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"la paloma herida- "vÍctor virgÓs-

BLADERUNNERBLADERUNNER Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
editado mayo 2012 en Infantil y Juvenil

"LA PALOMA HERIDA" -VÍCTOR VIRGÓS-

Cada mañana, Morpho contemplaba con acuciante curiosidad a la paloma, que regentaba una coqueta morada a los pies del imponente olmo centenario donde él había establecido la suya.

En su mirada taciturna, barruntó el pequeño monito, danzaba una honda melancolía entreverada con ruegos y plegarias por sortear nuevamente las nubes, empujada por los misteriosos ángeles alados que habitaban en la brisa.

Su albo plumaje era ya tapiz y telaraña de escorias inmundas y hojarasca, arrastrada por el aire, ese amante despiadado que ahora le negaba el arrullo de su voz etérea y su abrazo reconfortante.

Davinia, la paloma, escudriñaba envidiosa a los jilgueros, estorninos, gorriones y camachuelos que levantaban el vuelo y dibujaban acrobacias y piruetas entre trinos reidores y regocijados que componían odas de festividad y optimista algarabía.

El cielo cerúleo parecía escarnecerse de su discapacidad volatinera. Escrutaba a la infausta paloma, tejiendo muecas de ironía entre sus orondas nubes preñadas que se jactaban de su imperturbable liviandad.
Una mañana, Morpho abandonó sus aposentos para trabar amistad con la perenne inquilina que había decidido instalar su campamento a los piel del olmo.

Inmediatamente la sorprendió en la vecindad del Parque de las sirenas soñadoras, recolectando ramitas quebradas para acarrearlas en su pico hasta su vivienda terrestre.

Morpho coligió en seguida el motivo por el cual se veía conminada a esa vida malhadada de "andanzas"traqueteantes y reumáticas, lejos de la brisa y las ventoleras otoñales.

La paloma Davinia cojeaba de una pata, y una de sus alas pendía levemente, como una lágrima desprendida de la cuenca lagrimal.

El solidario y generoso monito urdió una estratagema para devolverla al reino de los cielos, donde residía su dicha y henchiría su corazón atribulado cuando volviera a decorar las mañanas con sus acrobáticos vuelos rasantes y travesías aéreas, en compañía de los ángeles que cabalgan a lomos del céfiro, a las órdenes deEolo.

Durante semanas, el condescendiente y abnegado Morpho atusó y atildó su plumaje, salpicado de detritos de hojarasca mustia. Le suministró alimento e incluso fue a buscar materiales robustos y apropiados para su envergadura y construir un nido mucho mayor y más cómodo.

La paloma, conturbada, azarada, no sabía cómo responder a tanta prodigalidad de atenciones corteses y amables, pero se juró a sí misma que si algún día volvía a volar viajaría hasta los mismísimos confines del universo para buscarle una compañera de aventuras, para que nunca se sintiera tan solo.

Poco a poco Davinia fue sanando, recobrando fuerzas. Su ala dislocada mejoraba. Los dos amigos inseparables temían el momento crucial de la inexorable despedida. El hábitat natural de la paloma estaba en los tronos del céfiro y la ventisca, pero el de Morpho se acunaba entre las ramas añosas del olmo centenario.

El bondadoso monito casi podía sentir la ansiedad voraz de su mejor amiga por conquistar los cielos, y engendrar cabriolas aéreas entre estorninos, golondrinas, verdecillos o petirrojos.

Cuando la vio partir, las lágrimas anegaron su mirada gris y atribulada. Morpho Decidió refugiarse en el cálido consuelo de su promesa de regresar algún día, pues ahora los lazos de amistad que los unía sólo la muerte los fracturaría.

Y así fué, cuando una mañana de Abril, un año después de aquella aciaga despedida, mientras Morpho dormía, notó un contumaz cosquilleo en su peluda cocorota.

Entre rezongos hoscos y aspavientos desabridos, el monito abrió los ojos: los duendes que velaban su sueño tiraban de él, renuentes a dejarle cruzar el umbral de la nueva y refulgente alborada.

Entonces su corazón desvalido y desnudo se inundó de una indescriptible alegría, que se transformó en éxtasis convertido en sinfonía.
Era su amiga Davinia quien le despertaba de manera tan inoportuna e intrusiva. A su lado sonreía una coqueta y pizpireta monita que le haría compañía. La paloma pronunció su nombre, rebosante de alegría, su nombre era Fantasía.


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Comentarios

  • Paloma agradecida, bonita enseñanza nos deja este cuento:)
  • BLADERUNNERBLADERUNNER Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado mayo 2012
    amparo bonilla escribió : »
    Paloma agradecida, bonita enseñanza nos deja este cuento:)

    ¡Hola Amparo!

    Gracias por tu visita, me alegro que te haya gustado el cuento de esta paloma tan altruista y generosa,

    Un saludo
  • Hola victor, me encantan tus escritos, me estoy dando un buen banquete con ellos:):p
  • BLADERUNNERBLADERUNNER Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado mayo 2012
    amparo bonilla escribió : »
    Hola victor, me encantan tus escritos, me estoy dando un buen banquete con ellos:):p

    ¡Hola Amparo! me alegro que disfrutes con mis escritos. Esto sólo es una pequeña muestra que he traído por aquí. Escribo desde hace años en un periódico digital y en mis cinco blogs, aparte de colaboraciones en otros blogs y webs. Es un placer tu visita. Aquí siempre serás bienvenida.

    Un saludo
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