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Narcocorridos y pubertad

il2manil2man Anónimo s.XI
editado mayo 2013 en Humorística
Cuando Paco vio el reloj eran las 10:00 am, apenas habían pasado 5 minutos desde la última vez que había visto el reloj. Su profesora; la señorita Ester, una vieja solterona de aproximadamente 6 décadas de vida hablaba con una lentitud exasperante acerca de “no sé que” raíces cuadradas, matrices y decimales. Paco volvió a ver su reloj; esta vez solo habían pasado 7 min, la señorita Ester consiente o no de la frustración que provocaba en su alumno, continuaba la clase.
Paco volteo de reojo a María y ella lo miraba discretamente, por supuesto cuando la volteo a ver ella se hizo la que miraba la libreta. Paco se ponía rojo cada vez que María le hablaba y su presencia le provocaba una mezcla de emoción e incomodidad.
A raíz del rose de miradas con María, Paco se puso nervioso, tenso y miraba fijamente la ventana, tal vez pensando en porque María lo miraba y porque se sentía esa rara sensación, María no era la más bonita de la clase pero obviamente tenía una gran influencia sobre Paco. Milagrosamente cuando Paco volvió a ver su reloj eran la 10:45 am, la maestra dictaba la tarea para la tarde.
Era el receso en la secundaria y el grupo de Paco estaba en la cafetería. El grupito de Paco era un grupito de “Cheros”, o como los denominaría mi maestro de preparatoria “Rancholos”. No se puede decir mucho acerca de esta tribu urbana típica del norte de la republica mexicana, solo que los que la conforma son jóvenes de clase media-baja aficionados a la música de banda y ranchera, sus ropas son urbanas, pero sus gustos musicales e idiosincrasia son campiranos.
En esta caso el grupito lo conformaban Paco, Juan de Dios y Néstor; todos fieros seguidores de sus respectivos equipos de futbol y jóvenes aspirantes a una vida sexual muy activa, ninguno pasaba de los 14 años.
- A mí me gustan más las rolas del kommander- Dijo emocionado Paco- la neta el bato canta perrón.
- Están mas chidos los sembradores- señalo Juan de Dios- tocan el acordeón bien chingon.
- Simón compa, están más chidos los sembradores-Afirmo Néstor.
- Los sembradores están bien chafas-sentencio Paco- pero si les gustan pos ni modo, allá ustedes -dijo altivamente mientras intentaba la pose más dominante que podía.
Para su desgracia en ese momento pasaba María e inevitablemente Paco se sonrojo, así que allí lo tenían un puberto en una mala imitación de pose dominante y rojo como un tomate. Juan de Dios y Néstor se rieron de forma generosa y Paco humillado se sentó mientras miraba su hot dog medio comido. En ese momento Paco saco su celular y puso la canción ”vida mafiosa”, sintió un sentimiento reconfortante y olvido el asunto. Los tres comenzaron entonces una animada discusión acerca de futbol que fue interrumpida por el timbre que marcaba el regreso a clases.
Era la tarde, la computadora de paco estaba encendida y el estaba en el ares descargando rolas del kommander, los buitres de Culiacán, voz de mando y otros muchos narco-cantantes. El estaba en el facebook, vio de repente una actualización de estado que decía: “Por los que tenemos novia y una mujer a la que amamos”. Paco dio like y comento: “a la rasa pesada las biejas nos zobran”, era evidente que a el la ortografía no le importaba demasiado. Acto seguido entro al perfil de María y leyó todas las actualizaciones de estado, cuando vio algo que le movió las tripas: una foto de María abrazada con un tipejo que de lejos se veía fresa. Paco no lo entendía, pero se sintió fatal. Apago el monitor y se desvistió, agarro una toalla y se metió en la regadera de su casa, el no entendía porque se sentía así por una “vieja”. Pero al pensar en la foto de María con ese tipejo tuvo una epifanía: Estaba enamorado de María.
El se puso a escuchar “El hummer y el camaro” y se le venía a la mente María; a sus 13 años nunca le habían gustado las mujeres. Siguió escuchando corridos de narcos victoriosos y audaces y él se nutria de su valentía, escuchando sus hazañas él se inspiraba. Decidió que en el receso del día venidero se le declararía a María.
Exacerbado por los narcocorridos se imagino la escena: El vestido como un chaca se acercaría a María la agarraría por la cintura y le diría algo como “mija, me encantas, quieres andar conmigo” y acto seguido le robaría un beso; Decidió por fin que eso mismo haría.
No pudo dormir esa noche, estaba demasiado turbado. En la mañana se levanto a bañarse, se peino lo mejor que pudo(Por primera vez en su vida) y le robo un poco de colonia a su papa
En el camino a la escuela puso la de “Sangre nueva” y se daba ánimos, pensaba para sus adentros
“Si te pones las pilas puedes lograrlo”. Escuchando “el 24” se emocionaba con la parte aquella:
“Traigo plebada a mi mando pero tambien tengo jefe a quien yo respeto mucho.
porque es un hombre valiente”

Así ese niño puberto, caminaba valeroso, sintiéndose tan poderoso como el “mochomo” o el “chapo”, su plan no podía fallar, el era definitivamente un chaca.
De forma inusual las clases se pasaron muy lentas, el esperaba con demasiadas ansias el receso .
La señorita Ester y sus numeros, El profe Gauzin y sus reglas de ortografía y la clase de educación física pasaron, una tras otra, con la misma carga de conocimientos, la cual Paco rechazaba; esta vez con imperiosa desesperación.
El receso se paso entre canciones del Kommander y Paco, repasaba el plan una y otra vez. Estaba muy serio, demasiado tenso. Aun así el kommander le infundía valor, se sentía un sicario disparando el cuerno de chivo, en persecuciones violentas y amoríos donjuanescos. Se perdía de su patética realidad sumergiéndose en la idealización de un mundo violento .
Apareció entonces en la entrada de la cafetería escolar una delgada figura: Era Maríay estaba sola. Paco observo a su musa masturbatoria, sin ninguna compañía; Una inigualable oportunidad, pues si sus amigas llegaban seria del todo imposible... Era el momento de la verdad, su momento de acción para el que los narcorridos le habían preparado. Suspiro y se levanto con resolución, en su mente estaba la estrofa del último narcocorrido que acababa de escuchar
Somos guerreros todos bien armados vestidos de negro bien encapuchados rifles colgados granadas en mano grandes caravanas formando un comando
Se acerco lentamente a la mesa de María. Titubeante se paro encorvado frente a ella e intento decir sus líneas. Solo salieron sonidos guturales, su cara reflejaba angustia. Intento saludarla pero el se puso más rojo que nunca. María observaba extrañada y confusa. Paco solo acertó a alejarse y sentarse en su mesa a sentir lástima de sí mismo. Esta vez no hubo narcorrido que le consolase.

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