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Días grises

astonzastonz Anónimo s.XI
editado mayo 2016 en Otros
Buenas tardes, podría decirse que este es un extracto de mi primer relato y quería saber que opinan, que me aconsejan, etc.


Hoy parecía un día negro, pero simplemente fue gris. Y no es metafórico, fue un día realmente dominado por el color gris. Ya desde el desayuno, se empezó a vislumbrar. Mientras juntaba la leche con el café, asistí inaudito a la creación del primer café gris. Pensé tirarlo, ya que no tenía un aspecto para nada atractivo. Pero la curiosidad pudo conmigo y le di un trago largo. A pesar de su alta temperatura, continué bebiendo, y es que su sabor no se correspondía para nada con su color, y yo estaba realmente alucinando. De hecho, ni siquiera tenía que ver con el sabor del café, ni de la leche, era sencillamente indescriptible, pero lo más inquietante es que me tomé otro. Tal es el efecto laxante del café gris sin sabor a café ni leche, que mi wáter Roca recibió por primera vez una verdadera roca. Y no es metafórico, una enorme roca gris salió de mi trasero. Puede sonar realmente desagradable, pero al menos agradecí no tener que limpiarme. Nunca me ha gustado. Y la roca gris lo había evitado.

No fue ninguna sorpresa el comprobar que tanto mi traje, como mi camisa, como mis zapatos, habían adquirido un color gris. «Qué elegante, qué sobrio», pensé mientras me miraba al espejo. Pero si algo tienen los días grises, es que no puedes estar un minuto sin advertir una de sus triquiñuelas. Para cuando mi cara estaba a un palmo del espejo, ya había asimilado el color gris de mis ojos...

Salí a la calle mientras encendía el cigarrillo habitual de camino al trabajo. Caminaba con paso firme, consciente de que el cielo era totalmente gris, pero totalmente inconsciente de otra realidad bastante más alarmante, y es que el cigarrillo pese a estar encendido, no soltaba humo. Pese que yo sentía el humo saliendo de mi boca, no era capaz de verlo. He de admitir que es algo sorprendente, pero tampoco era para tanto, asi que continué andando. Tiré el cigarro sin humo al suelo, y a la hora de pisarlo me encontré con otro hallazgo de indudable interés, y es que la acera sobre la que solía caminar había desaparecido para dar lugar a un curioso suelo transparente. Y es que si algo tienen los días grises, es que al parecer las cosas grises se vuelven invisibles.

Comentarios

  • ACLIAMANTAACLIAMANTA Pedro Abad s.XII
    editado mayo 2016
    Pues que te dijera... a excepción del efecto del café en tu intestino (que me parece francamente desagradable) por lo demás creo que tu relato es simpàtico y bien escrito.
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