[Volvió a su casa tras una alocada noche de parranda, sobrio de alcohol, borracho de amor; quiso telefonear a Gema llevado de un impulso difícilmente descriptible, mas, no encontrando su número en el teléfono, decidió que la mejor forma de aliviar su dolor era sublimándolo en las siguientes, fervorosas estrofas.]
Ya en calma, ya en frenesí,
si
te conminara el calor
a lo mejor
con expresiones sinceras
me quisieras
algo otorgar que de veras
deseo, que es conocer
antes de en llamas arder
si a lo mejor me quisieras.
¡Ay, pobre, infeliz de mí!
Yo por ti
sufro la eterna erotema,
Gema,
y aunque no soy agorero,
me muero
porque en este afán postrero,
en tal hora cual me ve,
entiendas donde estés que
yo por ti, Gema, me muero.
Antes que el cabrón me infame,
dame
con gentileza y donaire
tu aire
junto con tu sentimiento,
con tu aliento,
que apenas vivo –¡no miento!–
consumido deste horror,
conque, ¡por favor, amor!,
dame tu aire con tu aliento.
[Llegados a este punto hizo amago de continuar en la solitaria labor, mas pareciole que las rimas tan atrevidamente plasmadas por su ingenio no eran más que grotescas e insulsas naderías carentes de mérito, y así, desconsolado por su insuficiencia y escaso arte, decidió retirar la pluma, reclinar la cabeza y esperar horas mejores. Antes, eso sí, trabó un postrer ovillejo con que acaso aligerar sus remordimientos.]
No tengo fe en que condone,
perdone,
tu voz limpia, dulce y digna
mi indigna,
chistosa, mezquina y lacia
audacia,
de ahí que, aun con la desgracia
que supone y la aflicción,
no espere que tu razón
perdone mi indigna audacia.
Comentarios
Nos hubiera privado de este poema, para gema, que hasta bonito le salio;):D:D:):p:p
Saludos.