Quisiera poner en precaución a todos los escritores noveles sobre lo que estan haciendo en Entrelíneas Editores o eraseunavez.org con sus responsables a la cabeza, que son Carmelo Segura Martínez y María Eugenia González Cintas, a los cuales, cuándo les envie mi manuscrito, me llenaron los oidos de halagos sobre mi libro y he caido en sus trampas, engaños, mentiras y un sin fin de descalificativos, que ha fecha de hoy, después de tiempo todavía no me han abonado nada de la liquidación que me tienen que hacer de las ventas, los cuales cuándo les llamo me dan largas, largas y largas, después de quitarme el dinero, no han distribuido nada, no han hecho nada de publicidad sobre mi obra, y encima tienen la cara dura de reirse de la gente con la cara de ángeles que tienen, son unos piratas y ladrones, eso sí, ahora con mi segunda obra espero tener suerte, la cual la he enviado a Ediciones Punto Rojo que me han tratado muy bien y pronto va a ver la luz. Después de ver en internet sobre ellos, he visto esto escrito por un periodista y espero que la gente esté avisada:
Reflexiones frente a mi teclado: Sobre el Mundo Literario
Antes de entretenerme en describir las actividades de esta empresa, voy a explicar unos conceptos por si el estimado lector no está familiarizado con el mundo editorial. Existen tres tipos distintos de compañías dedicadas a la edición: el primer tipo es la editorial de autoedición, en la cual, el escritor corre con todos los gastos de la impresión y maquetación de su obra así como la mayoría de los asuntos relacionados con la distribución y promoción; en segundo lugar están las de coedición, en las que estas tareas descritas anteriormente se costean de forma equitativa entre escritor y editor, y la tercera opción es la de las editoriales que no cobran por ninguno de sus servicios.
Se pueden encontrar muchas editoriales que se pueden encuadrar en la primera opción, como por ejemplo Atlantis o Autoedición, editoriales pequeñas en las que, desde el principio te están comentando sus condiciones y precios. Cuando un escritor acepta mantener contacto con este tipo de editoriales sabe que su obra no va a ser distribuída por las grandes superficies como El Corte Inglés o FNAC, porque no aceptan libros autoeditados. A parte de esta marea se encuentra Entrelíneas, una editorial que, como mínimo, es irónica. Se anuncia como editorial del tercer tipo, es decir, de las que el autor no paga, y se encarga, desde su página web, de tirar por tierra con calificativos como “estafadoras” a las editoriales de autoedición cuando, curiosamente, es una de ellas.
Según el portal El Pendenciero, ”el supuesto editor de Entrelíneas Editores, Carmelo Segura, que encima tiene el rostro de advertir en su web contra los tejemanejes de los de su calaña, sólo es un rufián que se aprovecha de las ilusiones y el trabajo de la gente”. Al entrar en su web, uno se encuentra con un decalogo extraordinariamente bien redactado en el que se avisa a los escritores noveles sobre los riesgos de editar en compañías poco serias en las cuales le obligan a uno a pagar por adelantado los servicios, sin ofrecer cobertura de distribución o un buen trabajo de maquetación. La empresa parece seria pero el Pendenciero denuncia que “e l modus operandi de este bribón es el siguiente: le envíes lo que le envíes, él te enviará una carta llena de halagos que demuestran que se ha leído tu obra. Después te citará para fijar las condiciones de edición.” ¿Y cuáles son las condiciones de edición? Pues un contrato que cumple, UNO A UNO los avisos en contra de editoriales aprovechadas que él mismo ha descrito: precios abusivos, ninguna cobertura de la obra, obligación del escritor de correr con todos los gastos…
No hubiese querido recalcar esta situación si no me hubiese encontrado con algunos casos de escritores confiados que mantuvieron relaciones laborales con esta editorial y salieron, como poco, escaldados. He aquí algunos ejemplos:
- La escritora Ruth Nova denuncia que al intentar mantener contacto con Carmelo Segura, editor de la empresa que comentamos, tras haber aceptado su contrato ”me ha colgado el teléfono. Al parecer dice que tiene libros en stock mios: Cenizas de Champán, pero no da un listado de los libros vendidos. No me extraña que la gente reviente de rabia. Yo he empezado mi conversación comentándole mi interés en publicar otro libro sobre una biografia de una persona, de publicarlo con una subvención de la Diputación de Cuenca que voy a pedir y que no está concedida y el gentuza de él sólo sabe decir que denuncie. Es tramposo, ladrón, mentiroso, amenaza a la gente, inculto, no sabe hablar, no entiende nada de literatura, es aprovechado y es falso.
- Por su parte, el literato Alan Parde explica que “como a todos, me enviaron una carta llena de halagos. En la carta me decían que les llamara para hablar del contrato. Les llamé a un móvil y me dijeron que pasara a hacer una entrevista. Como yo no vivo en Madrid, al menos tuvieron la delicadeza de no hacerme ir allí para firmar, así que me dijeron que me mandarían por correo el contrato. Pasados dos meses recibo una notificación de correos para recoger una carta. Para recogerla debo pagar diez euros. Cuando la cojo, veo mi manuscrito y el contrato.” El autor está escandalizado porque le hicieron pagar la carta y el contrato estaba ¡en pesetas! cuando ya llevaba el Euro unos añitos de andadura.
- Otro profesional que no pudo desvelar su nombre al encontrarse bajo amenazas respondió que fue “estafad@ por estos sinvergüenzas de Entrelíneas”.
- Un caso totalmente preocupante es el que relata Mónica: “Hablé con la persona que se me indicaba en la carta y que se presentó como co-editora. En nuestra charla telefónica le pregunté si lo que pretendían ofrecerme era un contrato de autoedición o co-edición y me dijo literalmente: somos una editorial pequeña, pero seria. Si no nos interesase tu libro no habríamos añadido la nota manuscrita. Nos interesa publicarlo. Nosotros NO HACEMOS AUTOEDICIÓN. Yo insistí en que no me interesaban ninguna de las dos posibilidades que le había mencionado y ella volvió a tranquilizarme. Le pregunté ¿de qué tipo de contrato estamos hablando? ¿no podrías enviarme una copia por mail o por correo? No -me contestó-, tenemos distintos modelos y preferimos tratarlo personalmente. Yo soy de Barcelona y esta editorial está ubicada en Madrid, así que compré dos billetes de avión y me presenté allí el día indicado. No os contaré en detalle cómo fue la entrevista porque daría para varias páginas, resumiré lo importante. Me ofrecieron un único contrato y cuando pregunté dónde estaban los diferentes modelos me dijeron que solo trabajaban con uno, el que tenía delante. Adjunto iba el presupuesto: 300 ejemplares a 3.460 euros. El 30% de inmediato y antes de la entrega de los libros (a mí me daban 50), el otro 70%. No invertían ni un solo euro en la novela, todo iba a mi cargo. No se trataba de una coedición, se trataba de una autoedición en toda regla, una de las cosas ante las que te previene el decálogo que adjuntan a todos sus correos y que se encuentra en su página web: Érase una vez.”
- Otro caso similar es el de Carlos, quien relata que “unos meses atrás tuve un “encontronazo” con esta “cutre Editorial” llamada “ENTRELINEAS EDITORES”. Quedé muy sorprendido del nivel de engaño y estafa al que pueden llegar algunas personas. Me ofrecieron un contrato increíblemente abusivo en el que el único que arriesgaba algo era yo, y no solo dinero, también prestigio y mi propia obra.”
- Jorge, por su parte, comentó, no sin tono melancólico, que leer las historias de esta pobre gente ”me trajo muchos recuerdos, ya que cuando terminé mi primera novela, yo también piqué y envié el manuscrito a la citada editorial, que ofrecía una lectura en treinta días (más tarde supe que cualquier editorial mínimamente seria suele tardar del orden de tres o más meses en evaluar un manuscrito) y asesoramiento gratuito y sin compromiso.
- Leyendo las historias de otra gente que picó con esa editorial, he de admitir que tuve suerte. Hay personas a las que les han dorado la píldora, les han jurado y perjurado que el contrato no iba a ser de autoedición y al final, les han hecho ir hasta Madrid (con los consiguientes gastos y molestias) para acabar poniendo ante ellos un contrato de autoedición. En mi caso, me respondieron a los veinticinco días con una carta en la que ensalzaban mi obra y un contrato en el que me pedían 4000 € y pico por una tirada de 300 ejemplares. Vamos, que yo corría con todos los gastos, hacían una mierda de tirada, y se limitaban a hacer una presentación. Y nada más.”
- Por último, Milenia no tiene reparos en describir la firma del contrato con Entrelíneas de “caer en la trampa” y aconseja a todos los escritor que “lo pongan en manos de un abogado, porque la Ley de Propiedad intelectual está para algo. Eso para empezar ya que no sólo incumplen esa ley. Si tenemos en cuenta la falsa publicidad de la web de Entrelineas, el reiterado impago a los escritores con falsas excusas, y hasta la supuestas tiradas de ejemplares de los que el autor no se entera, la cosa es de Juzgado de lo penal.”
Comentarios
Nunca está de más saber de antemano quienes son esta gentuza, para no caer en la misma trampa. Muchas gracias por compartirlo con nosotros.
Siento mucho lo que te ha pasado, Autora321, y espero que tengas mucha más suerte con el segundo libro.
Saludos.
Esto del digital un día se acabará, pues los tiburones considerarán que es negocio.
Lo de Entrelíneas. Madre. Ver para creer. Viviendo de las ilusiones de los demás.
Saludos
Alexander Zárate
[email protected]
Vanessa Requena
http://alotroladodelasllamas.wordpress.com/