He vuelto a verme tumbado junto a mi gato,
Viendo pasar la vida, olisqueando el tiempo.
Siguiendo mi existencia como si fuera un trazo
De la mano de un dios parco y ceniciento.
Las luces de esta alba ya se han ocultado,
No queda pena ni gloria en los versos que dimos
Fructífero es el árbol del desengaño,
Engañosas sus frutas, llenas de espinos.
¿Y qué puedo decir del tiempo que pasamos?
De las horas que perdimos, de esos besos grises.
De las noches que llenamos de sueños y halagos
Y los te quieros que quería y nunca me diste.
Qué puedo decir, si mataste el corazón,
Frío acero de adiós y de burla.
Qué puedo añadir, qué decir del amor
Que puebla esta herida que duele y supura.
No es que me queden recuerdos, ya no.
No es que me queden miradas, las robaste.
No es que me duela tanto, pues lo peor
Es que, al fin y al cabo, no me duele bastante.
Zaludoz
Comentarios
Impresiona que la espada del adios con burla no hiera "lo bastante" ... ¿como para no querer volver?
He leído por este foro, Tempercrow, que escribiste poesía, así, como en pasado. Pena da que lo dejases.
Un abrazo,
Sime