Así, a lo tonto a lo tonto -que es como más divertidas salen las cosas-, ha surgido en el chat la propuesta de hacer un concurso de microrelatos.
Probemos si funciona y participáis de lo que solo será un juego sin más trascendencia que la de escribir unas líneas, para que luego puedan ser votadas.
Bases Generales:
1) El ganador de la edición anterior se encargará de convocar la siguiente.
2) Los microrelatos tendrán una extensión de entre 150 y 200 palabras (éste punto podrá ser cambiado por el forero que vaya a encargarse de convocar el certamen siguiente; es decir, el ganador de la edición anterior).
3) El tema lo propone también el forero que convoca el concurso activo.
4) Se establecerá un plazo de dos semanas para presentar los relatos y otras dos para que sean votados.
5) El voto será por encuesta o directo, dependiendo de lo que estime más conveniente quien convoque el certamen en curso.
6) Siempre es preferible que lo presentéis con vuestro nick habitual, porque fomenta la competitividad, en mi opinión. Pero bueno, como queráis.
Bases específicas del primer certamen:
Tema: Aventuras y desventuras de un gato castrado; Bueno, o de quien sea, pero tiene que haber un gato castrado en el relato, porque es así como surgió esta aventura en el chat.
Por lo demás, mucha libertad.
Esas plumas, bien afiladas. ¿Participáis?
¡Suerte!
Comentarios
Y así reencontré el sueño plácido, lamiendo el sexo de Luna...
Interesante propuesta Nekanne,
Pronta respueta Mishimo.:)
mishimo, eres un cachondo... ¡Bien! ¡Me ha encantado!
Y he visto a XuXuna por ahí, estupendo; al final habrá participación, seguro.
Una pequeña y feliz Helena esperaba respuesta tras posar suavemente sobre la cama el gatito que dormitara poco antes, anestesiado aún, entre sus dulces brazos. Desvié mi mirada de la suya como siempre que intentaba evitar que le llegara mi disgusto ante la perdurable crudeza de la vida; ese digusto que Helena sabía intuir, pertinaz, más allá del acolchado que pacientemente hilaban mis palabras para ella, con esmerada falsedad.
Sin descifrar qué provocaba más mi desazón, si la inocencia de Helena o la suave bolita de pelo, blanca y miel, que descansaba inerte sobre la colcha tras la obligada operación que lo habilitaba para ingresar en un hogar que lo libraría de una muerte segura, neciamente me prometí compensarle de algún modo por la mutilación sufrida.
Ha dicho el veterinario que si quieres también podemos quitarle las uñas, añadió Helena en su ingenuidad, algo perpleja tras haber escudriñado mi rostro. Así fue como me brindó la oportunidad de dejar salir mi indignación y apaciguar mi conciencia, tras el leve escalofrío que recorrió mi espalda.
¿Un gato sin uñas? ¿Dónde se ha visto? ¡Qué barbaridad!
A nuestro gatito nunca le haríamos una cosa así.
Dice la historia de mi país que nació en cuna de paja y vivió defendiendo férreamente sus ideales: el amor al prójimo como a sí mismo. Murió bajo circunstancias extrañas y desconocidas. Aunque nunca aseguró ser Dios, estoy seguro de que en su interior existía la conciencia de que Él era y es real.
Hoy solo alimenta el recuerdo de adictos, prostitutas y prostitutos que por aquel lugar hacen sus andanzas, además de los que pasan desapercibidos como yo. Un nombre más en el baúl de los recuerdos, quizás para hacer recordar a los que pasan por allí que para el pobre siempre existirá la esperanza y que lo más importante es dejar a un lado los prejuicios para comenzar a amar al prójimo como a sí mismo.
-Buenos días. Tengo hora a las 10.
-¿Nombre, por favor?
-Susana. Es para una castración.
-A ver... Ah sí! Un gato, ¿verdad?
-Sí, aquí está -levanté el transportín y lo deposité sobre el mostrador-.
-Un siamés precioso -sonrió-. Antes de pasar con el veterinario, debo rellenar la ficha de su mascota. A ver... ¿Nombre del animal?
-Rocco.
-...
El chico del mostrador me miró fijamente y sonrió de oreja a oreja. Fue entonces cuando me di cuenta que no elegí el mejor nombre para mi mascota...
¡Qué bueno!. Me ha gustado el micro y la ironía que le has puesto.
Un beso, guapa.
esantiago, también me gusta tu micro... pero... ¿Dónde has dejado al gato?
Hola Xuxuna , bienvenida:D:p:)
Buen relato se estan gastando todos, me gusta leerlos:D:D:p:p:):)
¿Podrías cambiar alguna línea e incluir un gato castrado, aunque sea de pasada?
O presentar otro, si te resulta más cómodo -que por cierto, no lo he dicho, pero cada forero puede presentar más de un microrelato-.
Un saludo, esantiago.
La gatita Luna solía pensar en gatos intrépidos mientras su consorte, el gato castrado y orondo, que se había prestado a solazarla en las noches tórridas de aquel verano, lamía su sexo. Tan dócil y obediente como si de un animal doméstico se tratase.
Soñaba con el aguerrido Leo, mientras afilaba sus uñas contra un naranjo amargo y Leo vino. No era la primera vez que deseaba que ocurriera algo y se consumaba.
Era una noche bruja. Estrellas guiñándoles, beodos serpenteantes en las férvidas calles, hembras convidando a un rato de disfrute. Humanos bañando el ardiente asfalto para aligerar el calor. Neumáticos bramando, ávidos por destriparlos, que sortean con la premura propia de los felinos, en una huída loca.
Las palabras de Leo le provocaron una leve punzada de placer en el estómago.
-Vámonos por los tejados, allí te gozaré-
Maullaba mientras la penetraba obstinadamente, horadándole las entrañas, las uñas ensartadas en su bruñido lomo y los incisivos abriéndose paso en su carne. Maullaba a la luna bregando con la náusea que subía por su gollete, una luna esplendorosa de carnes plateadas, tan oronda y serena como su gatito castrado, con el que en ese preciso instante añoraba retozar mansamente.
Que luna tan infiel, buen relato,
Al final ésto se va a poner animadísimo.
A ver si enredamos a Brisne, belize y alguna gente más para que se apunten al certamen.
Y de los habituales de este foro... ¿Qué?... ¿Nadie participa?
(amparo, Absenta es una chica.
Hola Don tacker, bienvenido:p:D:)
Ví la cara de una mujer y un gato, que me miraban desde una ventanita que estaba en la parte de arriba de la pared.
Cuando esto ví, se me pusieron los pelos de punta, pues a pesar de ser una niña no podia imaginarme que alguien fuera tan alto como para mirarme desde esa altura, sin más, muerta del miedo, salí corriendo de esa casa, hasta llegar a la mía y le conté a mi madre lo que había visto.
Entonces, ella me contó la historia de la señora y su gato:
Resulta que la dueña de esa casa viviá ahí con un gato, pero se le había vuelto muy callejero, decidiendo ella castrarlo y en medio de su desespero, el gato la agredió, quitándole la vida, pero la señora tampoco lo solto, asfixiándolo, desde entonces andan por ahi flotando, asustando a todo el que se les atraviese.:eek::eek::eek::eek::eek::eek:
Objetivamente, según él, había sido la envidia de la especie, el cénit de la evolución, el orgullo de Darwin, y ahora, ápatico, tumbado en el sillón, veía la televisión mientras echaba de menos su vida anterior: peleas con otros felinos, gatas bien formadas, algún que otro pobre raton que le suplicaba clemencia,
¿Qué derecho tenía aquel despreciable humano, al que había considerado amigo, a robarle la libertad?¿Por qué esa represion injustificada de sus instintos? ¿Acaso no podía ser el dueño de sus actos? Estaba siendo empujado a una vida de sedentarismo de forma injusta y por un momento se sintió como Alex, el protagonista de la Naranja Mecánica.
Entonces, no sin cierta amargura, comprendió: el humano nunca había sido su amigo, sino su AMO.
Church, furioso, ardió en deseos de venganza... pero siguió viendo el televisor.
Ha sido tal el escándalo originado que el mundo gatuno se enfrenta a una de sus peores crisis sociales: hay grupos cada vez más numerosos de gatos castrados manifestándose violentamente por la ciudad por lo que consideran una violación de su dignidad, con pancartas como “Ya es suficiente con estar castrados, como para encima aguantar que una gata licenciosa nos humille”; en contra tenemos el grupo de las gatas, lea y no se asuste lector, que ahora quieren ser zorras.
Las gatitas de las mejores familias quieren renegar de su raza inmemorable para convertirse en zorras. Por esta y por muchas otras razones este comité disciplinario ha decidido tomar cartas en el asunto:
Luna será castrada, anatematizada y proscrita.
Pueden parecer medidas duras, pero es por el bien de la sociedad gatuna.
A pesar de que recordaba con diáfana claridad su última escapada, tuvo la extraña sensación de que no había sido anoche. Una parte de su mente le impedía acceder a algún acontecimiento traumático; otra, pugnaba por intentar descubrir qué había pasado. Pero el esfuerzo sólo conseguía aumentar su desazón.
Mientras atravesaba la verja camino al cercano descampado, como tantas veces había hecho en sus dos años de vida, el recuerdo le transportaba hacia esas noches cargadas de aventuras. ¡Cómo disfrutaba vagabundeando durante horas en aquel territorio marcado, cazando por placer, peleando agresivamente con otros gatos para ostentar la supremacía y mantener su dominancia, y teniendo controladas a cuatro hembras! Definitivamente, se consideraba un gato con casta, y eso le llenaba de orgullo.
Caminaba con dificultad, como si un peso excesivo cargara sobre su lomo. Cuando se encontraba a escasos metros del resto de felinos, tuvo conciencia de ese recuerdo que, hasta entonces, su mente trataba de enterrar: ¡había sido castrado!
Dio media vuelta, cabizbajo, y se sintió el gato más desgraciado del mundo.
El día de mi castración fue el peor de mi vida.
-No hay otra manera – dijo mi dueña
Y yo volví de la clínica con lágrimas en los ojos y el corazón destrozado mirando mi saco vacío, sintiéndome muerto. Adiós a los hijos futuros. Ya sólo podía comer y dormir. Mi ímpetu vital se murió al corte del bisturí.
Pensaba al salir del trasportín que ya nada podía hacer cuando te vi, allí sentado, esperándome. Tus ojos , tu cola roja encrespada y esos cuernecillos de diablito travieso. Me guiñaste un ojo y desde ese momento robaste mi corazón.
Ahora paso los días adorando tu sonrisa, cuando me llamas desde lo alto de la cama y me haces el gato más feliz de la tierra, con tu culito en pompa y esa colita que acaricia mis bigotes.
Ya no sólo como y duermo como temí. Sé qué estaremos juntos hasta el fin de mis días y el de tus noches.
Esto se está poniendo interesantísimo.
DonTacker, que el mínimo de palabras son 150, hazme el favor de añadir líneas a tu micro para que pueda cumplir con las bases, despistaillo...
amparo, tienes razón, somos chateros que hemos irrumpido en este foro a causa del improvisado concurso que surgió en un canal de literatura, así por casualidad, entre las risas de una conversación.
Disculpad lo de las presentaciones. Yo creo que con el tiempo más de uno y dos participantes se quedarán aquí y ya se irán presentando poco a poco; casi todos ellos son conocidos en el canal (#literatura del Irc Hispano)
Y el tema del canal de ese chat y el de este foro es el mismo, así que creo que este movimiento de gente, que puede ser en ambas direcciones puesto que la participación en ambos lugares es compatible, puede enriquecer ambos espacios.
Estaría bien también que los habituales de este foro participasen como tú lo has hecho, amparo; para irnos conociendo ambos grupos.
Notas:
-Cuando finalice el plazo para presentar los micros, sacaré todos ellos a un nuevo hilo para las votaciones. En ese nuevo hilo solo estarán los textos, uno detrás de otro, para facilitar la relectura y votación.
-esantiago y DonTacker, por favor, modificad un poco vuestros micros para que puedan entrar en el concurso.
Sería preferible que antes de participar leyéseis todos las bases; me disgustaría mucho -de verdad de la buena- tener que descartar micros por no cumplirlas.
Gracias a todos por vuestra participación.
La navaja le había atravesado la ingle, describiendo una parábola hasta el escroto. ¡Maldita puta! Me asquea la gente que no sabe terminar lo que empieza. Entonces llaman a Lolo.
- ¡LLevádselo a Lolo!
Si le sirve para mear dará gracias. Al gato de Estefanía le quedó más abultado. Ni Cavadas arreglaría esta carnicería.
Nota: a partir de aquí, estas palabras forman parte del relato como un mero añadido para cumplir con una de las normas de las bases, la que dice mínimo 150 palabras. Si hay que cumplir con las bases del concurso, se cumple. No queremos saboteadores.
Gracias por respetar las bases en cuanto a la extensión mínima del micro.
¡Un puntazo ese final! Jajaja
Perfecto.
Es la primera vez que participo en algo asi, esperamos que algunos más se unan, es muy divertido:D:D:p:p:):);)
Sería estupendo que participaseis foreros habituales de este espacio, en ese sentido opino como la cordial amparo.
Saludos, Starks.
En aquel mundo era feliz, yo mandaba y a la vez me dejaba llevar por los sentimientos mas ocultos que jamás pense que podria tener, respiraba y era feliz, no había sufrimiento ni desgaste, simplemente me sentia completo.
Valdría la pena despertarse? yo pensaba que no, quería pensar que donde estaba en este momento era el lugar donde siempre había debido estar, en sintonía con mis ilusiones, pero debía despertar.
Finalmente, desperté, abri los ojos y vi que había vuelto, que estaba otra vez fuera de aquel sitio maravilloso de donde nunca debí salir, la paz y tranquilidad que allí reinaba se había acabado.
Que debía hacer, sentirme afortunado de poder soñar cada dia o por lo contrario resignarme a mi suerte y tratar de vivir la vida que me había tocado de la mejor de las maneras posibles?
Tratando de pensar sobre esa decisión, escucho de fondo el maullido de un gato ¿Lo estarán castrando? si es así ya hay alguien en peor situación que la mía pensé...
Salir a ronronear por los tejados, pasear mi cola por los barrios altos de la ciudad. Pestañear mis párpados cada vez que Felino, mi gato vecino, asomaba sus orejas tras la ventana de la terraza.
En aquellos pisos de Pedralbes, casi podíamos vislumbrar el mar.
La tarde de nuestro encuentro fue ideal. Mi ama, Canndy, me llevó a mimar; uñas, peluquería y algún que otro manjar.
Llegando a Manuel Girona, empecé a encontrarme mal. A lo lejos vi moverse una cola. Era blanca. Ya entrando en el portal, Canndy dijo; espera Absenta, yo también subo.
En el ascensor, nos encontramos con Felino, escuché que venían de un lugar oscuro y horroroso. Felino apenas me miró, ni tan siquiera me sonrió... Jamás supe qué pasó con Felino.
Aún le veo, tras la ventana, sus ojos ya no me invitan a pestañear, ha cogido bastante peso, y su mirada parece de muerto.
En los callejones de la ciudad, a la luz de las farolas, no existen diferencias entre los seres que pululan alrededor de la basura, la aventura, sobrevivir . El paisaje cambia y se llena de personajes de aspecto siniestro, con pasos lentos y pesados, en ronda nocturna
Desde donde se observa a la luna, en los tejados y expectantes, el habitante de las calles se conforma como público que no atiende a entender que pasa en su reino de cubos de desechos.
En silencio se firmó un pacto y en él, un orden jerárquico. ¿Los perdedores?, los moradores de la noche, los que bailaban sus colas sibilinamente al son del saxofón. Ya no se escucha la música y anhelan con ansiedad las sobras del festín, de aquellos que se pasean por las secciones de aquel improvisado hipermercado callejero de reflejos en latón, tal cual gato castrado de vida, en su carrera hacia la supervivencia...
A los ojos de los viandantes, el horror de la pobreza inunda las calles de indigentes anónimos y la inquietud de no saber cuando les tocara compartir como gatos, aquel exquisito manjar a la luz de las farolas.
.
Todo eran pupilas sobredimensionadas. Miradas ovales amarillentas y verdosas, y maullidos chirriantes rompiendo la lógica de mis horas. Bajo las sábanas pude percibir cientos de iris dilatados como en la noche más apagada, sin ranuras, ostentosos, casi cruzando la tela. ¿Esperando cautelosamente un leve movimiento mío para abalanzarse y disolverme con la vista?
.
Aguardé, casi sin respirar, el final de la rebelión de los “desposeídos” de sus bolsas seminales. La tripa me dio retortijones dejando escapar un eco traicionero. No pretendí delatar mi presencia. Me reiteré en la inmovilidad, debía permanecer quieta, o morir, antes que esos bichos bigotudos se encontrasen con mi mirar.