Mis ojos se abrieron lentamente, creí estar en mi cuarto despertando de una pesadilla ya que la oscuridad reinaba, además de que estaba recostada en una cama. ¿Acaso había sido un sueño?
Una puerta se abrió, y pude distinguir una silueta. Estaba segura de que era Damián. Yo aún seguía bajo los efectos de la droga por lo que no pude levantarme, pero aún estaba consciente de todo lo que pasaba a mí alrededor, consciente de que Damián estaba desnudo.
Sin decirme nada, se acostó a mi lado y me dio un cálido y suave beso, mientras me iba despojando de toda mi ropa rápidamente. Ese beso era fenomenal, pero lo que menos quería era disfrutarlo, aún así no podía moverme mientras Damián terminaba de desnudarme.
Ya desnuda me dijo al oído:
-Tranquila Ceci, esto vas a disfrutarlo mucho, te lo aseguro
Intenté gritar, pero mi débil voz era bloqueada por ese dulce beso que me quitaba el aliento. En ese momento, Damián separó sus labios de los míos y comenzó a besar todo mi abdomen, bajando directamente hasta mi vagina.
No podía creer lo mucho que estaba disfrutando el momento, por más que lo odiara, mi cuerpo estaba disfrutándolo. Damián se topó directamente con mi bonita cueva, por lo que no dudó y comenzó a meter su lengua. En ese momento sentí que mis ojos salían, mis manos apretaron fuertemente las sábanas, y mi cuerpo vibro como una locomotora. No podía evitar gemir una y otra vez mientras esa lengua exploraba mis labios vaginales, provocándome explosiones de placer. Hasta que no pude soportarlo más y le di lo que tanto buscaba, le di mi primera corrida.
-Bien hecho mi amor, lo has hecho muy bien, por eso te voy a dar un pequeño regalo- Me dijo Damián mientras sacaba un enorme consolador por debajo de su cama.
-No lo hagas, por favor…. –decía yo mientras Damián me levantaba de la cama.
Con una serie de movimientos, Damián me levantó de la cama, se colocó detrás de mí, y tomó mis manos mientras en estas reposaba el consolador.
-Ahora Ceci, quiero que metas ese consolador muy profundo en tu coñito- dijo Damián mientras pasaba sus labios por mi cuello.
-Jamás….- dije suavemente
-Bien, entonces tendré que darte una pequeña ayuda- decía Damián entre risas
Sus manos comenzaron a apretar las mías, para evitar que soltara el consolador. Yo estaba demasiado débil, no podía mover mis manos mientras eran guiadas hacia mi vagina. Ahora mis manos estaban siendo controladas por Damián.
El consolador entró directo en mi vagina, mientras yo lloraba, Damián rápidamente usando sus manos y las mías, metía una y otra vez ese enorme consolador mientras besaba mi cuello.
Sin siquiera pensarlo, Damián pegó su enorme miembro a mi culo, pero mientras trataba de alejarme de este, el consolador entraba más profundo. Fue cuando me rendí y recargué mi cabeza en los hombros de Damián; ahora estaba a su merced.
Sentí su enorme polla caliente, entrando en mi ano, entonces en ese momento gemí como nunca hubiera imaginado en mi vida, siendo penetrada por diferentes lados, sin poder evitar correrme. Después de unos cuantos minutos el calor en la polla de Damián era insoportable, podía sentir toda su pasión en nuestros cuerpos sudados, hasta que llegó el momento en que se corrió dentro de mi culo, mientras su semen chorreaba por mis nalgas, mis fluidos lo hacían por mis piernas. Ahora parecía una gotera.
-Ya…no….mas….por favor- dije yo entre gemidos
Y como por arte de magia Damián me quitó el consolador empapado, sacó su polla igualmente mojada y se sentó en la cama mientras yo caía al piso por el mareo.
-La pase muy bien contigo amor, hablaremos cuando despiertes- me dijo Damián
Noté que se acercaba a mí con una inyección en sus manos, lo que me obligó a arrastrarme como un vil animal en busca de una salida, pero fue inútil, Damián logró inyectarme.
Después de unos 6 o 7 minutos, mis ojos se cerraron, dejándome de nuevo en los brazos de Morfeo…
Comentarios
parece violacion, porq vos decis "por favor no mas" ... nose y como que tambien decis que el te inyecta algo..