El amor forma parte de mí, de ti… De todo mundo y es como una corriente que electrifica, que mata, que excita, que mueve partículas… Que incentiva ese palpitar que me lleva a suspirar y a querer gritar apasionadamente, con esa fuerza en el pecho que me que duele pero no lastima, que crece sin medida, que se agudiza con los días pero que genera sonrisas en largas noches con melodías escondidas que brillan en mis pupilas cuando en mis recuerdos miro tu sonrisa… Con partituras repletas de hermosura me acompañas en cada nueva locura desenfrenada que solo quiere ser expresada con la prosa, con la poesía o hasta con alguna loca melodía con algo de rima… Me decido a dejarte atrás pero el maestro de ceremonias que es mi obstinado corazón exige que siga tocando con más fuerza, con más entusiasmo, porque el concierto no ha terminado… y entonces me lastimo y se quiebran en mis manos todas las palabras escritas que no han sido leídas por los ojos que motivan la armonía de las dulces melodías sin rima… Entra la métrica con la rima e intenta ponerle lógica a lo ilógico de mis poesías que no son poesías sino prosas sin sentido traídas del centro emocional que exige continuar con la transmisión de expresar todo aquello sentimental que es la filosofía de vida que he decidido implementar, pero ya el coro no quiere cantar porque está cansado de gritar y de tantas notas altas, pero los violines no quieren callar y la viola y el chelo siguen el compas de un palpitar musical con rima pero con letras sin melodías que solo en mi mente puedo escuchar cuando tu estas… Pero el público no está y sigue la canción tocando para mi corazón que solo quiere mandar y mandar sin cesar, incrementa la velocidad y se hace tan rápido que ni yo misma me puedo escuchar, las melodías se incrementan y mi cara se pone tensa por la velocidad de pensamientos que intentan descifrar lo que la orquesta intenta tocar a máxima velocidad, pero va tan veloz que no puedo reconocerlo sino cuando ya está muy avanzado y no puedo plasmarlo porque mis manos no dan para tanto… son tantas palabras, que me meten en un aprieto y no hay un solo momento en el que pueda parar para descansar, solo seguir escuchando y sintiendo las melodías de esta loca orquesta que no tiene ganas de terminar sino mas bien quiere cambiar a algo inmejorable porque es el amor lo que le motiva aun mas a querer avanzar, aunque ya todos quieren parar por el cansancio generado por tanto amar, una melodía exhausta y abrumada es la que se escucha a lo lejos en aquel oscuro pensamiento que ya no sigue a la prosa expresiva ni a la poesía con rima, sino a esa emoción interna que es la única que motiva al corazón a querer cantar, y tocar, y tocar, y tocar para un público sagaz, imaginario totalmente pero que se alegra por el brillo que le muestra el vibrar de las cuerdas que solo tocan porque así lo ha mandado el corazón, que cree que ve una sonrisa que pinta tu rostro al leerme, una emoción que sientes y una respiración alterada quizás no descifrada que sientes por leer palabras sin rima, sin melodía que nacieron un día en el que por ti yo sentía. La orquesta cansada que solo interpreta lo que muy dentro de mi llega y retumba con la locura de esa verdad hedonista que es antagonista de lo que las cuerdas un día sentían por otra cosa que no era mentira, sino una verdad vacía ansiosa por escuchar una verdadera melodía plagada de ironía, tanto como una mentira que intentara ser poesía, que en intentos quedo porque esa jamás llego hasta que de repente apareció la absoluta verdad que al corazón motivo a tocar y tocar sin parar, sin escuchar, sin pensar… Tocar día y noche para nadie más que para sí mismo y su imaginario publico que con gran ovación entre líneas lo emocionan a continuar, a interpretar mas y así mis manos ya no quieran escribir, lo harán porque de alguna manera debo drenar tanta vibra fascinada de poder salir a brillar y quizás poder a alguien en algún momento emocionar.
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