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Poemas de andar por casa

estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
editado diciembre 2015 en Poemas
Permíteme pensar...

Permíteme pensar
que somos
una mota
de polvo
sobre una mesa
cualquiera
y que
un paño
atrapapolvo
nos hace
desaparecer
un lunes
de nuestro
mundo
horizontal.



«1

Comentarios

  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Esta mañana...


    Esta mañana engullí mucha poesía,
    tragué
    sin pensar en un empacho o mala
    digestión,
    sin saber que podría pasar de no digerir tanto
    sentimiento atrapado
    en redes de poetas.
    Cada poema leído
    se adentraba,
    se perdía en laberínticas vénulas,
    en capilares y en los vasos sanguíneos
    de mis ojos.
    Hasta que no pude más
    y vomité versos de desamor y estrofas
    de muertes arrítmicas.
    La palidez de mi rostro
    indica
    sobredosis de tristeza.



  • Il SognoIl Sogno Anónimo s.XI
    editado diciembre 2014
    Me gustan mucho, en especial el primero. ;)
  • Sigue mirando a ver si ves telarañas :)
  • PerplejoPerplejo Fernando de Rojas s.XV
    editado diciembre 2014
    Me gusta el primero salvo dos cosas:

    - "Mota de polvo" y "paño atrapapolvo" no me funcionan al mismo tiempo.

    - El ritmo, aunque sea entrecortando de forma sorprendente (no sé si tenías alguna intención al hacerlo así), me resulta demasiado regular.

    Lo de que un agente externo nos haga trascender de nuestro plano de percepción me gusta bastante expresado de forma tan doméstica.
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Il Sogno escribió : »
    Me gustan mucho, en especial el primero. ;)
    ;)

    Gracias, Il Sogno... Me gusta tu nick... me recuerda a El sueño de una noche de verano :)


    amparo bonilla escribió : »
    Sigue mirando a ver si ves telarañas :)

    :p:rolleyes2: Nada por aquí... nada por allá... No hay... :)


    Perplejo escribió : »
    Me gusta el primero salvo dos cosas:

    - "Mota de polvo" y "paño atrapapolvo" no me funcionan al mismo tiempo.

    - El ritmo, aunque sea entrecortando de forma sorprendente (no sé si tenías alguna intención al hacerlo así), me resulta demasiado regular.

    Lo de que un agente externo nos haga trascender de nuestro plano de percepción me gusta bastante expresado de forma tan doméstica.


    No sé si he transmitido la verticalidad del mundo horizontal y se ha quedado en un intento... La regularidad en el ritmo que encuentras, es la esencia de la caída y la desaparición sin ofrecer resistencia... simplemente ocurre... son unos segundos de percepción lineal y su angustia plana...


    En cuanto a lo de mota de polvo y paño atrapapolvo que no te funcionan al mismo tiempo... El paño atrapapolvo simboliza aquello ajeno a nosotros que no se puede controlar y que te lleva por delante...

    ¡Jolines, con lo sencillito que es el poema y cuánto polvo levanta! :) La próxima vez aparecerá el aspirador y no quedarán ni las migas...

    Gracias, Perplejo.
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    La palabra muda


    La palabra muda me ha llenado por dentro

    Ahora, soy un eco de la palabra anterior




  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    La poesía es un pájaro interesado...


    La poesía es un pájaro interesado.
    Abro mis manos con migas
    de sentimientos
    y acude hambriento.
    Tras comer, se va,
    no sin antes picotear la víscera
    de mi corazón,
    beberse mis lágrimas
    y dejar algún excremento
    entre gorjeos
    de satisfacción.




  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    El espejo es un invento venenoso...


    El espejo es un invento venenoso.
    Hoy me ha dicho que tengo ojeras,
    que han pasado los años
    y que hay arrugas con nombre de
    sufrimiento
    que no se irán jamás.
    Le he contestado con una sonrisa.




  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    El viernes...

    El viernes
    es un día lleno de
    ilusión volcada
    en un fin de semana.
    Lástima que todo acabe
    desembocando
    en un lunes.




  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Tengo el placer...

    Tengo el placer al alcance de mi mano
    Si añado amor, la cosa se complica




  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    ¡Adéntrate!

    ¡Adéntrate!

    Y cuando quieras salir,

    tendrás un largo recorrido

    por delante.





  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    miaaauu

    Si tú me dices miaaauu
    miraré a tus ojos, intensa,
    buscando una respuesta.



  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Maduración...


    Maduré cuando me dijeron que se había acabado
    el bizcocho.
    Ahora estoy en edad de merecer(me) (todo)




  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    "No hay que meter nunca
    los dedos
    en un enchufe."


    Demasiado tarde.
    Nadie me advirtió del amor
    y de su alto voltaje.

    Y lo metí todo.

    (Y a la inversa)



  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado diciembre 2014
    estrofa escribió : »
    "No hay que meter nunca
    los dedos
    en un enchufe."


    (Y a la inversa)


    ¿Te metieron enchufes en los dedos como si fueran alianzas de oro con fecha grabada en su interior?

    .
    .
    .
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    :) Hola, Quinti.
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    No apto para amantes de la Navidad y niños (por dentro)


    Todo huele a muerte en Navidad, y los ojos
    traen a los muertos
    de vuelta a casa, posándose en las fotografías.

    Se acercan días en los que quisiera correr muy lejos,
    ser un pájaro que busca un nido
    en lo alto de El Árbol del No. Me gusta El Árbol del No, nunca
    entran los Sí intentando hacerme cambiar de opinión
    con una sonrisa de la vida sigue,
    ven a cantar un villancico y déjate
    contagiar del espíritu navideño;

    y mira los escaparates y las luces
    parpadeantes,
    hipnóticas,
    son las pastillitas para que sueñes
    con anuncios
    de perfumes.

    Pero pienso en otros espíritus con luces apagadas.

    Cuando regresen los muertos por Navidad, no
    me hallarán en casa.
    No me encontrarán por un tiempo,
    quizás siempre. Mientras exista El Árbol del No.
    Mientras no le caiga un rayo, o alguien lo tale,
    destrozando el nido donde me recojo
    estos días; hasta que
    también me pose
    en una fotografía sin salida

    y haya encontrado mi último nido, mi último vuelo.

    Y las sillas vacías en las mesas opulentas.

    Se van amontonando.

    Y todos parecen felices con sus huequecitos por dentro.


    La calle se traga mis pasos.

    Y he de desear Felices Navidades porque es lo que se suele hacer
    en estos casos.

    Pero las palabras me evitan y se evaden.

    Irá pasando.
    Irá pasando y haciendo menos daño.

    (Eso dicen)






  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado diciembre 2014
    Ya sé que no vendrá mucho a cuento, y espero no estropearte el hilo.
    Ayer leí un artículo de Luís Herrero y me acordé de ti.

    Las sillas vacías.


    Adolfo Suárez me contó una vez que en la Navidad de 1982, recién desembarcado el PSOE en la playa del poder, Felipe González le llamó por teléfono para preguntarle si, en su opinión, debía mantener la tradición de poner un Nacimiento en el Palacio de la Moncloa. El líder socialista había conseguido dos meses antes una mayoría absoluta formidable –202 escaños de un total de 350– gracias en buena parte a que los ciudadanos vieron en él la encarnadura de un estilo ético. Adolfo le dijo, o por lo menos él me dijo que se lo dijo, que los valores que defiende el cristianismo son universales –ahora tal vez hubiera dicho transversales– y que no entraban en contradicción con las promesas electorales del PSOE. El amor al prójimo, el deseo de paz, de justicia y de hacer las cosas bien ya formaban parte de los mensajes navideños mucho antes, casi dos mil años antes, de que se inventaran los partidos políticos. Así que le aconsejó que mantuviera la tradición del Nacimiento porque haciéndolo ningún conmilitón debería sentirse ofendido y no haciéndolo podría herir la sensibilidad de más de un ciudadano de buena voluntad. Ya no recuerdo si Felipe González le hizo caso o no, me suena vagamente que sí, pero de lo que sí me acuerdo es de que algunos años después el líder socialista ya no era visto por la mayoría de los españoles como la encarnadura de un estilo ético y de que los valores que impulsaron su acción de gobierno, sobre todo desde finales de los 80, tenían muy poco que ver con los que el cristianismo vuelve a proponer a la humanidad entera cada vez que llega una nueva Navidad.
    Poco a poco se ha ido fraguando un raro consenso en torno a la idea de que la Navidad es un tiempo triste. Hemos dado por bueno que el poder de las ausencias, de los familiares y los amigos muertos, puede más que el poder de las presencias; que una silla vacía mueve más a la nostalgia de lo que mueven los nuevos familiares y los nuevos amigos a la esperanza. Yo siempre he creído que ese es un diagnóstico demasiado superficial. No se trata, a mi juicio, de que echemos de menos a las personas que ya no están con nosotros, sino que echamos de menos el amor que les teníamos y que nos hacía ser, o al menos lo proponía, un poco mejores. No creo que lloremos por ellos, lloramos por nosotros. La fuerza que nos impulsa a ser buenas personas, esa ley de la naturaleza humana que cada hombre siente como propia con independencia de credos, culturas y particularismos geográficos y que nos impide dar patadas a las viejecitas, jalear a los cobardes o amar la mentira no anida en el ámbito de la relación de uno consigo mismo, sino en la de uno con los demás. Son ellos quienes piden lo mejor de nosotros, ya sea la amabilidad, la paciencia, la sabiduría o la fortaleza. Cuando perdemos a un ser querido perdemos una razón para mejorar y lo que nos entristece es darnos cuenta de que, en realidad, no lo somos en absoluto. De que los deseos de paz, de justicia, de amor al prójimo y de hacer las cosas bien que tratamos de renovar las Navidades pasadas han vuelto a convertirse, un año después, en empeños fracasados. Somos tan idiotas que creemos que nos bastamos por nosotros mismos.
    Un proceso parecido al que ocurre en las personas, creo yo, ocurre en los grupos sociales, y por lo tanto también en los países. Cuando las ilusiones que remueven la esperanza de los ciudadanos acaban convertidas en promesas incumplidas, banderas arriadas, principios abandonados, esfuerzos fútiles o ejemplos deplorables, el país entero se vuelve más fúnebre, por mucho que las luces navideñas, los niños de San Ildefonso o el turrón de Jijona le inviten a tocar la zambomba y la pandereta. En 2014, a los socialistas se les ha muerto Rubalcaba, y con él una nueva oportunidad de reconstruir el estilo ético que un día llevó a Felipe González a inundar de ilusión por un cambio a mejor las calles españolas. A los comunistas se les ha muerto Cayo Lara, y con su muerte descarrila el último tren hacia el sorpasso de la izquierda. A los populares se les ha muerto Mariano Rajoy, aunque él todavía no lo sabe, y con él se prejubila la machada aznarista de haber metido a la derecha en el circuito de las alternancias. Y a todos se nos ha muerto el Rey Juan Carlos y con él un modelo político que hace aguas por los cuatro costados. No nos hacen llorar sus sillas vacías, sino la fracasada oportunidad que cada uno de ellos dieron, a unos y a otros, para formar parte de una España mejor.
    Honradamente no creo que sean muchos los ciudadanos que, estas Navidades, canalicen sus ilusiones colectivas a través de esas vías tan desprestigiadas. Habrá quien siga transitándolas, sin duda, incluso votándolas, qué remedio, pero no porque esperen mucho más de ellas que el simple hecho de evitar males mayores. La única ventana de aire nuevo es la de Podemos. De ahí su éxito. Por ella se cuela la única corriente de ilusión ciudadana, que según los indicadores atmosféricos de las encuestas empieza a tener naturaleza huracanada. Ya hay predicciones científicas, se supone, que colocan a los Iglesia's boys por encima de los cien escaños, codo con codo con el PP y varios puntos por delante del PSOE. Si alguien creía que sus desvaríos programáticos o la ofensiva del sistema contra sus siglas iban a esquilmarles el brillante porvenir, se equivocaba. Puede ser que un aire nuevo no sea un aire mejor, razona una buena porción del electorado, pero difícilmente puede ser peor del que ahora respiramos. El razonamiento que se impone es de cajón: o abrimos esa ventana y dejamos que se ventile el tugurio en que se ha convertido la política española, aun a riesgo de que no sirva para nada, o nos condenamos a la asfixia.
    No comparto el razonamiento, pero lo entiendo. El problema estriba en que darle a Podemos la capacidad de abanderar los valores de nuestro futuro inmediato, a la vista de lo que propone que hagamos con los que jalonaron la travesía de la Transición, puede llevarnos en poco tiempo a la Navidad más triste de este siglo. Menos mal que, aunque eso suceda, al año siguiente una nueva Navidad llegará puntual a su cita de diciembre. Nunca es tarde para la redención.




    [OCULTAR]http://www.libertaddigital.com/opinion/luis-herrero/las-sillas-vacias-74353/[/OCULTAR]


    .
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  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    Quinti escribió : »
    Ya sé que no vendrá mucho a cuento, y espero no estropearte el hilo.


    ...


    A cuento cuento sí que viene... a "Cuento de Navidad" de Dickens... Yo sería algo así como Ebenezer Scrooge y tú el Fantasma de las Navidades Presentes actualizado, que en vez de mostrarme escenas de mi vida, me muestras artículos de periódicos :)... Como ha cambiado el cuento...


    Seriando, me ha gustado mucho el artículo, Quinti. Como anécdota, decir que cada día cuando me levanto y salgo de la habitación, lo primero que me encuentro es un nacimiento (¡Jesús, María y José!, sí). El abuelo construyó uno hace muchos años, de esos con muchos detalles, y decidió dejarlo fijo para siempre (a ver quién es el valiente que le habla de desmontarlo sin que le de un telele... estuvo trabajando unos años vendiendo figuritas de belenes y le marcó forever). Además, el abuelo se llama Jesús y nació el día de Navidad. Parece un chiste navideño, pero es real... palabrita del Niño Jesús que esto no es un relato de ficción :)

    Pienso que la Navidad divide a unos y otros en la forma de sentirla, como los partidos políticos... y ahora me viene a la mente la frase de "Todo es política", hasta la Navidad, visto el artículo...

    Sobre el egoísmo de recrearse en la nostalgia de las sillas vacías... puede que sea tan sencillo como lo cuenta Luís Herrero.

    El símil con la actualidad política que estamos viviendo es muy acertado... Se nos han ido muriendo figuras relevantes del nacimiento, y algunos se sienten perdidos, sin darse cuenta de que se han colocado nuevas figuras en la representación. Nuevos rostros que pasan inadvertidos por aquellos que gustan de llorar sillas vacías ¿no?. Es cierto que estamos siendo partícipes de un cambio, que lo tenemos aquí, con nuestras dudas, y que en nuestras manos está el abrir las ventanas y dejar que entre el aire todavía no enturbiado por la corrupción... La ilusión es Pablo Iglesias y Podemos, hace tiempo que lo tengo claro... aunque nos revolucione el nacimiento y nos lo ponga patas arriba... Lo veo necesario...

    También es cierto que nos contagiamos unos a otros, que es difícil no dejarse llevar por las corrientes de pensamiento generalizado. Una Navidad triste con vistas a sillas vacías puede alimentar nuestra ansía de romper con lo establecido, con el pasado... con la tradición... con la casta... Vamos hacía un ¡Se armó el Belén! : -))

    No sé si te perdonaré las vueltas que le voy a dar al artículo :rolleyes: Dice mucho de la situación... pero de ahí a redimirme y decir eso de paz y amor, turrón y ferreros hummmm no sé no sé... Déjame que piense un poco en mi nido de El árbol del No... Aún estoy en época de negación... y mi espíritu navideño está renegón...

    Y tú no puedes estropear un hilo. Por ponerte un ejemplo tonto: Un hilo es como un programa de la tele al que vienen artistas invitados... Entonces sube el arroz, las audiencias, y hay quien sintoniza el programa, no por lo que ofrece su formato, sino por la estrella invitada... ¡Con todos ustedes....! ¡Quintiliano! Juas estoy como una chota :D Ahora le darán al mando a distancia y seré carne de reposición...

    La nostalgia se puede revertir... Siempre...
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014
    La tradición


    El olor a comida viaja desde hace dos o tres días
    de una ventana a otra.
    Los aromas crean vínculos
    hasta formar un mezcladillo muy raro
    que inunda las habitaciones con primer, segundo
    y tercer plato
    (más el postre).


    Se acerca la Nochebuena. Es esta noche.


    Las cocinas huelen a tradición llevada con el esfuerzo
    de muchas madres
    sobrepasadas de trabajo.
    Hay cosas que no cambian por más años que pasen.
    Las mujeres
    siguen llevando casi todo el peso entre fogones
    y microondas en estas fechas.
    Conozco tan pocas excepciones... quizás alguna ayudita
    con nombre de Pepe Noel
    y alguna colaboración que otra con nombre de Ángel.
    Se me olvidaba,
    también están los Reyes Pacos, encantadores.


    El peso de la tradición tiene esencia de
    mujer, son las responsables de que sigan adelante
    las reuniones familiares,
    afirmaría.
    Se la conoce como La Navidad y no El Navidad,
    supongo que será por eso... es femenina
    y con esencia de madre.

    Mi madre y sus canelones con esa bechamel cocinada
    con tanta lentitud... los relojes se paran
    en momentos así. El tiempo es suyo. Le pertenece.
    Hace un pacto con el amor,
    solo de esta manera se entiende tanta delicia
    en una mesa, tanto calor.


    (Y sigo sin entender esta predisposición... fabricada
    para que la estructura familiar siga funcionando
    en apariencia con sus estereotipos).


    Pero los tiempos cambian...


    Aunque tarden y les cueste... y en muchos casos se hagan
    los locos...







  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014




    Se me ocurre el silencio...

    Hace el típico frío de una madrugada de invierno.
    Este sería el principio de un día cualquiera de diciembre, tras un festivo.
    El silencio se come los crujidos, chasquidos, zumbidos,
    fragores (una palabra que me suena a suavidad en un equívoco), (...)

    A esta hora suele darse el banquete, engullendo
    los sonidos de la vida. Mastica sin hacer ruido,
    con una perfecta fisonomía silenciosa, una maquinaria precisa.

    El teclado irrumpe con un ruidito al escribir. No sé si el silencio
    tendrá la capacidad y el poder de enfadarse conmigo,
    por intentar acabar con su reino antes de tiempo. Soy una especie
    de intrusa, un virus para este, a derrocar de su territorio.

    Me lo imagino
    con un florete en las manos, defendiéndose del alboroto
    que va provocando mi presencia:

    El ruido de los pasos, el del microondas calentando el café con leche,
    la cisterna, un grifo abierto,
    la cucharilla dando vueltas...

    Hasta el run run de mi pensamiento
    podría llegar a molestar a alguien como él, tan sensible,
    con tanta facilidad para romperse.
    Tendría que llevar un cartel encima que dijese:
    Cuidado, frágil, puedo perderme en un microsegundo.
    En un ya, me esfumo.

    El silencio puede guardarse, crearse, alimentarse, ¿insonorizarse?,
    ¿podría el silencio apagarse a sí mismo?, ¿vislumbrarse?
    ¿ver su propia muerte acercándose con la madrugada?

    Ahora, de tener forma y vida, sustancia y florete,
    estaría defendiéndose de la nevera y su rugido molesto e insistente
    (el grillo de toda cocina, o el león, según el tipo de frigorífico).

    Y de pronto, sin previo aviso
    ¡Touché!
    yazco sobre el teclado muerta de ruido, asesinada de silencio.
    (¡Shsss! Se escuchan los primeros trinos)
    El silencio empieza a morir.
    Su florete en el suelo.
    Cae abatido mirando el amanecer.
    Dulce transición hacia una muerte.

    Cuando llegue mi momento, quiero irme como él.
    Ante un amanecer, ir desapareciendo dócil y plácida,
    sin resistencia, dejándome llevar a la luz.
    (espero que no esté a oscuras
    y sin interruptor)






  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014



    La enfermedad de Padre

    Padre ha dejado de ser el que era.
    Le han cortado la vida.
    Le han metido en una cueva
    de recuerdos
    y los han mezclado.
    Pasado y presente, juegan
    ahora
    una partida de cartas.
    Padre está ausente todo el día.
    Habla como si estuviese
    hablando
    con otra persona,
    con su madre fallecida
    con su padre fallecido
    con su hermana fallecida
    con su hermano ausente
    con cualquiera al que su mente
    trae hacia su mundo.
    Conversa con fantasmas.
    Padre no puede comer
    sin atragantarse.
    No puede andar sin caerse,
    le evade el equilibrio.
    Escucha mucha música.
    Le gusta el blues, el jazz,
    el swing, algo de rock,
    y los mariachis.
    Llega la Navidad,
    y en un descuido
    se ha comido
    una caja de polvorones.
    A la mierda la dieta
    recomendada
    por el médico.
    En el suelo, la caja
    hecha trizas.
    En su cara, una sonrisa.
    Sentado en el sillón,
    con su ea ea ea constante,
    no recuerda la travesura.
    Su jersey lleno de restos
    de delito.
    Y la mirada perdida
    en algún camino.
    Padre no puede vivir
    sin ayuda.
    Se ha amotinado
    su cerebro.
    Es un barco sin capitán.
    Es un marinero a la deriva
    cuya vela
    ciega sus ojos errantes.
    Es mi padre,
    el que me robaron.
    No me conoce
    más que a ratos,
    cuando en sus viajes
    hace una parada en
    mi recuerdo.
    Es un viajero del tiempo.
    No ha vuelto
    de su último trayecto,
    en la Navidad
    de hace tres años.
    He sido su copiloto
    sin que se diera cuenta,
    y hemos viajado
    juntos.
    No pude acompañarlo
    esta vez.
    Se fue solito en su nave
    a un lugar llamado
    muerte.
    Yo estaba al otro lado,
    despidiéndome
    con nuestro walkie talkie,
    con la esperanza
    de que me oyera.
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014




    He dejado la lluvia...

    He dejado la lluvia.
    He dejado el paraguas olvidado
    en una esquina,
    solo,
    cerrado.
    He dejado el caparazón de alambre
    y tela
    que me separaba de ella.
    Y la he dejado a ella,
    a la lluvia.
    La observo,
    sin afectarme el tacto
    acuoso
    de lágrima de cielo.
    La miro y no nos vemos.
    Hemos pasado
    a la transparencia
    de la nada.
    Ella cae a su abismo, y mis pasos
    van alejándose
    de la caída
    buscando olvidarla.
    La lluvia
    persigue como si fuese
    la muerte
    (con la lluvia en los talones).
    Sin dejar atrás, adelanta,
    y abre
    el mundo horizontal
    en su vertical
    suicidio.
    Llueve en una muerte.
    Muere la lluvia.
    Los zapatos, llenos de ataúdes,
    van caminando entre fosas
    de agua.
    La lluvia muere y llueve
    mientras tanto.





  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2014




    Para mí, el cielo (por pedir que no quede)

    Se acaba el año. Me merezco el cielo. Completo.
    Nada de a plazos y por partes.
    He sufrido bastante y me han dicho que tiene
    su recompensa,
    la contraprestación.
    Lo he leído en el Contrato de la Vida (página
    tropocientas, párrafo uno, del capítulo Estás Jodida)
    He dicho.
    Otra cosa será, que en vez de esto,
    me envíen por correo
    un suéter con estrellas de
    purpurina (que sepáis que no dará el pego
    y no me resigno).
    No entiendo a la purpurina, tan brillante, tan menuda,
    tan llamativa. Como si su vida consistiese
    en llamar la
    atención por donde pasa.
    La purpurina es histriónica, sin duda.
    Ya sé como llamar a fulanita cuando se pone
    insoportable, sin que se enfade:
    "Gran hija de la purpurina".
    (Pensará que he soltado algo bonito.
    Estará equivocada. Es un galimatías complicado.
    Será un secreto conmigo, a solas, sin intermediarios).
    Y quiero el cielo que me merezco: azul noche,
    luna completa, asteroides y planetas
    (bajo amenaza
    de seguir escribiendo
    poesía
    de no recibirlo).
    Ellos mismos (a quien pertoque). Es un arma letal, una plaga,
    solo tengo
    que tocar el teclado...
    He esperado mucho,
    demasiado,
    llegamos al 2015, y hemos pasado
    la Odisea Espacial y la peseta. Y hasta se cayó un muro
    no hace mucho, entre otras cosas
    (no quiero extenderme).
    Ya toca.
    Quiero mi cielo.
    O escribiré poesía el año que viene.







    :)
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado septiembre 2015
    Han pasado casi nueve meses desde el último. No pensaba volver a este hilo, pero aquí es como que me siento más, no sé, ¿intima? ¿por realizar poéticamente? :confused:


    Me surgió un poema sobre Nancys. De pequeña, recuerdo que cuando se les salía la cabeza no había dios que la volviese a su sitio, la muñeca pasaba a mejor vida :(-(
    entonces eran momentos traumáticos, intentando que todo volviese atrás, a cuando la cabecita lucía sobre los hombros de mi Nancy...



    Muñecas sin cabeza

    La niña observa el imposible desde otros ángulos.
    En una mano chica, la cabecita de muñeca.
    En la otra, el cuerpo vacío de entraña, con una falda acampanada y
    blusa de cuadritos entre verdes y azules.

    - Antes del accidente, ibas a algún sitio, baby,
    no dio tiempo a coger el bolso de flecos de tu armario mini -

    Intentando sobornarla de ternura:
    "muñeca guapa, muñeca linda, muñeca de mis juegos de infancia"

    El pelo revuelto entre los dedos,
    mechones como de cristal hilado en sueños color de bronce.

    Imagina, construir una peluquería de cabezas sueltas.
    - Los ojos sintéticos
    miran vacíos
    porque están inertes-
    y no sufren por ti, niña,
    aunque tenga la mirada tintes azulados de cariño de juguete.

    Y decides no jugar con trozos desmembrados de muñeca,
    mientras te consuma de tristeza una cancioncilla fúnebre.

    En un futuro cargado de quizás, podrás perder la cabeza,
    como tu Nancy,

    marcada descabezada, enamorada hasta los órganos.

    Encontrarás la diferencia entre piel y dolor de plástico,
    Descubrirás que aquella sonrisa, era prefabricada
    y demasiado quieta.
    Y que en el filo de las cuencas no existían lágrimas,
    a no ser que las inventaras
    con un pañuelito y agua salada.

    Después, conoció a alguien que tenía una cabeza de Madelman
    colgada de un jeep de juguete.



  • PerplejoPerplejo Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2015
    estrofa, me pasa lo mismo. No sé por qué, en este foro ahora casi inactivo, estoy más tranquilo, me atrevo a más. En mi caso, atreverme a más, es atreverme con la poesía sin el seguro del sarcasmo. Parece que aquí da menos vergüenza tomárselo en serio.

    Y como tú, parece que lo dejo, que no vuelvo. Pero sí vuelvo, de vez en cuando. A veces sólo me asomo. Y otras, como con los buenos amigos que se dispersan, siento la obligación de confirmar los votos cada cierto tiempo, cada vez más largo. Creo que a ti te pasa lo mismo.

    Me ha gustado mucho tu último poema, el de la muñeca; y otros poemas. Es hermoso el espacio que has ido construyendo aquí. No lo dejes. Aunque sólo sea porque gente como yo lo compartimos aunque no digamos nada. Porque no sabemos escribir poesía como tú y necesitamos que alguien haga de portavoz.

    Un abrazo.
  • Me recordó a mi muñeca negrita que se me fue al río, nunca volví a ver otra igual:rolleyes:
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado septiembre 2015
    Perplejo escribió : »
    estrofa, me pasa lo mismo. No sé por qué, en este foro ahora casi inactivo, estoy más tranquilo, me atrevo a más. En mi caso, atreverme a más, es atreverme con la poesía sin el seguro del sarcasmo. Parece que aquí da menos vergüenza tomárselo en serio.

    Y como tú, parece que lo dejo, que no vuelvo. Pero sí vuelvo, de vez en cuando. A veces sólo me asomo. Y otras, como con los buenos amigos que se dispersan, siento la obligación de confirmar los votos cada cierto tiempo, cada vez más largo. Creo que a ti te pasa lo mismo.

    Me ha gustado mucho tu último poema, el de la muñeca; y otros poemas. Es hermoso el espacio que has ido construyendo aquí. No lo dejes. Aunque sólo sea porque gente como yo lo compartimos aunque no digamos nada. Porque no sabemos escribir poesía como tú y necesitamos que alguien haga de portavoz.

    Un abrazo.

    Gracias, Perplejo, por sentir que es hermoso el espacio que voy construyendo a base de poesía :-O Y por todo lo que escribes. Me seguiré yendo y volviendo, como es costumbre por estos lares :-) No dejes los haikus, que se te dan de maravilla.

    S:)nrisas
    amparo bonilla escribió : »
    Me recordó a mi muñeca negrita que se me fue al río, nunca volví a ver otra igual:rolleyes:

    Pobre muñeca negrita... Quizás hubo una niña que la rescató en otro lugar del río y acabó siendo su compañera de juegos... y le dio mimitos por ti :)
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado septiembre 2015


    Mi poesía es
    como una nube en el cielo de la noche

    como un pétalo esperando en silencio la caída

    es el trueno que se adentra en mis entrañas
    y del que salen estos rayos

    casi luminosos

    es el estrépito del que desprenderse

    es un valle tembloroso
    del que nacen margaritas
    deshojando las dudas

    es un perdóname
    por escribir de esta manera

    tan poco ceremoniosa
    tan informal y libre de forma
    tan desesperada a veces

    cuando mis versos dejan de ser míos
    para no ser de nadie

    tan solo del olvido
    de un instante

    de una carrera ciega de meta
    invisible

    de una nube
    en el cielo de la noche de incógnito

    intentando desentrañarse



  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2015


    Episodios I

    "Ha refrescado"
    Ella comenta, tras un silencio que vuelve
    sin la necesidad de despedirse.
    La chaqueta abraza, delicada, las líneas de su cuerpo, y él, observa
    en la penumbra del deseo que no cesa...

    pasa una mano por el pelo
    mientras escucha la voz conmoviéndole a ratos
    que retornan
    sin acabar de irse nunca.

    "es como un circulo"
    "es como un circulo indefinido"
    "es como un circulo indefinido y una contradicción constante"

    Y el círculo, coge la dirección opuesta a las horas, retrocede
    hacia el principio, enlaza
    con el ahora, rompe con el tiempo y difumina
    los recuerdos que formaban las heridas.

    Los dos se preguntan sobre el amor verdadero...

    y la presencia de un letargo melancólico
    buscando no ahogarse en la mirada del otro,
    dejar de perecer en cada intento de llegar al espejo,
    descansar en el reflejo. Sin lucha.

    "¿Por qué siento este cielo único
    desplomarse sobre nosotros? Es impiadoso, y
    está tan abierto, que estremece."

    El humo, perdiéndose entre los balcones...
    apaga el cigarrillo, se sienta, como si la vida
    le pidiera calma.


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