Celebro que existan las comillas
Cuando hablo del “alma”,
-y sobre todo si hablo de la tuya-
celebro que existan las comillas,
para que no creas que hablo desde el cielo,
o desde el previo purgatorio
por persistir en el pecado de quererte.
Cuando te digo que lo que busco
y deseo no es tu envoltorio precintado
-o puede que también- sino tu “alma”,
me alegro de que existan las comillas,
para que sepas que apunto a lo posible,
y no son mis fantasmas –o puede que también-
los que me incitan a buscarla.
Y, por si acaso tu “alma” temiera un desvarío
de mi mente en este empeño,
y en la mirada viera atisbos de deseo,
también voy a ponerle comillas al “fantasma”.
Comentarios
Un saludo.
A veces creo que escribes desde "el cielo"....
Un abrazo
Juancho: Gracias por tu celestial apreciación.¿Desde el cielo?...Pues, como decía una vieja canción : "espérame en el cielo, cariñito adorado"...
Espero haberte hecho sonreir.
Un abrazo