He resucitado.
Ahora duermo, descanso y quizás sueño,
tú acaricias el tiempo con un leve silbido,
y frágil, casi rota, me despistas,
lista y olvidadiza como las horas,
apagada y reluciente como la noche, como el ruído,
para volver a ser pasto de los gusanos,
como antes, y muertos, correr bajo tierra.
Marcas el compás y me das la mano,
para que no pierda el ritmo,
finges que no te importa y disimulan tus ojos
mientras tiemblan tus piernas.
Pero yo no tiemblo,
dejo que una agresiva felicidad
se apodere del momento,
mientras, teñidos de azul, volamos.
Y vuelvo a resucitar,
con las hojas, con tu mano, con tu adiós,
añoro los gusanos y me deslumbra el Sol,
porque ya no oigo tu silbido,
porque vuelvo a ser persona y la razón, descalza, me oprime.
Comentarios
Y principalmente tu poema se lleva una expresión determinante y absoluta:
simplemente: "aaah, ¡Que Bonito!".
Saludos.
Saludos.
espero poder leerle otra vez, saludos atentos.