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Crítica de la película “atrapada en el engaño” “(no surrender)” en filmaffinity.com

BLADERUNNERBLADERUNNER Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
editado junio 2014 en Televisión

Mena Suvari, cubierta de pétalos de rosas en la inolvidable “American Beauty”, donde enamoriscaba a un maduro con tintes bobalicones encarnado por Kevin Spacey, se nos convierte en “Atrapada en el engaño” “(No surrender)” en una mujer sofisticada y atractiva que se ha granjeado un glorioso porvenir como escritora columnista a base de recetas milagrosas para vivir sin miedo y sin la onerosa sensación de la soledad como aliada con contrato perpetuo.

En uno de sus proclamados discursos ante las masas entregadas conocerá a una admiradora secreta, que siempre firma sus emotivas misivas, de pura tribulación y angustia, bajo el alias “avergonzada”.

Admiradora y escritora-terapeuta-conductista forjarán una sólida amistad casi de cuento de hadas, pero el ex-marido de Amelia Davis (Mena Suvari), nuestra contemporánea heroína y paladín del movimiento femenino para retomar el control de sus azarosas vidas, acaba de salir del talego en libertad condicional, arrastrando un pasado mancillado por la violencia de género y su predisposición a subsanarlo todo a base de zurras y mucha trapisonda.

El violento Darryl (Marizio Terrazzano) comienza a coaccionar a su flamante ex-mujer y trata de aparecer en los medios como poco menos que un angelito redimido. En esto, Amelia tiene tiempo para trabar amistad y algo más con un guapo arquitecto italiano, Carlo Rossi. Parece su príncipe azul, pero Amelia sufre una agresión en su domicilio y el príncipe no tarda en caer de su castillo de oro.

El hecho no tiene gran trascendencia en cuanto al interés de la película, que es prácticamente nulo.

Si la reputación del conquistador italiano ya estaba por las alcantarillas, poco ayuda que lo sorprenda Amelia en compañía de su ex, el perdonavidas Darryl. El arquitecto, además, “esconde bajo la manga” secretos que le vinculan con la extorsión y el fraude, amén de un cambio de identidad que lo convierte de Carlo Mancini a Carlo Rossi.

Lo más impactante de la película, y no es gran cosa, deviene con el desenmascaramiento de “avergonzada”, la amiga ideal que resulta acreedora de una naturaleza mucho más vil y lunática de lo que nos cuenta su carita de ninfa de los bosques, cándida y digna de confianza.

Darryl acaba con un tiro entre ceja y ceja, y “avergonzada” confesando que más que amistad y orgullo siente por Amelia Davis una animadversión deforme y pútrida.

Es poco sorpresiva la mitosis que convierte a la amiga de confidencias en sicópata fuera de control.

Los primeros fotogramas de “Atrapada en el engaño” muestran a una “avergonzada” bastante pacata y medrosa, pero al final de la cinta, como adivinarán la mayoría, aquello no era sino una careta de mentiras y fingimiento.




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