero que sepáis
que veo a través de vuestras máscaras.
Vosotros que no habéis hecho nada
salvo construir para destruir,
vosotros jugáis con mi mundo
como si fuera vuestro juguete,
vosotros ponéis un arma en mi mano
y os quitáis de mi vista,
y os volvéis y corréis lo más lejos
cuando las balas vuelan raudas.
Como el Judas de antaño
mentís y engañáis,
una guerra mundial puede ser ganada
queréis que me crea,
pero veo a través de vuestros ojos
y veo a través de vuestro cerebro
como veo a través del agua
que corre por mi desagüe
Vosotros ajustáis todos los gatillos
para que otros disparen,
luego os apartáis y esperáis
cuando las listas de muertos aumentan,
vosotros os escondéis en vuestra mansión
mientras la sangre de los jóvenes
se escapa de sus cuerpos
y se hunde en el barro.
Vosotros habéis extendido el peor miedo
que jamás pueda ser gritado,
miedo a traer hijos
a este mundo,
por haber amenazado a mi hijo
nonato y sin nombre
no valéis la sangre
que corre por vuestras venas.
Cuánto sé yo
para hablar así a destiempo,
puede que digáis que soy joven,
puede que digáis que soy ignorante,
pero hay algo que sé,
aunque sea más joven que vosotros,
y es que ni siquiera Jesús jamás
perdonará lo que hacéis.
Permitidme haceros una pregunta,
¿es tan bueno vuestro dinero?
¿comprará vuestro perdón?
¿creéis que lo hará?
Me parece que descubriréis
cuando vuestra muerte cobre su peaje,
que todo el dinero que hicisteis
nunca podrá salvar vuestra alma.
Y espero que muráis,
y que vuestra muerte venga pronto,
seguiré vuestro ataúd
en la pálida tarde,
y esperaré mientras sois bajados
a vuestro lecho de muerte,
y me quedaré sobre vuestra tumba
hasta asegurarme que estáis muertos.
Sumemos dos más..
esta vez de Gelman.
Un abrazo, Negu!
Gotán
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Costumbres
no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal
Tu aroma me persigue.
¿Qué le explico al alma
cuando la sangre
se nos va en urgencias?
Cómo le digo
que no está bien
ni es bueno,
a estas alturas,
permitirse sentir.
¡Como si fuera fácil
poner bridas al fuego,
frenar el mar
o acallar los truenos!
En este punto, pues,
alma querida
que moviste todos los resortes,
calla.
Calla.
No pongas en mi boca
palabras de locura.
La pluma, silenciosa,
trasuntará la angustia.
Tu y yo, alma, sabremos el secreto.
Ni siquiera él compartirá la bruma,
ni conocerá nunca
la medida justa
del dolor de querer, con toda el alma.
Sin respuesta, sin luz,
sin esperanza.
[FONT="]Viejo vals la novia muerta yace entre velos cubiertos de polvo[/FONT]
[FONT="]Guirnaldas de muchachas blancas con vestidos de espuma[/FONT]
[FONT="]Con caballeros de espadas giran enlutadas[/FONT]
[FONT="]Y esparcen en el aire un vago perfume de arcilla[/FONT]
[FONT="] [/FONT]
[FONT="]Está el cementerio en la luna, las acacias reinas de las sombras[/FONT]
[FONT="]Como invitados ilustres asisten y murmuran[/FONT]
[FONT="]Entre misteriosos panteones amantes de corazón sombrío[/FONT]
[FONT="]Testimonian su amor con gestos adormecidos[/FONT]
[FONT="] [/FONT]
[FONT="]Viejo vals parejas de cera se elevan por los aires[/FONT]
[FONT="]Y en el salón de la noche bailan vertiginosas[/FONT]
[FONT="]Me rodean cosas demasiado normales, me da miedo[/FONT]
[FONT="]Despacio cruje el viento y el vals delira[/FONT]
[FONT="] [/FONT]
[FONT="]Es la boda de la que antaño en vida[/FONT]
[FONT="]En su boda viva murió en flores de sangre[/FONT]
[FONT="]Su blanco rostro se estremece como un espectro[/FONT]
[FONT="]Cuando el vals lentamente gira, cuando el vals diríase que llora.[/FONT]
[FONT="]MAX BLECHER, Cuerpo transparente
[/FONT]
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
...
bailemos un vals, hermosa mujer,
he colocado las velas en un círculo especial
lo bastante pequeño para conservar el misterio
lo bastante grande para que el centro
quede lo más oscuro posible
a lo largo y a lo ancho de la vía láctea
nuestros pies removerán la arena
mezclada con nácar
giraremos lentamente contra las agujas del reloj
hasta el primer segundo del mundo
cuando solo existía nuestro círculo infinito e ínfimo
como el número mágico Aleph
entonces te entrarán deseos de llorar
los pájaros se posarán en tu hombro felino
y abrazados a esa lágrima
rodaremos por tus blancas mejillas
en un vals lento
silencioso
y sin fin
amen…
Tú apareces,
tú te desnudas,
tú entras en la luz,
tú despiertas los colores,
tú coronas las aguas,
tú comienzas a recorrer el tiempo como un licor,
tú rematas la más cegadora de las orillas,
tú predices si el mundo seguirá o va a caer,
tú conjuras la tierra para que acompase su ritmo a tu lentitud de lava,
tú reinas en el centro de esta conflagración
y del primero
al séptimo día
tu cuerpo es un arrogante
palacio
donde vive
el
temblor.
Esto es lo que verás en el mar
Buques como cabezas de ahogados con el cigarrillo aún en la boca
Soñando y fumando navegan a Estambul
En la orilla hombres como suicidas que se han librado de la muerte
Soñando y fumando pasean al atardecer.
Yendo siempre adelante las sombras de mis pasos mueren
Como la trayectoria de un cometa de oscuridad
Y el asfalto a mis espaldas me suprime
Con todo lo que he sido y todo lo que he pensado
Como un prestidigitador
Destinado a escamotearme la vida.
Hay una sucesión correcta de casas
En este camino que no obstante
Ha de significar algo
Hay un cielo sin color sin olor sin carne
Sobre mis pasos sin importancia
Con los ojos cerrados ando en una caja negra
Con los ojos abiertos ando en una caja blanca
Y por más que me esfuerzo por entender algo
Pesados martillos me parten en la cabeza todos los pensamientos.
Max Blecher
* Gracias, Talmaci. No conocía a este poeta. Es magnífico.
[FONT="]Heme aquí soy tu perro de piel a rayas[/FONT]
[FONT="]Y dientes de espadas para morderte, para ladrarte[/FONT]
[FONT="]Heme aquí soy tu serpiente para tentarte[/FONT]
[FONT="]Con la manzana del sol envenenarte[/FONT]
[FONT="]Heme aquí soy tu rinoceronte vestido de payaso[/FONT]
[FONT="]Haciendo malabarismos para que rías[/FONT]
[FONT="]Heme aquí soy tu jirafa. Mayúscula[/FONT]
[FONT="]En el texto del día, léeme A[/FONT]
[FONT="]Heme aquí soy el águila del ocaso[/FONT]
[FONT="]Con mi corazón encendido en el pico como un faro.[/FONT]
[FONT="]Max Blecher
[/FONT]
Igual que la noche de la embriaguez,
igual fue la vida.
¿Qué hice?, ¿que tengo entre las manos?
Sólo desear, desear, desear,
ir detrás de los sueños
igual que un perro ciego ladrándole a los ruidos.
La apariencia de acercarse la noche
la apariencia de hervir la tinta en mi pluma
la apariencia de estar vivos y encima movernos
la apariencia de estar nevando
la apariencia de la pesadilla de las cuatro de la mañana
la apariencia del papel
la apariencia de las apariencias y la vanidad de las vanidades
la apariencia desdoblada
la apariencia simplificada
la apariencia triplicada
la apariencia en Florencia
la apariencia nuestra de cada día dánosla hoy
y perdónanos nuestras apariencias
la apariencia de comprar una conciencia
la apariencia de vender las conciencias al por mayor
la apariencia del vacío en el firmamento lleno de aire azul
la apariencia del humo en el fuego
la apariencia de la Inquisición en todas las hogueras
la apariencia en Florencia
la apariencia del oro en la vejiga de la orina
la apariencia de inmovilidad en quien lleva muerto mucho tiempo
la apariencia de habitar en algún lugar del mundo
la apariencia en Mayencia
la apariencia inmóvil y quieta que aún colea
la apariencia la apariencia
la providencia la providencia
en Florencia en Mayencia
y la carencia y la carencia
[FONT="]Tus manos en el piano como dos caballos [/FONT]
[FONT="]De cascos de mármol[/FONT]
[FONT="]Tus manos en las vértebras como dos caballos [/FONT]
[FONT="]De cascos rosados[/FONT]
[FONT="]Tus manos en el azul como dos pájaros [/FONT]
[FONT="]De alas de seda[/FONT]
[FONT="]Tus manos en mi cabeza[/FONT]
[FONT="]Como dos piedras en una sola tumba...[/FONT]
[FONT="]Max Blecher[/FONT]
[FONT="]
[/FONT]
Si ahora digo amor tal vez no diga
que la ausencia me mira del fondo de tus ojos,
que aquí estuvimos juntos, que fue hermoso
y que el sol conocía tu perfil de memoria.
Tal vez sea imposible que alguien sepa lo claro,
la luz que fue llevarte de la mano pequeña
como a un tallo mecido por un viento de música
hacia los territorios donde aguarda el silencio.
Y ya que estás distante,
qué pensarán los árboles
qué dirán las canciones,
cómo verá la noche mi soledad de río;
dónde pondrán su ronda los niños de la tarde,
adónde irán los pájaros sin tu risa y mi silbo
y la calle tan sola con sus puertas inútiles
y las sombras sin besos
y los perros perdidos;
ahora que la ausencia me interrumpe la boca,
ahora que me esperas tan allá de los niños.
Se nos ha muerto el año.
Yo le veo el invierno
hecho de un sólo frío,
de un solo tajo solo
a la mitad de agosto,
de una dura distancia...
larga, definitiva.
Porque de pronto sobran los barcos,
los andenes
y de pronto este rumbo ya no tiene sentido
como si nadie fuera hacia ninguna parte
o alguien hubiera muerto a mitad de camino.
Alguien.
Mi voz. Tu pelo. Las cosas que no dije.
La flor de tu vestido.
Se nos ha muerto el año donde dejé tu nombre
para que recobrara su condición de estío.
Ya no sé,
nunca entiendo estas precarias sílabas,
cosas que no recuerdo de pronto me dominan:
¿te dije que tenías la piel como de humo?
¿que de estarme en tus ojos me conozco el origen?
¿te he enseñado el misterio de los árboles solos?
¿sabes ya que tus manos son dos siestas dormidas?
No sé,
nunca recuerdo tanta distancia,
tanta canción que no he cantado cuando anduvimos juntos.
Me dolería mucho no haberte dicho todo
lo que llevo en la boca casi como otra risa.
" Qué sosiego volver,
hablarte,
abrazarte con mis miradas,
besarte la boca de tiempo
dónde el polvo seca la lágrima,
qué descanso poner mi oído
sobre tu madera encantada,
apurar las gotas de música
de la caja de tu guitarra,
recordar, preguntar,
soñar ahora que nada importa nada. "
[FONT="]¿Te acuerdas de cuando llegaste? La locomotora te zumbaba en la cabeza París París[/FONT]
[FONT="]Estaba oscuro y otras oscuridades acechaban en las calles y en el aire[/FONT]
[FONT="]Y tú te apretabas el gabán para que el viento de la noche no entrase[/FONT]
[FONT="]En el agujero abierto de tu pecho, en el abismo único de tu melancolía[/FONT]
[FONT="]Los bulevares estaban desiertos como viejos cementerios[/FONT]
[FONT="]Como jardines abandonados por los hombres e invadidos sólo por el silencio[/FONT]
[FONT="]Llorabas o te daban ganas de llorar, el cielo estaba cubierto, ese mismo cielo gastado,[/FONT]
[FONT="]Ese mismo cielo estrecho de tus tristezas provincianas, ese mismo cielo de estofa[/FONT]
[FONT="]Dejaste tus maletas en el hotel y tu alma en ellas[/FONT]
[FONT="]Tu alma hogareña envuelta cuidadosamente entre mudas perfumadas con albahaca[/FONT]
[FONT="]Para vagar por las calles sin alma, sin maletas, como un fantasma sin carne[/FONT]
[FONT="]Como una nube en el cielo de asfalto, informe y vaporoso como una nube.[/FONT]
[FONT="]Ibas por calles bordeadas de casas con las que te golpeabas las manos[/FONT]
[FONT="]Gesticulando como un loco, París París te zumbaban los oídos[/FONT]
[FONT="]Hasta que rendido con dolor de pies con dolor de cabeza y de espalda[/FONT]
[FONT="]Entraste en una casa iluminada como para una fiesta; era un burdel[/FONT]
[FONT="]…Una mujer rubia muy hermosa con medias como un desmayo[/FONT]
[FONT="]Te preguntó algo complicado, quizá muy agradable, pero no lo entendiste[/FONT]
[FONT="]Al fin y al cabo venías de un rincón perdido de Moldavia y unas noches antes[/FONT]
[FONT="]Habías estado cenando con tu madre, con tu padre y con tus hermanas[/FONT]
[FONT="]Ahí los espejos multiplicaban tu palidez, hacía calor, imaginabas afuera el otoño[/FONT]
[FONT="]Como una desilusión venida desde un rincón perdido de Moldavia con los vientos de siempre[/FONT]
[FONT="]Con las lluvias de siempre, con la consabida agua que cae del cielo a las aceras[/FONT]
[FONT="]Así era afuera incluso hacía más frío, estaba más oscuro, más desierto,[/FONT]
[FONT="]Llovía mansamente y tu sangre se paseaba como siempre por la carne de las palabras silenciosas[/FONT]
[FONT="]Era como antes y en la piel el placer de la muchacha rubia[/FONT]
[FONT="]Como un eco de diez mil años como una tumba tapada[/FONT]
[FONT="]Absurdo, alto, magnífico el recuerdo perruno en la lluvia[/FONT]
[FONT="]En la ropa, en el pelo, en el cerebro, en el cuarto de hotel que olía[/FONT]
[FONT="]Como la piel caliente y la seda del burdel, era París París la luz pálida[/FONT]
[FONT="]Encerrada en el cuarto de hotel y tú en la luz solitario pero todavía vivo[/FONT]
[FONT="]Estrechado por brazos desconocidos, por manos que en mitad de la noche[/FONT]
[FONT="]Calman la tempestad de tu sangre con gestos flácidos de muñeca de trapo[/FONT]
[FONT="]Era París París te fuiste a dormir tarde ¡Oh! Sumergirse en la almohada [/FONT]
[FONT="]En tu sueño de casa en tu sueño auténtico en tu sueño de cera.[/FONT]
[FONT="]Y solo en la madrugada cuando los rayos del sol con su límpido espectro[/FONT]
[FONT="]Irrumpieron por las ventanas con espadas en el espejo[/FONT]
[FONT="]Con olor a gasolina, ruidos de motor y pasos sonoros por la calle[/FONT]
[FONT="]Solo entonces tu alma al husmear la luz se animó un poco[/FONT]
[FONT="]Y tú la sacaste a tomar el aire como a un perrito a pasearla por calles desconocidas[/FONT]
[FONT="]En la madrugada blanca y clara de París.[/FONT]
Poema autobiográfico de Max Blecher (1934)
M. Blecher, enfermo de tuberculosis ósea, en el centro, en camilla, en el sanatorio de Berck-sur-Mer, Francia, 1930.
Si llegas al final del bosque
porque una luz proyecta tu camino
tú y ella habrán complotado
para que el horizonte sea un rumbo de agua
y no una senda con olor a tumba.
Si el bosque se ilumina con las voces
que la lluvia reparte a gotas llenas,
la sed de las espigas por las hoces
sea al mar de tu amor por las arenas.
Si el beso brota,
si la sangre grita:
refúgiate en la sombra
de luz de la poesía.
Julio Carmona
Para los que día a día me descubren algo nuevo. Un afectuoso abrazo.
[FONT="]Amor falena de los puertos negros[/FONT]
[FONT="]Luz perfumada de los vastos trópicos[/FONT]
[FONT="]Pensar largo y sereno, rayo de luz, hiriente como el mar[/FONT]
[FONT="]Y el horizonte en llamas cerrado como una trampa[/FONT]
[FONT="]Amor urbano de sombras en calles con reverberos[/FONT]
[FONT="]Con palabras secretas en la muerte enterradas[/FONT]
[FONT="]Hojeando lentamente álbumes inútiles[/FONT]
[FONT="]Amor de tarde en inconcretas habitaciones cerradas[/FONT]
[FONT="]Amor con olor acre de barro y de semillas[/FONT]
[FONT="]Bajo la hierba como un caballo, en el verano preñado de trigos[/FONT]
[FONT="]Amor llorado en pañuelos o reído tranquilamente al sol[/FONT]
[FONT="]Con fina piel blanca o manos envejecidas[/FONT]
[FONT="]Amor red del mundo en la que los hombres atrapados[/FONT]
[FONT="]Danzan como payasos serios y enloquecidos.[/FONT]
Comentarios
en cuerpo y alma
partir.
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera!
Otro de Pizarnik . Pepeto
Saludos, Zaratustra y gracias!
Desde el balcón, veíamos llegar a las cigüeñas:
cisnes del cielo, pájaros trazados por la nieve.
Benjamín Prado
DATOS PERSONALES
Tengo un metro cincuenta de estatura.
Ojos color castaño.
¿Me atreveré a reír,
a preguntar,
a destruir la armadura que me han puesto
y a gritar de vergüenza?
Sé leer y escribir,
mas no he podido aún olvidar mis rencores.
Nunca estuve en la cárcel.
¿A qué tantas contraseñas
si es más difícil que antes conocernos?
Por las noches me duele lo que he dicho.
En sueños me disfrazo.
vivo un papel absurdo
del cual olvido el texto.
Me identifica un número y me ahogo de sed.
Pero a pesar de todo surge el canto
y no saben qué hacer en las aduanas
y lo dejan salir.
Claribel Alegría
permanecemos quietos en el incendio–
las paredes caen
las puertas hinchadas bloquean la salida
las ventanas ennegrecen sus cristales–
oímos gritos
observamos escenas de pánico y salvamento–
(estos complicados nudos de cordón de zapato)–
Pedro del Pozo
Poned un retrato de Maria Curi a la cabecera!
... unos cisnes blancos vuelan por encima de Chernóbil,
... unos cisnes blancos con la sangre negra.
Miguel Jolodni
(mi traduccion)
*********
Un poema de Bob Dylan
SEÑORES DE LA GUERRA
Venid señores de la guerra,
vosotros que fabricáis todas las armas,
vosotros que fabricáis mortíferos aviones,
vosotros que fabricáis todas las bombas,
vosotros que os escondéis tras muros,
vosotros que os escondéis tras escritorios,
sólo quiero que sepáis
que veo a través de vuestras máscaras.
Vosotros que no habéis hecho nada
salvo construir para destruir,
vosotros jugáis con mi mundo
como si fuera vuestro juguete,
vosotros ponéis un arma en mi mano
y os quitáis de mi vista,
y os volvéis y corréis lo más lejos
cuando las balas vuelan raudas.
Como el Judas de antaño
mentís y engañáis,
una guerra mundial puede ser ganada
queréis que me crea,
pero veo a través de vuestros ojos
y veo a través de vuestro cerebro
como veo a través del agua
que corre por mi desagüe
Vosotros ajustáis todos los gatillos
para que otros disparen,
luego os apartáis y esperáis
cuando las listas de muertos aumentan,
vosotros os escondéis en vuestra mansión
mientras la sangre de los jóvenes
se escapa de sus cuerpos
y se hunde en el barro.
Vosotros habéis extendido el peor miedo
que jamás pueda ser gritado,
miedo a traer hijos
a este mundo,
por haber amenazado a mi hijo
nonato y sin nombre
no valéis la sangre
que corre por vuestras venas.
Cuánto sé yo
para hablar así a destiempo,
puede que digáis que soy joven,
puede que digáis que soy ignorante,
pero hay algo que sé,
aunque sea más joven que vosotros,
y es que ni siquiera Jesús jamás
perdonará lo que hacéis.
Permitidme haceros una pregunta,
¿es tan bueno vuestro dinero?
¿comprará vuestro perdón?
¿creéis que lo hará?
Me parece que descubriréis
cuando vuestra muerte cobre su peaje,
que todo el dinero que hicisteis
nunca podrá salvar vuestra alma.
Y espero que muráis,
y que vuestra muerte venga pronto,
seguiré vuestro ataúd
en la pálida tarde,
y esperaré mientras sois bajados
a vuestro lecho de muerte,
y me quedaré sobre vuestra tumba
hasta asegurarme que estáis muertos.
esta vez de Gelman.
Un abrazo, Negu!
Gotán
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Costumbres
no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal
Gracias, Pepeto
Un fuerte abrazo
Tu aroma me persigue.
¿Qué le explico al alma
cuando la sangre
se nos va en urgencias?
Cómo le digo
que no está bien
ni es bueno,
a estas alturas,
permitirse sentir.
¡Como si fuera fácil
poner bridas al fuego,
frenar el mar
o acallar los truenos!
En este punto, pues,
alma querida
que moviste todos los resortes,
calla.
Calla.
No pongas en mi boca
palabras de locura.
La pluma, silenciosa,
trasuntará la angustia.
Tu y yo, alma, sabremos el secreto.
Ni siquiera él compartirá la bruma,
ni conocerá nunca
la medida justa
del dolor de querer, con toda el alma.
Sin respuesta, sin luz,
sin esperanza.
Rosa Tenebaum
[FONT="]Viejo vals la novia muerta yace entre velos cubiertos de polvo[/FONT]
[FONT="]Guirnaldas de muchachas blancas con vestidos de espuma[/FONT]
[FONT="]Con caballeros de espadas giran enlutadas[/FONT]
[FONT="]Y esparcen en el aire un vago perfume de arcilla[/FONT]
[FONT="] [/FONT]
[FONT="]Está el cementerio en la luna, las acacias reinas de las sombras[/FONT]
[FONT="]Como invitados ilustres asisten y murmuran[/FONT]
[FONT="]Entre misteriosos panteones amantes de corazón sombrío[/FONT]
[FONT="]Testimonian su amor con gestos adormecidos[/FONT]
[FONT="] [/FONT]
[FONT="]Viejo vals parejas de cera se elevan por los aires[/FONT]
[FONT="]Y en el salón de la noche bailan vertiginosas[/FONT]
[FONT="]Me rodean cosas demasiado normales, me da miedo[/FONT]
[FONT="]Despacio cruje el viento y el vals delira[/FONT]
[FONT="] [/FONT]
[FONT="]Es la boda de la que antaño en vida[/FONT]
[FONT="]En su boda viva murió en flores de sangre[/FONT]
[FONT="]Su blanco rostro se estremece como un espectro[/FONT]
[FONT="]Cuando el vals lentamente gira, cuando el vals diríase que llora.[/FONT]
[FONT="]MAX BLECHER, Cuerpo transparente
[/FONT]
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
...
Luis Cernuda
bailemos un vals, hermosa mujer,
he colocado las velas en un círculo especial
lo bastante pequeño para conservar el misterio
lo bastante grande para que el centro
quede lo más oscuro posible
a lo largo y a lo ancho de la vía láctea
nuestros pies removerán la arena
mezclada con nácar
giraremos lentamente contra las agujas del reloj
hasta el primer segundo del mundo
cuando solo existía nuestro círculo infinito e ínfimo
como el número mágico Aleph
entonces te entrarán deseos de llorar
los pájaros se posarán en tu hombro felino
y abrazados a esa lágrima
rodaremos por tus blancas mejillas
en un vals lento
silencioso
y sin fin
amen…
Varujan Vosganian, 2005
Un fuerte saludo
Tú apareces,
tú te desnudas,
tú entras en la luz,
tú despiertas los colores,
tú coronas las aguas,
tú comienzas a recorrer el tiempo como un licor,
tú rematas la más cegadora de las orillas,
tú predices si el mundo seguirá o va a caer,
tú conjuras la tierra para que acompase su ritmo a tu lentitud de lava,
tú reinas en el centro de esta conflagración
y del primero
al séptimo día
tu cuerpo es un arrogante
palacio
donde vive
el
temblor.
Rafael Cadenas
En la orilla
Esto es lo que verás en el mar
Buques como cabezas de ahogados con el cigarrillo aún en la boca
Soñando y fumando navegan a Estambul
En la orilla hombres como suicidas que se han librado de la muerte
Soñando y fumando pasean al atardecer.
A Pierre Minet
Yendo siempre adelante las sombras de mis pasos mueren
Como la trayectoria de un cometa de oscuridad
Y el asfalto a mis espaldas me suprime
Con todo lo que he sido y todo lo que he pensado
Como un prestidigitador
Destinado a escamotearme la vida.
Hay una sucesión correcta de casas
En este camino que no obstante
Ha de significar algo
Hay un cielo sin color sin olor sin carne
Sobre mis pasos sin importancia
Con los ojos cerrados ando en una caja negra
Con los ojos abiertos ando en una caja blanca
Y por más que me esfuerzo por entender algo
Pesados martillos me parten en la cabeza todos los pensamientos.
Max Blecher
* Gracias, Talmaci. No conocía a este poeta. Es magnífico.
[FONT="]Heme aquí soy tu perro de piel a rayas[/FONT]
[FONT="]Y dientes de espadas para morderte, para ladrarte[/FONT]
[FONT="]Heme aquí soy tu serpiente para tentarte[/FONT]
[FONT="]Con la manzana del sol envenenarte[/FONT]
[FONT="]Heme aquí soy tu rinoceronte vestido de payaso[/FONT]
[FONT="]Haciendo malabarismos para que rías[/FONT]
[FONT="]Heme aquí soy tu jirafa. Mayúscula[/FONT]
[FONT="]En el texto del día, léeme A[/FONT]
[FONT="]Heme aquí soy el águila del ocaso[/FONT]
[FONT="]Con mi corazón encendido en el pico como un faro.[/FONT]
[FONT="]Max Blecher
[/FONT]
igual fue la vida.
¿Qué hice?, ¿que tengo entre las manos?
Sólo desear, desear, desear,
ir detrás de los sueños
igual que un perro ciego ladrándole a los ruidos.
Jaime Sabines
La apariencia de acercarse la noche
la apariencia de hervir la tinta en mi pluma
la apariencia de estar vivos y encima movernos
la apariencia de estar nevando
la apariencia de la pesadilla de las cuatro de la mañana
la apariencia del papel
la apariencia de las apariencias y la vanidad de las vanidades
la apariencia desdoblada
la apariencia simplificada
la apariencia triplicada
la apariencia en Florencia
la apariencia nuestra de cada día dánosla hoy
y perdónanos nuestras apariencias
la apariencia de comprar una conciencia
la apariencia de vender las conciencias al por mayor
la apariencia del vacío en el firmamento lleno de aire azul
la apariencia del humo en el fuego
la apariencia de la Inquisición en todas las hogueras
la apariencia en Florencia
la apariencia del oro en la vejiga de la orina
la apariencia de inmovilidad en quien lleva muerto mucho tiempo
la apariencia de habitar en algún lugar del mundo
la apariencia en Mayencia
la apariencia inmóvil y quieta que aún colea
la apariencia la apariencia
la providencia la providencia
en Florencia en Mayencia
y la carencia y la carencia
Nicolae Prelipceanu, n. 1942.
[FONT="]Tus manos en el piano como dos caballos [/FONT]
[FONT="]De cascos de mármol[/FONT]
[FONT="]Tus manos en las vértebras como dos caballos [/FONT]
[FONT="]De cascos rosados[/FONT]
[FONT="]Tus manos en el azul como dos pájaros [/FONT]
[FONT="]De alas de seda[/FONT]
[FONT="]Tus manos en mi cabeza[/FONT]
[FONT="]Como dos piedras en una sola tumba...[/FONT]
[FONT="]Max Blecher[/FONT]
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Adios
" Ahora me voy afuera caminando
El desierto del mundo,
Y mis zapatos y mis medias
No me molestan.
Dejo atrás
Buenos amigos en la ciudad.
Dejemos que beban bastante vino
Y que luego se acuesten.
No crean que me voy
Desterrado la oscuridad exterior,
Como Adán y Eva
Olvida el mito.
No hay nadie
Que pueda expulsarme de aquí
Ninguno que pueda echarme fuera.
A menos que me equivoque
Sólo obedezco
La llamada de este canto:
Me voy... zarpo ahora!
Y podría volver
Si no me siento satisfecho
Con lo que he aprendido
Al haber muerto. "
Robert Frost
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Si ahora digo amor tal vez no diga
que la ausencia me mira del fondo de tus ojos,
que aquí estuvimos juntos, que fue hermoso
y que el sol conocía tu perfil de memoria.
Tal vez sea imposible que alguien sepa lo claro,
la luz que fue llevarte de la mano pequeña
como a un tallo mecido por un viento de música
hacia los territorios donde aguarda el silencio.
Y ya que estás distante,
qué pensarán los árboles
qué dirán las canciones,
cómo verá la noche mi soledad de río;
dónde pondrán su ronda los niños de la tarde,
adónde irán los pájaros sin tu risa y mi silbo
y la calle tan sola con sus puertas inútiles
y las sombras sin besos
y los perros perdidos;
ahora que la ausencia me interrumpe la boca,
ahora que me esperas tan allá de los niños.
Se nos ha muerto el año.
Yo le veo el invierno
hecho de un sólo frío,
de un solo tajo solo
a la mitad de agosto,
de una dura distancia...
larga, definitiva.
Porque de pronto sobran los barcos,
los andenes
y de pronto este rumbo ya no tiene sentido
como si nadie fuera hacia ninguna parte
o alguien hubiera muerto a mitad de camino.
Alguien.
Mi voz. Tu pelo. Las cosas que no dije.
La flor de tu vestido.
Se nos ha muerto el año donde dejé tu nombre
para que recobrara su condición de estío.
Ya no sé,
nunca entiendo estas precarias sílabas,
cosas que no recuerdo de pronto me dominan:
¿te dije que tenías la piel como de humo?
¿que de estarme en tus ojos me conozco el origen?
¿te he enseñado el misterio de los árboles solos?
¿sabes ya que tus manos son dos siestas dormidas?
No sé,
nunca recuerdo tanta distancia,
tanta canción que no he cantado cuando anduvimos juntos.
Me dolería mucho no haberte dicho todo
lo que llevo en la boca casi como otra risa.
Armando Tejada
" Qué sosiego volver,
hablarte,
abrazarte con mis miradas,
besarte la boca de tiempo
dónde el polvo seca la lágrima,
qué descanso poner mi oído
sobre tu madera encantada,
apurar las gotas de música
de la caja de tu guitarra,
recordar, preguntar,
soñar ahora que nada importa nada. "
José Hierro
[FONT="]¿Te acuerdas de cuando llegaste? La locomotora te zumbaba en la cabeza París París[/FONT]
[FONT="]Estaba oscuro y otras oscuridades acechaban en las calles y en el aire[/FONT]
[FONT="]Y tú te apretabas el gabán para que el viento de la noche no entrase[/FONT]
[FONT="]En el agujero abierto de tu pecho, en el abismo único de tu melancolía[/FONT]
[FONT="]Los bulevares estaban desiertos como viejos cementerios[/FONT]
[FONT="]Como jardines abandonados por los hombres e invadidos sólo por el silencio[/FONT]
[FONT="]Llorabas o te daban ganas de llorar, el cielo estaba cubierto, ese mismo cielo gastado,[/FONT]
[FONT="]Ese mismo cielo estrecho de tus tristezas provincianas, ese mismo cielo de estofa[/FONT]
[FONT="]Dejaste tus maletas en el hotel y tu alma en ellas[/FONT]
[FONT="]Tu alma hogareña envuelta cuidadosamente entre mudas perfumadas con albahaca[/FONT]
[FONT="]Para vagar por las calles sin alma, sin maletas, como un fantasma sin carne[/FONT]
[FONT="]Como una nube en el cielo de asfalto, informe y vaporoso como una nube.[/FONT]
[FONT="]Ibas por calles bordeadas de casas con las que te golpeabas las manos[/FONT]
[FONT="]Gesticulando como un loco, París París te zumbaban los oídos[/FONT]
[FONT="]Hasta que rendido con dolor de pies con dolor de cabeza y de espalda[/FONT]
[FONT="]Entraste en una casa iluminada como para una fiesta; era un burdel[/FONT]
[FONT="]…Una mujer rubia muy hermosa con medias como un desmayo[/FONT]
[FONT="]Te preguntó algo complicado, quizá muy agradable, pero no lo entendiste[/FONT]
[FONT="]Al fin y al cabo venías de un rincón perdido de Moldavia y unas noches antes[/FONT]
[FONT="]Habías estado cenando con tu madre, con tu padre y con tus hermanas[/FONT]
[FONT="]Ahí los espejos multiplicaban tu palidez, hacía calor, imaginabas afuera el otoño[/FONT]
[FONT="]Como una desilusión venida desde un rincón perdido de Moldavia con los vientos de siempre[/FONT]
[FONT="]Con las lluvias de siempre, con la consabida agua que cae del cielo a las aceras[/FONT]
[FONT="]Así era afuera incluso hacía más frío, estaba más oscuro, más desierto,[/FONT]
[FONT="]Llovía mansamente y tu sangre se paseaba como siempre por la carne de las palabras silenciosas[/FONT]
[FONT="]Era como antes y en la piel el placer de la muchacha rubia[/FONT]
[FONT="]Como un eco de diez mil años como una tumba tapada[/FONT]
[FONT="]Absurdo, alto, magnífico el recuerdo perruno en la lluvia[/FONT]
[FONT="]En la ropa, en el pelo, en el cerebro, en el cuarto de hotel que olía[/FONT]
[FONT="]Como la piel caliente y la seda del burdel, era París París la luz pálida[/FONT]
[FONT="]Encerrada en el cuarto de hotel y tú en la luz solitario pero todavía vivo[/FONT]
[FONT="]Estrechado por brazos desconocidos, por manos que en mitad de la noche[/FONT]
[FONT="]Calman la tempestad de tu sangre con gestos flácidos de muñeca de trapo[/FONT]
[FONT="]Era París París te fuiste a dormir tarde ¡Oh! Sumergirse en la almohada [/FONT]
[FONT="]En tu sueño de casa en tu sueño auténtico en tu sueño de cera.[/FONT]
[FONT="]Y solo en la madrugada cuando los rayos del sol con su límpido espectro[/FONT]
[FONT="]Irrumpieron por las ventanas con espadas en el espejo[/FONT]
[FONT="]Con olor a gasolina, ruidos de motor y pasos sonoros por la calle[/FONT]
[FONT="]Solo entonces tu alma al husmear la luz se animó un poco[/FONT]
[FONT="]Y tú la sacaste a tomar el aire como a un perrito a pasearla por calles desconocidas[/FONT]
[FONT="]En la madrugada blanca y clara de París.[/FONT]
Poema autobiográfico de Max Blecher (1934)
M. Blecher, enfermo de tuberculosis ósea, en el centro, en camilla, en el sanatorio de Berck-sur-Mer, Francia, 1930.
Si llegas al final del bosque
porque una luz proyecta tu camino
tú y ella habrán complotado
para que el horizonte sea un rumbo de agua
y no una senda con olor a tumba.
Si el bosque se ilumina con las voces
que la lluvia reparte a gotas llenas,
la sed de las espigas por las hoces
sea al mar de tu amor por las arenas.
Si el beso brota,
si la sangre grita:
refúgiate en la sombra
de luz de la poesía.
Julio Carmona
Para los que día a día me descubren algo nuevo. Un afectuoso abrazo.
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[FONT="]Amor falena de los puertos negros[/FONT]
[FONT="]Luz perfumada de los vastos trópicos[/FONT]
[FONT="]Pensar largo y sereno, rayo de luz, hiriente como el mar[/FONT]
[FONT="]Y el horizonte en llamas cerrado como una trampa[/FONT]
[FONT="]Amor urbano de sombras en calles con reverberos[/FONT]
[FONT="]Con palabras secretas en la muerte enterradas[/FONT]
[FONT="]Hojeando lentamente álbumes inútiles[/FONT]
[FONT="]Amor de tarde en inconcretas habitaciones cerradas[/FONT]
[FONT="]Amor con olor acre de barro y de semillas[/FONT]
[FONT="]Bajo la hierba como un caballo, en el verano preñado de trigos[/FONT]
[FONT="]Amor llorado en pañuelos o reído tranquilamente al sol[/FONT]
[FONT="]Con fina piel blanca o manos envejecidas[/FONT]
[FONT="]Amor red del mundo en la que los hombres atrapados[/FONT]
[FONT="]Danzan como payasos serios y enloquecidos.[/FONT]