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Atormentado cuando voy a morir

cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
editado julio 2016 en Promociona tu obra
[FONT=Eras Medium ITC, serif]A modo de prólogo[/FONT]
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[FONT=Eras Medium ITC, serif]La vida y la muerte se encuentran tan próximas la una de la otra que, apenas nos dé por tirar la toalla, inmortalizarán ese consabido pacto inexorable[/FONT]
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[FONT=Eras Medium ITC, serif]Los abigarrados sucesos acontecidos en la vida del doctor en Medicina Alejandro Ceballos Palacín, Alex, personaje principal de esta obra, son prendas suficientes para definir palmariamente a un hombre atormentado. La infancia, la juventud, la adultez, el amor en su máxima algidez y posesividad_, la castidad exacerbadora, y, sobre todo, el poco caletre para saber navegar en el mar de la vida, dieron macabramente al traste con una aún joven existencia, en la que se presumía, mínimamente, longevidad.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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[FONT=Eras Medium ITC, serif]De este bagaje, abundante en hiel y en absoluto singular, saqué la idea para escribir [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]Atormentado cuando voy a morir[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif],[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] un libro que contempla pasajes toscos, pero sin que dejen de estar patentes en esa parte de la sociedad que se siente identificada con ellos, que, por suerte o por desgracia, la viña del Señor es un maremágnum, haberla hayla.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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[FONT=Eras Medium ITC, serif]Todo ello comienza, matizando, en una niñez gélida, poco feliz; una muchachez alborotada, por la vida y por sí misma; una adultez primitiva y fanática; y, más que nada, una forma de conducirse del tal Alex, que no se acierta a poner en pie si obedece a alguna de éstas tendencias, o a todas, si hay predestinación, o si su subconsciente era el mejor de sus fans.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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[FONT=Eras Medium ITC, serif]Pero es preciso puntualizar que de mi libro he tratado de extraer la parte positiva, y es por ello que se me antoja que la andadura de Alex puede ser enciclopédica, modestia si cabe aparte, para toda esa gente que se halla inmersa en una vorágine similar, sabiendo de antemano, no obstante, que en el difícil caminar de la vida surgen, súbitamente, todo tipo de cosas, muchas de ellas inesperadas, que no se saben o no se pueden digerir.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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[FONT=Eras Medium ITC, serif]Aún todo eso, como humano y como autor de este libro tengo que ser tolerante en comprender el estado de ánimos del lector. No siempre se está en disposición, por ignorancia, por poca edad, por malos entendidos o porque se 'cierren las persianas’ en los momentos claves, para saber elegir el lado bueno o el menos malo de las cosas, que en definitiva es lo que contribuye, decisivamente, en aumentar el grado de experiencia en las personas.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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[FONT=Eras Medium ITC, serif]Finalizo ya añadiendo que quien espere encontrar en este libro la estúpida apología de la jactancia o el elogio de las bajas pasiones, que a Dios gracias nos habitan, que no lo abra; que no lo abra quien no recele de las trampas de la vida, y tampoco quien diga que no ha cometido un solo error. Yo, de mis errores me siento orgulloso, por sus lecciones provechosas, pero no tanto de mis aprendidas y ejercidas virtudes para culebrear en la selva de la vida. Empero, no voy a caer en la fácil tentación de alabar los unos o de censurar las otras.[/FONT]
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Comentarios

  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]1[/FONT]



    [FONT=Eras Medium ITC, serif]No he sido un hombre feliz. Ni siquiera he llegado a saber concretamente en qué consiste la felicidad. A lo largo de mi vida he tenido la ocasión de conocer a gente de diversos pelajes y he podido comprobar que el bienestar moral puede aglutinarse en torno a las cosas más inverosímiles y contradictorias. Infinitos son los cebos que el hombre se pone para cazar esa utopía de la felicidad. A mí, siempre me han parecido artilugios con que nos pescamos nosotros mismos, de una forma ingenua, incansable, agotadora, como el ratón queriendo atrapar al gato. Al menos, yo siempre me he sentido con la sensación de estar luchando contra fuerzas invencibles.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]H[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]e sido un hombre de pasiones bien delimitadas: he amado y he odiado con todas mis fuerzas. Pero no creo que ninguna de estas cosas puedan ser venero de satisfacciones; en el amor me ha faltado generosidad, y en el odio, consecuencia.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Un compañero de mi Facultad, de nacionalidad italiana, decía que yo era un retrógrado. Y tenía toda la razón. Soy un hombre de pasiones primarias, por tanto no haré recaer sobre nadie la culpa de mis descalabros. Yo mismo me los he ido labrando. El título de doctor en Medicina, que ostento, y la extensa cultura, a juicio de algunos, que he podido almacenar, apenas si han influido en mí. Aún esos postizos intelectuales, sigo siendo un cavernícola.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]No obstante mi atavismo, y quizá, precisamente, a causa de él, no deja de haber en mí un margen de nobleza y posibilidades. Soy bruto, no malo. He bordeado el ámbito de una existencia mejor, acaso feliz. En estos últimos años he llevado una vida loable, heroica casi, pero me han traído a ella los remordimientos y la impotencia. El rasgo se empequeñece a mis ojos y no puedo verme sino como soy: un infeliz y un cobarde.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Es curioso comprobar la opinión que merecemos a algunas personas. En este hospital hay un practicante que tiene de mí un concepto tan elevado que me da risa. Del hecho que haya[/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]dedicado las últimas velas de mi vida para cuidar a los enfermos infecciosos, saca las más peregrinas conclusiones.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¿Pero no ve usted que esto que hago no es más que una forma de suicidio? -le dije, en una ocasión.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Me miró, incrédulo, y alzó hacia el cielo sus manos trémulas. Debía pensar que estaba riéndome de él o que hacía gala de una falsa modestia. Pero se equivocaba. No tengo de qué vanagloriarme. En realidad, todo lo que hacen los hombres es tan insignificante y tan mezquino que la vanidad sólo puede alojarse en la mollera de un inconsciente o un necio. Repugna el ver las de maniobras extrañas que son capaces de hacer algunas personas para dar a entender que las cosas que hacen o dicen son normales, cuando saben que no lo son.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Apenas si llevo escrito un folio y veo lo difícil que resulta hablar de uno mismo. Creo que los hombres adoptan ante sus avatares una de estas dos actitudes: o aligeran el fardo de sus culpas, pasando a pies puntillas, cándidamente, sobre sus peripecias, con un cierto determinismo cómico, o se vuelcan en sus errores con torpe complacencia. Y en una y en otra, disfrazados de piel de cordero o haciendo trofeo de su propia miseria parecen llevar oculto, bajo el faldellín de su conciencia, como denominador común, el anatema bíblico ‘Vanitas Vanitatis’. Siempre he sido sincero y ahora también, pero la sinceridad sólo me ha granjeado fama de bruto. Lo que en realidad soy: un hombre con cierta cultura, pero que prescinde de toda influencia libresca cuando rebosa en él o cuando acude al fondo primitivo de los sentimientos. Además de todo eso, me han acusado de impúdico. Y con razón. Nunca he comulgado con los prejuicios con que se disfraza nuestra sociedad. ¡Los detesto! En ellos naufraga todo impulso noble y se quiebra, empequeñece y afemina todo gesto viril. Siempre me he mostrado desnudo y, por eso, vulnerable, a merced del primer mercachifle de la cortesía y las buenas formas que se presenta.[/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]El practicante, llamado Felix, dice que soy ‘todo temperamento; demasiada pasión para nuestra época’. Y un colega del hospital confesó que Felix dice de mí que, en otro siglo, podría haber sido[/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]un puntal de la iglesia: un San Ignacio de Loyola o un San Agustín. ¡Tiene gracia! Si hubiera dicho un Barbarroja habría estado más cerca de la verdad. Me siento con mejor disposición para bandolero que santo. Y lo digo sin ninguna jactancia, pues ya quedan lejanas las vanidades peyorativas de los veinte años y a estas alturas resulta desalentador llegar a conclusiones tan poco halagüeñas[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Felix es un tipo vulgar: bajito, calvo, delgado, desdentado… Ignoro su edad, que debe frisar en los setenta. Pero aún su baja estatura y a lo encanijado que está, desarrolla una actividad pasmosa: se mueve en el hospital como un zarandillo: sube y baja y está a la vez en todas partes. Todos los colegas decimos de él que parece que tiene el don de la obicuidad.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Aún no le conozco del todo; tan pronto me sorprende con algo absurdo, como con un buen sentido ‘sanchopancesco’. Algunas veces se muestra ingenuo y candoroso, cual niño, y otras, agudo y perspicaz.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]Los años aún no han empañado el brillo en sus ojos: se mueven con extraordinaria viveza o se acurrucan en las cuencas, sumidos como dos puntos fulgentes. La bondad de este anciano es inefable, y creo que el rasgo más saliente de su carácter es la modestia. Lo vemos sobresalir entre nosotros, a fuerza de querer ser, de sentirse insignificante.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Nunca había conocido antes a nadie que reúna sus virtudes. Durante meses he hablado a diario con él, lo he sentido a mi lado como una sombra, como un algo útil, más que como una persona. Me ha costado comprender que había depositado en él mi escaso caudal de afecto, el rescoldo que quedó de aquel incendio voraz, del deseo que un día me acometió de darme íntegro. ¡Sí, de darme íntegro! Y eso que no soy altruista, tocante a mi intimidad.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Ahora me alegra saber cuáles son los sentimientos que albergo para con Felix. Se pone a mi lado, cual perrito fiel. Si quisiera, podría acariciarle. Me estremece pensar que, cuando muera, conservará mi recuerdo y llorará sobre mi tumba. Es un hombre muy religioso, y no sé si habrá obrado milagro, pero creo que los santos debían ser como él. Cuando entra en mi cuarto y veo su [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]figura ridícula y su cara de pajarillo, sonrío pensando que el día de mañana puede estar en los altares. Y no es que me burle de él, al contrario, nadie, excepto mi madre, me ha inspirado tanto cariño y respeto. Pero me hace gracia la idea de pensar que puede pasar de insignificante a intercesor del Dios imponente, Señor de los ejércitos y Juez inflexible. ¡Pobre Felix! ¡Y qué apuros iba a pasar![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Hace ya medio siglo que presta sus servicios en este hospital y es feliz aquí, donde sólo un consumado misionero vocacional puede serlo. Pero pienso que su felicidad radica en el hecho de repartir su ternura entre estos pobres desgraciados. Es de una bondad perenne, pero no empalagosa.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Aunque no soy vanidoso, ya lo dije antes, no puedo apartar de mi cabeza un sentimiento de petulante satisfacción al ver que me distingue con su afecto. Es que en Felix hay ese sentimiento maternal, de protección, que inclina a toda madre hacia el más díscolo de sus hijos. Su simple presencia me conmueve y me proporciona las pocas alegrías que he vivido en este, ¿sepulcro? Cuando se me acerca y pone sobre mi frente febril su mano sarmentosa, experimento un bienestar completo.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]A veces siento un deseo de preguntarle la causa de su venida a este hospital, pero no lo hago porque seguro que la ha olvidado, si es que hubo otra, aparte de su apertura de corazón.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Pensando, no sé aún por qué me he puesto a escribir. Y debo reflexionar sobre esto. Sí, ¿por qué? Lo único que puedo decir es que hasta ahora me está siendo placentero. Es una experiencia interesante adentrarse en el terreno casi inédito del mundo interior y sorprender los ecos que dejaron en él las peripecias de la existencia. Creo que los hombres viven hacia fuera y sienten terror frente a la introspección. Me he sentido desmoralizado en estos últimos días, pero mientras siga teniendo fuerzas para seguir escribiendo, las horas transcurrirán con más rapidez. No obstante, estoy seguro de que debe haber un incentivo más poderoso que me obliga a escribir estas, ¿memorias?, llamémoslas así puesto que de alguna forma han de llamarse.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Sí, yo he visto en una mujer la posibilidad de ser feliz. Pero por esa mujer he llegado a la situación en que ahora me hallo. No fue culpa suya. Yo destrocé el ídolo con mis manos. Quizás por eso es que me haya decidido a escribir, para justificarme. En realidad, no sé si lo que deseo es que me perdone. Aunque esto no le debe costar porque le era indiferente y que nunca me amó. Es probable que ahora sea feliz. Pero esto es una cosa que no se la deseo. [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]¡Ojalá que no seas feliz! ¡Ojalá que no![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]He permanecido varios días sin coger la pluma, y mil veces ha cruzado mi cabeza la idea de romper lo que llevo escrito. Me he sentido nervioso, insoportable, e incluso he reñido ásperamente a Felix por no sé qué bobada. Mi médico temía que iba a darme un nuevo acceso de fiebre, y yo también lo temía. Observo que tratan de ocultarme mi gravedad, pero yo sé que no voy a vivir mucho tiempo más. Los médicos me dicen que para que pueda seguir viviendo es vital que lo desee. Pues bien, ¡no lo deseo! Me hallo cansado, solo, triste, desamparado, y de un tiempo a esta parte duermo con el deseo de no volver a despertar. En realidad, creo que el sueño de la muerte es el mejor regalo para una existencia así, como la mía.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]De nuevo he vuelto a escribir. Y ahora ya sé qué me obliga, por qué lo hago y para quién. He pensado en ello durante los últimos días. Debería estar avergonzado por los hechos que protagonicé, pero no lo estoy; defraudado y dolorido por su ineficacia, sí.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Quiero que este escrito llegue a ti y que vuelva a raspar tu espíritu. No necesito que me perdones, no es tu perdón lo que necesito. Sólo hay algo que me enerva y me llena de dolor: tu olvido. Quisiera vivir en ti como un remordimiento, y es por eso que deseo que me odies. ¡Sí, lo deseo millones de veces![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Dos cosas significativas han gravitado sobre mi vida con una fuerza inescrutable: la herencia de la sangre, y la amargura de una lucha desigual contra el medio en que me he desenvuelto.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi abuelo materno nació, y vivió en su juventud y en parte de su adultez en Santander. Era un hombre con una fuerza tan grande como su brutalidad. Se ganaba la vida como peón. Pero no le gustaba trabajar. Era adicto al vino, a las mujeres y a las peleas de taberna. Y los otros hombres le temían. A los treinta años se enamoró de una moza, que todavía no tenía los veinte. Pero su amor era agresivo. Ella le odiaba y sus padres nunca habrían autorizado su boda. Pero él la acosaba con la procacidad de un sátiro. Los hermanos de ella, tres mozos más jóvenes que mi abuelo, un día le dieron una paliza hasta dejarlo malherido. Esa noche se escondió detrás de un árbol y, cuando al alba salieron sus agresores, para acudir a su trabajo, entró en la casa y mató a la moza a puñaladas. Luego huyó al monte y de él a Francia. Anduvo romero y vagabundo durante dos lustros, de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo. Trabajaba en las minas, en la construcción, y en todo lo que le iba surgiendo para sobrevivir. A los treinta años, quebrantado por los rudos trabajos y, sobre todo, por su vida de borrachera y crápula, tuvo la suerte de colocarse de portero en el ‘Hotel París’. Mi madre tenía una foto suya, que yo miraba pasmado mientras era niño. Usaba entonces una barba larga, para tapar una herida que cruzaba la cara, y unos enormes mostachos. Vestido con el uniforme del hotel, había en él no sé qué de general revolucionario. Al año se casó con una camarera del hotel, guapa y más joven que él, pero a menudo perdía la dignidad ante su marido.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Pasados diez años del crimen, regresó a Santander. La noticia se propagó porque un mes antes de partir había escrito una carta a un ‘amigo’, que la divulgó. Ni siquiera llegó a ver el pueblo. Los hermanos de la difunta lo abordaron en el camino y lo mataron a garrotazos, como a un perro. Decían por allí que se defendió como un tigre hasta su último aliento. ¿Y de qué le sirvió?[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi abuela materna era una mujer enfermiza, pero corajuda. Refería mi madre que ejercía cierto dominio sobre su marido (Sansón y Dalila). Era muy religiosa, y a su constancia y celo se debió que su hija entrase en un colegio de monjas, pese a las ideas anticlericales de su esposo. Murió tres años después de que mataran a mi abuelo.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Contaba quince años mi madre cuando se quedó huérfana. En el hotel le procuraron un empleo, y al cabo de un tiempo conoció a un industrial catalán, que estaba en París con su esposa en viaje de placer, que se la llevaron a Barcelona, para trabajar como institutriz de sus hijos. La primera impresión que nuestro país dejó en el ánimo de mi madre fue que los españoles éramos todos de la misma catadura. Impresión, ‘muy a la francesa’, que todavía hoy perdura.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi madre se llamaba Josefa. En el pueblo le decían 'la Franchuti', por el acento. Ése apodo me sonaba más que el diminutivo 'Fefi' que le puso mi padre, que como era marinero y paraba poco en casa, tenía la posibilidad de escuchar nombrarla más de esa forma.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Falleció cuando yo tenía ocho años. La consumió la miseria del hogar y la nostalgia del marido ausente casi todo el tiempo. Me quedan, pues, pocos recuerdos de ella, pero son los únicos retazos risueños que la vida me ha dejado. Era alta, guapa, elegante y con clase, además de que poseía una bonita voz. En su colegio de París había adquirido algunos conocimientos, de dudosa utilidad, pero le servían de refinamiento. Sabía dibujar a la acuarela y al óleo, tocaba el piano y el violín, hablaba y escribía a la perfección el francés, y manejaba un muy amplio vocabulario del inglés.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Me contaba cosas de su infancia. Sobre todo del clima exquisito del colegio francés, al que asistió en su niñez y parte de su adolescencia. Su tono era nostálgico, pero nunca se quejaba. Amaba apasionadamente a su marido y todas sus calaveradas debían antojársele soportables.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]El matrimonio catalán se portó muy bien con ella, pero como hizo todo lo posible por impedir que se casara con mi padre, no siguió manteniendo relaciones con ninguno de los dos cónyuges.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mis abuelos paternos procedían de Santander. A mi abuelo le llamaban ‘El Quemado’, debido a que tenía un ojo fruncido por la cicatriz de una quemadura que se hizo de niño. Era alto, bien plantado, correcto en el hablar, pero un poco socarrón. [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Disfrutaba de prestigio en el pueblo. Era pescador y consiguió ser patrón de pesca, con su propio barco.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi abuela era una mujer pequeñaja, pero vivaracha. Perdió cuatro de los trece hijos que tuvo. Pero conservó su buen humor. Lo poco que le quedó de tanto sinsabor era una llantera fácil y una suspiradera, que escapaban incluso entre las risas. Era vanidosa, y muy anciana ya y casi ciega, no consentía ir a misa sin llevar sobre la cabeza su pañuelo de colorines de los años mozos, del que decía, con cierta ostentación y y mucha dicharachería, ‘mi pañuelo para pescar novio’.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi padre era un tipo singular. Había en él una extraña mezcla de rusticidad y de sentimientos delicados. Era un ingenuo; y, sin duda, el mejor amante y el peor marido a la vez. Tenía un buen humor y era ocurrente, pero poco o nada reflexivo y previsor. Sus facciones eran correctas, sólo la nariz desentonaba por su envergadura. Todo él era un fanfarrón, pero nunca reñía con nadie. Mi madre, que sí era excitable, muchas veces se ponía nerviosa y casi agresiva. Lo amaba tanto que cuando se sentía sola quería pelea, en busca de ‘las reconciliaciones’. Mi padre la miraba por encima del hombro y le decía, sonriendo: [/FONT]



    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____A ver si te callas ya de una vez, 'Franchuti'. [/FONT]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Este mote, del que no podía apearse y que tenía la virtud de ponerla de malauva, le parecía ultrajante a la vez que halagador en los labios de mi padre. Y luego de que esto ocurría, rompía a reír, colgándose del cuello de su esposo; cupida, sumisa y feliz.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi padre conoció a mi madre en Barcelona, durante una escala de cuatro días que su barco hizo en la ciudad catalana. Él y otros marineros habían 'empinado el codo' más de la cuenta. Por una calle desembocaron en Las Ramblas, cantando a gritos pelados. Mi madre pasaba en ese momento frente a ellos.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____A que no tienes huevos de dar un apretón a ésa –le dijo uno de los otros marineros, señalando a mi madre.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Lo miró, erguido, y después siguió, tambaleante, a mi madre y la [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]cogió de la cintura. Ella lo empujó fuertemente y le increpó en español y en francés: ‘¡Vete a la mierda, cachondo!’. ‘¡Bète la merde, cochon!’.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Los franchutis tienen una manera de hablar que no hay Dios que los entienda -decía al llegar a ese punto de su relato que le oí narrar tantas veces.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Después de la vergonzante actitud de mi padre, mi madre buscó el auxilio de unos guardias, y mi progenitor fue detenido y puesto a disposición del juez, que lo condenó a treinta días de encierro. Diez por cada delito imputado: ‘borrachera, atentado contra la moral y escándalo en la vía pública’. Y como su barco levó anclas, perdió su empleo. Ya en la cárcel, pasó todo el tiempo pensando en cómo vengarse.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Cuando, al fin, lo soltaron, indagó a través de un funcionario carcelario la dirección de la mujer ultrajada, alegando que iba a pedirle perdón. Y con las mismas, se fue a buscarla.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Tres meses después se casaron.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Amó a su esposa con todo su ser. Además, sentía adoración y gratitud por ella. Mi madre, después de todo, por su educación y por el medio en que había vivido, tanto en el colegio de París como en Barcelona, era una señorita al lado del zafio marinero, que admiraba sus modos distinguidos -de señoritanga, decía él-, sus dibujos, sus conocimientos de música, de idiomas. ¡Y qué sé yo! La veía como un portento. Y el que mi madre lo amase, fue decisión de la suerte. Pero mi padre no se veía en situación de inferioridad; amaba a su esposa y era correspondido. El amor ejercía en ellos una especie de bumerang. Además, mi padre era un hombre muy seguro de sí.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Como era de prever, ya casado seguía siendo tan irresponsable como siempre. Ganaba un sueldo exiguo, que el vino, el juego ‘yy…’ reducían a la mitad, y con la otra adquiría para su mujer una serie de chucherías, más ostentosas que útiles. Cuando venía a casa con permiso traía un lote de regalos, y 'Fefi' se lo agradecía ‘con grandes muestras’. La veía feliz y no se le ocurría [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]pensar que con ‘sus genialidades’ nos mataba de hambre. También para mí adquiría costosos juguetes. Recuerdo haberme quedado dormido más de una noche abrazado a un magnífico mecano o un novedoso scalectrix, a la vez que oía cómo rugían mis tripas. Pero me envidiaban los hijos del tendero más rico del pueblo, y esto mitigaba mi ‘pequeño’ sinsabor.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi madre nunca le hacía objeción alguna; ‘si su esposo era un inconsciente, ella era una chiquilla’. Esperábamos a mi padre como a un rey mago, y esto le hacía ilusión, a la vez que mi madre olvidaba, súbitamente, todas sus penas apenas se veía estrujada entre los brazos de su amante marinero.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]En una ocasión en que el barco en que faenaba mi padre hizo una escala de diez días en Marsella, se fue a París a comprar, en la ciudad natal de su esposa, una copia en nácar y en miniatura de La Torre Eiffel. La pobre 'Fefi' nunca dejó ya de hablar de la delicadeza de su esposo, ni pensó que ‘esa delicadeza’ había supuesto el sueldo de un mes. Pero la apoteosis de mi padre fue una vez en que habiendo ganado a las cartas una buena suma de dinero la invirtió íntegra en comprar un piano. Mi madre fue en esa ocasión, poco antes de morir, la mujer más feliz del mundo. Se abrazó a mi padre y, trémula de emoción y amor, la vimos llorar sobre su pecho.[/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Bueno, bueno, Franchuti, ya está bien! ¿No tienes mejor sitio que mi camisa para limpiar tus narices? –le dijo.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Ni que decir que todo el pueblo desfiló por mi casa para ver el piano. Yo estaba tan contento que hasta olvidé mi hambre; me sentía inflado. Y en cuanto a mi madre, para qué hablar. Por única vez estuvo a punto de perder las composturas e ir a la greña con una insidiosa que se atrevió a decirle:[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Sí, hija, sí! ¡Tu hombre mucha chulería y mucha fantasía, pero os va a matar de hambre![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mientras mi padre andaba foráneo, se escribían como novios. Las cartas iban y venían, cupidas, copiosas. Las conservo todas. El estilo de mi madre era inconfundible: barroco, florido. Pero [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]bajo la hojarasca podía pulsarse la arteria de una conmovedora ternura. Por contra, mi padre escribía vulgarmente encabezando cada línea de igual modo: ‘querida 'Fefi', también te diré que…’. Y no sé qué singular encanto primitivo tenía ésta frase que a mi madre entusiasmaba. Le contaba trivialidades de su vida en el mar, las escalas que hacían, y el amor que sentía por ella, que en las cartas de mi madre era el tema principal. Se notaba que mi padre hacía esfuerzos por usar el mismo tono pomposo que su mujer, pero al final de sus misivas, la pasión le desbordaba y salían de su pluma frases crudas y desgarradas que encendían de rubores y ansiedades a su esposa, a juzgar por el estado en que quedaba después de leerlas.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]En fin, no sé si esto es corriente, pero mis padres se amaron como el primer día los nueve años que estuvieron casados. Es verdad que en ése tiempo estarían juntos un año, puesto que los viajes de él eran largos y los permisos cortos y puede que esté aquí el origen de un entendimiento permanente, pues no hay mejor forma de llevarse bien con alguien que no se ve más que de año en año. Pero acerca de esto tengo pocos elementos de juicio, porque era aún muy niño cuando murieron y escasos los datos que más tarde he podido reunir. No obstante, me inclino a pensar que, dentro de su simplicidad, eran, en este aspecto, dos seres de excepción. Y aún diría que yo he heredado parte de ese primigenio impulso amoroso, del que a veces, sólo a veces, me he sentido orgulloso.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi madre, hasta sus últimos latidos, vivió para el recuerdo de mi padre. Naturalmente, permanecía ausente mientras agonizaba. Pero, de pronto, una mañana se incorporó, cual resorte, y dijo, con voz repentinamente enérgica:[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Alex -mi nombre, Alejandro, le sugería tal apelativo-, sal a recibir a tu padre. ¿No ves que ya ha llegado?![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Después, con esfuerzo, se bajó de la cama, para tocar el himno que había estado ensayando hasta que enfermó. Llegó al piano antes que la mujer que la cuidaba pudiera evitarlo, se apoyó en él y entre llorosa y alegre, dijo: ¡cher mari, mon chèri! Después se llevó la mano al pecho y se desplomó. Cuando nos acercamos [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]para levantarla, ya no respiraba. Acababa de morir.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi padre tardó dos meses en conocer la fatal noticia. No se la quiso creer hasta que medio año después su barco arribó en el puerto del pueblo. Yo era todavía pequeño para darme cuenta de las cosas, pero, así y todo, todavía no he conseguido olvidar lo que me impresionó su expresión.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Entró en nuestra casa con una cara extraña, una cara que nunca le había visto antes. Me acerqué cohibido, pero él me apartó, sin hablar. Al poco, empezó a caminar, como sonámbulo. Llamaba a mi madre con una voz tenue, con musicalidad: ’Feeeeeeefiiiiiiiii, Feeeeeeefiiiiiiiii…’.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Pasado un tiempo, que no sé precisar, nos fuimos al cementerio. A mi madre la habían enterrado en el suelo. Hierbas y ortigas crecían exuberantes junto a un sepulcro incipiente. Sobre una cruz, pintada en negro, podían verse seis letras churretosas: JOSEFA. Sobre ellas colgaba todavía el recuerdo marchito de una ajada y descolorida corona de flores.[/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi padre miraba todo con ojos espantados. El sol hacía pleno en su cara. Su gorra, que no había pensado en quitársela, dejaba después una cinta blanca en su frente. Corrían lagartijas sobre una losa próxima. Por el ventanuco del osario, lleno de despojos, entraba a raudales una luz solar. Una calavera se doraba entre horripilantes huesos, salpicados de tierra y verdín. Mis ojos se desperdigaban en todo lo que había a mis alrededores: losas de los ricos, de lujosos mármoles blancos, grises o negros; musgos guarreados; altos cipreses sonoros de pájaros; el cielo estival rubricado de golondrinas y vencejos. Pero yo no quería mirar al hombre que había a mi lado, que como estaba roto de dolor y ya conocía sus reacciones, empezaba a sentir un miedo especial. Y así fue. De pronto, empezó a gritar en forma terrible. Mezclaba los insultos con las frases más tiernas, y todo ello dirigido a mi madre.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Esto es traición! ¡Sólo una zorra 'franchuti' podía hacerme esta putada! ¡¿Cómo voy a vivir ahora sin ti, 'Fefi'?! ¡Tenías que ser 'franchuti' para comportarte así! ¡¿Por qué no esperaste a que hubiese estado a tu lado?![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Entonces yo no tenía capacidad para comprender ésas y otras [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]frases tan gráficas, y aún hoy me llenan de estupor cuando las recuerdo.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Luego se golpeaba la cabeza: ‘¡maldita mi puta suerte!’. Gritaba con voz ronca y crispadora. Parecía el quejido de un animal. Se tiraba al suelo entre convulsiones y náuseas. Entonces pensé si no sentiría dolor por las ortigas y las piedras. Pero rompí llorar.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Me miró furioso, con los ojos rojos inyectados en sangre-: ¡fuera de aquí, llorón! –me dijo, finalmente.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Escapé de allí a todo gas, sin dejar de llorar. Esa misma noche vinieron a contarme que lo habían sacado del camposanto en un lamentable estado de postración, y que luego, algo repuesto, se fue a Santander a encargar una losa azul mar. Supuestamente, estaría en la ciudad hasta que acabasen de pulirla, porque al otro día, él mismo la colocó sobre la tumba. Todo el pueblo fue al cementerio para verla. Ira y pasmo era lo que reinaba entre los asistentes luego de leer lo que mi padre hizo grabar en ella:[/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]

    [FONT=Eras Medium ITC, serif]AQUÍ YACEN LOS RESTOS DE FEFI Y PEDRO, EL ÚNICO
    HOMBRE QUE SE ACOSTÓ CON ELLA. MUERTOS EL...
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]La fecha cincelada era la de la muerte de mi madre. El cura del pueblo no permitió semejante atrocidad. Josefa Munitis Risi, así quedó para la eternidad, esculpida la fecha correspondiente.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Como era de prever, se produjeron comentarios de todo tipo. La mayoría pensó que al pobre Pedro le había comido el coco la muerte de su esposa. El cura temía que se suicidara, e intentó persuadirle. Pero mi padre, sin consideración, del cementerio lo echó a empujones, con cara y modos de pocos amigos.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Pero no creo que pensase en matarse, al menos en ese día. Y la muerte que tuvo lo confirma. Era optimista y en su ánimo debía prevalecer el convencimiento de que cuando quisiera morir, moriría. Y se acabó. Su filosofía de la vida era bien sencilla.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    Después
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif] de rezar sobre la tumba, llorando a mares, se fue a la tasca y bebió vino hasta perder el sentido. Un amigo lo trajo a la casa. Pero este episodio se repitió algunos días consecutivos. En las noches le escuchaba hablar, con voz lastimera, llamando a mi madre.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Una mañana después de eso, con la cabeza despejada, fue a la iglesia. Ya allí, le dijo al cura.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Quiero confesarme.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Pero no bien recibió la absolución, se encaró con el sacerdote.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Ahora ya estoy en paz con Dios –miró hacia el cielo-. ¿No es esto lo que predican ustedes? Por tanto, ya no hay nada de qué temer.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Sí, Pedro. Ya estás en paz con Dios. Y eso es bueno para ti. Ahora te será más llevadera la muerte de…[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Eh, pare el carro, curita! -lo interrumpió, y añadió-: si ya estoy en paz con Dios, se acabó la conversación. Lo único que ahora me importa es mi hijo y reunirme con mi mujer.[/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]

    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Desde que murió mi madre hacía las comidas en la casa de una prima de mi padre, pero seguía durmiendo en la mía. Me hallaba desayunando una mañana, cuando mi padre entró, impetuoso. Mi tía estaba enferma, por lo que no había ido a trabajar ese día.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Ven a mis brazos, hijo! –fui corriendo hacia él. Al recibirme, me levantó y me apretó con tanta fuerza que me hizo daño.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Cuidármelo –miró a mi tía, luego de dejarme de nuevo sobre el suelo, y añadió-: sabes que hago muchos y largos viajes y uno de ellos puede ser el último. Además, me debéis infinidad de favores.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¿No somos de la misma sangre, después de todo? Descuida, primo, aquí trataremos al niño como a un hijo propio -contestó.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Si yo vivo, cuidaré de que así sea. Pero si la espicho y no lo cuidáis, por mi 'Fefi' que vendré a vengarme. Así que ya puedes ir diciéndoselo a esos trozos de carne que son tu marido y tus hijos.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi tía empezó a refunfuñar, pero mi padre se fue hacia la puerta de salida a la calle, no sin antes darme otro abrazo. Luego salió de la casa, con cierta expresión de satisfacción.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]M[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]i tía alzó la voz: -¡y el fantasmón ese!-. Y yo empecé a llorar, sin saber por qué. Bueno, en realidad tenía un presentimiento…[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Al día siguiente, a primera hora de la mañana, el sepulturero lo encontró muerto, de bruces sobre la tumba de mi madre.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]La muerte de mi padre dio que hablar. El forense pidió que se le hiciese la autopsia, ‘para salvar su responsabilidad’. El cura no quiso aceptar que se hubiese suicidado un hombre que acababa de confesar sus culpas. El alcalde no sabía a qué carta jugar. Pero como el cadáver no presentaba señales exteriores de violencia, algunos decían que se había envenenado, pero la mayoría lo achacaba a las borracheras diarias y a la falta de nutrición, ya que en los últimos días no se le vio probar bocado. Por lo tanto, este misterio, en misterio quedó. E ignoro cómo lo arreglaron, pero Pedro Ceballos Mol fue a yacer junto a Josefa Munitis Risi, sin pasar por la autopsia. Y el parte de defunción, que conservo, dice así: ‘muerto de muerte natural’. Y esto era lo más acertado: muerte natural, lógica, inevitable, porque el marinero se sentía fuera del mar de la vida, justo desde el mismo momento en que la nave 'Franchuti' naufragó.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mis nueve años me hallaron, pues, huérfano y lloroso. Hasta entonces no había sido demasiado feliz. Mis padres me querían. Cierto. Pero a esas edades el amor tiene un campo limitado y materialista, y los besos y las caricias no bastaban para olvidar el hambre. Mientras mi padre estaba en casa, nos manejábamos sin exceso, pero bien. Pero al partir él, se agotaba el remanente que se había podido salvar de sus despilfarros y nos comían las necesidades. Mi madre trabajaba hasta las tantas, dejándose la vista en la aguja, cosiendo para la gente, y yo merodeaba en la playa y el malecón, a la pesca de lapas y mejillones, a la vez que asaltaba las huertas, y también hundía la zarpa descuidera en los cestos con pescado, mientras descargaban las grandes embarcaciones.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Cuando falleció mi padre, se liquidaron nuestros pobres enseres, para sufragar su entierro. Y el piano, que tanta felicidad dio a mi madre, aunque la precariedad no entiende de utopías, se vendió para enjugar los gastos que habían originado la enfermedad y la muerte de ella.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Entonces me fui a vivir a casa de mis tíos. Ya allí, con la ración más corta y nada de juguetes, me faltó además el lenitivo de un algo cariñoso. Era una carga para ellos y diario me refregaban el bodrio que me daban. Y si no me impedían la entrada en su casa, era por temor a las críticas del pueblo. Además, mi tía era supersticiosa. Las amenazas de mi padre la tarde antes de su muerte, dejó en su ánimo un cúmulo de singulares sobresaltos. Mientras me zurraba, con su habitual brutalidad, me decía entre golpe y golpe: ‘no creas que le temo al fantasmón de tu padre’. Pero algunas noches se despertaba gritando, cual loca. Y a mi tío, esos ataques de histeria eran de las pocas cosas capaces de sacarle de su increíble imperturbabilidad: le sacudía un fuerte mamporro que tenía la virtud de curarla de toda clase de espanto. Pero ella seguía lloriqueando, porque era taimada y le gustaba hacerse la víctima. Empero, no tardaban los dos en dormirse y en roncar plácidamente.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    Mi tío en
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif] su juventud era pescador en las costas de Huelva y después siguió con ese oficio en las costas de Santander. Salía todas las mañanas antes del alba, y regresaba entrada la noche, apestando a pescado, a tabaco y a peleón. Era tan insensible como un tronco; si mi tía, alguno de sus hijos o yo le importunábamos nos atizaba un soplamocos con la mano encallecida, sin molestarse siquiera en abrir la boca. Mí tía tenía siempre a uno de sus hijos de centinela en la puerta de la casa salida a la calle. Apenas oía... ‘¡ya viene mi padre!’, se apresuraba en poner la olla sobre la hornilla de la cocina. Cenábamos todos en total silencio; sólo nos acompañaba un sonoro sorber; una escala musical de diversos tonos, desde el más retumbante de mi tío, el no menos de mi tía, hasta el tenue de los chiquillos, y todos ello se entrelazaba entre la más grosera de las armonías.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    Ya
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif] cenados, si el amo venía de buen humor, liaba unas hebras de tabaco en una hoja de papel de fumar, y mi tía, tenazas en mano, aguardaba paciente la frase sacramental:[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Carmen, la brasa.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif](*)[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Obedecía enseguida dejando la brasa en la mano callosa de mi tío, que encendía su cigarro mientras chirriaba la zarpa sudorosa y la epidermis nielada de suciedad. Otros marineros hacían esa maniobra de forma similar, pero más espectacular: ya prendido el cigarro, dejaban correr la brasa sobre la palma de la mano, sin ninguna muestra de dolor. Todo un gesto de ‘lobo de mar’. A mí me llenaba de asombro y curiosidad esa operación y tenía por un dios menor al que la hacía.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mientras mi tío fumaba su cigarrillo, mi tía fregoteaba los platos. Y los niños chillábamos y nos peleábamos como fieras. Y mi tía, feliz de que ‘su hombre’ estuviera de tan buen humor, nos reñía suavemente.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Parar ya, diablillos. ¿No veis que molestáis a vuestro padre?[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Pero cuando mi tío venía enojado, se levantaba sin hablar y se iba a la cama sin fumar. Y mi tía se daba prisas en fregar, y si alguno de los niños alzábamos la voz, cogía las tenazas y nos santiguaba, sin soltar palabra.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Pero mi tío no obraba así por petulancia o por prurito de amo de la casa, sino porque era un mulo; cara ancha, de enrojecidas mejillas e impasible cual careta de cartón: el típico sujeto al que es difícil saber su estado de ánimo. Los ojos fruncidos obligaban al párpado superior a montar más de lo normal sobre el globo ocular, lo que además de impedirle ver bien, contribuía en dar a la cara una expresión de estupidez. [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Cuando en la tasca bebía demasiado, se le soltaba la lengua y hablaba de la Guerra de África, donde, ignorando la existencia del peligro, se comportó como un héroe. Y también de su vida en el cuartel de Regulares, en la ciudad de Ceuta, en el que, según me enteré más tarde, completó con otros cuitados el...[/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif](*) Made in Manolín; recuerdo familiar, fuera del contexto de este libro. Sólo es una evocación de la forma tan lacónica de expresarse el antes citado, hermano de este autor.[/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]...[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]pelotón de los torpes. Como tenía una zancada lenta y pesada, como un oso, le costaba llevar el paso. Pero ni su heroicidad en el frente le enorgullecía ni su torpeza le ruborizaba. Solamente se jactaba de ser listo. ‘A loj padrej –decía, aspirando la ‘S’, a lo andaluz, por el mismo prurito de bellaquería, y en plural para poner de relieve una veteranía que traspasaba todos los límites de una posibilidad individual-, naide je la da con quejo’. Y así, de esta pueril vanidad, nació el apodo de 'Lopadres', con el que le motejaban los otros soldados y los altos mandos, además de la gente del pueblo, al regreso del servicio militar.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi tía era una tarasca con genio agresivo, pero trabajadora e incansable como una mula: alta, flaca: un fardo de huesos. Cutis blancucho, salpicado de pecas, y unos pelos, entre negros y canos, en los que nunca entraba el peine. Se rascaba la cabeza a dos manos, y descargaba su genio intemperante y agresivo en las vecinas, cuyas tenían miedo a su dialéctica procaz y a sus fuerzas, que podían medirse a la de un hombre, aun lo flacucha que era. Acarreaba pescado en la playa, el malecón, y más tarde lo vendía en las calles del pueblo. Limpiaba pisos, y aceptaba toda clase de faenas, trabajando desde el amanecer hasta la noche. Solamente tenía una flaqueza: el aguardiente, y un único motivo de sobresalto y temor: 'Lopadres' y esto último la ponía a cubierto de lo primero. Sin perjuicio de que alguna vez comprase algún otro licor, al que daba cupidos chupetones, y que ocultaba a los ojos de 'Lopadres'. Era una mujer vanidosa. Desparpaba porque tenía marido y un vientre fecundo. Se le llenaba la boca cuando decía ‘mi hombre’. Mientras se encontraba embarazada –según más tarde me contó mi madre- se ataba el delantal por debajo del pecho y repantingaba el cuerpo hacia atrás, proyectando un vientre deforme. Caminando en calles del pueblo se regodeaba con insolencia mientras la miraban algunas solteras, o algunas otras mujeres que ella sabía que eran estériles.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mis tíos habían tenido cuatro hijos: dos varones y dos hembras, escalonados de dos en dos años, desde los nueve hasta los quince. Los dos mayores, del sexo masculino y crueles como diablos, me trataban todo lo peor que podían, y su madre los alentaba. Siempre andaba minado de cardenales y chichones. Pero con mis primas, estaba en mejor armonía, debido a que [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]soportaba, mañana, tarde, noche, que me trajesen de mandilete protector. Iba con las dos a la playa, antes incluso de morir mis padres, y desde que vivía en la casa de mis tíos, nos pasábamos en la playa todo el santo día. Cogíamos quisquillas en los hoyos que dejaba la bajamar, cangrejos y sardinas en la playa, bígaros y percebes en las rocas, lapas en el malecón y mejillones en las marismas, y nos lo zampábamos crudo, a lo bestia, y algunos de ellos entraban en nuestras bocas pataleando. Y con todos estos aperitivos, ‘muy propio en gente pudiente’, íbamos apaciguando nuestra hambre.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]



    [FONT=Eras Medium ITC, serif]A la escuela fui a intermitencia, un día sí y otro no. Además de hacer rabona cada dos por tres. A leer y escribir aprendí casi de milagro.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]En un pueblo junto al nuestro, había un colegio de frailes, cuyos daban enseñanza gratuita a los hijos de familias humildes que demostrasen interés en los estudios. Los frailes aquellos eran muy rígidos. Mi tía logró, a costa de llenar de pescado el buche del maestro de mi pueblo, un informe favorable para mis primos y para mí, y, sin más, nos hizo ingresar. Desde luego, en lo que a mí respecta no veía ningún altruismo en su gesto sino que como mi maestro afirmaba que yo tenía capacidad para los estudios, confiaba en que con mi ayuda podían salir adelante sus [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]dos [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]hijos Se pirraba por verlos colocados el día de mañana en una oficina de Santander o de Laredo, donde habían hijos de marineros que iban y venían al pueblo en fiestas locales o en vacaciones y con dinero. Como decía mi tía: ‘desampedrando las ruas, maqueaos de señoritingos y con desparpajo de billetera’.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Yo tenía en ese entonces diez años, y mis primos, Dani y Nico, dieciséis y catorce. Dani y Nico eran corruptelas familiares de Daniel y Nicomedes.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]En el aula que nos ubicaron, los niños de más edad no eran más altos que yo, y los grandullones de mis primos se convirtieron en el hazmerreír de la chiquillería. Especialmente Dani, que era un zanquilargo desgarbado y sin un adarme de inteligencia. Pero ninguno de los tres poníamos interés en los estudios. Aunque yo, sin grandes esfuerzos, me situaba entre los diez primeros de la [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]clase, en una gris medianía en la que me hallaba a cubierto de la envidia de los más preparados y de los correctivos que les imponían a los más torpes. En cambio, mis primos no pasaban de los últimos puestos, por más que yo les ayudaba en lo que buenamente podía, acuciado sin cesar por mi convenida tía.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Confieso que al principio me reía de la torpeza de aquel par de troncos, que tan mal se portaba conmigo. Cuando a final del mes nos daban las notas, mi tía los vapuleaba en la mañana, y por la tarde, 'Lopadres' les atizaba tales soplamocos como para dejar leso a un toro. Semejante espectáculo, que yo lo veía como mi venganza personal, me agradaba.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]No obstante, una de aquellas mañana durante el recreo estaba en el patio jugando al fútbol con los grandullones del Quinto; le quité el balón a uno de ellos y le hice un regate. Le cabreó tanto que echó a correr tras mía derribándome al suelo de una patada en el trasero. Me levanté, hecho una fiera, y quise ‘darle’, pero como era más alto y fuerte que yo me desarmó con los primeros puñetazos. Sangrando por la nariz y la boca y llorando de rabia y dolor me lancé una y otra vez contra él, de manera que me dejó que no había por dónde cogerme. Cogí una piedra que vi por allí y traté de tirársela, pero me atrapó la mano y me arrastró por el patio, sin que ninguno de los otros alumnos presentes hiciese el más mínimo intento por prestarme auxilio. Finalmente, tuve que abandonar el campo de batalla, herido, furioso y lloroso.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    Cuando
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif] entramos en la clase -mis primos habían permanecido allí castigados-, Dani me preguntó qué me había pasado. Se lo conté, sollozando aún.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Tú tranquilo, primo. Ya le daré yo a ese cabrón cuando esta tarde salgamos del colegio –me respondió.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    Aquella
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif] vez, como alguna otra más, me asombró ver cómo Dani, que seguía zurrándome por lo más baladí, hacía causa común conmigo, siempre que la agresión partía de alguien que no fuese él o su hermano.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Ya en la calle, Dani y el otro hastial, que tampoco era manco, se [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]dieron una paliza de solemnidad. Ganó mi primo, y yo me sentí orgulloso. Al regresar a la casa de mis tíos, sucios de polvo, de sangre, y con la ropa desgarrada, mi tía la emprendió a golpes con nosotros, e incluso con Nico, que en nada había intervenido y que prácticamente se estaba enterando de lo ocurrido por la severa reprimenda que recibimos de su madre. Y por la noche, mi tío, por añadidura borracho, ratificó la expeditiva actitud de su mujer con una de esas bofetadas de cuello vuelto que tenía la virtud de curar de ardores bélicos durante una buena temporada.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Pero aun sin suceder ese episodio justiciero de Dani, y otros que dejaban en mí un reconcomio de simpatía hacia mis primos, el ensañamiento del que eran objeto por parte de dos integrantes del colegio, había inclinado mi ánimo hacia aquellos dos ‘cerrados de mollera’. Uno de los que más se pasó fue Ñito, ‘el niño prodigio del colegio': un pigmeo empollón, acusica y sobón. No era más inteligente que mis primos, pero poseía una de esas prodigiosas memorias que tan frecuente es privilegio de cretinos Había logrado el número uno de su clase y se burlaba de Dani y Nico, de forma encarnizada, prevaliéndose de que ni siquiera le tocasen debido a su corta edad -diez años-, a lo enano que era y al prestigio que rodeaba su ñoña y pedante persona, puesta de ejemplo de buena estudiante por el profesorado del colegio, especialmente por el señor Nistal.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡El día menos pensado se va a enterar ese niñato! -oí decir a Dani, que añadió-: ¡como hay Dios que le daré lo suyo![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]El otro que los acosaba, con ojeriza inhumana, era el profesor antes citado, el señor Nistal,que impartía clase de Gramática a Primero de Comercio, lo que nosotros cursábamos. Era un tipo de ascendencia italiana, estatura media, cuarentón, petulante y de cierta cultura, además de poner en práctica una férrea perversidad para martirizar a su alumnado. Sobre todo a los que, como Dani, soportaban sin inmutarse, estoicamente, sus golpes, sus insultos y sus bromas de pésimo gusto.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Aunque ninguno de mis primos era un cobarde, ni tenían apenas sensibilidad ni sentido del ridículo, entraban temblando en su clase. Nistal empezaba siempre con la misma frase, que todo el [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]alumnado, menos lógicamente Dani y Nico, aguardaban con risas y burlas.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Caros alumnos. Hoy vamos a escuchar un auténtico curso de Gramática. A ver… a ver… ¡Lopadres mayor![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Comenzaba a oírse una explosión de risa.[/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Dani se levantaba, amedrantado y nervioso.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¿Quieres explicar a tus compañeros qué es el artículo?[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____El ar…tí…cu…lo… El… ar…tí… -empezaba a tartamudear.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____En efecto, signorino. Eso es lo que te he preguntado.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Nueva borrasca de risas.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____El… ar…tí…cu…lo… -volvía a tartamudear.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Bueno. En vista de lo cual, buscaré una ayuda. A ver si salís de este apuro. Veamos… veamos… ¡Lopadres menor![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Los hacía sufrir. Luego les ordenaba que se pusieran en medio de la clase y les ponía una corona, hecha con papeles sucios.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Caros alumnos, todo tiene al cabo su recompensa. Hasta la ciencia, tan menospreciada de ordinario. Ved aquí, para gozo, a estos dos doctos, coronados por sus propios méritos.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Al poco, previo acuerdo, pedía un voluntario para que explicase a mis primos lo que no habían sabido responder.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Yo, señor maestro, yo! -se ofrecía enseguida Ñito.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Sucedíase entonces un espectáculo odioso. Y siempre era así. Y tanta reiteración resultaba ya chocante.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Tráemelos aquí, Ñito! -respondía el maestro.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    Y
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif] Ñito, con una risita malévola en los labios, se empinaba, cogía a cada uno de la oreja y los llevaba junto a la tarima, donde se hallaba la mesa del maestro.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Grazie, Ñito. Y ahora, diles lo que es el artículo.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____El artículo es... –soltaba la retahíla, sin dejar atrás una coma.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Repetidlo! ¡Mamelucos![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    Esa
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif] escena transcurría entre carcajadas, y las dos víctimas se entregaban, sin siquiera poder exhalar aliento.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡No lo han oído! ¡Díselo otra vez! ¡Bajad la cabeza, burros![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Naturalmente, no podían decir palabra. Estaban excesivamente nerviosos y humillados.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Patatín, patatán. Por un oído me entra y por el otro me sale. ¡Grítaselo! ¡Y vosotros, ¡imbéciles!, abrid las orejas, y a ver si se os queda en vuestras cabezas de cernícalo! –insistía Nistal.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]A veces Nistal se cansaba de lo mismo, y entonces les ordenaba que se pusiesen de rodillas con los brazos en cruz. Luego rulaba cerca de ellos vigilante, y si algún brazo perdía la horizontalidad, les golpeaba con el puntero. Pero como mis primos eran fuertes, el ocaso no se producía no bien quería el maestro. En vista de lo cual, acudía al recurso de poner varios libros en cada mano, sin poder bajarlas ni para rascarse. Había visto varias veces a mis primos derramar lágrimas, pero no temían los golpes, les dolían ver humilladas sus fuerzas.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    Otras
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif] veces, el maestro no venía de humor, lo que representaba una suerte para mis primos, pues sólo se atenía a sacudirles en las costillas con el puntero, hasta que saltaba hecho añicos. No recuerdo ya el número de los que rompió contra las espaldas de mis primos >>>[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]>>> No acierto a comprender por qué estupidez congénita o complejo de inferioridad, no se sublevaban contra tan frecuentes abusos de autoridad… <<<[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Un mañana, no obstante, cuando menos lo esperábamos, se produjo una venganza. Estábamos jugando al toro en el patio, y vi a Dani apartarse del grupo y luego entrar en clase. Regresó enseguida. De pronto, Ñito, con la cabeza gacha, como un toro [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]en el albero, salía detrás de él embistiendo a aquel improvisado lidiador.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Eh, toro! ¡Eh toro! –Dani lo citaba así.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    Ñito
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif] corría hacia él, y Dani le esperaba con las manos en la espalda. Pero cuando una de las veces iba a topar, levantó dos cosas largas y las dirigió, en un movimiento rápido y enérgico, hacia la cara de Nito, a la vez que el niño lanzó un grito de dolor. Dos palilleros colgaban de las mejillas de aquel ‘empollón’. [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Nistal, que rondaba próximo, se acercó al grupo; dejó a Ñito en manos de un fraile, para que lo llevase a la enfermería, y ordenó a Dani que le siguiera. Los dos se encerraron en nuestra clase y, acto seguido, Nistal le propinó una soberana paliza, que mi primo aguantó pasivamente y sin una queja en los labios.[/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Nico y yo merodeábamos cerca de la puerta y, cuando cesaron los golpes, pudimos escuchar las respiraciones anhelosas de Nistal y unas palabras recriminatorias. Y, seguidamente, la voz quebrada de Dani:[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Usted me ha zurrao alguna vez con razón, porque no me sabía la lección, pero hoy no tenía ningún derecho a hacerlo por vengarme de Ñito. ¡Y cómo hay Dios, que usted también me las va a pagar![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Así era la ética de Dani. ¡Igualito, igualito que su padre![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Nistal le atizó un último bofetón y acto seguido salió de la clase, despechugado y sudoroso. Poco después, Nico y yo entramos y hallamos a Dani en un estado lamentable. Tan tremenda fue la paliza que recibió, que no murió porque tenía la resistencia de un buey.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Apoyándose en Nico y en mí y haciendo un gran derroche de voluntad, por sus propios pies llegamos a la casa de mis tíos.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Quince días estuvo en cama, debido a la paliza. Al día siguiente, mi tía fue al colegio y allí le notificaron que quedaba expulsado. [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mi tía se quejó de la brutalidad de Nistal, y el Prior le dijo que pondría remedio. Y así fue. Nistal no volvió a pegar a ningún otro alumno más, pero siguió poniéndose en su picota a Nico y a otros ‘del mismo lote’, superándose en inventar nuevas burlas y nuevos ‘juegos’.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Nadie lo esperaba, pero por única vez 'Lopadres' salió de su mutismo y ensimismamiento y se juró que le iba a romper la cabeza al maestro. Dani le paró los pies a su padre diciéndole que no se vería muy sudado para darle al maestro lo suyo, no bien pudiera caminar.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Y en efecto, así fue. Un día por la noche, Dani en posesión ya de todas sus fuerzas, nos llamó aparte a Nico y a mí.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____Mañana por la tarde, luego de que salga ese tío del colegio, camino de su casa, le voy a dar hasta en los zapatos -nos dijo, ‘con premeditación, alevosía y nocturnidad’.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]En ese momento me sentí bien por ser espectador y, en cierto modo, partícipe del espectáculo que estaba a punto de abrirse el telón y comenzar.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Para llegar hasta la casa Nistal había que continuar la carretera asfaltada unos cien metros y se dejaba para entrar en un carril, entre maizales, alcanzando una vereda que conducía a un lugar con pocas viviendas. Nosotros tres nos ocultamos en los maíces. Ocurría esto en mayo y ya se hallaban altas las cañas. Me sentía muy hombre. Acepté y me fumé mi primer cigarrillo, ofrecido por mi primo Dani, que por excepción se mostraba amable conmigo. Nico reía a causa de mis toses. A Dani le veía tan sereno que no tenía más remedio que admirar su valor. Yo no era cobarde, ni me importaba pelear con quien fuera, pero no tenía la seguridad de mi primo Dani.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Vimos venir caminando a Nistal, con las manos en los bolsillos y silbando. Mis nervios se iban poniendo tensos.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Ahora! –dijo de pronto Dani, y nos plantamos en medio del camino. Nistal avanzaba, pero nos vio y se detuvo frente a [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]nosotros. De pronto, su cara empalideció, e hizo un amago como de querer huir; amago que frustramos, cortándole el paso.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡¡A ver si el señor maestro tiene huevos de pegarme ahora que no tiene nada que ver conmigo!! -gritó Dani, desafiante.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]La cara de Dani se puso súbitamente sombría. Se remangó las mangas de la camisa y los músculos se marcaban bajo la piel renegrida.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Nistal, nervioso, dio unos pasos atrás, a la vez que se quitó la chaqueta, desgarrando la camisa en el intento por recogerse las mangas.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡¡Ya te daré yo, brabucón!! -vociferó.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    S
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]e arrancó la corbata de un tirón. Sus manos, velludas pero bien cuidadas, vibraban, y en su frente empezó a aparecer gotas de sudor. Tenía miedo.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Fue como una lucha callejera. Sin que se dieran apenas golpes de refilón, caían enroscados al suelo, rodando entre una nube de polvo. Se golpeaban, a la vez furiosamente y torpemente. Se arrancaban pedazos de piel con las uñas, y las caras quedaban surcadas de rayas, de las que enseguida empezaba a brotar la sangre. No hablaban. Sólo se oía el balanceo de los maizales, bajo un continuo toma y daca de aquellos cuerpos, y un jadeo de las respiraciones. Los seguía como hipnotizado, espantado de la furia con que se pegaban.,‘¡Se van a matar!’, le dije a Nico, pero no respondió, sino que jaleaba con son ronco, apretadas las mandíbulas por la emoción, y sólo algunas palabras de apoyo escapaban de su boca. Inclinaba el busto con un envaramiento nervioso, estiraba los brazos, lanzaba al aire puñetazos... Seguía las peripecias de la pelea como si tomara parte en ella o como si quisiera hacer llegar a su hermano efluvios de su propia fuerza. Aún mi aturdimiento y nerviosismo pude ver que mis dos primos estaban compenetrados para las peleas…[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Al principio llevaba ventaja Nistal, más avezado que Dani, le golpeaba la cara con los puños. Dani se defendía con más arrojo [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]que eficacia. Hasta ese justo momento. Pero la juventud se iba imponiendo, y, aunque Dani tenía el rostro ensangrentado y cubierto de hematomas, no se quejaba. De pronto, me pareció ver que en los ojos de Nistal habían sombras de terror; jadeaba, agotado por el esfuerzo. Y ahí estaba mi primo, defendiéndose y atacando como si el agotamiento no hiciese mella en él. Yo diría que si el maestro no pedía clemencia era por temor a que su alumno lo matase si lo veía débil o derrotado[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Mientras uno quedaba encima, el otro lo apartaba clavándole las uñas en el cuello. Bajo esa presión agobiante de los dedos, los rostros adquirían una deformidad de pesadilla. Vi que cada vez era menor la resistencia del adulto; los puños jóvenes golpeaban como martillo, hinchándose la cara de su rival, sucia de sangre, de polvo, de sudor. Sencillamente, repugnante. [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]

    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Finalizando la pelea, una mano de Dani hacía presa del cuello de Nistal. Echado sobre el suelo y aporreando con la otra mano, vi cómo Nistal pataleaba convulsivamente y movía los brazos en el aire. Se le hinchaban las venas del cogote, surcándoselo como negros gusanos. La boca del maestro parecía un agujero oscuro. Y de pronto, una saliva sanguinolenta escapaba de sus labios…[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]No sé cómo fue que el maestro cogió la mano que le golpeaba y con la fuerza que proporciona la desesperación clavó los dientes en el nudillo del dedo índice…[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Dani lanzó su único quejido de dolor.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡¡Suélteme el dedo o le ahogo, cabrón!! -gritó, a la vez que no cesaba de apretarle el cuello…[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]


    [FONT=Eras Medium ITC, serif]De pronto, sentí un asco horrible. El líquido de la pituitaria de la nariz de Nistal se unió a la sangre que fluía del dedo de Dani que, junto con las respiraciones anhelosas, formaban unos gorgoritos repugnantes.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Enérgico, pero con cara de dolor, Dani se inclinó sobre el rostro de Nistal. Y, súbitamente, se oyó un quejido ronco. Nistal, inerte, había soltado su presa. ¿Acaso muerto? [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Dani, trabajosamente, se puso en pie, a la vez que lanzó al aire una porción de saliva semisólida. Horrorizado, desvié los ojos. ¡Le había arrancado una oreja de un solo mordisco![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Inmediatamente después, nos adentramos en el maizal. Ya allí, en forma instintiva volvimos la cabeza: Nistal no estaba muerto, sólo sin sentido, panza arriba sobre el suelo, Empezamos a correr y, mientras corríamos, Dani se iba envolviendo en un trozo de su camisa, hecha jirones, el dedo medio cortado de cuajo y que más tarde tuvieron que amputarle.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Al día siguiente se personó en la casa de mis tíos una pareja de la Guardia Civil, que se llevó a Dani. Lo juzgaron en el Tribunal de Menores de Santander, y fue condenado a permanecer durante un año en un correccional.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]En aquel curso saqué adelante todas las materias, incluida la Gramática, en la que incluso obtuve un ‘diez’. Nico logró un ‘seis’ en gimnasia, pero del resto fue cateado. Y como el aprobar era requisito sine quam para seguir, la carrera de Nico, como antes la de Dani, se truncó. Y con [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]la de ellos, la mía. Y puesto que ya no había ‘razón razonable’ para regresar de nuevo al colegio, ese verano me colocó mi tía en la fábrica de conservas de atún de nuestro pueblo. Ganaba un real diario. Mi primer ‘sobre’; pobre, pero sudado.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Pasado el año volvió Dani de 'su cárcel’. Nos contó que lo había pasado mucho mejor que en el colegio. Por entonces, Nico había empezado ya a salir al mar y Dani siguió enseguida la difícil vida de pescador.[/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Doce años tenía cuando ocurrió la tragedia. Era un día infernal. A las diez empezó a llover. Más tarde seguía lloviendo, e incluso con más fuerza. A la casa de mis tíos llegué empapado y tiritando. Escampó, pero sólo mientras almorzaba. Al salir, para regresar al trabajo, caí sin querer un vaso al suelo, que se hizo añicos. Me encogí, esperando el bofetón, pero mi tía no hizo ni dijo nada. En la cocina quedaron los platos sin fregar. Mi tía estaba en un tajo, con las piernas estiradas y la espalda sobre la pared, cruzadas las manos nervudas y sucias sobre el vientre. Toda ella en una [/FONT]
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]actitud de abandono y aplatanamiento. No había nadie más en la casa. Mi tío y sus hijos estaban en el mar, y mis primas volvían a su colegio, después de comer. [/FONT]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Crucé encogido la calle. El viento soplaba con furia. Me tambaleaba mientras caminaba. Las ráfagas me llevaban en volandas en la carretera, que en rápida inclinación descendía hacia la playa y en cuya proximidad se hallaba la fábrica. El mar estaba alborotado. El aire agolpaba negros nubarrones, como caballos salvajes. Las olas saltaban encabritadas y un alud de espuma barría el malecón. Frente a él, las olas se desgarraban y batían el muelle contra las rocas. Las gaviotas emitían sonidos metálicos. En aquel panorama se estaba mascando, con dientes de ogresa, la tragedia. Tragedia que no tardaría en llegar…[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    En
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]el trayecto hacia la fábrica vi personas mayores que miraban espantadas el mar; clavadas en los pies, inmóviles como estatuas. Presentían. Ya habían sido testigos directos de otras catástrofes de similares calibres.[/FONT]
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    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____¡Es la galerna!, decían, y el terror ponía mis pelos de punta.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Entré en la fábrica. Ni que decir que nadie dio golpe esa tarde. Todos los que allí trabajábamos teníamos algún deudo en el mar.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]___Estarán refugiados en algún puerto, en el de Santander quizá -aventuró una voz optimista.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Desde la cristalera de la fábrica se veía claramente la punta del malecón, que hacía las veces de puerto y en el que, en un estero maloliente, se depositaba el pescado. Los obreros nos apiñamos tras los cristales. Enfrente, se podía ver un expectante grupo de pescadores. Pude divisarlo, a duras penas, abriéndome paso con la vista entre las piernas de un compañero que por añadidura no paraba de moverse de un lado a otro.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Allá a lo lejos, cerca de la línea del horizonte, el mar, provocador y rebelde aparecía cubierto de crestas coronadas de espuma.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]De pronto, comenzó a llover con intensidad. El viento empezó a entonar una melodía fúnebre en las tensas cuerdas del agua.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
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  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado mayo 2016
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]A las cinco se suspendió el trabajo en la fábrica. Escampó, pero el gris era negro ya, y el viento corría a una velocidad de vértigo Abandonamos la fábrica en un tropel correntón.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Acompañado de mis primas, que habían venido a buscarme, nos dirigimos hacia el malecón. Con un ruido ensordecedor, enormes olas golpeaban y hacían levantar surtidores de diez metros. La mayor de mis primas, de pronto, empezó a llorar.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]____No va a pasar nada -le dije, con la idea de tranquilizarla, por más que no lo conseguía, debido a lo que estaba viendo y a mi tono de voz, poco tranquilizador.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]También yo tenía miedo. Pero había en mí una morbosa curiosidad: ‘a la vez me complacía y defraudaba que ocurriese la tragedia'.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]

    [FONT=Eras Medium ITC, serif]Corrimos los tres juntos hacia un pinar, que se inclinaba por la furia del viento, que silbaba desapacible entre las copas.[/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]
    [/FONT]

    [FONT=Eras Medium ITC, serif]En la playa, la resaca parecía enrollar las aguas del Cantábrico, cual gigantesca alfombra. Mar adentro, se agitaban, continuas y violentas, las olas como caldo espeso. Dantesco.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    M
    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]ujeres, hombres y hasta niños, y mi tía al frente maldecían. Mi tía emitía gritos histéricos, casi cómicos:[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif] [/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]___¡¡Mi Dani, mi Nico y mi hombre van en un mismo barco!![/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]A las seis de la tarde se vio el primer barco: Meme. Era noche ya y los otros no tardaron en aparecer; ocho en total: Pat, Cari, Pat1, Andrea, Macarena, Can y Julio. Bailaban sobre las aguas cuales pedazos de corcho. El mar los acogía, pero volvía a sacarlos en la cresta de una ola con un fácil juego de prestidigitación. Todos aguardaban, junto a la barra. Luego, uno a uno, danzando en el lomo de una goliat ola, iban poniéndose en el punto más alejado del malecón. Y ya allí quedaban cabeceando, pero a salvo.[/FONT][FONT=Eras Medium ITC, serif]

    [/FONT]
    [FONT=Eras Medium ITC, serif]La tragedia ocurrió en un santiamén; quizás un fallo del patrón, quizás los nervios, esto es algo que nunca se sabrá. Lo cierto es que uno de los barcos se quedó rezagado, como esperando el [/FONT]
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