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KKV321KKV321 Anónimo s.XI
editado diciembre 2012 en Relatos Encadenados
Había estado inconsciente durante al menos media hora. Abrí los ojos en la confusa oscuridad. Un fuerte pitido en los oídos me impedía escuchar nada. Contemplé unas grandes columnas de humo que se desdibujaban ante mi como grandes demonios de polvo y cenizas. Estaba claro que el tren nunca llegó a salir de Madrid.

;) Esto era un microrrelato que escribí hace tiempo pero me pareció que podía extenderlo un poco... :)

Comentarios

  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado mayo 2012
    Como si de un resorte se tratara, me incorporé rápidamente. Nervioso palpé los bolsillos de la chaqueta, de los pantalones,.... no podía ser, debiera estar ahí, me aseguré de guardarlo, pero cuando sonó el teléfono, quizá en ésa momento......
  • EllphierEllphier Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2012
    El eco de unos pasos llamó mi atención. Miré en todas las direcciones pero la estación estaba desierta, solo una hoja arrugada de un periódico y un par de bolsas de plástico blancas bailando con las corrientes de viento daban algo de vida a aquella siniestra estampa.
    - ¡Joder! - musité registrando de nuevo todos mis bolsillos-. Debería estar aquí...
    Una risilla algo estentórea a mis espaldas me sobresaltó.
  • EllphierEllphier Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2012
    De pronto, el eco de unos pasos lejanos consiguió que un escalofrío recorriera mi espinazo. Me volví en todas direcciones sin encontrar a nadie, la estación estaba desolada, solo un par de bolsas de plástico bailaban sinuosas con las corrientes de aire como dos fantasmas blancos, dándole algo de vida a tan inquietante estampa.
    Volví a registrarme cada uno de los bolsillos sin hallar lo que desde hace tanto tiempo llevaba custodiando. Aquellos extraños seres me habían dado una paliza de muerte y no contentos con ello, me habían despojado de la única oportunidad que tenía para escapar de tan miserable vida. Me habían robado La Llave.
    - Habéis cometido un solo error – musité tras escupir una flema sanguinolenta-. Deberíais haberme matado cuando tuvisteis la oportunidad de hacerlo.
  • EllphierEllphier Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2012
    he aquí una que se repite más que la morcilla de Burgos, jajaja... elegid el que más os guste o menos os desagrade ;)
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado junio 2012
    Ellphier escribió : »
    De pronto, el eco de unos pasos lejanos consiguió que un escalofrío recorriera mi espinazo. Me volví en todas direcciones sin encontrar a nadie, la estación estaba desolada, solo un par de bolsas de plástico bailaban sinuosas con las corrientes de aire como dos fantasmas blancos, dándole algo de vida a tan inquietante estampa.
    Volví a registrarme cada uno de los bolsillos sin hallar lo que desde hace tanto tiempo llevaba custodiando. Aquellos extraños seres me habían dado una paliza de muerte y no contentos con ello, me habían despojado de la única oportunidad que tenía para escapar de tan miserable vida. Me habían robado La Llave.
    - Habéis cometido un solo error – musité tras escupir una flema sanguinolenta-. Deberíais haberme matado cuando tuvisteis la oportunidad de hacerlo.

    Pero no debía aún llegado mi hora, porque aquí seguía, golpeado, débil, incapaz de custodiar lo más importante de mi existencia,.... derrotado. En muchas ocasiones había tenido ésta sensación, pero ahora se me antojaba muy diferente. Aún sin saber la importancia que guardaba aquella pequeña llave, sabía que su trascendencia era mucho mayor de lo que nunca antes hubiera imaginado.
    Por éso, me dije: "anda, levántate, camina, recobra tu aspecto, busca ésa maldita llave". Y, en ése preciso momento, cuando conseguí alcanzar la verticalidad, una tenue luz se encendió tras la ventana de la sala de espera de la estación... Como polilla tras el resplandor de la luz, empecé a caminar despacio hacia la ventana. Una sombra, no, dos, eran dos sombras las que luchaban en aquella lúgubre estancia.
  • EllphierEllphier Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2012
    Me acerqué lo máximo que pude procurando no llamar su atención. Por alguna razón, sabía que aquellos seres tenían algo que ver con la desaparición de La Llave. Me oculté tras una columna y contemplé a aquellas sombras en silencio.
    - Vosotros me conduciréis hasta La Llave - pensé esbozando una afilada sonrisa.
    Las sombras combatían la una contra la otra embistiéndose con agresividad. Parecían tener la intención de acabar la una con la otra o perecer en el intento, en el caso de que aquellas cosas pudieran morir, claro.
    De pronto, las sombras se tornaron opacas, corpóreas, mientras seguían con aquella extraña danza de la muerte. Tomaron forma hasta parecer dos esbeltas y opacas siluetas y cobraron rasgos humanos.
  • LawlietLawliet Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado diciembre 2012
    Ellphier escribió : »
    Me acerqué lo máximo que pude procurando no llamar su atención. Por alguna razón, sabía que aquellos seres tenían algo que ver con la desaparición de La Llave. Me oculté tras una columna y contemplé a aquellas sombras en silencio.
    - Vosotros me conduciréis hasta La Llave - pensé esbozando una afilada sonrisa.
    Las sombras combatían la una contra la otra embistiéndose con agresividad. Parecían tener la intención de acabar la una con la otra o perecer en el intento, en el caso de que aquellas cosas pudieran morir, claro.
    De pronto, las sombras se tornaron opacas, corpóreas, mientras seguían con aquella extraña danza de la muerte. Tomaron forma hasta parecer dos esbeltas y opacas siluetas y cobraron rasgos humanos.

    No daba crédito. No podía creer lo que veían mis ojos. La opción de dar media vuelta y olvidar todo aquello se me presentaba como una opción cada vez más lógica, pero no, me sentía obligado a quedarme. Me sentía obligado a ignorar mi sentido común. Las sombras, que ahora tenían rostro, dejaron la lucha que tenían entre ambas. Se giraron lentamente y aquellos terribles ojos iluminados se centraron en mi, probablemente, temblorosa silueta. Casi pude sentir sus miradas atravesándome. Empecé a correr tanto como pude. La ciudad era una imagen difuminada en la periferia de mi visión. La fatiga se hizo conmigo. Me cuestionaba a mi mismo si realmente merecía la pena obtener La Llave. Estaba en un punto de inflexión. Debía decidir si gastar mi último aliento en huir o enfrentarme a aquellos seres.
  • ArisAris Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado diciembre 2012
    Volví a palpar mis bolsillos. Entonces me di cuenta que llevaba la braqueta abierta. ¡Que verguanza sentí!. Intenté subirla con rapidez pero se trabó en mis calzones. Seguí corriendo intentando liberarme de la opresión que retenía mi ropa mientras no dejaba de huir velozmente.
    Entre las penumbras me agobiaban los perseguidores. Bien que los conocía. Mi suegra y mi cuñado siempre me habían odiado. Mi suegra corría cual gacela y mi cuñado no le iba a la saga. Sabían lo que escondía en mis bolsillos, pero lo que no sabían es que llevaba un arma oulta en mis calzones...
  • sus2012sus2012 Anónimo s.XI
    editado diciembre 2012
    Un arma peligrosa, demasiado peligrosa, pero que permitiría defender, de la forma que me habían entrenado, lo único que podría salvar el mundo… “la llave”.
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