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La detective del alter ego

TERESA LGTERESA LG Anónimo s.XI
editado septiembre 2013 en Humorística
Les trascribo lo que pude oír a la detective María Sánchez cuando fue a declarar a la comisión de asuntos internos, en Madrid sobre el caso Nimrod:
- ¡Qué desastre! ¡Qué vergüenza! Bueno, según usted, María, ¿qué pasó?
- El siete de noviembre del dos mil diez, el escritor Gabriel Teruesen presenta una denuncia en la que afirma que hacía dos horas había desaparecido su alter ego Benito Black. Lo primero que se le dijo fue que se debía esperar cuarenta y ocho horas antes de ponernos a investigar – dijo con la mirada perdida en la mesa.
- ¿Y?
- Pasadas las cuarenta y ocho horas, no había ni rastro de Benito – subió el tono de voz-. Cursamos la denuncia. Descartado que este señor, que vivía con el narrador; daba la casualidad que había nacido el mismo año, día y hora que su amigo el escritor, no sufría alzhéimer ni ninguna enfermedad mental, comenzamos la búsqueda. ¡Por cierto, infructuosa! – habló mordiéndose los labios como si en cualquier instante fuese a pegar un grito.
- ¿De verdad que no se coscaron? – con un tono condescendiente.
- No, era tan obvio que no nos dimos cuenta – su tono se torno humilde-. Buscamos en hospitales, parques, terrenos colindantes... Nada. Decidimos entonces, entrevistarnos de nuevo con el escritor y hacer una entrevista en profundidad acerca de los gustos, aficiones...
- ¡Caray para el ángel! ¿De verdad, no se coscaron?
- Ya le dije que no; era tan obvio que no podía ser. Prosigo, solo había una afición que el escritor no compartía con él y es la de que le gustaba jugar grandes cantidades de dinero en el casino. Allá nos fuimos y encontramos a Benito jugando al Black Jack. Le invitamos a que subiese al coche para llevarlo a la comisaría. Al introducirse en el coche se sacó el sombrero, y cuál fue nuestra sorpresa que era nuestro escritor disfrazado de gánster. Nos quedamos a cuadros. No supimos qué hacer. Cuando se calmaron los ánimos, le preguntamos el por qué. Nos contestó: «Es mí nueva manera de publicitar mi libro». ¿Se lo puede creer?– miró al jefe-. Después de esto, le doy la placa y la pistola... ¡Es un sinvergüenza, con la de cosas serias que pasan España y nos hacer perder el tiempo de esta manera! ¡Hombre, no!...

Verán: ¡María promete! ¿Quieren saber lo que al final ocurrió? ¿Hubo atracción entre María y Gabriel? ¿Qué hizo el inspector de policía con María? De ser afirmativa la contestación pulsen la tecla uno que hace que el narrador omnisciente de esta historia haga una escapadita, coma y pueda seguir contándosela… Gracias, es que estoy en el paro y aunque pareciese que no, comemos al igual que los mortales.
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