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La Ronda - Parte 1

alansmithealansmithe Pedro Abad s.XII
editado septiembre 2015 en Terror
Les dejo un relato que escribi hace poco. Perdonen la extension del mismo. Espero sus opiniones.


gracias


ALAN


LA RONDA




-Oiga, Doctor. Despierte - sumido en un sueño profundo alcanzado por el arrullar del auto sobre la autopista, Fernando Garagiola, despertó de un sueño un poco desconcertado. Lo primero que vio fue el gesto socarrón de su ocasional acompañante, del que apenas sabía el apellido, Furci.
Tratando de recuperar la postura en la incómoda butaca del renault megane, Fernando recobró sus sentidos y prestó atención. El interior del auto estaba apenas iluminado por la luz tenue amarilla, y afuera la oscuridad era plena.
-Doc, estamos a la altura de Pilar recién. Falta, pero me abrí mucho, tenemos que buscar la ruta tres para llegar a las Flores. Ahora paramos, cargo nafta, voy al baño y seguimos. Quiere que compre algo para acompañar unos mates?-. Todavía dormido Fernando apenas articuló una respuesta.
- Si, pero deje que yo compro. Usted haga tranquilo- no le vendría mal estirar las piernas.
- Bueno dele, pero mire que hace un frio barbaro. El termómetro del auto marca menos tres grados. Escuche ya que esta, si entra a comprar, no le pregunta al muchacho que atiende como hacemos para agarrar la tres? este GPS de porqueria me mando por cualquier lado, no se para que le hago caso. Al hombre se lo veía totalmente despierto, Fernando no podía estar más que asombrado. - Dele le pregunto, que hora es?
- Son las tres doctor. A pesar del desvío, yo creo que a las 6 y media estamos ahí. Bien tempranito.
- Genial, bueno vamos así no nos atrasamos más.
El doctor abrió la puerta, el frío le entumeció la cara y el viento le secó los labios. La estación de servicio estaba desierta, apenas saludo al playero que estaba abrigado con guantes y una campera enorme que casi no lo dejaba moverse. Desde la rendija que había entre la bufanda y la gorra, el playero le hizo un gesto de saludo con los ojos. El camino hasta el pequeño kiosco parecía interminable. El viento silbaba y le daba un aire más desolador al lugar. Cerca de la entrada del kiosquito, una pequeña navecita espacial apenas iluminada entristece la situación aún más. Dentro del kiosco una luz amarillenta iluminaba el lugar donde estaba sentado el encargado, quien también estaba abrigado hasta las orejas, ya que no se sabía si hacia mas frio afuera o dentro. Fernando camino entre las pequeñas góndolas, donde había galletitas, bizcochitos,papas fritas, etc. Tomo dos paquetes de bizcochos unos salados y otros agridulces y se dirigió al cajero.
-Buenas noches, lleva esto nomas?
- Si, y te hago una consulta, como agarramos la tres desde acá?.
- Mire, sigue hasta el zoológico de Luján, ahí tiene para agarrar la seis, a la izquierda y ahí hasta San Miguel del Monte, ahí tiene para agarrar la tres. Para que lado va?
- Vamos a las Flores-
- Bueno ahí entonces agarra para la derecha. Igual esta fea la ruta tres.
- Si?
- Horrible, no solo está destruida sino que es oscura, vayan con las luces altas ahí.-
Fernando no le dio mucha más charla pago y tomo las cosas. Afuera Furci hablaba con el playero, que al parecer le estaba dando indicaciones de como tomar la ruta tres. Los que manejan nunca confían en el acompañante para las direcciones.

Cruzó la playa a paso rápido, el viento no daba tregua, entró en el auto y el silencio lo relajo. Se sacó los guantes y puso los “víveres” en la bandeja del costado de la puerta. Furci golpeó la ventanilla, y mostrando el termo Fernando pudo leer en sus labios que decía -” busco agua caliente y arrancamos”. Fernando asintió y lo vio correr dentro del kiosco. Mientras tanto se volvía a acomodar en la butaca, pensaba en seguir durmiendo un rato más, al ver el reloj marcando las tres y diez de la madrugada, los párpados prácticamente que se le cerraban. Todo tan oscuro, el frío, “está empezando a hacer frío acá adentro, que se apure” pensó. Al segundo lo vio venir trotando al hombre de sesenta años, con el termo bajo el brazo y una sonrisa. Al sentarse frente al volante se frotó las manos y dijo- vamos ahora eh! no me deje rengo y se vuelva a dormir. Mire en la guantera está el mate y un poquito de yerba. Vamos mateando y se va a pasar mejor el viaje. ¿Qué le parece?-
Le dio un poco de culpa a Fernando ignorar este pedido, el chofer apelo al incipiente sentimiento de camaradería y complicidad que puede llegar a existir entre dos personas que apenas se conocen, pero que comparten un viaje. Además de que en la posición de acompañante, debía cumplir esa regla implícita de acompañar en todo momento al conductor en su vigilia. Debía por gentileza al menos interiorizarse en la vida de su compañero, aunque sea en los detalles más superficiales de su vida, nada profundo.
- Dele, nomas deme el termo y arrancamos-.

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